MUSEOLOGICAL OVERVIEW
PUBLIC SECTOR
4 T HEORETICAL PERSPECTIVES AND RESEARCH METHOD
4.3 C OMPLEMENTARY CONCEPTS
4.3.1 P ATH DEPENDENCY
La “kochia” (Bassia scoparia) fue introducida en el oeste de Australia en 1990 y utilizada como “almiar viviente”. Se plantó en 52 fincas en el sudoeste. Su rápido crecimiento, su buen resultado como forraje y lo tolerante que es a la sal permitió a los granjeros sacar más provecho a sus tierras salinas marginales y la semilla fue añadida a mezclas generales de semillas de tierra salina.
A principios de 1991, un granjero observó unos arbustos que estaban creciendo sorprendentemente bien en sus plantaciones de rehabilitación de tierra salina y se estaban propagando desde allí. Le preocupó tanto que llamó a la agencia Agriculture Western Australia (AWA) y les explicó lo que pasaba con esta planta. Más tarde aró toda el área para destruir todas las plantas antes de que la semilla se asentase. Un investigador de la agencia visitó otro sitio, confirmó la identificación y dio la voz de alarma al Grupo Científico de Malezas de AWA. El Grupo Científico de Malezas empezó a documentarse y encontró cientos de artículos sobre los impactos y el comportamiento invasor de esta planta, tras lo que pasó varios meses determinando las opciones de control y gestión, y documentando e inspeccionando todos los sitios donde se había plantado esta especie. Se publicaron dos panfletos y se lanzó una amplia campaña de sensibilización a través de la radio, la televisión y la prensa para alertar a los granjeros. En 1992 dio comienzo la campaña de erradicación.
Su rápida propagación era alarmante, de 52 fincas en 1991 a 270 dos años más tarde. Se descubrió que las plantas grandes habían rodado hasta más de 5 kilómetros desde su punto de origen, ¡e incluso habían rodado por encima de vallas! El año siguiente aparecieron cientos de plántulas a lo largo de las líneas de rodamiento de los años anteriores. La extensión de las infestaciones era enorme, entre la que estaba más al norte y la que estaba más al sur había más de 900 km de distancia. El personal y los recursos no eran suficientes.
Durante los ocho años siguientes el personal de campo de AWA registró más de 21.345 hectáreas y trató o programó el tratamiento de 4.989 hectáreas. En 1993 la infestación alcanzó su punto álgido y cubrió 3.277 hectáreas. En 1995 el área había quedado reducida a 139 hectáreas y en 2000 sólo se programó el tratamiento de dos fincas que cubrían un total de 5 hectáreas.
Se considera que la campaña de erradicación ha tenido éxito tras tres años en los que en las inspecciones no se ha encontrado ningún ejemplar. La gran mayoría de las fincas han permanecido limpias durante los últimos tres años. Sólo cuatro fincas de 270 no han sido declaradas limpias todavía, lo cual implica que el porcentaje de éxito del programa hasta ahora es de un 99%. Se calcula que los gastos totales han ascendido a 500.000 dólares australianos en ocho años, de 1992 a 2000.
Se considera que las claves del éxito han sido:
La repuesta temprana ante una amenaza identificada: El personal del Grupo Científico de Malezas inició la campaña de erradicación tan solo unos meses después de que se hallaran las plantas. Una vigilancia excelente: Para empezar a buscar las plantas se empleó personal de campo con conocimientos de la zona y también se contó con la colaboración de los medios de comunicación. La cooperación ejemplar de los propietarios de las tierras: El propio propietario de la última finca infestada avisó al personal de la campaña de erradicación y todos los propietarios ayudaron generosamente al personal de la agencia a lo largo de toda la campaña ofreciéndoles su tiempo, sus recursos y sus conocimientos.
Preparada por Rod Randall, Weed Risk Assessment, Weed Science Group, Agriculture Western Australia http://www.agric.wa.gov.au/progserv/plants/weeds/
MONOGRAFÍA 5.6 Programa de erradicación de la maleza
Chromolaena odorata
en Australia
La maleza “Chromolaena” o “Siam” (Chromolaena odorata) fue descubierta en Australia en 1994 (monografía 4.5 “Detección de la maleza Chromolaena odorataen Australia”). Varios años antes había sido declarada maleza nociva, por lo que se pudo organizar rápidamente una campaña de inspección y erradicación (monografía 5.12 “Inspecciones en busca de infestaciones de la maleza Chromolaena odorata en Australia”). El Departamento de Recursos Naturales (DNR son sus siglas en inglés) de Queensland está trabajando con otros departamentos del Gobierno y con la comunidad para erradicar esta maleza con un programa de erradicación de cinco años y un presupuesto de unos 170.000 dólares australianos.
El registro de dos sustancias químicas de manera que se pudieran usar para controlar a la
C. odoratarecibió prioridad inmediatamente después del descubrimiento de la maleza (uno se usa para pulverizar y otro para tratar la corteza basal), y usándolos con la regularidad adecuada ofrecen excelentes resultados. Las prácticas intensivas de gestión de malezas en plantaciones de caña de azúcar y de banana a lo largo del río Tully también han contribuido probablemente a contener la infestación en esas áreas.
A lo largo de los cinco años, la experiencia y las pruebas de campo han llevado a desarrollar una combinación de técnicas de control. Ha hecho falta introducir cambios para hacer frente a factores como
aunque la mayoría de las plantas comunes florecen de mayo a julio (debido probablemente a que se acortan los días), un segundo fenotipo florece en marzo
el inusual florecimiento doble descubierto en 1998/99
cuando las estaciones son más suaves, el florecimiento puede ser errático y parece ser que las semillas son viables durante más de cuatro años, que es lo que en principio se pensó
la viabilidad de las semillas se alcanza antes de lo que se pensaba durante el desarrollo de las flores
Las técnicas de control usadas también evolucionaron a lo largo del tiempo para adaptarlas a la naturaleza cambiante de la campaña: a medida que el número de plantas en las zonas infestadas se reducía pero se descubrían infestaciones en otras áreas se ampliaba la extensión que cada operación de control debía cubrir. Las plantas son más difíciles de encontrar en las primeras áreas infestadas, por lo que los mapas precisos, los programas de seguimiento y un buen conocimiento de la zona adquieren mayor importancia. Cada vez se emplea más tiempo en encontrar menos plantas, e incluso en condiciones idóneas, hay veces que las plantas pasan desapercibidas. Por lo tanto, para que esta campaña de erradicación tenga éxito es absolutamente necesario mantener una labor continua de seguimiento.
La vegetación que compite con la invasora se establece rápidamente en los sitios donde la
C. odorata ha sido erradicada, y las hierbas exóticas pueden ocultar plantas de C. odoratay dificultar la germinación de sus semillas. Por eso se realizaron pruebas con glifosato con la intención de matar estas hierbas y eliminar la competencia de las semillas de la C. odorata. Como las pruebas dieron buen resultado, este producto se ha convertido en una herramienta importante para facilitar la germinación de dichas semillas de manera que luego se puedan matar las plántulas.
El número de plantas ha disminuido tanto a lo largo del Echo Creek (zona donde se encontraron las infestaciones originales más graves) que ahora se puede caminar a lo largo de este arroyo arrancando a mano los pocos ejemplares de Chromolaena odorata que quedan. Las concentraciones que surgen de vez en cuando pueden ser tratadas más adelante. A lo largo del río Tully sólo había plántulas en algunas de las áreas de infestación originales, y aún así, eran muy pocas.
Al cabo de los cinco años, las poblaciones de C. odoratahan disminuido enormemente, pero la especie no ha sido erradicada. Excepto una sola planta, ubicada a 75 km del agua, el resto de las infestaciones se encuentran dentro de un radio de 50 km alrededor de Bingil Bay, donde se encontró la primera planta.
Fuente: http://www.dnr.qld.gov.au/resourcenet/fact_sheets/pdf_files/pp49.pdf, la página Web del DNR sobre la plaga de la C. odorata y otros informes no publicados sobre plagas
MONOGRAFÍA 5.7 Erradicación del conejo en la isla Phillip
Hace trescientos años la isla Phillip debió estar cubierta en su mayor parte por selvas subtropicales, como su vecina, la isla Norfolk, en el Pacífico Sur, a medio camino entre Australia y Fiyi. Esta isla deshabitada de 260 hectáreas es muy accidentada, con acantilados de hasta 250 m de altura y áreas inaccesibles a no ser que se utilicen medios especiales. Hacia 1790 se introdujeron cerdos, y poco después cabras y conejos. La vegetación sufrió las consecuencias enseguida. Hacia 1850 no quedaba ningún cerdo, o se habían extinguido o los habían matado todos, y las cabras sobrevivieron hasta el año 1900 más o menos. Pero los conejos seguían allí. Se puso en marcha un programa experimental para determinar los efectos de los conejos en la isla Phillip, y a continuación se inició una campaña de erradicación total.
En 1978 la isla se había quedado prácticamente sin vegetación, sólo quedaban algunos rodales. La mayor parte del terreno estaba descubierto y muy erosionado. Como consecuencia de la erosión, después de una lluvia fuerte el mar alrededor de la isla se volvía marrón. Se prepararon una serie de cotos experimentales para demostrar el efecto de los conejos. Aunque se había planeado que el programa experimental durase tres años, los resultados fueron tan impresionantes que al cabo de un año se tomó la decisión de erradicar los conejos. Los cotos vallados en donde no podían entrar los conejos se llenaron de vegetación (principalmente malezas). En algunos cotos se identificaron 22 especies de plantas en seis meses.
La primera técnica de erradicación que se utilizó fue introducir una variedad muy virulenta del virus del mixoma (mixomatosis) empleando como vector a pulgas europeas del conejo. Primero se introdujeron pulgas que no portaban la enfermedad, y dos meses después se introdujeron pulgas que sí portaban el virus del mixoma. La isla es tan accidentada que para llegar a algunos sitios hubo que emplear cuerdas y técnicas de escalada, y para llegar a otros hubo que nadar desde una embarcación situada a 150 m de la costa. También se emplearon arcos y flechas para lanzar viales que contenían pulgas a lugares a los que no se podía acceder de otra manera. La reducción de la población de conejos fue drástica, y la vegetación empezó a reaparecer en el suelo descubierto. En ese momento se encontraron plántulas de la especie Abutilon julianae. Esta especie no había sido nunca vista en la isla Phillip y la última vez que había sido vista en la isla Norfolk fue en 1910. Se pensó que se había extinguido, pero debe haber sobrevivido en algún punto de la isla Phillip al que no podían acceder los conejos. La introducción de pulgas portadoras del virus del mixomacontinuó, porque la enfermedad era demasiado virulenta para permitir una transmisión natural a los conejos restantes. Lamentablemente, el suministro de pulgas procedentes de Australia se agotó y la población de conejos empezó a recuperarse. Así que se utilizaron otros métodos para matar a los conejos que quedaban. En 1983, se prepararon 350 estaciones de cebo en las que se utilizó "1080" para envenenar a los conejos. Los últimos conejos fueron eliminados con trampas, gas y armas de fuego. El último conejo fue eliminado con un arma de fuego en una cornisa inaccesible en 1988.
El programa requirió mucha mano de obra, pero la isla Phillip tiene una gran importancia como área de conservación y sorprendentemente no tiene ratas, ratones ni gatos. Varias aves marinas la utilizan como zona de reproducción y tiene una especie endémica de “hibiscus” (Hibiscus insularis) de la que solo quedaban unos cuantos ejemplares en dos puntos de la isla. También tiene algunos invertebrados endémicos, incluido un “centipede” (Cormocephalus coynei) y un “cricket” (Nesitathra philipensis).
Preparada por Peter Coyne, Environment Australia, Canberra, Australia, http://www.australianalps.environment.gov.au
MONOGRAFÍA 5.8 Erradicación del “giant African snail”
en Florida
El “giant African snail” (Achatina fulica) de unos 7,5 cm de largo fue introducido en Asia, en las islas del océano Pacífico y en las del Índico, y recientemente en las Antillas. Se considera que es una plaga para la agricultura que se ha visto agravada con la introducción de caracoles depredadores como el Euglandina rosea, que fue introducido para atacarlo pero que en vez de eso está extinguiendo las especies de caracol nativas (monografía 3.1 “El ‘rosy wolfsnail’, Euglandina rosea, extermina caracoles endémicos en varias islas”). No obstante, ha sido erradicado de Florida, aunque no ha sido ni fácil ni barato.
En 1966, un niño que volvía de Hawai introdujo clandestinamente en Miami tres caracoles, y su abuela los soltó en el jardín. A continuación los caracoles se reprodujeron y en 1969 la Florida Division of Plant Industry (DPI) fue alertada del posible problema e inició inmediatamente una inspección. El inspector de agricultura del estado notificó a los medios de comunicación la propagación de estos caracoles gigantes, distribuyó 150.000 folletos y solicitó a los habitantes de este estado que colaboraran informando a las autoridades si veían alguno o eliminándolo ellos mismos. Se puso en cuarentena un área de cuarenta y dos bloques de casas, pero a los pocos días se descubrió una segunda infestación en Hollywood, a poco más de 40 km al norte de Miami, muy lejos de la zona inicial de cuarentena.
A continuación se puso en marcha una campaña de erradicación que consistió principalmente en recoger los caracoles a mano y en envenenarlos con un veneno químico granulado. Se realizaron inspecciones con frecuencia y en 1971 solo se encontraron cuarenta y seis caracoles en seis meses, en vez de 17.000 como en los dieciséis meses anteriores. En Hollywood, diecisiete meses después de la infestación inicial, solo se encontró un caracol adulto. Pero menos de un mes después de que la campaña parecía haber tenido éxito, se descubrió una tercera infestación que probablemente había comenzado hacía tres años a unos 5 km de la infestación original de Miami: más de 1.000 caracoles en un solo bloque. El bloque fue puesto en cuarentena y a su alrededor se estableció una zona de amortiguación donde se realizaron inspecciones y se aplicaron tratamientos. Nueve meses después, se descubrió una cuarta infestación que también debía de haber comenzado hacía tres años a poco más de 3 km al norte de la original; después se descubrió una quinta infestación a unos 800 metros al norte de la original.
Aunque el personal de la DPI estaba muy desilusionado, no se rindió. En 1973, siete años después de que aquellos tres caracoles fueran introducidos en la ciudad, se habían encontrado más de 18.000 ejemplares y muchísimos huevos. En la primera mitad de aquel año, sin embargo, solo se encontraron tres caracoles en dos focos de infestación. En abril de 1975, tras dos años sin encontrar ningún espécimen y un gasto de más de 1 millón de dólares, se consideró que la campaña había terminado con éxito. Las inspecciones frecuentes y la utilización de cebos y de productos químicos continuaron durante muchos meses. Como resultado, no se ha vuelto a encontrar ningún caracol de la especie Achatina fulica en ningún punto del estado.
Fuente: Simberloff, D., Impacts of Introduced Species in the United States, Consequences 2(2), 13-23, 1996
MONOGRAFíA 5.9 Erradicación de los “screwworms” en el
norte de América y el norte de África
Los “screwworms”, las larvas de la “screwworm fly” (Cochliomyia hominivorax), son parásitos que causan graves daños introduciéndose en heridas abiertas y alimentándose de la carne del ganado y otros animales de sangre caliente, y que también puede afectar al ser humano. La
Cochliomyia hominivoraxdel Nuevo Mundo es nativa de las áreas tropicales y subtropicales del norte, sur y centro de América, y en el Viejo Mundo existe otra especie similar pero menos dañina.
Después de aparearse, las hembras de esta mosca ponen sus huevos en heridas abiertas. Una sola hembra puede poner hasta 400 huevos de una vez, y un total de 2.800 a lo largo de los 31 días (aproximadamente) de su vida. Las larvas alcanzan un tamaño superior a 1 cm en el interior de la herida en un plazo de una semana. Las larvas totalmente desarrolladas se desprenden de la herida y excavan túneles en el suelo, donde se convierten en crisálidas de las que más tarde salen las moscas adultas. Si no se tratan adecuadamente, las heridas infestadas de estas larvas pueden conducir a la muerte. Si un novillo es víctima de varias infestaciones, puede morir en 5 o 7 días. Las pérdidas correspondientes a ganado que muere por esta causa en EE.UU. ascienden a 400 millones de dólares anuales.
La técnica del insecto estéril (TIE)
Estas larvas son erradicadas mediante una forma de control biológico. En una planta de producción ubicada en el estado de Chiapas, al sur de México, se crían millones de moscas estériles. Durante la fase del ciclo de vida de la mosca en que es una crisálida, dicha crisálida es sometida a radiación gamma. El nivel de radiación está calculado para que la mosca resultante sea totalmente normal excepto en una cosa: será estéril. Por lo tanto, cuando estas moscas criadas artificialmente son liberadas para aparearse con las poblaciones silvestres, sus apareamientos no producen crías. Estos apareamientos fracasados llevan a la reducción gradual de las poblaciones silvestres. Al haber menos apareamientos fértiles en cada generación sucesiva, la mosca se va extinguiendo.
A principios de los años 50, el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS son sus siglas en inglés) desarrolló la TIE para controlar a esta especie. Esta TIE fue utilizada en Florida en 1957 y al cabo de dos años ya no quedaban larvas de esta especie en el sudeste de EE.UU. En 1962 la TIE fue aplicada en el sudoeste del país, donde la infestación era más grave, y en 1966 las poblaciones autosuficientes de Cochliomyia hominivorax habían quedado eliminadas de Estados Unidos. Desde entonces las poblaciones han ido retrocediendo hacia el istmo de Panamá gracias a un programa de cooperación internacional que tiene la finalidad de erradicar esta especie de América Central y, en el futuro, del Caribe.
Por eso, cuando una infestación de esta especie apareció en Libia en 1988, las herramientas de erradicación ya estaban disponibles. Gracias a que se reconoció la enorme amenaza que representa para el ser humano, el ganado y la flora y fauna silvestres, se organizó un programa urgente nacional e internacional para prevenir su propagación por el resto de África y la cuenca del Mediterráneo. Gracias a la campaña de la TIE se consiguió la erradicación de esta especie y se evitaron las enormes pérdidas que su propagación habría causado.