Integrative Models of Poisoning Vertebrate Pests
P(D/E)
Bayés (1995) expone que las personas aunque posean la información sobre los riesgos para su salud y conozcan la manera de evitarlos, en muchas ocasiones no ponen en práctica los comportamientos preventivos. Este autor propone un modelo multifactorial e interactivo de prevención de la enfermedad en el cual se enfatizan los aspectos temporales de los elementos que lo componen, al igual que en el modelo de Rachlin en el que parcialmente de basa. Es un modelo psico-social y dinámico, de forma que los resultados inmediatos (consecuencias positivas o negativas) y a largo plazo pasan a ser continuamente historia y a influir en todo el proceso por retroalimentación, es decir, las consecuencias experimentadas tras la realización de una conducta pasan a ser los antecedentes de la misma en el futuro. El modelo, cuyo esquema se presenta en la figura 3.6 se compone de tres fases, pasado, presente, futuro.
El pasado incluye factores históricos predisponentes susceptibles de influir en cada nueva situación interactiva concreta. Estos factores son: a)Estilos interactivos (manera idiosincrática con la que el sujeto reacciona delante de situaciones que son funcionalmente similares); b) Competencias funcionales (habilidades y estrategias de afrontamiento que posee el sujeto); c) Información específica (objetivo- contingencial y normativo-cultural) y d) Reactividad emocional específica (delante de personas, estímulos, pautas temporales y características situacionales establecidas por condicionamientos asociativos y programas de refuerzo y cadenas interactivas a lo largo de cada historia personal) (Bayés, 1995).
104 El presente comprende los factores que forman parte, momentáneamente, de una interacción de prevención o riesgo. Éstos incluyen: a) aspectos situacionales (que facilitan o inhiben una interacción según los riesgos implicados y recursos disponibles); b) modulación psicológica (debida a las condiciones biológicas vigentes en la interacción); c) modulación biológica (como consecuencia de las condiciones psicológicas del momento de la interacción que conducirán a una mayor o menor vulnerabilidad biológica del individuo a la enfermedad) y d) la práctica del comportamiento de riesgo o de prevención, con especial referencia a sus consecuencias inmediatas, las cuáles son percibidas por el sujeto a lo largo de un continuo de sensaciones ” agradables/desagradables” (Bayés,
Reactividad emocional específica Estilos Interactivos Competencias funcionales Información específica Aspectos biológicos facilitadores Modulación biológica debida a factores psicológicos Vulnerabilidad biológica Comportamiento de riesgo o de prevención Consecuencias a medio o largo plazo
Modulación biológica debida a factores psicológicos Aspectos situacionales facilitadores o inhibidores Consecuencias inmediatas (agradables o desagradables) Pasado Presente Futuro
105 1995). La modulación psicológica debida a las condiciones biológicas tiene interés en el caso que nos ocupa. Bajo los efectos del alcohol o de otras drogas psicoactivas son más probables y están bien documentados, los comportamientos de riesgo tanto de tipo sexual como vial (Planes, 1994)
Finalmente, en el futuro, como resultado conjunto del grado de vulnerabilidad y de los comportamientos de prevención o de riesgo, se rompe, restablece o mantiene el nivel de equilibrio psicobiológico existente, lo cual se traduce en manifestaciones de salud o de enfermedad.
A partir de un análisis funcional de la conducta, este autor pone especial énfasis en el estudio de las consecuencias del comportamiento. De acuerdo con su modelo, las consecuencias que poseen un carácter inmediato y que se asocian a comportamientos de riesgo o de prevención poseen gran importancia en el mantenimiento o cambio de los mismos. Los comportamientos de riesgo suelen estar seguidos de forma inmediata por consecuencias seguras placenteras, normalmente intensas y de corta duración (por ejemplo, conducir a gran velocidad puede comportar un ahorro de tiempo o una sensación gratificante: mostrar habilidad, potencia etc). En cambio, las consecuencias negativas de la conducta de riesgo suelen ser sólo probables o a largo plazo. En el caso de los comportamientos preventivos (por ejemplo utilizar el casco o el preservativo) las consecuencias negativas suelen ser seguras y a corto plazo (molestias que ocasionan su uso) y por el contrario las positivas son sólo probables o a medio o largo plazo en el caso del comportamiento vial (evitar lesiones graves o muerte en caso de accidente). Aunque cabe destacar que usar el casco con certeza evita la sanción de tráfico por no llevarlo. En el caso del comportamiento sexual preventivo, el uso correcto de un preservativo en buen estado protege de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos y se puede tener la certeza de su eficacia en un tiempo cada vez más corto por medio de las modernas pruebas diagnósticas. Otras razones que no favorecen la implantación de comportamientos preventivos es que no existe garantía de que el estado actual de salud se derive directamente de su práctica.
En este sentido, ante dos conductas incompatibles (ponerse/ no ponerse el casco; usar/ no usar el preservativo) donde cada una de ellas tiene consecuencias que varían en demora y en magnitud, muchas personas eligen aquella que no les produce pequeñas
106 consecuencias aversivas a corto plazo, aunque la magnitud de dichas consecuencias pueda ser muy elevada a medio o largo plazo. La demora de las consecuencias negativas cuando no se emplea el casco no tiene porque ser a largo plazo, simplemente pueden aparecer al cabo de horas o minutos, aunque la probabilidad sea baja. De acuerdo con este modelo la demora tiene un mayor peso que la magnitud en la elección de conductas (Bayés, 1992).
Además de las consecuencias intrínsecas, se deben tener en cuenta las consecuencias sociales extrínsecas asociadas a la conducta. En este sentido, el comportamiento social aprobatorio o desaprobatorio de las personas del entorno por lo que respecta al uso del casco o del preservativo puede ser de gran relevancia a la hora de elegir entre usarlos o no. Por otra parte, basándose en Bandura (1986; en Bayés, 1992) (ver apartado 4.7) el modelo de Bayés tiene en cuenta el efecto del aprendizaje por observación en la adquisición y mantenimiento de conductas de riesgo y prevención sobre todo el efecto de líderes y compañeros del mismo grupo.
3.6.1. Estudios previos sobre la capacidad predictiva del modelo de prevención de la enfermedad de Bayés.
En varios estudios se pone de manifiesto que una de las variables que predicen mejor la no utilización de elementos de seguridad durante la conducción es una consecuencia inmediata negativa, concretamente la incomodidad que supone para algunos usuarios de automóvil utilizar el cinturón de seguridad (Cunill et al., 2004; Cunill, et al., 2005) o la molestia que representa llevar casco para los usuarios de ciclomotores (Fuentes, 2005). En relación al papel de la influencia social en la predicción del comportamiento vial encontramos diferentes estudios que darían apoyo al modelo de Bayés (Cunill et al., 2000; Turrisi, Jaccard, Nelly y O’Malle, 1993) y que refuerzan la idea de utilizar referentes importantes para los adolescentes (como deportistas, miembros de grupos musicales, etc.) en las campañas publicitarias.
Planes (1994) en su estudio de revisión sobre la prevención de comportamientos de riesgo en los adolescentes plantea que la mayoría de personas consideran que los preservativos interfieren en la relación sexual, disminuyendo el placer. Esta autora
107 concluye que sería necesario hacer que los adolescentes sexualmente activos utilizaran el preservativo de forma continuada de manera que dejaran de percibir las molestias que inicialmente les pueda ocasionar, en definitiva que hubiera una habituación al preservativo.
En un estudio observacional realizado por Cunill (2001) con una muestra de 100 usuarios de los estacionamientos de la universidad de Girona se encontró una estrecha relación entre el uso del cinturón de seguridad por ciudad que hace el conductor y el que cree que hacen sus amigos y familiares. El comportamiento aprobatorio o desaprobatorio de las personas que rodean al sujeto puede adquirir gran relevancia, tanto para la ejecución presente de una práctica preventiva o de riesgo como para la formación y consolidación de unos hábitos o estilos de vida capaces de persistir en el futuro. Como dice Bayés (1995) los comportamientos de riesgo pueden cambiar si dentro del grupo de pertenencia de un sujeto, la consecuencia social que acompaña o sigue al comportamiento eficaz de prevención es de aprobación y normalidad social y, no de rechazo.
Los resultados del estudio de Doherty, Andrey y MacGregor (1998) indican que la tasa de accidentes de jóvenes conductores canadienses (16 a 19 años) se duplica cuando van acompañados de un pasajero de su edad y se triplica cuando los pasajeros son dos o más. La evidencia sugiere que mientras la presencia de los padres o de otras personas adultas daría lugar a una conducción más prudente, la de los amigos se relacionaría con comportamientos más arriesgados (Arnett, Offer y Fine, 1997).
En la misma línea, Simons-Morton, Lerner y Singer (2005), en un estudio observacional, hallaron que los adolescentes estadounidenses realizaban conductas más arriesgadas (conducían a más velocidad y hacían adelantamientos más peligrosos) que los adultos particularmente si iban acompañados de un adolescente del sexo masculino. En cambio si la acompañante era una chica la conducción era más prudente y similar a la de los que no llevaban acompañante.
La explicación que se suele dar a estos hallazgos se basa en la influencia social del grupo de iguales en la realización de conductas de riesgo, tales como conducir a gran velocidad, o bajo los efectos el alcohol u otras drogas o no utilizar el cinturón de seguridad (Arnett, et al., 1997; Doherty, et al., 1998; Simmons-Morton, et al., 2005).
108 Por lo que se refiere a la importancia de las consecuencias inmediatas en comparación con las consecuencias demoradas, la evidencia empírica repetidamente apoya esa hipótesis. Los resultados de estudios realizados con jóvenes españoles (Cunill, et al. 2004; 2005), griegos (Chliaoutakis, et al., 2000) y norteamericanos (Letho y James, 1997), sugieren que una de las variables que diferencia a los usuarios del cinturón de los que no lo usan es la incomodidad: los que consideran que este dispositivo es incómodo lo utilizan menos que aquellos a quienes no les resulta molesto. Lo mismo sucede con el uso del casco de los adolescentes motoristas (Fuentes, 2005). Igualmente, la incomodidad es uno de las principales motivos por los cuales no utilizan el cinturón de seguridad: una tercera parte de los conductores que no lo usan, indican que es por esta razón (Block, 2001). Se pone de manifiesto, una vez más, que prevalece una consecuencia inmediata negativa de relativamente poca importancia, por encima de una consecuencia negativa realmente grave como pueden ser las posibles lesiones sufridas si se tiene un accidente y no se lleva puesto el cinturón.
Si no estamos convencidos de que la conducta que realizamos es eficaz es muy probable que ni siquiera nos planteemos su realización. ¿Nos pondremos el casco si no estamos convencidos de que puede amortiguar la gravedad de las lesiones en caso de accidente? Casi seguro que no. Pero una elevada expectativa de resultados no garantiza que se realice la conducta: la creencia en la efectividad del uso casco, no predice su utilización: tanto los usuarios como los no usuarios consideran que son medidas preventivas altamente efectivas para evitar lesiones graves en caso de accidente (Cunill, 2001; Fuentes, 2005), pero no todos lo usan Estos resultados sugieren que, por lo que se refiere al uso del casco, no se trata de un problema de información tal y como indica Bayés (1995), la información es condición necesaria pero no suficiente; son otros factores los que determinan que se realice o no la conducta.