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3   Chapter Three: Contextualizing the Chinese Dairy Industry 41

3.3   Building the dairy value chain in reverse 55

3.3.2   The outsourcing model 60

En el Libro III del Treatise, Hume afirma que “el presente sistema de filosofía irá adquiriendo nuevas fuerzas según avance, y espero igualmente que nuestros razonamientos acerca de la moral confirmen lo ya dicho acerca del entendimiento y las pasiones. La moral es un asunto que nos interesa por encima de todos los demás.”155 Más aún, Hume sostiene que la paz de la sociedad se encuentra sujeta a “... cualquier decisión sobre este tema es evidente que esta preocupación deberá hacer que nuestras especulaciones parezcan más reales y consistentes que cuando el asunto nos resulta casi completamente indiferente.”156 Hume está absolutamente convencido que sus antecesores mantenían la tendencia a diferenciar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto sin considerar a los sujetos inmersos en un contexto socio-cultural determinado.157

En el apartado anterior, ha quedado claro que Hume introduce su teoría moral criticando mordazmente a sus antecesores, Wollaston, Clarke, Cudworth, Price y Balguy, quienes afirmaban que “la virtud consiste en una conformidad con la razón, que existe en las cosas una eterna adecuación o inadecuación y que ésta es idéntica para todo ser racional que la contemple, que las medidas inmutables de lo

155. T: 455. 156. T: 455.

justo y lo injusto imponen una obligación no solamente a las criaturas humanas, sino hasta la misma divinidad; quienes dicen todas estas cosas sostiene unos sistemas que coinciden en afirmar que la moralidad, como la verdad, se discierne meramente por medio de las ideas, por su yuxtaposición y comparación.”158 A diferencia de ellos, Hume demostró que, es imposible que la razón pueda distinguir entre el bien y el mal, ya que los juicios morales son una cierta actividad o estado mental y, solamente las cuestiones de hecho pueden proporcionar las bases para un juicio moral, que es definido como una sentimiento de aprobación o desaprobación que se origina el sujeto que contempla una acción o carácter determinado. Por esta razón, Hume afirma que la moralidad es más propiamente sentida que juzgada.

Una vez que Hume establece su concepto de moral y rechaza su fundamento en la razón, se propone analizar la naturaleza de los juicios morales. Hume dice que, “dado que el vicio y la virtud no pueden ser descubiertos simplemente por la razón o comparación de ideas, sólo mediante alguna impresión o sentimiento que produzcan en nosotros podremos señalar la diferencia entre ambos.”159 La postura de Hume en este apartado se traduce en que “la moral es, pues, más propiamente sentida que juzgada, a pesar de que esta sensación o sentimiento ... nos inclinamos a confundirla con una idea,

158. T: 456-457. 159. T: 470.

de acuerdo con nuestra costumbre de considerar a todas las cosas que tengan una estrecha semejanza entre sí como si fueran la misma cosa.”160 Hume está convencido de que las decisiones sobre la aprobación y desaprobación moral son percepciones y como las percepciones solamente pueden ser impresiones e ideas, esta sería la prueba clave para afirmar que la moral no puede ser descubierta a través de algún razonamiento, ya que,”la impresión surgida de la virtud es algo agradable, y que la procedente del vicio es desagradable. La experiencia de cada momento nos convence de ello. No existe espectáculo tan hermoso como el de una acción notable y generosa, ni otro que nos cauce mayor repugnancia que el de una acción cruel y desleal.”161 Entonces, ¿qué es el sentimiento moral y cuál es su papel al interior de la moral humena?

Los sentimientos morales, se originan en gran medida en las ideas, especialmente en las ideas de diferentes cualidades que pertenecen al carácter humano cuando éste es considerado en una perspectiva específicamente social. También, los sentimientos morales son modificaciones del placer y del dolor, ya que, “la impresión surgida de la virtud es algo agradable, y la que procede del vicio es desagradable. La experiencia nos convence de ello.”162 No se puede ignorar que, los sentimientos morales de orgullo y culpa son

160. T: 479. 161. T: 470. 162. T: 470.

sensaciones distintas que se pueden reconocer e identificar a través de una introspección y desde ahí un sujeto puede describirlos enumerando sus causas aunque estas sensaciones no puede ser definidas. Finalmente Hume afirma que los sentimientos morales, como sucede con otras pasiones se encuentran el la naturaleza humana debido a su constitución. En palabras de Hume, “en efecto, si toda moralidad está basada en el placer o dolor de la consideración de una ventaja o desventaja que pueda deberse a nuestro propio carácter o al de los demás, todo los efectos de la moralidad tendrán que derivarse del mismo dolor o placer, incluyendo entre los efectos, naturalmente, a las pasiones de orgullo y humildad. La esencia misma de la virtud consistirá... en producir placer, y la del vicio, en ocasional dolor. La virtud y el vicio deberán formar parte de nuestro carácter para poder suscitar orgullo y humildad. ¿Qué más pruebas podríamos desear para confirmar la doble relación de impresiones e ideas?”163 En otro texto afirma que, “estos sentimientos se hallan arraigados de tal forma en nuestra constitución y del carácter que resulta imposible extirparlos y destruirlos, a menos que la mente humana esté completamente trastornada por una enfermedad o locura.”164 En consecuencia, las referencias que hace Hume sobre el sentido moral en el Treatise, son una descripción de que este sentimiento es propio de la naturaleza humana. En palabras del propio Hume, “todos los que aman la virtud... tienen que ver

163. T: 296. 164. T: 474.

ciertamente con el agrado que las distinciones morales se deriven de una fuente tan noble y que nos ofrece una justa noción, tanto de la generosidad como de la capacidad de la naturaleza humana. No necesitamos conocer gran cosas de los quehaceres humanos para darnos cuenta de que el sentimiento moral es un principio inherente al alma humana y uno de los elementos más poderosos de su composición.”165

El paso siguiente de Hume es establecer como se originan los sentimientos morales, ya que éstos no se originan de ellos mismos, sino desde la simpatía de cada sujeto en relación al placer o dolor de los otros. Como hemos visto anteriormente, la simpatía es un principio que permite que un sujeto pueda conocer lo que los otros sujetos están viviendo cuando son observados. Entonces, Hume describe la aprobación y desaprobación moral como un sentimiento de placer o dolor que se origina en los sujetos cuando consideran los efectos de las acciones de los otros sobre ellos; no existe ningún otro medio que no sea la simpatía, que permita realizar un juicio sobre algo o alguien. En este caso, la operación de la simpatía es mejorada gracias a la reflexión sobre los efectos de las acciones humanas en los sujetos. La simpatía es ampliada gracias a imaginar los efectos comunes de las disposiciones sobre los otros, aun cuando las circunstancias puedan prevenir al agente a actuar de una forma u

otra. Siguiendo esta argumentación, Hume afirma que la simpatía establece la perspectiva o la situación desde la cual los sujetos pueden reconocer su tendencia a beneficiar o herir a los otros.166 En suma, es la simpatía la que origina los sentimientos morales.

Según lo expuesto anteriormente, se podría afirmar que el objeto del sentimiento moral es la contemplación de un carácter o una cualidad valiosa en una acción o en un sujeto. De acuerdo, con la teoría de la naturaleza humana, los sujetos se encuentran constituidos de tal forma que la contemplación de un acto les lleva a considerarlo virtuoso o vicioso. Hume busca probar que el enunciado final de un juicio moral se encuentra sujeto a “la sentencia definitiva que declara a los caracteres y a las acciones agradables u odiosas, dignas de elogio o censurables: esta sentencia que imprime en ellas la marca del honor o de la infamia, la aprobación o la censura; que convierte a la moralidad en un principio activo y hace de la virtud nuestra felicidad y del vicio nuestra miseria... este juicio definitivo dependerá de algún sentido interno o sentimiento que la naturaleza ha hecho universal para toda la especie.”167 Este sentimiento de placer es muy similar a muchas sensaciones de la mente, pero posee una particularidad de la naturaleza humana que le permite diferenciar entre el placer producido por una composición musical que el que aparece al beber una buena botella de vino. Es la manera de sentir la

166. Cfr. Smith, C. 2000: 233. 167. EPM: 172-173.

satisfacción lo que permite que no exista confusión en los sentimientos.168 Hume está convencido de que aunque aparezcan en la mente un sinnúmero de sentimientos de placer o de dolor, no todos mueven a actuar condenando o reprobando la acción o la conducta de una persona. Sin embargo, hay que destacar que, esta relación se produce exclusivamente cuando se contempla el carácter de un sujeto sin hacer referencia alguna a un interés particular, de la misma forma que alguien posee un buen oído podrá separar los sentimientos y elogiar la música a sus interpretes.

En suma, la concepción moral de Hume se encuentra unida a la teoría de las pasiones. El sentimiento de dolor y placer, se encuentra unido por la circunstancia particular de que el bien y el mal se encuentran en los propios sujetos o en los otros. Así pues, aprobar una acción y sentir amor hacia el agente son parte constitutivas del mismo fenómeno moral, como lo es también aprobar una acción personal y sentirse orgulloso de sí mismo. A juicio de Hume, los sentimientos morales y los sentimientos de lo correcto y lo incorrecto son pasiones diferentes que se pueden sentir por otros sujetos. Estos sentimientos se originan en la simpatía con las pasiones de aquellos que pueden ser afectados por el carácter del agente.169 Finalmente, los sentimientos morales son pasiones calmas o principios de acción establecidos que pueden ejercer una influencia persuasiva y

168. Cfr. T: 472. 169. Cfr. T: 439.

permanente en las acciones de los sujetos. Por esta razón afirma Hume que, “no podemos determinar después nuestros juicios por otro medio que no sea tan conveniente como por una simpatía con quienes tienen relación con la persona que estamos considerando.”170

170. T: 583.