Estados Unidos está en busca de utilizar mejor sus recursos, generar menos desperdicios y aumentar el reciclaje desde hace más de 50 años, con la promulgación de su primera ley nacional de Residuos Sólidos, a diferencia de nuestro país, la cual solo data desde el año 2013.
En el año 1965 se fijaron las normas nacionales regulares para el desecho de residuos sólidos. La ley de 1976 de Estados Unidos para conservación y reclamación de recursos permitió dar un gran paso adelante al cambiar el enfoque basado en los desechos descartados por las tuberías finales a uno basado en la prevención de la contaminación, que involucra a las autoridades gubernamentales de todos los niveles.
Así los estados, ciudades y pueblos están regidos por el concepto de “Gestión Integrada de Residuos” que esta referenciada a todas las políticas para el manejo de desechos. [20] Esto quiere decir:
Reducción de fuentes para evitar la creación de desechos y favorecer la reutilización. Reciclar y hacer abono para promover la recuperación en lugar del desecho.
Llenado de terrenos y combustión, que permite una mejor capacidad para disponer de los desechos.
Muchas ciudades aplican políticas obligatorias de reciclaje para administrar mejor los desechos generados por poblaciones urbanas densas. Las tasas de recolección del vidrio, metal y papel son alta en ciudades como Phoenix, Nueva York, Seattle y San Francisco. Además se sabe que la tasa nacional de reciclado es casi del 35 por ciento de toda la basura generada.
A nivel industrial, las medidas gubernamentales han provocado que las empresas reutilicen con mayor frecuencia los residuos como materias primas. Es el caso de Ford y General Motors, principales fabricantes de automóviles, los cuales se encuentran realizando grandes avances para minimizar los desechos generados al momento de fabricar sus vehículos.
Caso análogo ocurre en la Industria de las bebidas, donde los productores han descubierto que se pueden producir los envases con 25 por ciento menos de plástico que el que se utilizaba hace décadas, resultando en la reducción de 114 millones de kilogramos de plástico al año en el depósito de basuras. Sin embargo, cuando los costos del reciclaje se vuelven muy altos, es necesario buscar alternativas para la valorización energética. Las principales utilizadas a nivel nacional son:
43 Incineración con recuperación de energía: Esta forma de valorización es utilizada para generar electricidad y reducir los envíos de residuos a vertederos. En EE.UU. existen 84 instalaciones de valorización energética. El principal motivo del bajo desarrollo de esta tecnología son los altos costes de construcción y puesta en marcha. Otro punto relevante es la contaminación, debido a la generación de dioxinas, mercurio, plomo y otras toxinas, que se emiten o terminan en las cenizas resultantes de la incineración.
Vertederos: Esta es la solución más económica, y por tanto la más común para la gestión de residuos en EE.UU. Los costes varían a lo largo del país, pero la media se sitúa en algo más de 48 dólares por tonelada.
Digestión: Este método está enfocado en aquellas comunidades que producen grandes cantidades de residuos orgánicos, donde la digestión anaeróbica ofrece una solución ambiental. Este sistema permite obtener metano que puede ser utilizado para hacer funcionar un generador.
La legislación de normas relacionadas a los aspectos ambientales es regulada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la cual se encuentra autorizada por el Congreso de los EE.UU.
Los reglamentos son codificados una vez al año en el Código de Reglamentos Federales de EE.UU. En particular, El Título 40 del Código de Reglamentos Federales es la que fundamenta la Protección del Medio Ambiente y que aborda la Misión de la EPA de proteger la salud humana y el medio ambiente.
En tanto, El Registro Federal es la publicación diaria para normas finales, normas propuestas y notificaciones de las agencias y organizaciones federales, así como órdenes ejecutivas y otros documentos presidenciales.
Con respecto a la gestión integral de desechos, en la página de la EPA se propone que: “Básicamente todo lo que hacemos genera algún tipo de desecho. Las viviendas crean basura ordinaria, mientras que los procesos industriales y de manufactura crean residuos sólidos y peligrosos.” [20]. Para esto,
la EPA reglamenta la generación de residuos bajo la Ley de Conservación de Recursos.
La Agencia de Protección del Medio Ambiente hace hincapié en dos aspectos relevantes para la gestión de Residuos. Por un lado se encuentra la Política de Orientación y Leyes para los Residuos Peligrosos y por otro la Política de Reciclaje.
Con referencia al primer punto, la EPA cuenta con un programa denominado “Superfund”, que se centra en hacer una diferencia visible y duradera en las comunidades, asegurando que las personas puedan vivir y trabajar en lugares acordes a las necesidades humanas. Para esto promueve la
44 participación de la comunidad, entrega herramientas de limpieza, define los contaminantes según su peligrosidad y establece parámetros para determinar los niveles de contaminación de ciertos medios. En relación al segundo aspecto, define una guía respecto a cómo reducir los desechos y reciclar, basándose en consejos prácticos que se pueden llevar a cabo tanto en domicilios como empresas.