• No results found

Chain Financing: Weak Points

3. Other recommendations

Cuando nos detenemos a considerar el tipo de trabajo que ocupan los progenitores de los estudiantes, como lo hacemos en los gráficos 3.3 y 3.4, constatamos la existencia de una situación parecida a la que encontrábamos al estudiar el nivel de estudios. Se observa que los progenitores que trabajan en puestos de “cuello azul” (sumando las dos categorías) están infrarepresentados tanto entre las madres como entre los padres. Mientras en la población de mujeres de 40 a 60 años hay un 27% que ocupan puestos de trabajadoras de “cuello azul”, las madres de estudiantes universitarios son un 19% (17% en Eurostudent IV). En el caso de los hombres la distancia es todavía más grande: del 43% de los hombres de esta categoría de edad al 28% de los padres (27% en Eurostudent IV). Como puede constatarse, la situación contraria se produce para los progenitores de “cuello blanco”, sobrerrepresentados en la muestra.

Gráfico 3.3. Ocupación de las madres de los estudiantes y de las mujeres de su generación.

I. ¿Cuál es la ocupación actual o la última ocupación de tu padre y de tu madre? Unidad: Porcentaje Base: Total muestra

Nota: La ocupación de los hombres y mujeres 40-60 no suma 100 porque hemos dejado fuera dos categorías referidas a los parados2 que no se contemplaban en la encuesta.

Los padres y madres de estudiantes tampoco suman 100 porque hemos dejado fuera dos categorías que no estaban contempladas en los datos de la EPA3 .

2 Los parados que han dejado su último empleo hace más de un año y los que buscan su primer empleo

formaban parte de las categorías empleadas en la EPA

3 “No ha trabajado nunca fuera” y “no lo sé”.

Gráfico 3.4. Ocupación de los padres de los estudiantes y de los hombres de su generación.

I. ¿Cuál es la ocupación actual o la última ocupación de tu padre y de tu madre? Unidad: Porcentaje Base: Total muestra

Los porcentajes de madres y padres de estudiantes universitarios que tienen empleos profesionales de máximo nivel se sitúan en ambos casos en el 40%, mientras que las mujeres y hombres con este nivel profesional en el conjunto de la población es clara- mente inferior (26% en las mujeres y 29% en los hombres).

La última de las variables correspondiente al capital socioeconómico se refiere a los in- gresos de los progenitores de los estudiantes universitarios. Para efectuar el análisis se pueden distinguir tres categorías: la primera englobaría a aquellos con ingresos inferio- res a 1.200 euros mensuales (de aquí en adelante la denominaremos “ingresos bajos”); la segunda, a aquellos con ingresos entre 1.201 y 2.300 euros (“ingresos medios”); y la tercera incluiría a aquellos estudiantes cuyos progenitores tienen unos ingresos superiores a los 2.301 euros mensuales (“ingresos altos”).

Gráfico 3.5: Niveles de ingresos de los progenitores de los estudiantes encuestados.

J. ¿Cuáles son, a tu parecer, los ingresos mensuales aproximados de tus padres?

Unidad: Porcentaje; Base: Total muestra

Un primer aspecto a considerar en las respuestas a esta pregunta (véase gráfico 3.5) se encuentra en las tasas de “no lo sé”: 19,5% para los padres y 14% para las madres. Este dato, seguramente es resultado tanto de la falta de conocimiento preciso de este aspec- to, como del carácter tabuístico que tiene tratar los temas relacionados con los ingresos.

En segundo lugar, los porcentajes más abultados se sitúan entre los 750 euros y los 2.300, con la salvedad de las mujeres, donde el peso de las que no tienen ingresos (25%) modifica muy significativamente la simetría de la distribución de ingresos. Con ingresos altos (por encima de los 2.300 euros) hay un 16% de los hombres y un 6% de las mujeres.

Por otro lado, hay que señalar la importancia de la variable sexo, ya que se pueden observar diferencias relevantes entre los ingresos que obtienen las madres y los pa- dres. En los niveles de menores ingresos hay un claro predominio de respuestas de las madres, pues el 32% se sitúa en el segmento de ingresos menores a 450€. Por el contrario, en los niveles más altos, prácticamente sólo aparecen hombres (aunque con porcentajes reducidos): un 8% de los padres tiene ingresos mensuales superiores a los 3.000€. De acuerdo con este mismo esquema clasificatorio, la mayor proporción de madres se concentra en el segmento de ingresos bajos (35% de la muestra), mientras que los ingresos de los padres están más repartidos y es mayoritaria la proporción de estudiantes cuyos padres tienen ingresos de nivel medio (41%).

De nuevo, la conclusión a la que llegamos a partir de la información extraída de ECoViPEU es que existe movilidad social, pero ésta es relativa. Podemos enriquecer el análisis a partir de otras investigaciones empíricas, como la que presenta el artículo escrito por el sociólogo alemán G. Werner (2005). Se aborda la cuestión de las des- igualdades sociales en el ámbito universitario a partir de un estudio del FREREF, que encuesta a los estudiantes de tres regiones europeas: una alemana, otra francesa y en el caso español se trata de Cataluña. El interés radica en que se propone como objeti- vo responder a la pregunta planteada por P. Bourdieu hace unas décadas -¿cómo los estudiantes de las distintas clases sociales acumulan el capital económico, cultural y social?- a partir de los datos empíricos de que dispone. Para construir las variables de clase social se sirve tanto del estatus profesional como del nivel educativo de los progenitores de los estudiantes. Las variables asociadas al capital económico hacen referencia a la financiación que reciben los estudiantes, ya sea de sus padres, del Estado o de sus ingresos propios, así como el estrés que les generan las necesida- des económicas presentes y futuras. En cuanto al capital cultural se refiere, tiene en cuenta aspectos relacionados con la formación que reciben fuera de la universidad, sus intereses culturales, su intención de estudiar en el extranjero, etc. El capital social mide las relaciones que se crean con el resto de estudiantes y profesores de la uni- versidad. A nivel de la muestra completa, el mayor desequilibrio lo encuentran en las diferencias existentes entre las carreras. En un extremo, Medicina y Derecho destacan

por la considerable presencia de hijos de progenitores con estudios superiores, y en el otro se encuentran las carreras de Humanidades y Sociales, que acogen a estudiantes procedentes de un abanico social más amplio. A partir de las variables que hemos presentado, el investigador realiza un análisis de correspondencias para cada una de las regiones. La conclusión principal es que las desigualdades en función del origen social se producen en las universidades de las tres regiones, aunque en diferente gra- do, siendo Cataluña el sistema más equitativo, ya que acoge una mayor presencia de hijos de padres sin estudios y sobre todo de hijos de padres con un estatus profesional bajo. Entre los efectos más destacables a los que contribuye el origen social, están los relacionados con la acumulación de capital económico: la falta de recursos familiares se presenta muy relacionada con la necesidad que tienen los estudiantes de trabajar durante el curso y con el estrés que supone tanto en el presente como la proyección de futuro. Otros efectos están más relacionados con el capital social, quedando demos- trado que la comunicación con el profesorado resulta más difícil para los hijos de ori- gen social desfavorecido. Por último, respecto al capital cultural, los hijos de familias con alto nivel educativo muestran más interés en asistir a charlas y cursos formativos fuera de la universidad (idiomas, etc.) y también es más frecuente que tengan previsto realizar una parte de sus estudios en el extranjero.

En lo que respecta a la cuestión de la movilidad internacional, en un estudio anterior realizado en la Universitat de València4 , se constató que los estudiantes presentaban

una desigualdad de partida puesto que la probabilidad de haber viajado al extranjero antes de entrar en la universidad estaba muy condicionada por la clase social de ori- gen. Mientras más del tercio de los hijos de padres con estudios primarios no ha via- jado nunca al extranjero, sólo es el caso del 11% de los hijos de padres universitarios. Sin lugar a dudas, este aspecto condiciona las expectativas de movilidad estudiantil durante la carrera.

Una vez valorada la situación general respecto al origen social de los estudiantes de la universidad española, que a priori parece ser un sistema relativamente abierto a todas las clases sociales, en los siguientes apartados se indaga en las formas que adopta la desigualdad dentro de la universidad. Se consideran una serie de variables como: el tipo de estudios, su duración o la edad que tienen. A través de estos elementos po- demos detectar las nuevas formas de diferenciación social utilizadas en el seno de la propia universidad, es decir una vez alcanzado el nivel de educación superior.

Related documents