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OVERALL CONCLUSIONS
Araucanía, tanto los del bosque y la selva como los de los toqui (guerreros) y machi (autoridades médicas y religiosas).
Neruda invokes the traditional forces of La Araucanía: the powers of the forest and those of the toquis (warriors) and machis (healers and religious authorities).
“Araucanía, ramo de robles torrenciales, oh Patria despiadada, amada oscura,
solitaria en tu reino lluvioso: eras sólo gargantas minerales,
manos de frío, puños acostumbrados a cortar peñascos,
eras, Patria, la paz de la dureza y tus hombres eran rumor, áspera aparición, viento bravío…”
(in Canto General, III, XX “Se unen la tierra y el hombre”).
“En la cepa secreta del raulí creció Caupolicán, torso y tormenta,
y cuando hacia las armas invasoras su pueblo dirigió,
anduvo el árbol, anduvo el árbol duro de la patria.
…
De Caupolicán el Toqui es la mirada hundida, de universo montañoso,
los ojos implacables de la tierra, y las mejillas del titán son muros escalados por rayos y raíces”.
…
“La Araucanía estranguló el cantar de la rosa en el cántaro, cortó
los hilos
en el telar de la novia de plata. Bajó la ilustre Machi de su escala, y en los dispersos ríos, en la arcilla,
bajo la copa hirsuta de las araucarias guerreras, fue naciendo el clamor de las campanas
enterradas…”
(En Canto General, IV, V y VI, “Toqui Caupolicán” and “La guerra patria”).
In Neruda’s view of history, the Mapuche grow from the Earth: “[... ]De aquellas negras humedades,
de aquella lluvia fermentada en la copa de los volcanes salieron los pechos augustos
las claras flechas vegetales, los dientes de piedra salvaje, los pies de estaca inapelable, la glacial unidad del agua. En su visión de la historia, los
mapuche germinan de la Tierra:
Arauco fue un útero frío, hecho de heridas, machacado
por el ultraje, concebido entre las ásperas espinas, arañado por los ventisqueros,
protegido por las serpientes. Así la tierra extrajo al hombre”. Como señaló el destacado poeta
mapuche Elicura Chihuailaf, “Neruda, a pesar de haber vivido en un sector de Temuco en el que transitó y transita mucha de nuestra gente [mapuche] que se asoma a diario a vender sus productos agrícolas, vio a nuestro pueblo -como la mayoría de los chilenos- a través de la obra del poeta español Alonso de Ercilla: La
Araucana. Conoció primero a los
“araucanos” y muy posteriormente a los mapuche. Más, a diferencia de tal mayoría, él fue crítico y autocrítico de esa situación hasta hoy casi inalterable. Y claramente planteó la dicotomía entre la aceptación y búsqueda del mito, y el no reconocimiento y aun la negación de la realidad”. Con motivo de la celebración de sus 65 años, Neruda fue invitado al Estadio Municipal de Temuco, donde entregó su poesía y fue homenajeado por la ciudadanía. Recuerda que “entonces escuché que se hacía el silencio y dentro de este silencio oí elevarse la más extraña, la más primordial, la más antigua, la más áspera música del planeta. Surgió de un grupo, en el fondo del local. Eran los araucanos que tocaban sus instrumentos y cantaban para mí sus dolorosas melodías. Nunca en la historia se había presenciado tal cosa, que mis huraños compatriotas participaran con su arte ritual en una ceremonia poética y
The famous Mapuche poet Elicura Chihuailaf has said that “Neruda, though he resided in a part of Temuco which was always (and still is) visited by many of our brothers and sisters (the Mapuche) who go there to sell their agricultural produce, viewed our people – as do most Chileans – through the lens of the epic poem written by the Spanish poet Alonso de Ercilla: La Araucana. He first got to know the “Araucanians” and then, much later, he learned about the Mapuche. However, unlike most Chileans, he took a critical view – and also a self-critical view – of that situation which, up to the present time, seems almost unalterable. And he clearly recognized the dichotomy between the unquestioning acceptance of the myth, and the refusal to acknowledge, and even the negation of, the reality”.
On the occasion of his 65th birthday, Neruda was invited to Temuco’s Municipal Stadium, where he read his poetry and received honors from the public. He recalls that “I then heard the deepest of silences, and from within that silence there gradually emerged the strangest, the most primordial, the most ancient and uncouth music in our entire planet. It was coming from a group at the back of the place. It was the Araucanians playing their musical instruments and singing their sorrowful melodies for me. Never in history had such a thing been witnessed: my uncommunicative Mapuche fellow citizens had brought
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Neruda invoca los poderes de LaAraucanía, tanto los del bosque y la selva como los de los toqui (guerreros) y machi (autoridades médicas y religiosas).
Neruda invokes the traditional forces of La Araucanía: the powers of the forest and those of the toquis (warriors) and machis (healers and religious authorities).
“Araucanía, ramo de robles torrenciales, oh Patria despiadada, amada oscura,
solitaria en tu reino lluvioso: eras sólo gargantas minerales,
manos de frío, puños acostumbrados a cortar peñascos,
eras, Patria, la paz de la dureza y tus hombres eran rumor, áspera aparición, viento bravío…”
(in Canto General, III, XX “Se unen la tierra y el hombre”).
“En la cepa secreta del raulí creció Caupolicán, torso y tormenta,
y cuando hacia las armas invasoras su pueblo dirigió,
anduvo el árbol, anduvo el árbol duro de la patria.
…
De Caupolicán el Toqui es la mirada hundida, de universo montañoso,
los ojos implacables de la tierra, y las mejillas del titán son muros escalados por rayos y raíces”.
…
“La Araucanía estranguló el cantar de la rosa en el cántaro, cortó
los hilos
en el telar de la novia de plata. Bajó la ilustre Machi de su escala, y en los dispersos ríos, en la arcilla,
bajo la copa hirsuta de las araucarias guerreras, fue naciendo el clamor de las campanas
enterradas…”
(En Canto General, IV, V y VI, “Toqui Caupolicán” and “La guerra patria”).
In Neruda’s view of history, the Mapuche grow from the Earth: “[... ]De aquellas negras humedades,
de aquella lluvia fermentada en la copa de los volcanes salieron los pechos augustos
las claras flechas vegetales, los dientes de piedra salvaje, los pies de estaca inapelable, la glacial unidad del agua. En su visión de la historia, los
mapuche germinan de la Tierra:
Arauco fue un útero frío, hecho de heridas, machacado
por el ultraje, concebido entre las ásperas espinas, arañado por los ventisqueros,
protegido por las serpientes. Así la tierra extrajo al hombre”. Como señaló el destacado poeta
mapuche Elicura Chihuailaf, “Neruda, a pesar de haber vivido en un sector de Temuco en el que transitó y transita mucha de nuestra gente [mapuche] que se asoma a diario a vender sus productos agrícolas, vio a nuestro pueblo -como la mayoría de los chilenos- a través de la obra del poeta español Alonso de Ercilla: La
Araucana. Conoció primero a los
“araucanos” y muy posteriormente a los mapuche. Más, a diferencia de tal mayoría, él fue crítico y autocrítico de esa situación hasta hoy casi inalterable. Y claramente planteó la dicotomía entre la aceptación y búsqueda del mito, y el no reconocimiento y aun la negación de la realidad”. Con motivo de la celebración de sus 65 años, Neruda fue invitado al Estadio Municipal de Temuco, donde entregó su poesía y fue homenajeado por la ciudadanía. Recuerda que “entonces escuché que se hacía el silencio y dentro de este silencio oí elevarse la más extraña, la más primordial, la más antigua, la más áspera música del planeta. Surgió de un grupo, en el fondo del local. Eran los araucanos que tocaban sus instrumentos y cantaban para mí sus dolorosas melodías. Nunca en la historia se había presenciado tal cosa, que mis huraños compatriotas participaran con su arte ritual en una ceremonia poética y
The famous Mapuche poet Elicura Chihuailaf has said that “Neruda, though he resided in a part of Temuco which was always (and still is) visited by many of our brothers and sisters (the Mapuche) who go there to sell their agricultural produce, viewed our people – as do most Chileans – through the lens of the epic poem written by the Spanish poet Alonso de Ercilla: La Araucana. He first got to know the “Araucanians” and then, much later, he learned about the Mapuche. However, unlike most Chileans, he took a critical view – and also a self-critical view – of that situation which, up to the present time, seems almost unalterable. And he clearly recognized the dichotomy between the unquestioning acceptance of the myth, and the refusal to acknowledge, and even the negation of, the reality”.
On the occasion of his 65th birthday, Neruda was invited to Temuco’s Municipal Stadium, where he read his poetry and received honors from the public. He recalls that “I then heard the deepest of silences, and from within that silence there gradually emerged the strangest, the most primordial, the most ancient and uncouth music in our entire planet. It was coming from a group at the back of the place. It was the Araucanians playing their musical instruments and singing their sorrowful melodies for me. Never in history had such a thing been witnessed: my uncommunicative Mapuche fellow citizens had brought