CHAPTER 3 INFORMATIONAL EFFICIENCY IN THE CONTEXT OF A CHANGING INSTITUTIONAL FRAMEWORK
3.2. L ITERATURE REVIEW
3.2.2. P REVIOUS STUDIES ON THE EFFICIENCY OF THE EU ETS
El cardo (C. cardunculus L.) es una especie nativa de los países mediterráneos. Comprende una subespecie, C. cardunculus L. subsp. scolymus (L.) Hegi = C. cardunculus L. subsp. scolymus (L.) Hayek (alcachofa), y dos variedades botánicas, C. cardunculus L. var. altilis DC. (cardo cultivado) y C. cardunculus L. var sylvestris Lam. (cardo silvestre), que se considera el ancestro silvestre de la alcachofa (Foury, 1989; Rottenberg y Zohary, 1996; Raccuia y col., 2004a), dado que los cruces son completamente compatibles y sus híbridos F1 son completamente fértiles (Fernández y col., 2006).
Algunas afinidades entre el género Cynara y otros géneros, como Silybum (incluye S. marianum) y Cirsium, fueron anteriormente sugeridas (Roseiro, 2003).
Los orígenes ancestrales y geográficos del cardo y de la alcachofa han sido discutidos por varios autores: un origen del sureste de Europa para C. cardunculus fue propuesto por antiguos autores, como Atheanaeus y Theophrastus, que afirmaron que el origen estaba en Sicilia. También se ha propuesto que la alcachofa apareció a partir de variedades de cardo en los jardines de los monasterios medievales. Esto concuerda con las antiguas descripciones de la elaboración de quesos en la Península Ibérica (Roseiro, 2003).
Cynara cardunculus, L., comúnmente conocido como cardo, es miembro de la familia Compositae (Asteraceae), dentro de un relativamente pequeño grupo de especies, Cynara, el cual comprende alrededor de 8 taxones, entre los que se incluye la alcachofa cultivada (Tutin y col., 1976; Rottenberg y Zohary, 1996). C. cardunculus crece de forma silvestre, en el sur y oeste de regiones del Mediterráneo, sur de Portugal, Madeira e Islas Canarias (Duarte y col., 2006).
Las plantas de cardo silvestre (C. cardunculus, L. var. sylvestris (Lamk) Fiori) son perennes, no domesticadas y robustas, completamente adaptadas a las condiciones climáticas Mediterráneas. Presenta altos y erectos tallos y hojas espinosas, agrupadas en la base de cada planta. Es una planta alógama y presenta un ciclo anual de desarrollo, en el cual su ciclo reproductivo termina en verano. La parte superior de la planta se seca en el verano, mientras que la parte enterrada en el suelo permanece viva, al igual que
36
ocurre en otras plantas vivaces (Fernández y col., 2006). Cuando las condiciones climáticas son más favorables las yemas de la parte basal de la planta brotan, dando comienzo a un nuevo ciclo. Esta sucesión de ciclos anuales de crecimiento puede durar varios años, más de 15 años, según Fernández y Curt (2006). La floración ocurre en el segundo año del ciclo de la planta. Las inflorescencias están organizadas como compactos capítulos, formados por numerosos floretes individuales y hermafroditas (flores). Los floretes están protegidos por un involucro ovoide – globoso, con brácteas acabadas en una espina erecta. Los floretes maduros tienen pétalos coloreados, generalmente lilas, así como un cáliz modificado en un vilano, necesario para la diseminación de las semillas. La corola se compone de 5 pétalos fusionados por sus extremos (simpétala), formando un tubo alrededor de estambres sin anteras que encierran el estigma y estilo (Sampaio, 1947; Tutin y col., 1976).
Los floretes de C. cardunculus poseen estigmas papilados muy largos del tipo seco. Estos estigmas muestran dos ranuras longitudinales, señal de la fusión de dos carpelos, que ocurrió a lo largo de la evolución de las Asteraceae (Raven y col., 1999). Se distinguen cuatro regiones estructurales diferentes en los estigmas del cardo: la epidermis papilada externa, la región subepidérmica con varias capas parenquimáticas, un área con tejido de apoyo, rodeando los haces vasculares, y más internamente, el tejido de transmisión. La epidermis papilada externa, densamente colocada y con forma de cerilla, es unicelular y compone la epidermis uniseriada de este órgano. En las últimas etapas de maduración, el estigma se alarga, la epidermis papilada se expande y los tejidos de apoyo y vasculares se diferencian completamente (Duarte y col., 2006).
Los estilos de las flores de C. cardunculus son del tipo sólido. A diferencia del estigma, se trata de una estructura cilíndrica fusionada, sin ranuras. El estilo está formado por una única capa de epidermis con una cutícula espesa, rica en lípidos y azúcares, rodeando varias capas de células vacuoladas del parénquima cortical. Las células prismáticas de la epidermis presentan grandes vacuolas, que no acumulan grandes cantidades de proteínas. El centro de esta estructura está ocupado por haces vasculares y tejido de transmisión (Duarte y col., 2006).
37 I.2.2.2. Otros usos de Cynara cardunculus
Hasta hace relativamente poco tiempo no existían referencias respecto a la composición de las flores de Cynara sp., que es la única parte de la planta usada como coagulante (Roseiro, 2003). C. cardunculus (alcachofa) contiene flavonoides (varios glicosidos a partir de apigenina, luteolina y naringenina) (El-Ansari y col., 1988; El- Negoumy y col., 1987). En cambio, las flores de C. cardunculus (cardo) contienen esteroles y triterpenoides pentacíclicos (Grancai y col., 1992), 1,5-ácido dicafeoylquinico (cynarin) (Grancai y col., 1994), apigenin-7-methylglucoronide chlorogenic acid (Mucaji y col., 200), saponinas (Mucaji y col., 2001) y 29 compuestos incluyendo ácidos, esteres, aldehídos, hidrocarburos y alcoholes (Mucaji y col, 2001).
Al igual que la alcachofa, las cabezas inmaduras del cardo, así como los peciolos y las raíces, adecuadamente preparados, son comestibles. Estudios previos han mostrado que el cardo silvestre es también una prometedora fuente de aceite de semillas para la alimentación animal. Tanto el cardo silvestre como el cultivado, son una fuente de biofármacos. Las raíces contienen inulina, un mejorador de la flora intestinal, mientras que las hojas son una fuente de compuestos antioxidantes y poseen actividad antibacteriana (Portis y col., 2005), debido a su composición fenólica, pero también surge como una buena fuente de polifenoles saludables por su actividad antioxidante (Falleh y col., 2008). Recientemente se ha incrementado el uso de sus compuestos polifenólicos en cosmética (Lupo, 2001; Peschel y col., 2006).
Las aplicaciones tradicionales de C. cardunculus comprenden el uso de las hojas escaldadas, los carnosos peciolos de las hojas, y el receptáculo, en sopas, estofados y ensaladas (do Amaral Franco, 1976; Fernández y col., 2006; Grieve, 1971). Este cardo se usa tradicionalmente como agente diurético, colerético, cardiotónico y antihemorroidal (Koubaa y col., 1999). Las hojas del cardo son usadas para el tratamiento de dispepsia y como antidiabético (Koubaa y col., 1999; Paris y Moyse, 1971).
Las plantas de Cynara cardunculus ofrecen un amplio espectro de usos para biomasa diferentes, desde la utilización de la biomasa lignocelulósica para producción de energía alternativa, mediante combustión, pirolisis y gasificación (González y col., 2004a; Ochoa y Fandos, 2004), para pulpa de papel (Gominho y col., 2001) o para combustión de pellet de residuos de biomasa para calefacción doméstica (González y
38
col., 2004b). Los frutos de las plantas pueden ser usados de diferentes formas, como por ejemplo para alimento de rumiantes o para producción de aceite (Raccuia y col., 2007). Esta última posibilidad se debe al hecho de que este aceite se caracteriza por un ratio óptimo de ácidos insaturados (5,7), un ratio equilibrado linoleico/oleico (en torno a 1,8) y la ausencia de ácido erúcico. El aceite contiene altos niveles de α-tocoferol, lo que aporta estabilidad frente a la oxidación. Estas características hacen que este aceite sea adecuado para el consumo humano. Tras la extracción del aceite de la semilla, la harina residual puede ser empleada como alimento animal, debido a la cantidad y calidad de sus proteínas (Maccarone y col., 1999).