CHAPTER 3. US STRATEGY TOWARDS SOUTHEAST ASIA 95
3.1 Transformation of the New World Order 95
3.1.1 Overview of US Hegemony after the Cold War 95
La inmigración china ha superado en parte la imagen generalizada y estereotipada, que comenzó a circular en nuestro país a principios de los años noventa. No puede afirmarse que exista en España un sentimiento xenófobo contra esta comunidad, pero sí un cierto temor, un recelo, un rechazo que se relaciona más con los aspectos de competencia en el terreno económico que con los políticos o sociales (Amigo, 2009).
Uno de los aspectos que la sociedad española reprocha al colectivo chino es su hermetismo y falta de integración. Esto parece contradictorio, puesto que una parte muy importante de las empresas de los inmigrantes chinos se encuentran en el sector servicios, (restaurantes, tiendas, etc.) y su clientela es fundamentalmente local lo que significa que están en contacto cotidiano e interacción continúa con los miembros de la comunidad autóctona, aunque sea en
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el estrecho ámbito de las relaciones comerciales. De hecho, una de las estrategias para alcanzar el éxito comercial y mantener una clientela es ser una persona abierta ya que en caso contrario cualquier negocio de servicios se resentirá y fracasará (Sáiz, 2005).
Bien es cierto, que la primera generación china a pesar de llevar mucho tiempo en nuestro país, tienen serias dificultades para expresarse en nuestro idioma. Estas dificultades no han supuesto la falta de éxito empresarial, ni la ausencia de movilidad social ascendente. Quizás sea esto lo que realmente ha provocado un cierto recelo ante la opinión de una gran parte de nuestra sociedad. Además, los nichos económicos chinos, forman parte importante de su ascenso económico y que como consecuencia reducen el contacto con el resto de la población (Beltrán, 2005).
Se podría decir, que aún alimentamos una serie de rumores y mitos sobre el colectivo chino; lo curioso es comprobar cómo el poder de las leyendas urbanas puede más que el sentido común. Hay que hacer un gran esfuerzo para evitar pensar, cuando oímos la palabra “chinos”, en “mafias”, “misterios” y otras muchas historias. Afirmar que todos los chinos son mafiosos parece un tanto atrevido; indudablemente debe haber chinos pertenecientes a la mafia, pero de ahí a afirmar que todos los son, va un mundo.
Uno de los rumores o leyendas que se extienden en el tiempo y ha influido en la construcción de la representación del colectivo en la opinión popular en la cuestión de su enterramiento - a pesar de que es sabido por todos que evidentemente los chinos también mueren- . No se oye habitualmente que mueran chinos, por lo que la leyenda comienza en la pregunta final ¿qué pasa con sus cadáveres?. La respuesta la encontramos en los datos estadísticos, demuestran que la población china en España es joven; el porcentaje de mayores de 65 años es muy bajo, y además los ciudadanos chinos en caso de enfermedades graves vuelven a su país.
Reiteradamente la gente repite el mismo discurso, “los chinos no pagan impuestos”. El caso es que nadie sabe decir que ley es la que les exime de pagar impuestos, o que impuestos son de los que están exentos los chinos, y dado que en España se aplica el principio de igualdad ante la ley, este discurso hace de esta comunidad una especie de parias que se aprovechan del estado sin dar nada a cambio.
Sin embargo, el IVA (Impuesto de Valor Añadido) que grava todas las transmisión de bienes y servicios, lo pagan todos los consumidores, con independencia de que sean nacionales o extranjeros, de que sean inmigrantes legales o ilegales; igual que paga el impuesto de matriculación todo el que compra un coche o el de circulación todo el que es propietario, también pagamos todos por igual las tasas de la ITV; todos los que perciben rentas, sean del tipo que sean pagan el IRPF si residen en España con independencia de la nacionalidad; la contribución urbana (Impuesto de Bienes Inmuebles) la pagan todos aquellos que tienen en
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propiedad una casa y en el caso de vivir en alquiler también se paga de forma indirecta; las licencias de obras (Impuesto sobre construcciones, Instalaciones y Obras), el impuesto de actos jurídicos documentados; el impuesto de plusvalías o impuesto sobre el incremento de los terrenos; el impuesto de actividades económicas; el de transmisiones, etc.
Llegados a este punto, sin haber encontrado ninguna prueba de que un inmigrante pueda eludir los impuestos de forma legal (claro que los puede eludir como cualquier otro nacional que defrauda al estado y al resto de los conciudadanos) nos preguntamos: ¿a quién no le han ofrecido una venta sin IVA a cambio de no hacer factura?. Que el IAE tenga una exención en los 2 primeros años y una bonificación los primeros 5 años es igual para todos los ciudadanos; o que el IBI tenga una bonificación para familias numerosas, o el IRPF por hijos, etc. son temas generales que benefician a todos. Amigo (2009)
La gravedad de estas leyendas alimenta ataques xenófobos y racistas, y resulta un obstáculo a la convivencia. Estos rumores llevan a que la mayoría de la gente recrimine al colectivo de inmigrantes, que no pagan impuestos y además gastan sanidad, educación y otros servicios. También encontramos la tendencia a generalizar y confundir a los chinos con japoneses o coreanos, no es necesario describir las múltiples diferencias que entre ellos se dan. Todo ello hace que los inmigrantes chinos sean los grandes desconocidos para la sociedad española y que todos estos prejuicios y estereotipos sean siempre recurrentes.
A pesar del creciente malestar de la población hacia los inmigrantes a causa de la crisis económica de estos últimos años. España no es un país donde los conflictos xenófobos presentan una visibilidad relevante. Aunque por el aspecto una persona pueda parecer extranjera, si se entabla conversación con ella y se comprueba que sus gestos, su acento, su vocabulario, son parejos al nuestro, suele desaparecer cualquier rastro de desconfianza o incomodidad. En este aspecto, los chicos que llegaron antes de la adolescencia tienen ya mucho terreno ganado (la segunda generación). Además no podemos olvidar el esfuerzo y el trabajo por parte tanto de la Administración como del tercer sector y los agentes sociales que han trabajado a favor de unas políticas sociales de integración de los inmigrantes en nuestra comunidad.
Actualmente y en el contexto de crisis económica mundial, no se pierde de vista el ascenso de China en el marco geopolítico internacional. Se intuye que el siglo XXI será el siglo de Asia, en especial de China e India. Cabe esperar pues que sus ciudadanos sean tenidos en mejor consideración a medida que el peso de sus países en la política internacional aumente. Esto desde luego puede beneficiar también a la segunda generación de chinos en España, por lo que, pasar de ser un país que sólo exporta inmigrantes a serlo de simples extranjeros, como lo
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son los países postindustrializados, influirá a la hora de prejuzgar a los ciudadanos de aspecto chino.
Así pues, la segunda generación tendrá, gracias al esfuerzo de sus padres por proporcionarles una buena educación y conocimientos suficientes sobre su cultura de origen, y a la mejora de la imagen de China en el panorama internacional, muchas más posibilidades de cambiar y enriquecer la imagen que existe hoy en día de la comunidad china en España.