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TRAYECTORIA DE CONFORMACIÓN DE LA CORPORACIÓN AGROAMBIENTAL SEMILLEROS TATAYAMBA (COAT)

El presente capítulo que se desarrollará a continuación contiene el análisis correspondiente al primer objetivo específico de la investigación, el cual relata el camino que ha recorrido la Corporación Agroambiental Semilleros Tatayamba (COAT) desde sus inicios como colectivo hasta el presente como Corporación.

En este sentido para lograr lo anterior, a continuación se dará a conocer a los entrevistados que hicieron posible esta investigación:

Omar o “el tío” tiene 63 años de edad, es campesino y desde pequeño trabajó en el campo en compañía de sus hermanos y de su madre quien fue que le enseñó todo lo que sabe. Vive en el municipio de Cartago Valle con su esposa, tiene tres (3) hijas, dos (2) hijos y es abuelo de ocho (8) nietos. Actualmente tiene una finca ubicada en el corregimiento de Villa Rodas Valle en la cual cosecha los alimentos que comercializa para el sustento de su familia, además de dictar múltiples charlas en escenarios culturales y ambientales y de acompañar a varios procesos de campesinos en la región.

Daniela tiene 24 años de edad, vive en Cartago Valle y desde pequeña sintió una cercanía con la tierra gracias a que su abuela tiene una finca en la ciudad y le enseñó a cultivar y a cuidar la tierra. Es profesional en Administración de Empresas, y además es tecnóloga comercial y financiera. Actualmente está vinculada a la red de mujeres del pacífico en el municipio de El Cairo Valle y trabaja directamente con una comunidad campesina de mujeres de dicho municipio.

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Jhoan tiene 23 años de edad, desde hace aproximadamente cinco (5) años empezó a trabajar con comunidades campesinas desde sector estudiantil enfocado hacia la recuperación de saberes y trabajo con comunidades rurales. Tiene una hija de tres (3) años de edad y actualmente es estudiante de Administración Ambiental en la Universidad Tecnológica de Pereira.

Camila vive en Cartago Valle con su hija de tres (3) años de edad. Es Ingeniera Agrónoma de la universidad de Caldas, actualmente está terminando una maestría en Ciencias Ambientales en la Universidad Tecnológica de Pereira. En la actualidad es docente de la Institución Educativa Gabo en el área de ciencias naturales.

La descripción de los entrevistados permite evidenciar que estos se encuentran en un contexto en común: el municipio de Cartago (V) y que gracias a su historia, sus inclinaciones personales y a su formación profesional han estado ligados al campo, a procesos ambientales y culturales los cuales continúan aún en el presente de los mismos.

En este sentido, resulta importante indagar en aspectos que giren en torno a la conformación de los procesos organizativos y de esta manera determinar los elementos que se encuentran presentes con el fin de analizarlos y contrastarlos con la realidad de la Corporación.

En este orden de ideas, resulta significativo precisar que entre el 2013 y 2014 Tatayamba nace como un colectivo social y cultural5 en la ciudad de Cartago y que por aproximadamente tres (3) años realizaron acciones utilizando dicho nombre; el cual es modificado a principios del año 2018,

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pasando a ser llamado y registrado ante Cámara de Comercio como Corporación Agroambiental Semilleros Tatayamba, nombre que se conserva hasta el presente.

Así pues la Corporación nace a partir de que diversas personas presentaran inclinaciones de carácter personal, laboral y profesional y que éstas participaran en varios espacios y escenarios del contexto colombiano, dándoles la oportunidad de interactuar, conocerse y de identificarse con objetivos en común o en este caso con una serie de necesidades que se presentaban en la región y que resultaban importantes para quienes se encontraban allí.

En relación a esto Jhoan expresa lo siguiente:

“En esas andanzas (…) al poder interactuar con la zona rural, el hecho de yo haber ido hasta esa finca tan lejana y ver con mis propios ojos los problemas, porque pues son campesinos, allá que en realidad tienen la tierra pero pues no hay trabajo, sufren de hambre, donde hay deserción de los estudiantes, de los jóvenes, hay migración de los jóvenes a las zonas urbanas, de que no hay posibilidades, pues yo dije: (…) yo tengo que hacer algo (…) entonces se me iba abriendo como el panorama (…) me di cuenta que había que formar organización.”

Lo anterior denota la realidad evidenciada por el entrevistado, la cual estaba caracterizada por muchas problemáticas que se presentaban y que afectaban tanto directa como indirectamente a un sinnúmero de personas que hacían parte de este contexto, generando en él una conmoción y una intención por aportar a dicha población mediante la creación de una organización. Al respecto Rodríguez (1978) expresa que “la asociación con otros tendría un carácter meramente instrumental, encaminado a la

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satisfacción de necesidades y deseos no capaces de ser satisfechos a no ser a través de la conducta gregaria” (p. 290).

Lo anterior enuncia que la problemática le permitió entender al entrevistado que si bien era importante dar su aporte, éste debía ser mediante la creación de un grupo (o en palabras del mismo) “formar organización”, ya que se presentaría como el medio más eficaz para aportar a las necesidades evidenciadas y para satisfacer sus deseos por contribuir a dicha causa.

Por su parte Omar expresa lo siguiente con respecto a la conformación de la Corporación:

“Yo hago parte de esa fundación del colectivo (…) pues ya nos habíamos encontrado lo que era la parte académica, la parte citadina con la zona rural, entonces nos fuimos dando la tarea como de hablar de colectivo”.

Lo anterior da cuenta que las necesidades que percibía Jhoan, también eran vistas por Omar y posteriormente por otras personas, por lo que se empezó a compartir una intensión que tomaba forma en la medida en que participaban de los diversos espacios académicos, citadinos y rurales que se daban en el contexto.

De igual forma Camila expresa en relación a los antecedentes de Tatayamba:

“En esos entornos me empecé a encontrar con gente que también sentía la necesidad de generar un proceso de articulación que permitiera la formación en términos de agricultura sustentables, el acompañamiento, el fortalecimiento y la generación de un espacio, principalmente de un espacio de comercialización alternativo, (…) entonces pensándonos esas ideas y encontrando (…) puntos en

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común fue que empezamos a encontrarnos esos procesos (…) tratando de proyectarnos surge la idea de generar el colectivo Tatayamba.”

En este sentido, lo expresado por la entrevistada pone en evidencia la misma necesidad que Jhoan había percibido, y que además de ello poco a poco se encontraba con personas que se sentían identificadas con la intensión de mejorar las condiciones de ésta población, pero a diferencia de Jhoan, la entrevistada más que ideas, se proyectaba a la generación de acciones concretas para favorecer a los campesinos con el encuentro y unificación de todos los que habían sido partícipes de los mismos entornos y procesos y así conformar algo que fuera compartido por todos.

En este orden de ideas los entrevistados dan cuenta de la intensión por crear algo en común para todos, que expresara la unificación de varias personas reunidas en torno a un objetivo común, así pues de crear un colectivo6, término que para Robertis y Pascal (2007) “se lo ha empleado para designar las necesidades o los problemas que atañen a más de una persona, y se habla entonces de “necesidades colectivas” y de “problemas colectivos” (p. 33). De esta forma dicho concepto se ajusta a la realidad que expresan los entrevistados, ya que compartían el mismo sentimiento por la situación del campesinado, lo cual les llevó a buscar unificarse y así guiarse a partir de un objetivo en común.

Por consiguiente continuando en esta misma línea, Jhoan manifiesta que: “Entonces con Omar que (…) es la persona más sabia que tenemos y la que puedo afirmar es la que he aprendido todo (…) se nos planteó la necesidad de empezar a crecer, de tener una organización que pudiera tener estudiantes, que pudiera tener profesores, pero al

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Esta denominación se da a partir de la intencionalidad explícita por parte de dos entrevistados (Omar y Camila) por ser llamados de esta manera.

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mismo tiempo más campesino, o sea generar movimiento, un movimiento de gente que apoyara lo rural, entonces empezamos (…) empezamos a apostarle y (…) nos íbamos (…) a trabajar, a aprender, y mientras eso nos iba instruyendo el tío Omar.

De esta manera, lo anterior da cuenta del papel tan importante que tiene Omar, ya que como lo expresa el entrevistado, es de quien ha aprendido lo que sabe y además reconoce que éste posee la experiencia y el conocimiento para instruirlos en el proceso. Por otro lado también expresa la necesidad y la trascendencia de crear una organización y de crecer poco a poco, vinculando a personas de diversas clases, edades, profesiones, oficios y saberes que estuvieran identificados con sus ideales y dispuestos a aprender y a trabajar en conjunto.

En este sentido Gil y Alcover (1999) expresan que la formación de los grupos no se da en un momento determinado, sino que es un proceso que se realiza a lo largo del tiempo. Además estos autores se basan a partir de Moreland (1987) para enunciar que un grupo se forma en la medida en que se dan los cuatro tipos de integración social, siendo éstos un conjunto de relaciones de tipo ambiental, comportamental, afectivo y cognitivo que unen a quienes hacen parte de un grupo.

Por lo tanto la integración ambiental puede darse cuando el entorno proporciona los medios particulares, económicos, temporales, entre otros; para que varias personas puedan construir un grupo. El entorno físico propicia la formación del grupo debido al nivel de cercanía entre los miembros y las redes sociales construidas con las demás personas que comparten un mismo espacio e incidiendo también en su formación, debido a que el hacer parte de un entorno en común genera oportunidades para establecer contactos interpersonales, haciendo que las relaciones se vuelvan

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más cercanas y que se genere un apoyo entre sus miembros. El entorno cultural también tiene que ver en la formación de los grupos ya que el compartir con culturas colectivas facilitará la asociación y la formación de los mismos.

Por otro lado, la integración comportamental se produce cuando existe entre las personas una relación cercana y una interdependencia para satisfacer sus necesidades, y además el hacer parte de un grupo les permite a sus miembros acomodarse de manera más positiva al entorno y obtener, de forma ya sea consciente o inconsciente, ciertas recompensas para cada de sus miembros, tales como información valiosa acerca de ellos y su entorno, la creación de marcos de referencia, poder hacer frente a conflictos personales o de identidad, entre otros más.

Así mismo la integración afectiva se da en la formación de los grupos cuando éstos comparten sentimientos, es decir cuando sienten una atracción por alguna razón y se da un proceso de <<encadenamiento>> que puede darse ya sea por atracción física, actitudes o personalidades semejantes, nivel económico o competencia, raza, sexo, entre otros; o también que sean las personas las que se sientan atraídas por el mismo grupo, ya sea por sus actividades, metas, creencias, etc. Otro factor que puede incidir en este tipo de integración es un proceso llamado “cristalización” el cual explica que la formación de un grupo se da en función del atractivo y la fascinación que el líder ejerce en sus miembros. Otro componente que también puede influir en ese enfoque es que se presente un sentimiento lo suficientemente fuerte como para provocar la formación de un grupo, sin embargo, para que esto sea posible es importante que se compartan las mismas emociones independientemente de su tipo.

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Finalmente se encuentra la integración cognitiva que se produce cuando las personas identifican que comparten características personales importantes y además que existe entre ellos una conciencia de que son similares, generando que se perciban entre sí como un grupo.

A partir de lo anterior es posible decir que si bien Tatayamba no es definido en esta investigación como un grupo, es importante retomar lo que expresan los autores en lo referente a la formación de éstos, ya que existe una intencionalidad por parte de los miembros por conformar algo colectivo o compartido por distintas personas, trazado por un objetivo y buscando el bienestar de una población determinada. Lo antepuesto se asemeja a la definición dada por Robertis y Pascal (2007) en donde manifiesta que el grupo se define “como un conjunto de individuos (colectivo) y como una unidad en sí, siendo el grupo algo más que una suma de los miembros que lo componen” (p.33) por lo que es posible decir que grupo y colectivo pese a que puedan tener orientaciones diferentes, poseen estructuras que se asemejan y a la luz de estos autores es posible ver que la formación tanto de uno como del otro pasa por cada una de estas etapas.

En este sentido relacionando lo expresado anteriormente con la Corporación, es posible percibir que la integración ambiental se presenta en el proceso de su conformación, ya que ésta tuvo lugar en un contexto específico: el municipio de Cartago y en los distintos escenarios, actividades y procesos en los que sus miembros fueron partícipes, creando así una cercanía no sólo en términos del espacio sino también en las relaciones que establecieron con otros.

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El segundo aspecto se refiere a la integración comportamental que puede verse anclada a la anterior, ya que hacer parte de un mis mo entorno, escenario o proceso, propició que sus miembros empezaran a relacionarse unos con otros y a compartir sus necesidades; en el caso específico de la Corporación las necesidades que se presentaban en el sector rural y que habían sido vivenciadas y/o conocidas por los miembros de la misma. En este orden de ideas el formar relaciones con los demás, los aproximó a la conformación de Tatayamba, el cual resultaría ser el medio para buscar alcanzar la satisfacción de esa necesidad y al mismo tiempo obtener recompensas quizás de tipo personal, social y profesional.

El tercer aspecto describe la integración afectiva que también se desarrolla unida a los procesos ya mencionados, ya que el compartir experiencias con los demás generaba en sus miembros una serie de semejanzas que resultarían ser compartidas por éstos. También es posible identificar que la conformación de Tatayamba fue posible gracias a que estas personas compartieron un sentimiento en común (el de querer ayudar al campesinado), que fue lo suficientemente fuerte como para motivarlos a emprender acciones para buscar concretar los inicios de la Corporación.

Además de lo anterior, es posible decir que se presentó en uno de sus miembros un proceso de cristalización, ya que es Jhoan quien relata que Omar fue un referente para sí mismo, y si bien éste no se presenta para el momento como un líder, es posible inferir que por ser campesino y por su gran experiencia y trayectoria en estos procesos, tenía un reconocimiento por parte de los demás y que de una u otra manera influyó en los inicios de la Corporación.

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Por último, el cuarto elemento se refiere a la integración cognitiva la cual se identifica también en los inicios de Tatayamba, pues como se mencionó previamente, los miembros a lo largo de sus procesos y de los espacios de interacción, fueron compartiendo aspectos de sí mismos con los demás, propiciando el encuentro compartido de sentimientos, semejanzas, entre otros; que fue afianzando a través del tiempo una cercanía hasta finalmente la construcción de un nosotros. Es importante aclarar que esta última integración hasta este momento no se había consolidado en su totalidad, sino más bien se encontraba en formación, ya que la creación de un grupo (o en este caso de la Corporación) se presenta como un proceso que exige tiempo, por lo que ésta última integración se verá desarrollada posteriormente.

En este sentido, este proceso de conformación requería la unión de varias personas reunidas en torno a un objetivo común y a partir de ello construir algo colectivo o compartido por todos. Al respecto, Jhoan plantea lo siguiente:

Entonces (…) surgió la necesidad (…) de crear una organización porque ya estábamos teniendo de cierta manera una imagen, estábamos construyendo ya proceso, porque ya empezamos a asistir a espacios de formación a nivel regional, alcanzamos a llegar a espacios de formación a nivel nacional a reunirnos con más organizaciones campesinas, (…) a tener encuentros juveniles y entonces surgió esa necesidad de crear organización (…) llegamos a un punto de tener una identidad que no solo sea la finca sino que sea un movimiento social, que sea una organización social.”

A partir del relato se denota la premura de crear una organización, de darle nombre, estructura e identidad a las acciones que estaban realizando y además vincular a las comunidades, grupos y demás personas con los cuales se habían relacionado. De esta manera Gil y Alcover (1999) plantean

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que “el hecho de formar parte de un grupo implica que los miembros, al tener relaciones entre ellos, compartir objetivos, realizar conjuntamente tareas, etc; se perciban como un grupo” (p.84). Siendo así, el participar de los diferentes espacios de formación y encuentro, de interactuar entre sí y de percibir una misma necesidad, poco a poco les permitió la asociación de todos y la conciencia por mostrar la identidad que estaban construyendo en sus procesos, todo lo anterior dado a través de la conformación de una organización social.

En este sentido, Gil y Alcover (1999) plantean que “la pertenencia a un grupo tiende a provocar la percepción y la definición de sus miembros como grupo, es decir, construyen y comparten cierta identidad común” (p. 85). De esta manera, el asociarse y formar una organización social sería la oportunidad para mostrar la identidad que para este momento empezaba a configurarse y que con el paso del tiempo les haría diferenciarse de los demás grupos, asociaciones, Corporaciones, etc.

Al existir un interés por parte de los miembros de Tatayamba por conf ormar una organización social, resulta importante definir dicho concepto, ya que es posible decir que ésta es la intensión hecha realidad que tienen sus integrantes para darle forma a las acciones que se plantean con los demás miembros de la organización, y que están orientadas a cumplir los objetivos y metas en común que son compartidas por los mismos. Así pues en palabras de Escobar (2010) las organizaciones sociales son “un espacio de interrelación y trabajo compuesto por un grupo de individuos que se identifican con determinados intereses y que deciden actuar en común acuerdo, con el propósito de defenderlos y desarrollarlos, y resolver de manera colectiva problemas compartidos” (p.124).

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Por su parte Rodríguez, Bermúdez y Espinel (2009) expresan que la organización social es un proceso que:

No se define desde el cálculo racional sino desde una red de relaciones sociales que transforma un conglomerado de individuos o una sumatoria de individuos en sujetos que pertenecen a una red de relaciones, de igual manera el proceso implica creencias y orientaciones compartidas (p. 129).

Lo anterior indica que las organizaciones sociales no están definidas desde una estructura formal, es decir que no se configuran a partir de lógicas estructurales, sino que se establecen desde la unificación de personas que han construido una serie de relaciones sociales gracias a que tienen en común creencias y orientaciones y que deciden compartirlas con los demás; en este sentido, el compartir estas acciones permite crear un sentimiento de cercanía y construir una red de relaciones que permiten la configuración de la organización social.

Para finalizar, es importante aclarar que si bien Tatayamba no es definida en esta investigación como una organización social, se puede inferir que para

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