Una de las situaciones más traumáticas que puede experimentar una persona es la de sentirse atrapado. Desde las primeras etapas del desarrollo, si se le impide a un lactante mover sus brazos, éste reac-cionará con gran ansiedad; adultos que han permanecido en espacios cerrados con inminente amenaza de falta de oxígeno y con ausencia de color al frente, describen su experiencia como terrible. La actual construcción, urbana, rural e industrial, expone al hombre para en- frentar emergencias y a la posibilidad de quedar en un espacio confinado.
Si bien los servicios de utilidad pública, encargados de los rescates, cuentan con los elementos y técnicas adecuadas para efectuar su labor, es importante perfeccionar los procedimientos con el fin de obtener mejores resultados, no sólo en la evacuación, sino que también en el estado psicológico del atrapado. Este aspecto ha asu-mido en la actualidad tal relevancia que, en Estados Unidos, se ha introducido una técnica psicológica llamada “realidad virtual”, con la que rápidamente se puede superar fobias; por ejemplo, a los espacios cerrados y que consiste en simular un ambiente amenazante a través de un computador en el cual un paciente ingresa y vence su temor
Por espacio confinado entendemos todo aquel lugar con salida limitada y potencialmente con falta de oxígeno más presencia de riesgo físico o psicológico que genera claustrofobia o, al menos, temor patológico. Observaciones y evidencias en torno al tema, revelan que el aumento de lactato de sodio produce ansiedad que, en su grado máximo, puede descontrolar a la persona hasta límites inesperados.
No obstante lo anterior, las personas entrenadas junto con adquirir una mayor tolerancia a los efectos del lactato de sodio, cumplen un rol tranquilizador frente a las víctimas.
Como sabemos, estar atrapado o permanecer en un espacio confina-do, es una situación que genera gran ansiedad. Debemos acercarnos a la mejor alternativa para disminuir, en estos casos, el sufrimiento de los afectados. Cabe preguntarse si es posible hacerlo y cómo hacerlo. Ana Frank, en su diario de vida, nos da testimonio de como se generan mecanismos de adaptación y compensación en estos casos; los seres humanos tenemos una gran cantidad de recursos que utilizamos en situaciones límites o de extrema crisis. La psicología por su parte, basada en la evidencia y en la investigación, nos otorga técnicas que permiten soportar estos estados. La intención paradójica, técnica ya explicada, es una herramienta de autoapli-cación que reduce la ansiedad; otra alternativa es la reflexion técnica, que consiste en aceptar que se siente miedo o temor.
En el caso de los socorristas es fundamental su entrenamiento en áreas con restricción física y con dificultades de desplazamiento.
La idea es que el socorrista se concentre en el rescate y no en el en-cierro, así podrá, en el momento determinado, tomar decisiones téc-nicas y no emocionales: lógicas y no impulsivas, subordinando la an-siedad propia que generan estos espacios a la tarea correspondiente.
Levenzon 1995 (11) sostiene que; los socorristas se ven enfrentados a “un nuevo desafío” y que quizas desde el punto de vista de su magnitud pudiera interpretarse como un fenómeno de menor reper-cusión, ya que sólo parece afectar a un reducido segmento de la población y son aquellos que desarrollan sus actividades laborales en faenas de riesgos específicos, como la minería, la construcción, las refinerías, etc. Sin embargo, el desarrollo experimentado en áreas como la industria manufacturera y la ingeniería de vanguardia nos permite detectar que el círculo también se extiende a otros sectores.
El estudio de los efectos que arrastran los desastres en estructuras colapsadas y la complejidad del rescate en espacios confinados, es una actividad muy interesante e importante de abordar. Sin embargo, la ausencia de una política clara al respecto es preocupante. El desarrollo de esta política pasa por definir los sectores implicados y los planes operativos de modo que participen todos los sectores involucrados en el problema. Si se habla de sectores involucrados se habla de “todo el país”, si se quiere saber sobre los índices de frecuencia y sectorización, se cuenta con estudios y estadísticas.
En la actualidad ya se aborda problema, lo que es un paso importante en un tema tan candente como el mencionado y que implica poner a prueba a todos los organismos de la comunidad.
Actuar ante situaciones de derrumbes, sean éstos masivos o no, implica resolver un problema con una gran presión psicológica, al cual se le suma el poco personal capacitado para ejercer funciones de líder. Debemos entender que las faenas de rescate implican una lucha del socorrista contra los efectos de la naturaleza, contra la ansiedad de las víctimas y contra los estragos de la emergencia.
15.7 RESCATES ESPECIALES
A fines del año 1997 un hogar de niños deficientes mentales ardió violentamente y una treintena de ellos perecieron. Pero aparte del dramatismo de un siniestro y sobre todo cuando hay víctimas, hubo hechos interesantes de considerar en el rescate de estos niños. Mientras los Bomberos y otros socorristas los evacuaban, ellos volvían al mismo lugar; pensaban que era un juego. Su falta de noción y conciencia del peligro los hacía regresar una y otra vez.
Este tipo de pacientes no es capaz de procesar información con facilidad y menos cuando de normas, instrucciones o riesgo se trata. Es importante que los
socorristas tengan presente esta horrenda experiencia y que la incorporen a su repertorio de conocimientos sobre todo en este tipo de rescates especiales. En este tipo de situaciones lo ideal es tener, al igual que salidas de emergencia y otros elementos, una sala de rescate, por llamarla de alguna manera y en ese lugar mantener a estos pacientes.
En este tipo de establecimientos es fundamental instruir a su perso-nal en prevención y socorrismo con ejercicios de rescate y, lo que es fundamental, generar una mentalidad y cultura de la prevención.
15.8 INTERVENCION PSICOLOGICA EN EMERGENCIAS
“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”