5.1 EL VALOR DE LAS ISLAS SENKAKU/DIAOYU.
China y Japón buscan multiplicar sus recursos naturales para apalancar su estabilidad económica a mediano y largo plazo y en particular, Japón necesita de los recursos energéticos para el crecimiento de su industria altamente tecnificada. China vende algunos de los recursos naturales necesarios para la industria japonesa, pero se han ido incrementando las restricciones debido a la fricción de de ambos países. Varios argumentos se han presentado acerca del por qué las islas en disputa son tan importantes para China y Japón; y por qué el conflicto sigue siendo un obstáculo en las relaciones entre ambos países.
5.1.1 VALOR ECONÓMICO
El potencial económico de las islas Diaoyu/Senkaku ha impulsado la rivalidad entre China y Japón sobre las islas. Mientras que las islas en sí mismas no contienen valiosos recursos naturales, sus aguas circundantes contienen ricos yacimientos de hidrocarburos. Un estudio de las Naciones Unidas en 1968 sostuvo que los recursos de hidrocarburos en el Mar Oriental de China son comparables a los de Arabia Saudita. Un analista chino hizo hincapié en la importancia de la proximidad de las islas a las ciudades costeras de China, que son una importante base de producción pero que no tienen recursos energéticos (Guo 2010: 9). Por lo tanto, dichos recursos no tendrían que ser transportados desde diferentes partes de China, estarían más cerca y serian más baratos de procesar (Drifte 2008). El gráfico 1 ilustra la creciente demanda energética de China, frente a la demanda decreciente de Japón, que explica las acuciantes necesidades del primero, más aún cuando su población es más de 10 veces mayor a la japonesa.
Gráfico 1, Consumo energético de China y Japón, en kilos de equivalente a petróleo per cápita. Fuente: Banco Mundial
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500
Consumo Energético Per Capita
Según documentos oficiales de China, las reservas del conjunto del Mar de China meridional, con una extensión cercana a la del Mediterráneo, representan el 30% de sus actuales reservas de petróleo y las cuartas reservas mundiales conocidas por orden de importancia. China espera extraer de esta zona 50 millones de toneladas de crudo cada año hasta 2020 (Bustelo, 2014).
El Mar de China meridional dispone además de importantes reservas de gas cuya dimensión no se conoce con claridad. Un estudio del US Geological Survey las estima en 24.000 millones de metros cúbicos (50% de las reservas chinas). La competición por estos recursos se intensifica con el aumento de sus precios (Rios, 2014).
El Instituto del Petróleo de China considera que Beijing debe implicarse activamente en el desarrollo de estas fuentes. La CNOOC (Corporación Nacional de Petróleo Submarino de China) ha adquirido la capacidad para explorar hasta una profundidad de 2.000 metros, indicando con ello que las exploraciones chinas no se limitarán a las aguas poco profundas próximas a sus costas, sino que intentará ir más allá, manifestando una capacidad tecnológica y ambición que despierta preocupación entre los países competidores. (Ríos, 2014)
5.1.2 VALOR ESTRATÉGICO
Gran parte de la franja marítima de la China continental y sus cercanías constituyen una de las zonas potencialmente más explosivas del continente asiático y del mundo (Bustelo, 2014), al punto que una evolución de estas pequeñas crisis puede poner en entredicho e incluso destruir las expectativas favorables de desarrollo y crecimiento de esta parte del globo. La tercera parte del comercio mundial circula por los mares aledaños a China. El dominio de los abundantes islotes y archipiélagos en la zona puede permitir un mejor control de las rutas marítimas y aéreas. Japón, la tercera potencia económica del mundo, no
puede ignorar que por esa vía recibe gran parte de sus importaciones y el suministro energético que hace funcionar su industria. China por su parte no olvida que esa franja marítima es el flanco más endeble de su defensa.
La posición estratégica de las islas las hace especiales para las defensas nacionales de China y de Japón. Además que China o Japón, al asegurar legalmente la soberanía sobre las islas, contarían con una ventaja de seguridad y poder militar con una frontera amplia, prolongada y continua, poniendo al otro en una posición de desventaja (Pan 2007: 71). El valor estratégico de las islas ha aumentado de manera exponencial, en la medida que las mismas sirven a China para fortalecer su influencia regional y su seguridad energética. Incluso si no era importante estratégicamente a finales del período de la Guerra Fría, sobre todo después de la ruptura sino-soviética y el acercamiento sino-americano, su valor estratégico ha aumentado especialmente en los últimos años.
Sin embargo, dada la pequeña área de las islas, es incierto si sería posible establecer una base militar en ellas. Si China estableciera una base de este tipo ¿Le daría una ventaja estratégica? Del mismo modo, en el caso de un ataque militar, ¿La posesión de las islas podría mejorar la capacidad de China para defenderse de Japón o de Estados Unidos? Gabe Maasaki, un profesor de la Universidad de Ryukyu en Okinawa, estima el valor estratégico de las islas como "insignificante". Citó el pequeño terreno de las islas, por lo que cualquier base sería pequeña y por lo tanto militarmente insignificante (O'Shea 2012: 172). Por otra parte, siguiendo la línea agresiva en las islas Senkaku/Diaoyu, China ha conseguido deteriorar sus relaciones con otros actores de la región, encabezados por Japón, y comprometiendo de paso su propia seguridad en el futuro inmediato. La posición inflexible de China ha llevado a una serie de incidentes diplomáticos, que sin duda socavan la imagen de China como un participante responsable en la
comunidad internacional y también contradice la visión del mundo armonioso que China tiene promueve constantemente.
Por otra parte, La política de China sólo promueve el sentimiento anti-chino en Japón, lo que ayuda a grupos de derecha en Japón a promover la “amenaza china” como plataforma política, que sólo empeoraría la percepción de amenaza y fortalecería el dilema de seguridad entre China y Japón. Además, al darle tanta importancia a las islas Senkaku/Diaoyu, el gobierno de China se hace vulnerable a agitar del sentimiento popular, que es abrumadoramente anti-japonés. Por lo tanto, la autonomía de su política exterior hacia Japón se ha erosionado profundamente (Suzuki 2007).
La política de China hacia las islas Senkaku/Diaoyu no puede explicarse sólo en términos de sus necesidades de seguridad energética y de la consolidación de su influencia regional. La posición actual le da muy poco espacio a China para explotar los recursos reclamados o para obtener el apoyo de otros Estados en la región, que podrían ayudar a encontrar una salida sostenible a la crisis actual. China no sólo ha puesto en entredicho una parte importante de su seguridad energética a futuro, sino también ha minado las avenidas de cooperación y desarrollo económico disponibles en su futuro inmediato.