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Chapter 4 Presentation analysis and interpretation data

4.2 Organization 1: Data Summarization

al surgimiento de la justicia ambiental

Como se mencionó anteriormente, la historia reciente de la JA se vincula tradicionalmente con la lucha que emprendieron las comunidades afroamericanas por la localización de infraestructura no deseada cerca de sus zonas de residencia25,

etiquetadas bajo el denominado racismo ambiental. Sin embargo, para entender el surgimiento de la JA, es necesario esbozar algunos elementos básicos del proceso histórico que desembocó en la creación de este movimiento ambiental-enfoque teórico. El trabajo desarrollado por Taylor (2000) es muy útil a tal propósito -si bien se centra exclusivamente en el contexto norteamericano- en tanto que presenta un análisis claro y bien sustentado de la forma en que surge el paradigma de la Justicia Ambiental, a partir de tres elementos:

a) Las etapas o fases de la movilización por temas de tipo ambiental, es decir eventos que en un momento dado marcaron preocupaciones de tipo ambiental claves y que como tal son hitos o referentes de esas movilizaciones.

b) Los paradigmas que se han construido para explicar la relación ser humano- naturaleza. Estos paradigmas los define Taylor (2000: pag 528) como “construcciones sociales; es decir, que ellos son paquetes ideológicos que expresan un cuerpo de pensamiento que cambia con el tiempo, de acuerdo con los actores que desarrollan estos paradigmas”. Se podría decir que estos paradigmas son interpretaciones concretas y socialmente aceptadas de la relación ser humano- naturaleza, que evolucionan con el tiempo.

c) Las vertientes del activismo ambiental, que incorporan las diferentes formas en que se experimentan las injusticias ambientales, los reclamos y las acciones que se demandaban en referencia a esas injusticias y el perfil de quienes conformaban estas vertientes del activismo ambiental.

1.3.1.1 Fases o etapas de la movilización ambiental en EEUU

Respecto a los eventos que marcaron momentos claves de la movilización ambiental en Norteamérica, Taylor (2000) identifica cuatro fases. La primera fase corresponde a lo que serían las primeras expresiones de la movilización ambiental, no constituida por movilizaciones masivas, sino más bien por grupos particulares de profesionales del área técnica, científicos y entusiastas de la recreación al aire libre que centran sus preocupaciones en la protección de la vida silvestre y los hábitats naturales y la conservación de las especies. Esta primera etapa que tiene su surgimiento hacia principios del siglo XIX, empieza a dar lugar a la conformación de movimientos ambientalistas mas consolidados y masivos hacia el final de ese siglo,

25En inglés se le denominó a esto como NIMBY (not in my back yard), es decir No en mi patio trasero,

para significar que esta infraestructura no deseada estaba prácticamente invadiendo los domicilios de las personas de raza negra.

cuando se crean el Apalachian Mountain Club y el Boone and Crockett Club, que buscan la expedición de legislación ambiental para la protección de las aves y los animales de caza y también defienden la preservación de los parques naturales como Yellowstone.

La controversia surgida en 1913 por los fuertes impactos ambientales generados a partir de la inundación del valle Hetch Hetchy después de la construcción de una represa para abastecer de agua la ciudad de San Francisco, marca la segunda fase de la movilización ambiental. En esta segunda fase, que se extiende hasta 1960, se crean nuevas organizaciones ambientales y se fortalecen los movimientos existentes, los cuales generan movilizaciones en contra de la construcción de represas en zonas de alta riqueza natural, debido a sus muy predecibles impactos ambientales en los ecosistemas y especies. De todos modos, esta ampliación de las preocupaciones de los movimientos hacia el tema de los impactos ambientales de las represas, no implica el abandono de otras inquietudes que hacían parte de los reclamos de estas organizaciones desde la primera fase, relacionadas con la degradación y contaminación de zonas naturales y las afectaciones a actividades como la caza y la pesca, la observación de aves, las caminatas, el montañismo y el camping.

La tercera fase experimenta el surgimiento de un activismo ambiental más radical y más amplio, en el que participa gente no vinculada previamente a movilizaciones ambientales (especialmente jóvenes) y en el que las preocupaciones de los movimientos se relacionan con los efectos de la contaminación y degradación ambiental sobre el ser humano, especialmente en los ambientes urbanos. La expedición del libro “La Primavera Silenciosa” de Rachel Carson (1962) y la creación del denominado “Día de la Tierra” (1970) son los dos sellos que marcan esta etapa, en la que surge el movimiento ambiental moderno. Hacia la década de los años 80 se da la cuarta fase de la movilización ambiental, cuando suceden el accidente nuclear de Three Mile Island y el desastre generado por el vertimiento de residuos químicos que contaminó el agua para consumo humano y afectó la salud de la comunidad de Love Canal. Ello amplió el interés de los estadounidenses en la contaminación por residuos tóxicos a nivel local y estimuló la conformación de organizaciones ambientales de base comunitaria.

1.3.1.2 Paradigmas explicativos de la relación ser humano-naturaleza.

Previo a la consolidación de la JA como paradigma, las explicaciones de la forma en qué se relacionan el ser humano y la naturaleza han estado determinadas por tres paradigmas: el paradigma de explotación capitalista (PEC), el paradigma romántico (PR) y el nuevo paradigma ambiental (NPA) (Taylor, 2000). El paradigma de explotación capitalista entiende como deseable y normal el uso de la naturaleza con el propósito de generar mayor crecimiento económico, consumo y actividad industrial, dado que la oferta de recursos naturales –que eran considerados como recursos renovables- era abundante. Debido a esto, la contaminación ambiental y la escasez de ciertos recursos no solo se veían como un subproducto inevitable de

la actividad económica, sino también como problemas factibles de ser reducidos o controlados a partir de la tecnología. El PEC domina el pensamiento ambiental en el siglo XIX, coincidiendo con la fase de las primeras movilizaciones ambientales mas incipientes, pero no expresa ningún tipo de preocupación por la preservación natural, la sostenibilidad, ni las generaciones futuras. El PEC empieza a ser controvertido por el paradigma romántico (PR), que valora como negativa la degradación y agotamiento de los recursos naturales, al observar que el ser humano debe vivir una vida más simple y mas armoniosa con la naturaleza –implicando seguramente un menor uso y consumo de recursos naturales- y demanda del gobierno la protección de la vida silvestre a partir de la creación de parques nacionales.

Sin embargo, dentro del PR conviven y se confrontan dos visiones: la de los preservacionistas que entienden como necesario limitar al máximo el uso y consumo de los recursos naturales si esto conduce a su sostenimiento; y la de los conservacionistas pragmáticos que no consideran deseable una protección ambiental extrema que impida el desarrollo comercial de los recursos naturales, cuando estos pueden ser gestionados a partir del conocimiento científico y usados de forma inteligente y regulada. Muchos de los conservacionistas eran personas de negocios que practicaban actividades recreativas al aire libre, de allí que fueran los fundadores y financiadores de los primeros movimientos ambientales consolidados en EEUU a principios del siglo XX.

El PR que alimenta la agenda de los movimientos ambientales hasta 1960, es posteriormente reemplazado por el nuevo paradigma ambiental (NPA), que surge en un momento de mayor conciencia política sobre la gravedad de la crisis ambiental y adopta un discurso contrario al de los industriales y gente de negocios, pues advierte que el PEC ha generado efectos perversos sobre el ambiente; igualmente vierte sus críticas sobre el PR por su incapacidad para revertir la tendencia de degradación ambiental. El NPA muestra diversas características distintivas, entre ellas que: i) se aparta del optimismo tecnológico, al considerar como nocivo el desarrollo de tecnologías complejas, de gran dimensión e intensivas en el uso de energía, como la nuclear; ii) adopta un discurso más radical y una posición más fuerte en defensa de lo ambiental, dado que los movimientos ambientales los conforman personas más jóvenes, algunos militantes de movimientos por los derechos civiles, sin conexión con personas de la industria y negocios y desprovistos del interés por la recreación al aire libre; iii) amplía la agenda de temas que se consideran importantes en la gestión de la crisis ambiental, como el control natal, la prevención de la contaminación, la reducción de los riesgos y la remediación de impactos ambientales; y, iv) adopta valores pos materialistas26

en el sentido de promover más la autorealización personal y la participación ciudadana en la toma de decisiones por encima del incremento de la actividad económica y el consumo material. Posteriormente, el NPA es retado en los años

26Para una revisión del tema consultar Inglehart, R. (1992). Public support for environmental

protection: Objective problems and subjective values. Paper presented at the annual meeting of the American Political Science Association, Chicago.

1980 por el paradigma de la justicia ambiental, cuyas características se analizarán más adelante.

1.3.1.3 Las vertientes del activismo ambiental en EEUU

El activismo ambiental que corresponde a los temas, formas de expresión y conformación de los grupos que protestan por injusticias de tipo ambiental, se resumen en cuatro vertientes:

Vertiente del culto a lo silvestre y la naturaleza: esta rama que surge entre finales del siglo XIX y principios del XX, es orientada por hombres blancos de clase media y centra sus preocupaciones en la preservación de la vida silvestre y la naturaleza, cuestionando la destrucción del ambiente y los hábitats naturales. Su agenda no promueve un cambio del sistema capitalista sino su reforma para hacerlo más ambiental. Es la parte del ambientalismo mas cercana al “mainstream” y el activismo dominante hasta inicios del presente siglo.

Vertiente del ambientalismo urbano: surge al mismo tiempo que la vertiente del culto a lo silvestre y es conformada por hombres y mujeres blancos de clase media; sus reclamos se centran en los espacios urbanos, alrededor de injusticias asociadas con el acceso a parques, espacios abiertos, seguridad en los sitios de trabajo y la salud pública.

Vertiente del ambientalismo de la clase trabajadora: esta vertiente surge de la conjunción entre la clase blanca trabajadora, los sindicalistas y activistas blancos que desarrollan una agenda ambiental ligada a asuntos laborales como los derechos de los trabajadores, la salud ocupacional y el acceso a la recreación propia para los trabajadores.

Vertiente del ambientalismo de los negros: esta vertiente es la que termina generando una agenda completa de justicia ambiental al establecer la relación entre la justicia social, las preocupaciones laborales y los aspectos ambientales, cubriendo diferentes temas como autodeterminación, soberanía, derechos humanos, inequidades sociales, acceso a recursos naturales, impactos desproporcionados de los riesgos ambientales, seguridad industrial y salud ocupacional de los trabajadores, etc.

Aunque el análisis de Taylor (2000) es muy comprensivo para entender la historia que condujo al surgimiento de la JA, también es necesario reconocer varias de sus debilidades:

 El análisis se centra en los Estados Unidos y no explora los desarrollos históricos de la JA en otros contextos, especialmente de los países del sur. Así, se mantiene una visión de los movimientos, reclamos, activistas y temas ligados a la JA como un tema eminentemente del norte. En América Latina existe una rica

historia de las movilizaciones ambientales que aún permanece como vacío del conocimiento a ser construido.

 Los paradigmas que explican la relación ser humano-naturaleza se restringen a los tres paradigmas antes mencionados, siendo necesario analizar si por ejemplo el desarrollo sostenible es otro paradigma. ¿Cumple el desarrollo sostenible con el criterio de ser un paquete ideológico socialmente construido, que expresa un conocimiento ampliamente aceptado, que cambia con el tiempo? Además, la idea de paradigma desde la concepción de Thomas Khun, parece ser contraria a la de Taylor, pues para este es imposible que un paradigma conviva en espacio y tiempo con otro, cuando la idea es que un paradigma al surgir derriba al otro.

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