Daniel Schávelzon
n una nota anterior habíamos mostrado como curiosidad la presencia en la excavación de algún objeto recortado de vasijas o platos más antiguos, para ser usados en algo diferente al original. Eso parecería ser bastante común en el mundo colonial y cuando no había tantos elementos y herra- mientas como en el mundo moderno: uno se arreglaba con lo que podía.
Fragmento proveniente de una gran tinaja de manufactura regional, con engobe color natural, recortado con forma casi
rectangular de 10 cm de largo
Pero nos llamó la atención que hubiese algún fragmento recortado de manera rectangular. No parecía ser algo exótico, demasiado diferente, aunque no supiéramos para que se la usó, pero con la continuidad de la excavación hemos encontrado otros diferentes tamaños y materia prima, en diversos sitios y sin relación entre sí salvo que viene de la misma excavación. Al menos por ahora no le encontramos sentido aunque no hemos podio investigarlos en detalle.
Pequeño fragmento (3,5 cm) recortado de una vasija española del siglo XVII.
Ahora debemos sumar un fragmento de cerámica con cubierta verde, típica del siglo XVI español, casi única en Bue- nos Aires, de gran peso y grosor y un pequeño recorte de poco más de 3 cm de largo de un contenedor de los usados en forma habitual en el siglo XVII.
HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS
cerámicos que han sido recortados con funciones desconocidas, o que imaginamos, como las bases de los platos cuando se rompían los bordes y se ponían sobre el fuego para usarlos co- mo si fueran una “plancha” moderna, y muchas otras que en los años hemos ido comprendiendo, pero ¿rectangular? Porque eso no es natural, nada se rompe en ángulo recto sin el accionar humano, no existe en la naturaleza. Y al menos tres lados son notablemente rectos y paralelos. Queda como otra incógnita más de este interesante sitio del pasado porteño, quizás el estu- dio del desgaste de los bordes nos lleve a entender una posible actividad que se hiciera en el sitio de la que nada sabemos.
Un fragmento de gran tamaño (10 cm) extraído de una tinaja española de vidriado exterior verde, posiblemente en origen del
siglo XVI
La polémica sobre los fragmentos rectangulares de cerámi- cas coloniales
Tras la publicación de la Nota 14 de esta serie (2012), en la que presentamos varios fragmentos de cerámicas colonia- les cortadas de manera rectangular y sin un uso que siquiera
pudiéramos imaginar, se levantó gran polémica entre los inves- tigadores. Resultaba intrigante que algo que alguna vez vimos como curiosidad ahora era habitual y en cerámicas fechadas desde el siglo XVI hasta el XVIII y muchos opinaron y nos hicieron llegar posibles interpretaciones. Lo intrigante no era sólo la forma inusual si no que casi todas tenían diferentes ta- maños y proporciones, entre 3 y 10 cm de largo y eran de todo tipo de material cerámico, sea vidriado o no. Y si bien las piezas redondas que tanto se conocen ya en la arqueología histórica sabemos que se usaban como fichas de juego o tapas de botijas según su tamaño, estas rectangulares son por cierto extrañas.
Tinaja española del tipo de la cual se obtuvo el fragmento su- perior (Museo Arqueológico de Jerez, España)
HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS
“Esta mañana hago una exploración como una le- gua al Este de esta pueblo (Carmen de Patagones) y descubro sobre una barranca un paradero indio, donde recogí fragmentos de flechas, cuchillos, etc. De piedras; pero lo más curioso que en este paraje recojo algunos trozos de gres cuadrados artificial- mente, probablemente para servir como piedras de afilar”1.
Lamentamos que esta inteligente idea de nuestros viejos y sabios observadores no sea aplicable en estos casos, ya que si bien eso podría ser factible para el gres, material de grano en extremo fino y delicado, no es igual para estas cerámicas de grano grueso e irregular. Por otra parte, si hubiesen sido usadas de esa manera tendrían marcas de desgaste por abrasión lo que no es el caso. Hubiera sido lindo darle la razón a Ameghino, pero esta vez no fue el caso. Seguimos esperando otra hipótesis inspiradora ya que los contextos no dan explicaciones para esto sucedido en los finales del siglo XVII e inicios del XVIII. De todas formas es útil la idea perdida entre textos poco frecuenta- dos ya, para quienes tengan este tipo de objetos en épocas en que el gres sea habitual, especialmente desde los inicios del siglo XIX.
Cabe destacar que una de estas piezas encontradas, la más antigua al menos por el materi9al, sí tiene signos claros de haber sido desgastada sobre sus cuatro caras, pero es una abra- sión hecha para formatear el objeto, no por uso, ya que un cu- chillo rebaja primero los bordes y luego el interior, lo que ve- mos en cualquier piedra de afilar antigua o moderna. Otra fue también regularizada por abrasión pero de manera expeditiva y sobre una superficie plana. De todas formas habrá que agudizar las observaciones en todas y cada una de estas piezas. Estamos
1 Florentino y Carlos Ameghino, Reseñas de la Patagonia: andanzas, penu-
rias y descubrimientos de dos pioneros de la ciencia, Ediciones Continente,
cada vez más convencidos que algunas son algún tipo de un instrumento de trabajo muy simple y que el mercado no ofrecía.