Los mamíferos es la clase menos representada en el municipio y en su mayoría son especies introducidas, son frecuentes: el conejo (Oryctolagus cunniculus), abundante en las zonas más degradadas del monte y en las fincas cercanas al mismo; la rata (Rattus rattus) y; el ratón casero (Mus domesticus).
Pero sí que precisan de una mayor atención las cinco especies de murciélagos frecuentes tanto en el pinar como en las zonas de cultivo, son especies autóctonas que han sufrido un importante declive en las últimas cuatro décadas. El más común es el murciélago de Madeira (Pipistrellus maderensis), se ven a menudo en los alumbrados públicos cazando insectos, se refugian en grietas de barrancos, edificios abandonados, etc. El murciélago orejudo canario (Plecotus teneriffae), especie endémica característica por sus grandes orejas que se unen sobre la frente, además, el nóctulo pequeño (Nyctalus leisleri), el murciélago rabudo (Tadarida teniotis) y el murciélago montañero (Pipistrellus savii).
La estabilidad y abundancia de murciélagos depende de dos factores principales: la disponibilidad de alimento y la de refugios. Es posible que a principios de siglo las poblaciones de murciélagos del archipiélago fueran más numerosas que en la actualidad. En el declive de los murciélagos pueden haber influido, tanto factores naturales, como otros inducidos por el hombre. Entre estos últimos, destaca el uso masivo e indiscriminado de insecticidas agroforestales llevado a cabo en la década de los cincuenta, cuyo fin, aunque era combatir las plagas de langosta africana, pudo influir negativamente sobre los murciélagos por dos causas fundamentales: la ingestión directa de alimento contaminado y por la disminución de presas disponibles.
También ha influido, sin duda, la pérdida de biotopos naturales, debido sobre todo, a la política forestal desarrollada en décadas pasadas, en la que la sobreexplotación de los bosques autóctonos de pino canario (Pinus canariensis) y monteverde, dio lugar a su progresiva sustitución por especies exóticas de crecimiento rápido y a la simplificación del medio forestal. Si tenemos en cuenta que una gran parte de nuestros murciélagos tienen sus refugios naturales en los huecos y grietas de los viejos árboles, es fácil comprender que la carencia de huecos en bosques de repoblación (relativamente jóvenes), puede influir en la baja densidad de murciélagos en estas zonas.
Por otro lado, existen otras especies (orejudo canario) que aún habitando en el medio forestal tienden a utilizar como refugio diurno las cavidades subterráneas (cuevas, tubos volcánicos, galerías, etc.). En estos lugares y debido, en gran parte al actual auge del turismo rural, así como a las frecuentes visitas de excursionistas a las cuevas, sus poblaciones están siendo perturbadas, con mucha frecuencia, por todas las personas que se adentran en estos lugares para curiosear.
En la actualidad y a pesar de que el uso de pesticidas en la agricultura puede todavía estar influyendo localmente en algunas zonas, se cree que el factor limitante que tienen las poblaciones de murciélagos radica en la disponibilidad de refugios apropiados. Para tratar de solventar la carencia o escasez de refugios naturales en las masas forestales de las islas, se recurre a la instalación de refugios artificiales en aquellas zonas que son susceptibles de ser habitadas por los murciélagos. De este modo, aumentando la disponibilidad de refugios, se induce una mayor estabilidad en las poblaciones, lo que sin duda, a medio y largo plazo, se reflejará en una mayor densidad de murciélagos. Con el fin de proteger y asegurar la estabilidad de las especies que se refugian en las cavidades subterráneas se ha procedido a la instalación de verjas metálicas en aquellas cuevas o galerías que, tras una intensa labor de prospección e inventariado, se consideran más importantes para los murciélagos. Estos enrejados están específicamente diseñados para evitar el acceso de las personas, pero no el de los murciélagos en vuelo al tener una disposición horizontal.
Todas las especies de murciélagos presentes en el municipio se encuentran incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, así como en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.
Nyctalus leisleri (Kuhl, 1818). Nóctulo pequeño.
Es muy dependiente del medio forestal, sobretodo pinares, aunque habita en todos los biotopos, acudiendo incluso a cazar a las zonas urbanas, aprovechando la atracción que sufren sus presas por parte del alumbrado público. Se localiza en áreas rurales de altitud media, en pinares y en zonas de alta montaña. Es una de las especies que más usan como refugios los que se han instalado artificialmente. Se distribuye entre los 60 y los 2.150 metros de altitud. Se ha observado cazando lepidópteros (Noctuidae). Es un cazador aéreo que captura sus presas en vuelo por encima de las copas de los árboles. Incluye en su dieta especies de invertebrados consideradas como plagas forestales.
Las amenazas que afectan a sus poblaciones son el empleo de biocidas en las zonas que habita y las perturbaciones en sus colonias de cría. La degradación o destrucción de su hábitat natural también afecta a esta especie. En general, le afecta negativamente la pérdida de masas y áreas forestales y la sobreexplotación o gestión inadecuada de las existentes. Las reformas y tratamientos químicos realizados en los edificios en los que en ocasiones se instalan sus colonias también son perjudiciales para la especie.
Plecotus teneriffae (Barret-Hamilton, 1907). Orejudo canario.
Este murciélago de hábitos cavernícolas es el único endémico de Canarias. Ocupa una gran diversidad de hábitats. Especie muy ligada a las masas boscosas, pinar y pinar mixto. También al piso supracanario seco, más raramente a vestigios termófilos y al tabaibal-cardonal con vegetación típica de acantilados norteños. Los refugios detectados para este quiróptero han sido tubos volcánicos, generalmente utilizados sólo durante la noche, galerías de agua, grietas de barrancos, bovedillas en casas y construcciones abandonadas y, otras cuevas naturales y artificiales. El rango altitudinal oscila entre 100 y 2.300 m.s.n.m. El orejudo canario preda sobre lepidópteros nocturnos, coleópteros y dípteros. Su principal amenaza son las molestias en los refugios. Otro problema que debe de afectar a este quiróptero es el enrejado vertical de la mayoría de galerías de agua que se encuentran en las zonas forestales. La particular disposición de las rejas, tradicionalmente en vertical, unida, por lo general, a la escasa separación que se deja entre las mismas, hace casi imposible la ocupación de estas cavidades por el orejudo canario (Trujillo, 2002). Los biocidas utilizados en cultivos cercanos a zonas boscosas, la pérdida de estas mismas formaciones forestales y el taponamiento de agujeros en bovedillas y bloques en edificaciones son otras amenazas a considerar.
Pipistrellus maderensis (Dobson, 1878). Murciélago de Madeira.
Tabla 9. Especies incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.
ESPECIE FAMILIA ORDEN CATEGORÍA
Nyctalus leisleri Vespertilionidae Chiroptera Vulnerable
Pipistrellus maderensis Vespertilionidae Chiroptera Vulnerable
Pipistrellus savii Vespertilionidae Chiroptera Sensible a la alteración del hábitat
Plecotus teneriffae Vespertilionidae Chiroptera Vulnerable
techo), cajetines de conexión para suministro eléctrico, grietas bajo túneles, grietas de barrancos y acantilados marinos, tubos volcánicos, grietas en taludes de pistas forestales, etc. Se encuentra desde el nivel del mar hasta los 2.150 m.s.n.m. Usa los puntos de luz como cazadero, se le ve en los núcleos de población, en zonas forestales, cuevas, estanques. No es muy gregario, salvo en época de cría. Se alimenta principalmente de lepidópteros y dípteros (mosquitos).
Sin duda, una de las amenazas más importantes es el taponamiento de sus refugios ubicados en viviendas que llevan años sin finalizarse. Este hecho, habitual en Tenerife, debe acabar con muchos ejemplares al quedar atrapados, principalmente, en el interior de agujeros de bovedillas y bloques tras la reanudación de las obras (Trujillo, 2002). Otra amenaza la constituyen los pluviómetros instalados en áreas forestales, que hacen de trampa mortal para decenas de individuos de esta especie. Los murciélagos se introducen en estos aparatos y, posteriormente, les resulta imposible salir, muriendo de inanición. El empleo de biocidas en cultivos también ha sido causa de muerte de varios individuos (adultos y crías).
Pipistrellus savii (Bonaparte, 1837). Murciélago montañero.
Este murciélago ocupa una gran variedad de hábitats, desde valles amplios y sin roquedos hasta acantilados costeros o de montaña, desde medios rurales con pequeños núcleos habitados y un mosaico de arbolado, cultivos y pastos hasta parques y ciudades. Los refugios se sitúan en grietas de paredones rocosos, árboles y edificaciones, raramente en medios subterráneos. Se encuentra desde el nivel del mar hasta los 2.150 m.s.n.m. En lo que respecta a su alimentación se ha señalado un consumo preferente de lepidópteros, dípteros, neurópteros, himenópteros y hemípteros, que captura en vuelo.
La principal amenaza actual son los aerogeneradores que proliferan en zonas montañosas o cerca de roquedos, estos mamíferos chocan contra las aspas durante su actividad nocturna. Es preciso realizar estudios relativos al uso del espacio por murciélagos en aquellas zonas donde se prevé la instalación de parques eólicos. Dichos estudios deben determinar las áreas de caza y las zonas de paso de estos quirópteros, las cuales deberán quedar libres de aerogeneradores.
Tadarida teniotis (Rafinesque, 1814). Murciélago rabudo.
Es el murciélago de mayor tamaño de Canarias. Los sonidos que emite son audibles a nuestros oídos. Es una especie de hábitos fisurícolas, vuela a gran altura, lo que dificulta su observación. No tiene un hábitat predeterminado en Canarias, su única necesidad son la existencia de paredes rocosas donde refugiarse y disponibilidad de presas adecuadas (lepidópteros de gran tamaño). Los refugios se sitúan en paredones rocosos, acantilados marinos y estructuras artificiales como puentes y edificios. Su rango altitudinal abarca desde el nivel del mar hasta los 2.300 metros de altura. Se ha constatado su presencia en zonas urbanas. Están especializados en el consumo de insectos blandos, especialmente lepidópteros y neurópteros.
Es una especie sensible a la destrucción o derrumbamiento de construcciones que albergan refugios, porque puede provocar la desaparición de colonias enteras. El descenso de las poblaciones de lepidópteros nocturnos que constituyen su alimento más importante puede afectar a la especie (Marques et al., 2004). Puede sufrir afección directa por escaladores que usen clavijas en grietas de cortados rocosos.
3.6. PAISAJE.
3.6.1. INTRODUCCIÓN.
Los paisajes del municipio de Santiago del Teide están marcados por la heterogeneidad visual de los diferentes ámbitos y dominios que conforman el espacio. La existencia de un gran valle en el medio del municipio, con la existencia de “puertos” por todos sus accesos (Erjos, Degollada de Cherfe, Tamaimo, Las Manchas), provoca la existencia de numerosas cuencas visuales, pero también de numerosos lugares que funcionan como visores de los paisajes situados hacia el mar o hacia las Cumbres. Los elementos puramente geológicos, como las importantes coladas del sector de Arguayo, o del fondo del Valle de Tamaimo, los farallones del Macizo de Teno y la sombra del Teide y Pico Viejo, así como la presencia de la Dorsal de Abeque, crean en el espectador diferentes sensaciones visuales. Los diferentes usos del suelo, entre los que destacan por su impronta en el paisaje el uso turístico de las zonas bajas y la agricultura de exportación, también crean diferentes partes del mosaico del paisaje de Santiago del Teide.
Para el análisis del paisaje y el establecimiento de las diferentes unidades, se han tenido en cuenta, principalmente, criterios que tienen que ver con la intervención humana en el territorio, puesto que estamos hablando de un espacio que ha sido ocupado por diferentes sociedades, desde tiempos anteriores a la conquista de Canarias por los europeos, como auchón del Menceyato de Adeje. Se han cubierto a los largo de la historia diferentes necesidades, pero con un predominante uso ganadero en las zonas de Cumbre, la explotación agraria del sector de Santiago del Teide, el uso pesquero del litoral y , en los últimos años, la agricultura de exportación y el turismo.
Por tanto, la búsqueda de estos vestigios debe ser una fuente de inspiración para los planificadores, de creatividad, para realizar nuevos proyectos que reinterpreten el espacio.
El paisaje es una porción de espacio caracterizado por un tipo de combinación dinámica, por consiguiente inestable, de elementos geográficos diferenciados -abióticos, bióticos y antrópicos que, actuando dialécticamente unos sobre otros, hacen del paisaje un conjunto geográfico indisociable que evoluciona en bloque tanto bajo el efecto de las interacciones entre los elementos que lo constituyen como bajo el efecto de la dinámica propia de cada uno de estos elementos considerados separadamente”.
George Bertrand. Ecologie de l'espace géographique.
En la actualidad, la disposición de las grandes infraestructuras es determinante a la hora de seccionar y compartimentar el paisaje, y el municipio de Santiago del Teide no es ajeno a ellas.
Las obras de construcción de la nueva autovía, que significará el cierre del anillo insular, es otra gran infraestructura de carácter lineal, que se encuentra en construcción y que también generará una serie de interrupciones en el paisaje de esta zona del Oeste insular, que se convertirá en la gran zona de paso entre el Norte de la isla y el Sur turístico, que generará un fenómeno denominado “efecto túnel”.
Las zonas bajas del municipio están asistiendo paulatinamente a la sustitución del anterior paisaje, conformado por grandes extensiones de platanera al aire libre, por sectores cubiertos de mallas de invernaderos, así como al crecimiento de los sectores del territorio dedicados a los usos relacionados con el turismo.
Fundamentalmente, el paisaje del municipio se puede dividir en unidades que responden a unas mismas características, en principio visuales, pero que obedecen a razones funcionales y morfológicas explicadas por formas de ocupación del territorio.