Chapter 2 Literature Review
2.5 Graph Partitioning
2.5.2 Parallel Multilevel Graph Partitioning on Distributed Systems
Las empresas en general y las PYME’s en particular, necesitan adaptarse a la nueva situación de competencia que se está produciendo en los mercados cada vez más globales e internacionales. Estos cambios están configurando una nueva estructura económica mundial e inciden en la competitividad empresarial.
Los factores de competitividad se basaban en precios, pero ahora tiene mayor relevancia la innovación y la asimilación de nueva tecnología aplicada a la producción. La innovación aparece como la base explicativa de las mejoras en calidad y competitividad de las empresas (Fernández, 1995).
Consecuentemente, el desfase tecnológico se traduce, cada vez con más intensidad, en pérdidas de competitividad, disminuciones de la tasa de crecimiento y aumento del paro de larga duración. Esta nueva situación, basada en la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías, viene condicionada por la capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias y requiere fórmulas que integren aspectos organizativos, operativos y tecnológicos.
La capacidad de integración de las nuevas tecnologías se consolida como factor clave de competitividad, crecimiento y empleo (Ricart et al, 1997).
En las empresas las nuevas tecnologías conducen a la modificación de las relaciones y las formas de organización, así como a cambios en los esquemas de relaciones entre la empresa y los mercados, que llevan a nuevas formas de competencia, cuestión ésta en la que tienen un papel destacado las Técnicas de Innovación, que además facilitan nuevos diseños y relaciones laterales dentro de la organización (Galbraith, 1993 y 1994).
Sin embargo, la situación actual en la organización de las empresas españolas y sus formas de operar, junto con la escasa presencia de personal técnico en las Pómez, la falta de información y de formación respecto a estas nuevas tecnologías, unido a problemas de difícil detección ligados a la cultura empresarial y tecnológica españolas, constituyen las bases del rechazo a la incorporación de cualquier innovación en este tipo de empresas. Cándido Velázquez (Tirado et al, 1995), habla del carácter pragmático y de las actuaciones a corto plazo de las PYMEs que les hace recelar de la introducción de las Técnicas de Innovación, más aun si no perciben resultados inmediatos. Este tipo de empresas no se presta a cambios cuya rentabilidad no sea evidente.
La multinacional Hewlett Packard realizó a principios de 1997 un estudio interno, no publicado, sobre el estado actual de la informática en la PYME española, obteniendo los siguientes resultados:
El 50% de las empresas no disponen de ordenador para su actividad diaria. El 20% de las empresas informatizadas trabajan con ordenadores clónicos.
El 50% de las empresas informatizadas realizó las compras de sus equipos entre los años 1994 y 1996, y el otro 50% adquirió sus PCs antes de 1990.
El 52,4% de las PYMEs informatizadas disponen de soluciones horizontales o de propósito general (nóminas, contabilidad, etc.)
El software específico del sector proviene del desarrollo interno de los propios usuarios.
Sólo el 55,1% de las empresas informatizadas cuentan con contratos de mantenimiento de hardware, mientras que sólo el 44,4% de las empresas cuentan con contrato de mantenimiento de software.
El principal proveedor de las PYMEs españolas es el distribuidor local.
En el 100% de los casos es el Director Gerente de la empresa quien decide la inversión informática.
Todas las empresas consultadas consideran que realizarán inversiones en informática para 1998.
El 90% de las empresas asegura conocer Internet, pero sólo un 20% lo utiliza.
En una encuesta realizada a 1.485 empresas por Fundesco, cuyos resultados son extrapolables para el colectivo global de las pequeñas y medianas empresas, dirigida a detectar las carencias y necesidades de estas empresas en Técnicas de Innovación, aparecen ciertas constantes respecto a la percepción de las empresas sobre la oferta en Técnicas de Innovación actualmente disponible. Estas son (Tirado et al, 1995):
• Desconocimiento de servicios. La primera conclusión es el desconocimiento sobre la oferta tecnológica actualmente disponible y la falta de información sobre cómo usar y acceder a estas tecnologías.
Esta situación viene provocada, según los autores del estudio, por la falta de iniciativa y capacidad de innovación en la empresa para incorporar las nuevas formas de know-how que exigirá el mercado, y por otro lado, por la dificultad de la oferta para aproximarse a las PYMEs con soluciones técnicas adaptadas a sus necesidades reales.
• Insatisfacción con ciertos servicios como el telefónico o el videotex, y satisfacción en el uso del fax.
• Desvinculación en cuanto a la utilidad de los servicios. Existe una clara desvinculación entre los problemas empresariales y el uso de tecnologías no relacionadas con su rentabilidad en el día a día. Se ha detectado un alto grado de conservadurismo por parte de los empresarios en cuanto a la implantación de nuevos servicios, si se exceptúan aquellos de fácil penetración como el fax.
• Desconexión entre la oferta y la demanda. No se realizan estudios previos, por parte de los oferentes de nuevas tecnologías, de las necesidades de las empresas, ni tampoco se hacen estudios de viabilidad de las potenciales alternativas de solución. • Descoordinación entre las PYMEs y la Administración y entre las PYMEs y otras
instituciones. La descoordinación se hace patente por el desconocimiento de muchas empresas de iniciativas, proyectos y programas, encaminados a ayudar a las pequeñas y medianas empresas.
Por otro lado, se tiene en estos momentos una conciencia clara de la importancia de las tecnologías de la información para todas las actividades de las empresas. El resultado de todo este panorama es que se tienen muy claros los problemas a corto plazo de la empresa, aunque se hacen pocos planteamientos a medio y largo plazo. Se sabe de la importancia de las tecnologías de la información para el futuro próximo aunque éstas aparezcan desvinculadas de los problemas empresariales inmediatos.
Una de las barreras que se mencionaba anteriormente era la escasa formación de los usuarios potenciales de las Técnicas de Innovación, pero, por otra parte, hay que mencionar la falta de formación de los distribuidores y vendedores de equipos y servicios que ofertan directamente a la empresa.
La percepción general es que se trata de imponer, por parte de dichos distribuidores, aplicaciones desarrolladas a la medida de las grandes empresas y muy poco adaptadas a la situación real de las PYMEs en términos de precio, posibilidad de integración y facilidad de uso. Según este mismo estudio se percibe la carencia de agentes de influencia que pudieran liderar y facilitar la incorporación de estas tecnologías a la PYME
De los resultados de la encuesta de Fundesco se aprecia una creciente tendencia a la demanda de soluciones integradas. La idoneidad de la implantación de Técnicas de Innovación en la empresa vendrá dada por la relación entre costes y beneficios, tanto directos como indirectos, a través de mejoras organizativas.
Su aportación al desarrollo presenta múltiples facetas. En el ámbito interno de la empresa: aplicación de nuevas formas de organización, dirección, control y gestión empresarial, que favorezcan la creación de nuevas formas de cultura corporativa más innovadoras, y mayor integración de los miembros de la organización y aumento de su cualificación profesional. En el ámbito externo: disminución de los desequilibrios regionales, favoreciendo la integración territorial, y mayor personalización de las comunicaciones y acceso universal a los servicios. Y simultáneamente en los ámbitos interno y externo, aumento espectacular en la información disponible por medios electrónicos.
El marco de la PYME se ha vuelto amplio y complejo, y una parte importante de esa complejidad se manifiesta en su relación con la tecnología, alejándose estas empresas de la caracterización de la tipología de Mintzberg (1979). Los parámetros y matices que caracterizan a las PYMEs son variados y, por tanto, no resulta fácil tipificar a estas empresas para encontrar soluciones y aplicarlas.
Abundando en lo expuesto, según recoge el estudio realizado por la fundación COTEC (1997), las PYMEs españolas en general y las valencianas en particular no aprovechan suficientemente las posibilidades actuales de las telecomunicaciones.
En una investigación, llevada a cabo en los años 1996-1997, por la Universidad de Valencia se procedió a analizar el contexto para el uso de las Técnicas de Innovación en las PYMEs, sobre un colectivo de 238 empresas industriales de la Comunidad Valenciana, llevando a cabo una caracterización del estado tecnológico del sector en el que se evalúa su estado actual, en cuanto a procedimientos de información basados en Técnicas de Innovación, nivel de informatización, sistemas utilizados, grado de satisfacción de los empresarios con las Técnicas de Innovación, elementos tecnológicos empleados, así como un conjunto de variables de naturaleza organizativa y estratégica. De los resultados obtenidos, resaltamos los siguientes:
De las 238 empresas examinadas, 214 (89,92%) estaban informatizadas y 24 (10,08%) no. De éstas últimas 13 tenían pensado hacerlo antes de 2 años, es decir actualmente nos encontremos con un 95% de empresas informatizadas a nivel básico.
Nivel de informatización de las PYMEs valencianas Informatizadas Frecuencia % Si 214 89,92% No 22 10,08% TOTAL 238 100%
Fuente: Universidad de Valencia 1997
Sí bien, y como revelan las encuestas, cerca del 50% de las empresas han adquirido el ordenador en los últimos cuatro años, siendo el ordenador personal (PC) el elemento tecnológico más extendido, y el único en la mayoría de las empresas de menor tamaño:
Número de PCs en cada empresa:
Número de PCs % Menos de 5 45’5 De 5 a 10 27’8 De 11 a 25 17’6 De 26 a 50 2’7 De 51 a 100 3’2 Más de 100 3’2
Según la encuesta realizada en los meses de junio y julio de 2000, se desprende que un 58.6% de las Pymes valencianas no tienen implantado un sistema de gestión de calidad y ninguna de éstas empresas presenta innovaciones en sus procesos productivos. En cambio, de aquellas que si cuentan con un sistema de Gestión de Calidad la mitad aportan innovaciones en sus procesos productivos.
Dentro del escenario dibujado sobre el nivel de informatización de las Pymes de la Comunidad Valenciana, existen algunas iniciativas a nivel nacional y otras más localizadas, a nivel autonómico para lograr una aproximación de la Pyme a las nuevas tecnologías, en concreto el Instituto Tecnológico Metalmecánico (AINME) de Valencia está impulsando el proyecto T·PYME de Transferencia de Tecnología Telemática a Pymes, al que se han acogido más de 600 pequeñas y medianas empresas interesadas en las nuevas tecnologías de información y comunicaciones.
El centro AINME, afiliado a la Federación Española de Entidades de Innovación y tecnología (FEDIT), ha impulsado esta iniciativa con el apoyo de FEDIT y otros 11 organismos de siete Comunidades Autónomas coordinada, en el marco del programa ARTE/PYME, elaborado por el anterior gobierno a través de la Secretaría General de Comunicaciones del Ministerio de Fomento.
El programa se difunde a través del propio servidor de AINME, que proporciona a las empresas participantes un paquete de equipamiento y servicios, cuyo coste está subvencionado en un 60% en cuanto al equipamiento y en un 80% de los gastos. El paquete comprende ordenador, módem, otros elementos de hardware, software, configuración de acceso a Internet, correo electrónico y soporte técnico, más un curso avanzado de treinta horas.