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El pastoreo en los sistemas de plantación cumple con varios propósitos; entre ellos, el control de la competencia que la vegetación herbácea pueda ejercer sobre las leñosas es uno de los más importantes (Stür y Shelton 1991, Carlson et ál. 1994). Además, en diferentes SSP se valoran la reducción de un material potencialmente inflamable en incendios accidentales (Couto et ál. 1994) y la disminución de los costos asociados con el control de malezas (Chee y Faiz 1991, Tajuddin et ál. 1991, Couto et ál. 1994). En el caso de plantaciones de frutales cuyos productos deben ser colectados del suelo, la cosecha del follaje por parte de los animales en pastoreo facilita la ubicación de los frutos caídos (Reynolds 1995). Desde el punto de vista económico, la presencia de los ani- males contribuye a generar un ingreso adicional, incluso cuando la leñosa no produce para el mercado, y a diversificar el sistema (Clason 1995) mediante la venta de productos animales.

En los sistemas silvopastoriles, la compactación del suelo debido al tránsito de los animales influye en la disminución de la cantidad de macroporos en el suelo; en consecuencia, por un lado se reduce la capacidad de infiltración del agua y el crecimiento radicular y, por el otro, aumenta la actividad de los microorganis- mos denitrificadores y se reduce la disponibilidad de N, lo que tiene un efecto adverso en el crecimiento de los árboles (Omar y Laércio 1999). En diversos estudios se ha demostrado, sin embargo, que este efecto no es totalmente cierto. Couto et ál. (1994), en ensayos con Eucalyptus citridora, llegaron a la conclu- sión de que los efectos de la compactación en el suelo varían con el tipo de suelo y tipo de animales y, además, con la forma de manejo que se aplica. En

Figura 10.2. Producción de materia seca de B. brizantha en línea y entre líneas en diferentes arreglos

espaciales de siembra de eucalipto

Fuentes: Kruschewsky et ál. (2006), Martins et ál. (2006).

Los efectos de la

compactación en el suelo

varían con el tipo de suelo y

tipo de animales y, además,

con la forma de manejo.

0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4 4,5 (3x3) + 10 m (3x4)+ 7 m (3x4)+ 10 m (3x4)+ 7 + 10 m (3x3)+ 15 m (3x10) (4x10) Linea de plantación 1,84 1,11 1,31 1,4 1,02 0,83 1,31 Entrelineas 4,22 1,82 3,4 2,5 3,18 1,36 2,03 To ne la da s/ ha

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el Cuadro 10.3 se resumen diversos estudios que demuestran que los efectos en el suelo, árboles o pasturas depende directamente del manejo que se dé al sistema, del asocio de leñosas y gramíneas, de la intensidad de pastoreo, época de pastoreo, carga animal y tipo (bovinos u ovinos).

La edad de la plantación en la que se inicia el pastoreo depende directamente de las preferencias del productor, quien toma las decisiones en función de sus objetivos e intereses. En un estudio realizado en Turrialba, Costa Rica, el pas- toreo bajo P. caribaea se inició cuando los árboles tenían entre 2,5 y 3,5 años de edad, sin que se dieran daños significativos a las plantaciones por ramoneo y volcamiento (Somarriba et ál. 1985). La época de más intenso pastoreo fue entre los 3 y 6 años pues a mayores edades aumentó la abundancia de maleza. La carga anual recibida por cada lote evaluado varió con la densidad de árboles: a menor densidad mayor carga animal. No hubo un equilibrio entre la edad del rodal pastoreado y el número de animales en pastoreo. Bajo las condiciones de manejo de los hatos y el estado de las masas forestales evaluadas, el momento ideal para la integración silvopastoril se dio cuando la plantación con un distan- ciamiento de 2,5 x 2,5 m tenía cinco años de edad.

Cuadro 10.3. Efectos del pastoreo sobre el suelo y crecimiento de leñosas

Autor Especie arbórea Distanciamiento/edad forrajeraEspecie Animales pastoreoTiempo Efectos

Schreiner

(1988) Eucalyptus grandis 3 x 2 m Brachiaria decumbens sin datos 1 año No hubo efectos

Omar y Laércio (1999)

Quercus rubra, Populus spp., Picea

abies, P. strobus sin datos sin datos sin datos

Pocos periodos <6 meses

Infiltración del agua, efecto sobre crecimiento de árboles. Sun et ál.

(1997) Eucalyptus pellita, E. urophylla 2,5 x 3,5 m Brachiaria decumbens sin datos 12 meses No hubo efectos sobre el pasto. Hubo ventaja sobre control de malezas.

Almeida (1991) Eucalyptus citridora Cinco meses de edad, 2 m de altura Panicum maximun Cinco tratamientos con terneros y ovejas de edad variada, en los que varió la carga animal.

sin datos

Compactación en capa superficial. La presencia de animales no influyó en el porcentaje de árboles dañados, ni en su altura y diámetro. Reducción de costos de establecimiento y manejo.

Cuadro 10.4. Crecimiento de tres especies arbóreas en asocio con pasto guinea

Especie Espaciamiento(m) Alt (m) dap (cm)5 años Alt (m) dap (cm)7 años Alt (m) dap (cm)9 años

Khaya nyasica 3,0 x 3,0 3,4 2,9 6,2 6,4 8,9 11,8

K senegalensis 2,7 x 2,7 3,7 2,6 6,3 7 8,1 12

Swietenia macrophylla 2,6 x 2,6 3,3 2,5 5,7 6,8 7,1 9,7

Fuente: Calzadilla, et ál. (1992).

La edad de inicio y tiempo

de pastoreo dentro de una

plantación forestal depende,

en primera instancia, de las

preferencias del productor

y, además, de la densidad

de plantación y de las

condiciones de crecimiento

de los árboles y pasturas

asociadas.

Calzadilla et ál. (1992) evaluaron una plantación conformada por Khaya nyasica, K. senegalensis y Swietenia macrophylla asociadas con pasto guinea (Panicum maximun). Durante los primeros cuatro años se tuvo una carga animal de 11 animales/ha con una ganancia de peso vivo de 66 g/animal/ día; al quinto año se redujo a 7 animales/ha que tuvieron una ganancia de 57,5 g/animal/día, y al año 10 se procedió a retirar todos los animales. A los diez años, la plantación tenía un dap >10 cm y altura >8 m, y los animales habían descortezado el 67% de los árboles. En el Cuadro 10.4 se ofrecen los datos dasométricos de las tres especies forestales.

Efecto del pastoreo en el crecimiento de las especies arbóreas

Lacorte et ál. (2003), en un ensayo realizado en Misiones, Argentina, cuantifi- caron el efecto del pastoreo vacuno en el crecimiento de Grevillea robusta y en la dinámica del pastizal. El diseño experimental empleado fue de parcelas pareadas: un área de la plantación fue dividida en dos mediante alambrado; una de las zonas se clausuró (sin pastoreo) y la otra fue sometida a pastoreo en forma continua entre 1999 y 2001, según la disponibilidad forrajera. El rodal de G. robusta había sido instalado en 1994, previa subsolación de la línea de plantación y una pasada de rastra. Las mediciones forestales se hicieron en julio 1999 y septiembre 2001. El pasto (Brachiaria brizantha cv. Marandú) se sembró en noviembre 1996 con rastra y cajón sembrador; las labores se hicieron en forma perpendicular a las líneas de plantación, tanto en el área de clausura como la de pastoreo. La siembra fracasó por una escasa y lenta implantación; posteriormente se observaron plantas aisladas dentro de la regeneración del pastizal.

Cuando se inició el pastoreo, la disponibilidad forrajera en ambas áreas (super- ficie de 12,5 ha) se evaluó por medio de la técnica del ‘botanal’. Una vez iniciado el pastoreo con animales de las razas Braford y Brangus, estos fueron pesados mensualmente por la mañana y sin desbaste previo. Hubo dos períodos en que no se pastoreó: uno de tres meses en el 2001, cuando se le dio un descanso al pastizal para su recuperación y otro de 15 días en el ciclo 2000/2001 por falta de agua para los animales. La zona clausurada sufrió un severo pastoreo acciden- tal de dos días en mayo 2000.

En el Cuadro 10.5 se muestran los valores alcanzados por las principales variables medidas a G. robusta en el ensayo en cuestión. Para las variables dap y altura, se compararon las medias de los tratamientos (sin/con pastoreo) mediante el test t de Student, el cual demostró que, hasta ese momento, el pas- toreo no afectaba negativamente el crecimiento de G. robusta. Asimismo, la producción forrajera del pastizal posibilitó el desarrollo de la actividad gana- dera. Con una carga animal estimada en función de una oferta forrajera de 2500 kgMS/cab, se obtuvieron resultados satisfactorios. Las heladas no afectaron la calidad del pasto, lo que reduciría o evitaría la suplementación invernal. Es evi- dente, entonces, que el pastoreo bajo la plantación de G. robusta es viable y, de momento, no significa competencia para ninguna de las especies.

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Prevención de daños causados por los animales a los árboles

Los bovinos y ovinos tienden a consumir el follaje de las leñosas cuando hay una pobre disponibilidad de forraje palatable en el estrato herbáceo (Sharrow et ál. 1992). En general, se recomienda que los animales ingresen a las planta- ciones una vez que los árboles hayan alcanzado una altura tal que las ramas y hojas estén por encima del nivel de ramoneo (Whiteman 1980), lo cual, con muchas especies tropicales, puede significar que transcurran por lo menos dos años después de haber sido establecidas (Chen 1993). También se sugiere el pastoreo con ovinos en las primeras etapas de uso de la plantación (Lane 1981) y con bovinos unos dos años después (Anderson et ál. 1988).

El seguimiento de las recomendaciones mencionadas no es garantía absoluta de protección a los árboles, pues algunos animales alcanzan las ramas bajas, o provocan otros daños como el descortezado. Si los árboles no están bien desa- rrollados, la presión ejercida por los animales al rascarse puede quebrarlos o volcarlos. Couto et ál. (1994) no detectaron diferencias en la supervivencia de árboles en plantaciones de Eucalyptus citridora cuando el control del estrato herbáceo fue manual o con animales en pastoreo (bovinos, ovinos o combi- nación de ambos). Igualmente, Sharrow et ál. (1992) detectaron apenas una mortalidad del 0,9% de los árboles de Pseudotsuga menziesii cuando las planta- ciones fueron pastoreadas tempranamente por ovinos.