• No results found

CHAPTER 2: INTRODUCTION TO SUPPLY CHAIN MANAGEMENT

2.11 CONTROL IN SUPPLY CHAIN MANAGEMENT

2.11.3 ORGANISATION CONTROL SYSTEMS

La problemática sureña en cuanto al odio racial es tratada con mayor profundidad en el libro dos de la novela a través del tercer protagonista importante de la obra, Rainey. Morgan Rainey aparece como un prototipo de hombre sureño al que le remuerde la conciencia. De este modo, Rainey entronca con los escritores sureños que criticaban el pasado sureño frente a los que aún creían en un sur glorioso e idealizado.12 El pasado sureño de injusticia racial, el tema de la culpa y el pecado racial y la necesidad de explicarse y justificarse, el racismo y la idea de la supremacía blanca aparecen constantemente a lo largo del relato.

El libro dos se centra por un lado en la figura de Rainey y, a través del trabajo de recopilador del censo que desempeña, muestra cómo los grupos políticos conservadores están manipulando las estadísticas y a la población para conseguir sus fines, es decir, acabar con los subsidios sociales a los negros. En la descripción de Rainey y de su trabajo que hace Stone, vemos cómo el personaje pasa de pensar que está realizando una labor importante con su trabajo, a tener una actitud de decepción, de sentirse utilizado. Ello le lleva a tomar una postura violenta ante las personas que están causando a su entender las situaciones de injusticia social que se presentan en el libro. Por otro lado, la segunda parte del libro ahonda además en la relación entre Geraldine y Rheinhardt que, aunque al final de la primera parte de la novela parecía

12

Para un estudio detallado de las dos líneas principales de pensamiento sureñas véase: Hobson, Fred (1983). Tell About the South: The Southern Rage to Explain. Baton Rouge: Louisiana State University Press.

prometer, se va deteriorando poco a poco por el miedo al compromiso de Rheinhardt y la necesidad tan grande que tiene Geraldine de él. Además del seguimiento de estos personajes, Stone pone en contacto a Geraldine y Rheinhardt con otra serie de personas, tres caracteres “beatniks” representados por Marvin, su chica y Bogdanovich quienes desde su mundo marginal, presentan al lector su visión de la humanidad y de la supervivencia como una metáfora del mundo marino, en el que los peces grandes se comen a los pequeños. Finalmente, la acción también muestra la relación entroncada entre Rheinhardt que es un cínico y Rainey, cuyo sentido moral y conciencia le llevan a luchar contra el mal y la injusticia, aunque sea de un modo equivocado. Mientras que en el libro uno el punto de vista estaba dominado por Rheinhardt y Geraldine, la mayor parte del libro dos muestra el punto de vista de Rainey.

La manipulación de las estadísticas sobre las personas que reciben ayuda social es uno de los métodos que persigue Bingamon para conseguir influir en la opinión pública y acabar con los subsidios a los pobres. A través del trabajo que realiza Rainey para el ayuntamiento se describe el plan diabólico de Bingamon para acabar con los subsidios sociales y cómo la influencia del magnate se extiende a la clase política a la que también manipula. El personaje de Rainey, en quien se centra una buena parte de la segunda parte de la novela, viene a ser el contrapunto de Bingamon. Siendo del sur y de buena familia, no cree en la supremacía blanca, en el racismo y disiente abiertamente de lo que muchos de sus conciudadanos parecen opinar. Su aspecto destartalado y su actitud ante los demás hacen que pronto Rheinhardt le califique como “´a mad cat...harmless but useful`” (137) y que su sóla presencia le ponga de mal humor. La descripción de Rainey apunta desde su

aparición en escena a que nos encontramos ante una persona con problemas y un tanto extravagante:

On the next flight they passed a man on his way down, a very tall young man wearing a rainhat and a raincoat that was too large for him. He glanced at them quickly with very blue, rather frightened eyes; his large Adam´s apple bobbed above the knob of his necktie. He murmured something that sounded apologetic and hurried on. (137)

Su aspecto enfermizo y de loco, su imagen estrafalaria e irrisoria va llamando la atención por allí por donde pasa:

Morgan Rainey shambled through the rain like an evil tiding; his face was suspiciously gray and drawn, his plastic rainhat far too small. The skirt of his topcoat reached his shoetops. Schoolgirls flapping across the Civic Center in pastel boots giggled at him, motorists suppressed with difficulty a temptation to run him down, parking lot attendants ground their teeth at him. Two spare Negroes in the driveway of the City Hall garage alerted each other of his approach-“Dig,” one cautioned the other. They watched him pass, with eyes round and innocent as birthday pennies- You a fool, white man, they told him silently as he stumbled stepping onto the curb. (141)

A lo largo de la novela vamos sabiendo las razones de su aspecto enfermizo. Así, se nos dice que a los trece años había pasado en un periodo corto de tiempo por varias experiencias que hicieron mella en su salud y su carácter. La muerte de su padre y la visión de un cuerpo de un hombre negro enterrado en alquitrán, el ser víctima de unas fiebres reumáticas y el haber vivido un huracán, le llevaron a un momento de confusión con respecto a la figura de Dios y a plantearse algunas cosas en su relación con Él y con los seres humanos. Esas experiencias hicieron de Rainey además, un ser deformado físicamente y angustiado psicológicamente por el

sufrimiento del mundo. Aunque Rainey es un hombre de buena familia, que ha recibido una buena educación en Harvard, parece que los trabajos que ha realizado son principalmente labores en las que ha estado en contacto con personas que sufrían y que siempre ha tenido problemas pues ha hecho suyo el sufrimiento de la humanidad. Rainey es un hombre torturado y neurótico, obsesionado por “ayudar” y con una “very original idea of morality” (176). Rainey encarna la tradicional culpa y vergüenza sureña, el peso de un pasado sureño que tiene algo que ocultar. Es un personaje torturado y consumido por la herencia sureña que intenta mitigar el pecado racial de sus antepasados ayudando al prójimo. Rainey como sureño forma parte de una sociedad enferma, plagada de pecados y de culpa, atormentada en su fuero interno por la segregación racial. La descripción de la “enfermedad” que sufría el sur y de lo que era una niñez sureña que hizo Lillian Smith en Killers of the Dream (1949) bien pudiera aplicarse a Rainey quien a menudo piensa en eventos de su niñez y de su vida a los que no logra dar sentido. Para Lillian Smith el Sur era una sociedad enferma, plagada por el pecado y la culpa, atormentada por la segregación racial. Para ella estaba claro que los sureños siempre habían sentido la culpa racial, sabían en su fuero interno que la segregación era algo equivocado y malo pero eran expertos en inventarse mentiras, mecanismos de defensa para negar esa culpa que sentían pero que “ deep down in their hearts, southerners knew they were wrong. They knew it in slavery just as they later knew that sharecroping was wrong, and as they know today that segregation is wrong. It was not only the North´s criticism that made them defensive, it was their own conscience.” Para ella, el sureño era una criatura rota y su cultura algo fraudulento que negaba al negro no sólo su humanidad pero su propia sexualidad: “not only Negroes but everything dark, dangerous, evil

must be pushed to the rim of one´s life.” Una niñez sureña era una “haunted childhood”: “This terrifying sense of impending disaster hung over most of us.” Para un niño sureño, la tensión racial “was a vague thing weaving in and out of their play, like a ghost haunting an old graveyard....We knew guilt without understanding it.”13 En Rainey vemos algunos de estos rasgos que señala Smith. Es un personaje confundido por sus orígenes raciales, su sensibilidad hacia las injusticias y sus especiales relaciones con Dios. Pero hay algo que no encaja en su actitud. Mientras busca humanidad, ayuda a los más desfavorecidos y está claramente a favor de los movimientos de derechos civiles. Rheinhardt pronto ve en él algo que no funciona correctamente. Es por ello que le llama “God´s skunk” (255) porque ve en su excesivo virtuosismo algo escabroso. Rainey busca su salvación y su razón de vivir en la ayuda a los demás pero su modo de actuar es el equivocado porque él mismo necesita ayuda de los demás. Sabemos que ha estado a punto de tener una depresión profunda y que espera que su nuevo trabajo entrevistando a personas que reciben ayuda social, dé un sentido a su vida y que pueda volver a desempeñar una función de consejero. Sin embargo, el trabajo que obtiene como entrevistador para el ayuntamiento no es más que una farsa y lo que es peor, una colaboración con el mal. En el ayuntamiento quieren que se limite a entrevistar, a presentar los hechos que ve y a dejar a un lado su experiencia como trabajador social y su deseo de evaluar lo que ve. Así, su jefe, Mr Bourgois, le advierte desde el principio sobre cuál debe ser su papel en su nuevo trabajo:

13

Smith, Lillian. (1949): Killers of the Dream. Edición revisada y aumentada. Garden City, N.Y.: Anchor Books, 1963, 47, 75, 77, 15-16.

“...Bear in mind you´re a temporary employee-an interviewer. Your job stops with the recording of statistics relative to income. You give us the facts and we interpret them to determine the needs of the client...Each client has got a caseworker that´s his or her counselor. You ain´t his or her counselor, the caseworker is...You counsel no one. You evaluate nothing. We do that...” (143)

La verdadera naturaleza de su trabajo cuya finalidad es dejar sin ayuda social al mayor número posible de personas negras se le va haciendo patente conforme pasan los días. A medida que Rainey se va percatando de la realidad, su sufrimiento psíquico se ve reflejado en sufrimiento físico, en problemas con sus ojos y una progresiva mala memoria, de manera que su nuevo trabajo, en vez de suponerle una recuperación, le supone un mayor deterioro de su persona.

El problema de la pobreza y miseria de los barrios negros, las condiciones de vida de las clases bajas negras y las relaciones sociales existentes entre blancos y negros aparece desarrollado en el relato a través del trabajo de Rainey como entrevistador. En el desarrollo de su trabajo, Rainey es por un lado objeto de burla por parte de los habitantes del distrito donde realiza su labor y por otro lado, su presencia es motivo de tensión en el ambiente. El miedo y la reticencia de la comunidad negra a hablar francamente sobre su situación personal y laboral por temor a perder el subsidio social queda de manifiesto en las diferentes entrevistas que mantiene Rainey con la comunidad negra. Rainey observa con estupor cómo es imposible prácticamente sonsacarles cualquier tipo de información personal. Matthew Arnold, el compañero que acompaña a Rainey en su primera entrevista, intenta hacerle comprender que hay que saber cómo actuar ante la reticencia negra a decir la verdad. Para él es fácil porque no siente ningún aprecio por la raza negra a quien claramente desprecia y cuyos problemas no le atañen. No parece importale

demasiado si los datos que se recogen son o no verdaderos. Su trabajo de entrevistador es tan sólo un medio de vida. Su actitud es claramente racista y despectiva hacia la comunidad negra: “´I hate all niggers under forty...They’re spiteful`”(149). Rainey sin embargo, tiene una actitud de implicarse en su trabajo lo que hace de él un ser “peligroso” al que hay que vigilar porque su deseo de ayudar puede dar al traste con los fines que se persiguen. Es por ello que con el ánimo de mantenerle controlado, se le asigna un área de trabajo bajo la dirección de Lester Clotho, un hombre de color que colabora con el ayuntamiento proporcionándoles el personal a entrevistar y haciendo posible que las estadísticas “casen” con los objetivos que el ayuntamiento persigue. El gueto negro adónde acude Rainey a trabajar es un barrio hostil a su presencia que le observa en silencio, con desprecio y un cierto temor. La zona está bajo el mando de Lester Clotho quien desde el cuartel general del hotel Elite hace y deshace a su antojo. La primera visión de Lester Clotho está cargada de simbolismo. Clotho, inmaculadamente vestido de blanco y a una prudente distancia, observa en la cocina cómo sus subalternos trocean el pescado salvajemente y lo llenan todo de sangre:

Shortening his breath, Rainey went in and saw three metal tables covered with rows of bloodied catfish. Two men in stained smocks were moving among the rows, slicing savagely at crusted gill and whisker with small grooved knives, their hands iced to the elbow with blood and slime. They worked quickly, parting the underscale in quick short thrusts to bring up rolls of purple fish gut which they flung into tin gun cans that were mounted on rollers at their feet. Humming softly, they went from row to row, kicking the mobile gut cans before them...

...At a point safely removed from the carnage, a plump and very dark man of distinguished bearing was seated in a red upholstered chair. The man was holding an infant cradled in his arms, a tiny hairless child that seemed only weeks old, with large unfocusing milky eyes and skin the color of light coffee. He stood up as Rainey approached, spreading the baby´s quilt across his shoulder and resting the child´s head there. He was wearing dark glasses,

a tasteful madras tie and what appeared to be a white silk suit. Rainey took his soft ringed hand. (159)

La imagen de violencia que Rainey observa en su primer encuentro con Clotho sugiere las acciones crueles y violentas que éste lleva a cabo, guardando eso sí, una cierta distancia para que la sangre no le “salpique.” Aparentemente es el benefactor de alguno de sus inquilinos pero todos parecen temerle. Incluso su actitud despiadada para con los de su raza queda apuntada en su comportamiento con el bebé que sostiene entre sus brazos, a quien piensa educar como una niña a pesar de ser un niño. Rainey, que es sensible a los niños por su trabajo anterior en Venezuela, conecta a la criatura con un animal de zoológico al que se le hace carantoñas. La actitud de Clotho con el bebé nos deja entrever que para éste los seres humanos son como títeres que uno mueve a su capricho. Donald Newlove (1968: 6) compara a Clotho con la figura de Dios. Para él

In New Orleans, that flamboyantly Christian town, God works for the White Devil. Urbane in a white silk suit and dark glasses, God is a smiling fat Negro hotel-keeper, Mr Clotho, whose smile on a billboard stretches entirely across the rooftop of his crumbling Hotel Elite, and whose hotel is filled with...peroxided colored prostitutes, infirm and dying old pensioners, a black tranvestite named Hollywood (who is a mirror of Christ), a one-armed wino veteran, a mad old blind Negro voyeur who plays with a blind-rusted telescope and talks of “yeller pussy” and a male waif Mr Clotho wants to raise as a girl- all of whom Mr Clotho cares for and who are on welfare. No shyster, even Mr Clotho has to pay off the cops (render unto Caesar...)

Pronto Clotho se percata del tipo de persona que es Rainey y de alguna manera trata de prevenirle contra posibles actuaciones “erróneas” en el trascurso de su trabajo. Según Clotho, gracias a su ayuda Rainey podrá tener libertad de

movimientos y su seguridad en el barrio quedará asegurada. Lo único que ha de tener es cuidado de no equivocarse en la misión que se le ha encomendado. Por las preguntas que Rainey le ha hecho, Clotho ha detectado que tiene una “´...uplifting reform-minded attitude,`” (163) que quiere “ayudar” y que siente un verdadero interés por el bienestar de la humanidad. Es por ello que intenta hacerle comprender que ésa no es su verdadera misión ya que las entrevistas son un mero trámite para justificar ciertas acciones que el ayuntamiento piensa llevar a cabo como son eliminar los subsidios sociales:

“My relations with your employees are mutually satisfactory,” Mr Clotho said. “When they conduct a survey they conduct it for a precise purpose. They want to see that purpose attained. They place their operatives under my close advisement to protect everyone involved. And for my part I always find the responsibility rewarding.” (163-164)

La crueldad de Lester queda también patente cuando a sabiendas y para burlarse de su sentido de la moralidad y del interés que demuestra Rainey por la humanidad, le manda a entrevistar a Mrs Breaux, una mujer agonizante que ha vivido en la mayor de las pobrezas. Rainey trata de confortarla haciéndose pasar por su hijo mientras la mujer en una imagen que sugiere el respirar de un pez sacado del agua, lucha por aspirar oxígeno. Rainey se siente molesto por no haber sido advertido de la situación y Clotho hipócritamente le halaga por su dedicación y compasión.

La confusión por la verdadera naturaleza de su trabajo es mayor en Rainey a medida que pasan las semanas. Los sentimientos de impotencia e indefensión ante lo que ve e intuye sucede en su trabajo le hacen buscar el consejo de Rheinhardt. Éste,

lejos de servirle de consuelo, se burla de él y de sus ideas cuando le echa en cara que él está contribuyendo a través de las ondas de WUSA, a incrementar el racismo, la violencia y la idea de que los negros se aprovechan de las prestaciones sociales. Rainey admite abiertamente tener posiciones opuestas a la emisora: “´I´m afraid I´m on the other side of the line from you...I´m no radical but I´ve been involved in service work and I guess I just picked up a different view of things`” (172). Cree que Rheinhardt representa la ideología conservadora y que la emisora para la que trabaja sirve a la ultraderecha norteamericana. Se sorprende y no comprende el grado de maldad y cinismo de Rheinhardt cuando Geraldine comenta sin tapujos que en realidad Rheinhardt no se cree una sóla palabra de lo que dice en la emisora. La intervención de Geraldine a favor de Rainey no gusta nada a Rheinhardt quien se muestra incisivo e hiriente con Rainey. Así, cuando éste comenta que está un poco confundido por su trabajo, que se siente indefenso ya que observa que existen un montón de tratos entre los diferentes grupos para los que trabaja, Rheinhardt arremete contra él y le dice que siendo un hombre del sur “´You´re supposed to know about rules and ghosts`” (173). Además, le causa un cierto grado de ansiedad el saber que contrario a lo que él hace, Rainey no hace su trabajo sólo por dinero.