6.5 Technology-assisted PCC
6.5.1 PADI app development
En el presente capítulo se examina el carácter de las relaciones que los colombianos en Miami mantienen con Colombia. Dichas relaciones, muy intensas, evidencian una construcción identitaria volcada hacia Colombia pero enclaustrada en los Estados Unidos. Se expondrán los intercambios emocionales y de bienes que se dan entre colombianos en Colombia y en Miami. Así se establecerá el impacto que el aspecto emocional tiene en la construcción de redes sociales y en el establecimiento de una comunidad transnacional.
Antes es preciso exponer qué se denota como transnacional. Las nociones de migrantes y comunidades transnacionales surgen dentro de la idea de globalización, que en este contexto, se entiende como: ” ...social, economic, cultural, and demographic processes that take place within nations but also transcend them, such that attention limited to local processes, identities, and units of analysis yields incomplete understanding of the local.” (Kearney, 1995: 548).
El transnacionalismo hace alusión a esta articulación entre lo local y lo global, y a la dificultad de establecer fronteras entre estos dos conceptos, circunscribiendo sus conjuntos de análisis, no a todo el orden global como en el caso de la globalización, sino a la confluencia de dos o más estados-nación determinados. El transnacionalismo entonces, en cuanto alude a los procesos de migración, se define como el: “ ...process wherby migrants establish and mantain sociocultural connections across geopolitical borders. The migrant´s social relations, cultural values, economic resources, and political activities span at least two nation-states.” (Duany, 1998:149).
Los vínculos entre estas naciones se facilitan por la posibilidad de movimiento de personas entre los distintos países, y la efectividad de las redes de comunicación. Se define entonces la categoría de transmigrantes como migrantes cuyas experiencias trascienden los bordes difusos, que las características de la globalización le imprimen a los estados- naciones, desarrollando y manteniendo múltiples tipos de relaciones que abarcan y traspasan dichas fronteras. (Szanton Blanc, Basch, Glick Schiller, 1995:684).
Así, las experiencias migratorias de los colombianos en Miami pueden entenderse desde la óptica del transnacionalismo, pues como hemos visto anteriormente experimentan una negociación identitaria cargada de elementos emocionales que los ancla en Colombia, así deban adaptarse para sobrevivir en Miami y mantener los lazos que a continuación se exponen.
Los entrevistados se comunicaban con Colombia, principalmente por medio telefónico y por el Internet. El correo electrónico ha ido desplazando el uso del correo tradicional, que es utilizado para la transferencia de documentos que no deban ser enviados por fax. Las comunicaciones por teléfono, que casi siempre se realizan por medio de tarjetas prepagadas, se dirigen principalmente a los familiares de los inmigrantes. La frecuencia de comunicación oscila entre una o dos veces diarias, en el caso de Mauricio y Claudio, y hasta una vez por semana en el de Juan, Matilde y Roberto. Este hecho es bastante significativo porque los colombianos se comunican por teléfono casi exclusivamente con Colombia, siendo menos frecuentes las conversaciones telefónicas entre colombianos en Miami.
Los entrevistados, además de comunicarse con la familia, mantenían contacto, principalmente vía e-mail, con los compañeros laborales y los amigos que dejaron en
Colombia. A Juan lo llaman algunos amigos y familiares pidiendo consejo sobre migrar o no. Siempre los anima a que emprendan el viaje, pues considera que cualquiera que trabaje duro en Miami logra estabilizarse . Danilo mantenía contacto con sus colegas periodistas, y Claudio se comunicaba casi a diario con la novia, y una vez a la semana con algún amigo. También entre los entrevistados eran algo frecuentes las visitas de familiares y amigos a los Estados Unidos. A Olivia la visitan sus padres y sus hijos todos los años, los padres de Claudio van regularmente a Miami, y varios amigos de Roberto lo visitan esporádicamente reuniéndose a jugar golf.
No fueron muy comunes en las entrevistas las referencias a relaciones que los colombianos en Miami sostuvieran con personas por fuera de Colombia. Danilo tenía dos amigos en España, Juan uno en Texas y otro en Arkansas, y Matilde dos amigas en Canadá con las que se comunicaba esporádicamente por e-mail. De todas formas no parecen muy representativas ni constantes, las relaciones que mantuvieran con otros inmigrantes en distintos lugares.
El intercambio de bienes es bastante constante entre los entrevistados y sus familiares en Colombia. El flujo de dinero es el más representativo. Danilo, Juan, Matilde, Mauricio y Roberto envían regularmente algún dinero para ayudar con las necesidades económicas de sus familiares. Matilde enviaba dinero a unos tíos, pero también recibía un giro mensual de su ex – esposo para colaborar con la educación de sus hijas. Claudio recibía dinero de sus padres quienes le proporcionaban los recursos económicos para mantenerse en Miami. El único que no enviaba o recibía dinero era Roberto, porque, como él decía “No me gusta poner pereque, ni me gusta que me lo pongan.” (Roberto, 6).
Además de las remesas y los giros, eran muy escasos los bienes que se intercambiaban. Sólo Claudio manifestó recibir esporádicamente algunos productos alimenticios colombianos cuando alguien lo visitaba. Hay otro tipo de intercambios, los simbólicos, que Mauricio exponía. Para él lo más importante que recibía, más importante que lo que mandaba, eran las ganas que la familia le trasmitía de seguir adelante, el apoyo que le dieron en los momentos cruciales y difíciles. Este aspecto es muy importante porque permite entender el carácter predominantemente emocional que caracteriza las relaciones que los inmigrantes mantienen con Colombia. Si bien el flujo de dinero es considerable en cuanto a magnitud, la frecuencia de comunicaciones telefónicas es mucho más alta que la de remesas (uno o dos giros al mes frente a de tres a siete conversaciones telefónicas semanales), medio por el cual casi diariamente se mantienen los lazos emocionales.
Los entrevistados vislumbran un futuro incierto con sus familiares y las personas que dejaron atrás en Colombia. Muchos manifestaron que las relaciones familiares, y sobre todo las amistades, se van diluyendo. A todo esto se le suma la incertidumbre del status legal que algunos no han adquirido. A los familiares de algunos no les dan visas, y ellos no pueden regresar a Colombia en aproximadamente 10 años, lo que hace difícil una reunión futura. Claudio opina que al volver las amistades y los lazos familiares se restablecerán inmediatamente, pero no deja de mostrar un poco de desconfianza al respecto. Para Olivia, el tiempo de separación tiende a alejar a los amigos, pero acerca más a la familia, pues hay más necesidad de verse. La forma como perciben el futuro con sus familiares y amigos depende del acceso que éstos últimos tengan a viajar a los Estados Unidos.
Dicho fuerte carácter emocional, que determina la predominancia de relaciones con Colombia, en contraste con las que se mantienen en Miami, determinan el grado de redes sociales que allí se construyan. Así el Representante Juan Carlos Zapata afirma que:
Tienen que estar enfocados aquí, y si tienen tiempo y tienen con qué, participar en otras cosas por fuera de donde uno está. Y eso es un buen ejemplo para los hijos también, porque yo creo que hasta cierto punto lo que pasa es, llegan estas familias jóvenes y las familias ven que lo único que le interesa al padre es lo que les está pasando en Colombia, entonces qué va a motivar a ese pelado, interesarse en lo que está pasando aquí a nivel local? Viene se gradúa del highschool y todo, y no sabe qué carajos está pasando. No existe una infraestructura comunitaria. Entonces cuando ese pelado va a tratar de buscar un trabajo, o buscar oportunidades, no las va a encontrar. Porque uno casi siempre es el círculo social de uno el que le ayuda a uno, colocarse, orientarse uno a donde uno va a ir, si los padres están preocupados por lo de Colombia, pues se gradúa aquí, y está solo. No, y ha habido gente que ha sido de buenas y da con buenos puestos y con buenas cosas, pero no. Como no existe una infraestructura eso no sirve de nada, porque ese individuo puede estar en esa tremenda posición, y no va a poder ayudar a nadie porque está solo por allá, o nadie lo va a poder ayudar a él. Va a estar en esa desventaja comunitaria.”(Zapata, 10).
Vemos que se produce una situación en la cual el inmigrante colombiano está constantemente volcado hacia Colombia, manteniendo relaciones transnacionales en las cuales existen flujos constantes emocionales y económicos hacia y desde Miami. Estas intensas relaciones con Colombia repercuten directamente en las redes sociales que se construyen en Miami, tema en el cual se profundizará en el siguiente capítulo.
Los inmigrantes se encuentran muchas veces enclaustrados en los Estados Unidos, pues aunque podrían regresar si quisieran, los flujos transnacionales ya establecidos constituyen elementos que les otorgan una posición social determinada en Colombia, así en Miami vivan en el anonimato social. Luin Goldring afirma que los inmigrantes continúan orientando su vida alrededor de su lugar de origen, manteniendo espacios transnacionales y múltiples identidades, debido a que el lugar de origen provee un contexto social en el que las comunidades transnacionales pueden reclamar y valorizar su estatus social. Además, haciendo y valorizando dichos reclamos, los transmigrantes pueden reorientar los
regímenes de estratificación. Así, individuos y familias pueden alterar su propio estatus, y las definiciones de cómo el estatus es logrado, pueden incluso ayudar a cambiar la posición de su comunidad de origen en relación con las autoridades estatales o regionales. Las comunidades transnacionales pueden también ofrecer recursos organizacionales que permitan el desarrollo de jerarquías alternativas de poder. Así, siendo activos en cualquiera de los procesos anteriores, los transmigrates tienen la oportunidad de participar en la modificación de su lugar de origen. (Goldring, 1998: 164 - 165 ).
En el caso de los inmigrantes colombianos, las intensas relaciones que mantienen con Colombia surgen y se alimentan por la necesidad de mantener unos lazos transnacionales ya establecidos. Los intercambios simbólicos y económicos que mantienen generan un espacio social en Colombia del cual se sienten parte, así habiten en Miami. Por eso es indispensable seguir manteniendo las remesas. Así físicamente puedan regresar, el hacerlo significaría perder el estatus que a distancia alcanzan enviando dinero a su lugar de origen. El sueño americano se sigue reproduciendo, incentivando el flujo migratorio; el anhelo de mejorar su posición social en el único lugar donde existen socialmente, en Colombia, sumado a fuertes lazos emocionales que canalizan el envío de dinero hacia la familia, construyen la imagen del inmigrante exitoso que siempre está en capacidad de enviar el giro.
El colombiano en Miami es como, si allá son grandes, aquí son súper grandes. Aquí nadie es obrero, todos tienen plata y se las dan de todo. Que es lo que llegan a hacer allá, a hablar de que aquí son gerentes, de que eso, pero no hablan la verdad de que uno tiene acá que trabajar en lo que sea, ganarse la plata como sea, pero trabajándola a lo bien. (Mauricio, 10)
El envío de remesas no cesa y se convierte en una entrada de dinero de suma importancia para los nodos transnacionales que en Colombia se hallan conectados con la
población inmigrante en Miami. Pero el mantenimiento tanto de los flujos, como de dichas relaciones transnacionales, tienen una incidencia directa en la formación de redes sociales en Miami:
Si pero entiende que las remesas, aquí la gente no da por ayudar al gobierno, o por ayudar, es una cosa totalmente emocional, personal. Y hasta cierto punto los perjudica aquí, porque la gente, en vez de comprarse una casa, siguen alquilando para mandar su platica a Colombia, no invierten, aquí, no compran seguros de salud. Ósea no dejan de hacer muchas cosas que podrían hacer, que a corto plazo si, les podrían mandar menos plata a la familia, pero que a largo plazo es mejor inversión para ellos individualmente y colectivamente. (Zapata, 18)
Esta reflexión nos conduce a examinar las redes sociales, y el grado de cohesión entre la población colombiana en Miami.