• No results found

Overview of Mozambique’s Development Performance

1. The Impact of Tax Abuse on the Realization of Economic and Social Rights

2.1 Overview of Mozambique’s Development Performance

La formación del paladar secundario se produce en la sexta semana según Moore (1995), entre la séptima y octava semana según Nanci (2012) y en la octava semana según Esporrín Bosque (1990), cuando el maxilar ya está constituido, a partir de dos láminas derivadas los procesos maxilares. Estas evaginaciones denominadas crestas o procesos palatinos descienden inicialmente hacia abajo, a ambos lados de la lengua para posteriormente ascender, horizontalizarse y fusionarse en la línea media.

La modificación en la orientación de los procesos palatinos de vertical a horizontal ha sido interpretada de forma diferente en la bibliografía, habiéndose establecidos diferentes criterios. Pons Tortella (1934) atribuye al remodelado lingual gran importancia en el proceso. Fleischmann (1922) considera que los procesos palatinos se atrofian y surgen, por neoformación, los horizontales.

Dursy (1869) en embriones de cerdo, His (1901) en humanos, Inouye (1912), Bollert Hendrick (1971) en monos, lo asocian al descenso lingual. Humphrey (1971) considera que los reflejos de apertura de la boca son esenciales para el arrastre de la lengua por el descenso mandibular. (Diewert 1974) atribuye gran importancia a los cambios espaciales en la

Introducción

región oronasal. Sicher (1924) da mucha relevancia al alargamiento anterior de la mandíbula, Jelinek y Peterka (1977) atribuyen a la sincronía entre el desarrollo de los procesos palatinos, lengua, mandíbula y cráneo la elevación. Luke (1976) da mucha importancia a la acción de la musculatura intrínseca y extrínseca de la lengua. Walker y Quarles (1973) atribuyen un papel pasivo a la lengua y activo a las valvas palatinas. Verrusio (1970), Harris (1964; 1967), Wilk y colaboradores (1970), Smile y colaboradores (1971), Larson (1972), Long y colaboradores (1973) y Taylor (1973;1978) opinan que la rectificación de la base del cráneo es decisiva para la elevación. Coleman (1965), Greene y Kochhar (1973), Harris (1967), Kochhar y Johnson (1965), Larson (1962), Walker y Fraser (1956) atribuyen la horizontalización a un remodelado del proceso vertical.

Una vez elevados los proceso palatinos dividen totalmente la porción cefálica de la cavidad primitiva del estomodeo. Dado que las fosas nasales se comunican con esta porción cefálica del estomodeo, la formación del paladar prolonga las cavidades nasales hacia atrás de manera que dichas cavidades comunican eventualmente con la región en que la cámara oral se continúa con la faringe. Tanto los procesos nasales horizontales como los procesos maxilares

Introducción

forma la porción pequeña, triangular y media del paladar. El segmento principal del paladar deriva de aquella porción del maxilar superior procedente de los procesos maxilares.

Cuando estas prolongaciones comienzan su desarrollo, la lengua está situada entre ellas y como se dirigen oblicuamente hacia abajo, sus bordes se sitúan a lo largo del suelo de la boca a ambos lados de la raíz de la lengua.

A medida que avanza el desarrollo, la lengua se desplaza hacia abajo y los bordes de los tabiques palatinos tienen espacio para dirigirse hacia arriba y crecer hacia la línea media. El paladar primario, premaxilar triangular, se coloca entre los procesos palatinos laterales horizontalizados, con los que se une.

En la octava semana los procesos palatinos se elevan al mismo tiempo que desciende la lengua. Esporrín Bosque (1990) atribuye gran importancia a la formación de la articulación Meckel-yunque que, en ausencia de la articulación temporomandibular, permitiría el descenso de la mandíbula y la liberación del espacio interpalatino.

El cierre del paladar secundario ha sido origen de polémica, parece ser que implica una ”fuerza intrínseca” existente en los procesos palatinos, cuya naturaleza no ha sido

Introducción

adecuadamente determinada. Se han sugerido diferentes mecanismos como es la presencia de un alto contenido de mucopolisacáridos ácidos que atraen agua y hace que los procesos estén túrgidos, así como la presencia de fibroblastos contráctiles en los procesos palatinos.

Estudios en animales de experimentación muestran que la expresión de determinados componentes de la matriz extracelular durante el periodo morfogenético palatino, parecen jugar un papel muy importante a la hora de relacionar el fracaso en la elevación de las crestas y por tanto la formación de un paladar hendido (Singh 1998). Entre los componentes destacan los proteoglicanos (Larson 1961), Larson y colaboradores 1959), (Wacker 1961); condroitín sulfato y ácido hialurónico (Andersen y colaboradores 1967); glucosaminoglicanos (Pratt y colaboradores 1973b); colágeno (Pratt y colaboradores 1971); síntesis de actina y miosina (Lessard y colaboradores 1974), (Barbiarz y colaboradores 1975).

Diversas alteraciones genéticas parecen estar también relacionadas con un defecto en la elevación y fusión de los procesos palatinos (Leslie, 2013).

Introducción

(Farbman 1968), rata (Hayward 1969), hámster (Chaudhdry y colaboradores 1973) y humanos (Mato y colaboradores 1972) (Mathiessen y colaboradores 1972). Entre epitelio y mesénquima hay una membrana basal (Brinkley y colaboradores 1975) y la superficie epitelial posee microvellosidades (De Angelis y colaboradores 1968), (Mathiessen y colaboradores 1972), Waterman y colaboradores 1974). Al producirse el contacto entre los procesos palatinos se desarrolla una fuerte adhesión (Zeller y colaboradores 1964), (Farbman 1968), (Pourtouis 1966, 1968ª, 1968b, 1970). Se ha descrito un incremento de recubrimiento extracelular rico en hidratos de carbono previamente al contacto en la superficie epitelial medial (Pratt y colaboradores 1973), (Pratt y colaboradores 1975), (Green y colaboradores 1974). Se han descrito fenómenos de muerte celular programada en la superficie medial de los procesos palatinos (Mato y colaboradores 1966), (Smiley 1970), (Smiley y colaboradores 1971), (Mathiessen y colaboradores 1972). Esta autolisis se ha asociado a fenómenos de interacción epitelio-mesenquimal (Pourtois 1969), (Tyler y colaboradores 1975), habiéndose descrito inhibidores de este proceso de muerte celular programada como la trenilamina (Baird y colaboradores 1973), hadacina (Fairibanks y colaboradores 1974), factor de crecimiento epitelial (Hassell y colaboradores 1974).

Introducción

Tras la desaparición del epitelio no puede distinguirse el límite entre superficies, consolidándose la formación de paladar secundario por entremezclamiento de las células mesenquimales (Koch y colaboradores 1973).

A la vez que se van fusionando las crestas palatinas, el septo nasal va creciendo hacia abajo llegando a unirse con el paladar neoformado.

El punto que se considera divide paladar primario y secundario es el conducto incisivo o nasopalatino. Es por tanto, a su vez el que se toma como referencia para dividir y clasificar las malformaciones anteriores o posteriores de labio y paladar.

En el embrión de seis a siete semanas, la lengua y la mandíbula son pequeñas en relación con el complejo facial superior, y el labio inferior se encuentra por detrás del superior. La cara se flexiona hacia la región torácica en desarrollo y la lengua ocupa una posición elevada entre los procesos palatinos. En la novena semana, el complejo facial superior se ha elevado y separado del tórax permitiendo que la lengua y el maxilar inferior crezcan hacia abajo y adelante, de manera tal que el labio inferior se ubica por delante del superior y la lengua se sitúa por debajo de los procesos palatinos.

Introducción

1.7 Epidemiología y teorías patogénicas de las hendiduras