5 Case Studies
6.5 Other Parameters
Si el capitalism o organizado e lim in ó el m ercado autónom o, si la irracionalidad de capitales individuales en co m petencia fue reem plazada por un sistem a de controles estatales m onopólicos, ¿que ocurre entonces con las tendencias y po sibilidades de crisis económ icas en esas sociedades? En su artículo de 1941,
(’J Ibíd ., p. 162. La sociedad perpetra su am enaza sobre la naturaleza en la form a de una '■ perm anente com pulsión organizacionai, q ue se reproduce en los individuos en forma de una persis- tente autoprcservación, y q u e por co nsigu iente contraataca a la naturaleza com o la dom inación social sobre la naturaleza.
Pollock había afirm ado que las capacidades del sistem a de ad m in istrar y co n trolar las crisis eran im predeciblem entc grandes.64 En el período de posguerra, los teóricos críticos destacaron el hecho de que el capitalism o organizado e lim i nó las posibilidades de crisis sin elim in ar las irracionalidades del sistem a. Las irracionalidades sistem áticas del capitalism o ya no se articulan como crisis so ciales. No es sólo la econom ía sino tam bién las transform aciones culturales las que son responsables de este fenóm eno.
En
E rosy civilización ,
M arcusc form ula la im posibilidad de Lis crisis socialesbajo las condiciones de una sociedad industrial-tecnológica del sigu ien te m odo: las m ism as condiciones objetivas que harían posible la superación de una c iv ili zación in dustrial-tecnológica tam bién im piden las condiciones subjetivas nece sarias para que surja esta transform ación.65 La paradoja de la racionalización consiste en el hecho de que las m ism as condiciones que podrían llevar a revertir la perdida de libertad ya no pueden ser percibidas por individuos en c o n d icio nes de desencanto. En una civilización industrial-tecnológica, la p osib ilid ad real de acabar con la falta de libertad
es
aporradap o r
la transform ación de la cienciay
la tecnología en fuerzas productivasy
por la posterior elim inació n del trabajo inm ediato del proceso laboral. El trabajo ya no es experim entado p or el in dividuo com o el em pleo doloroso de energía orgánica para acom pañar un a tarca específica. El proceso laboral se vuelve im personal y es cada vez m ás d e pendiente de la coordinacióny
organización del esfuerzo hum ano colectivo. La decreciente significación del trabajo inm ediato en el proceso laboral, ya a n a li zada por M arx en losG rundrisse
(Lincas fu n da m en ta les d e la critica d e la eco n o
mía política ),
no se traduce en un correspondiente declive del control sociocul-tural sobre el individuo.
M ás bien al contrario, la ¡m personalización y la racionalización de las rela ciones de auto rid ad traen consigo u n a correspondiente transform ación en la d in ám ica de la form ación de la identidad in d ivid u al.66 C on el declive de la función del padre en la fam ilia, la luch a por la autoridad pierde su centro: el yo no puede lograr la in d ivid u ació n , puesto qu e, privado de figuras personales contra las que luchar, ya no puede experim entar los procesos altam en te perso nales c idiosincráticos de form ación de identidad in d ivid ual. La agresión q u e
Pollock, “State O p iu lis m " , en: S tu d ia in P h iloiop hy a n d S o cia l S cien ce, pp. 2 17 -2 2 1 . H crbcrí M arcusc, Era¡ a n d C iviliz a tion : a P h'tlotophical In q u iry in/o Freud, N ueva York, 1962, p. 84 (trad. csp.: E rosy civiliz a ció n , Barcelona, Scix Barra!, 1963]. Puesto que estev o iu m en es de hecho el tercero de los G a a m m clte S ch riften de M arcusc, lo he utilizado com o el texto principal para la discusión siguiente.
66 H. M arcusc, T richitrufaur u n d G cicllschaft: Ein p h iloso p h isch er fícitr a g zu S igtm tn d F reu d ,
no p uede ser descargada en la luch a edípica contra una figura h um ana es luego in ternalizad a y e'sta genera cu lp a.67
La consecuencia más im portante de la desaparición de la personalidad autó nom a es el debilitam iento de “los lazos vivos entre el individuo
y
su cu ltu ra’’.68 La esencia ética desaparece. La desaparición de la esencia ética en la civilización industrial-tecnológica seca las fuentes culturales de la rebelión grupa! que hasta entonces h ab ía sido llevada a cabo en nom bre del recuerdo de revueltas del pasado. La pérdida de la cu ltu ra com o depósito de la m em oria colectiva am en a za la d in ám ica m ism a de la propia civilización: rebelión, represióny
rebelión renovada. C uando la culrura deja des e r una
realidad viva, el recuerdo de pro mesas no cum plidasy
traicionadas en el nom bre de las cuales se llevó a cabo la rebelión de los reprim idos deja de ser una posibilidad histórica en el presente.La transfiguración de la civilización industrial-tecnológica m oderna debe com enzar con un acto de
E rinnerting
q u e libere los significados olvidados, re- orim idosy
negados,y
las esperanzas y aspiraciones utópicas de las rebeliones del pasado. En lugar de una crítica a la oncología de O ccidentey
la lógica de la id entid ad , M arcuse em prende la reconstrucción de la dim ensión utópica laten- e en la oncología occidental. Al revelar que las polaridades de Logos y Eros, dcl :ncesante paso del tiem po y el deseo de trascender todo tiem po, de la m ala in fin itu d de lo existente{die S ticn den
] y la p len itud del ser [d ie Vollkommenheie
.Íes
Sf/«x] son las estructuras d uales dentro de las cuales se despliega la ontologíaccidenral, M arcuse sostiene !a función liberadora de la m em oria.6'''
Pero esta m em oria liberadora no puede reactivarse dentro del continuo de la H istoria, precisam ente porque la H istoria se desarrolla de m odo tal que niega su _ rapio pasado, su propia historia. La sociedad unidim ensional creada por el mundo dustrial-cecnológico borra
el
horizonte ontológico dentro del cual se ha desa rrollado y se despliega. Esto significa que la teoría crítica de la sociedad, que habla i.n favor de la teoría liberadora, se encuentra ella m ism a fuera del continuo de lascoria; en un esfuerzo por negar la dom inación del tiem po, apela al recuerdo del ' seo de term inar con codo tiem po desde un punto exterior al tiem po.70 Revi viendo las polaridades fundam entales entre Eros y Logos, y Narciso y Orfeo, ..iarcuse busca revelar el potencial revolucionario de una sensualidad
{Sinnlichkeit}
ía n c ip a d a . N arciso aparece com o el m ensajero de un nuevo p rin cip io 67 Ibíd., pp. 88-S9.
M Ibíd., p. 93. 69 Ibíd., pp. 198-199.
70 Ibíd ., p. 198. Eros, que se arroja a sí m ism o sobre la co nciencia, es im pulsado por la i noria; con la m em oria se vuelve contra el orden tic la privación; u tiliza la m em oria en su esfuerzo por superar el ríem po en un m undo que es dom inado por el tiem po.
ontológico,71 Para ser transformado en un a nueva etica
[Sitilicbkcii],
el potencial subversivo de esta nueva sensualidad debe ser reinmerso en los tejidos de la socie dad, pero de acuerdo con la tesis de la unidim ensionalidad, no puede haber por tadores históricos colectivos de este proceso.Si, no obstante, el potencial subversivo de la m em oria liberadora evocada por la teoría perm anece fuera del continuo histórico, entonces ¿la crítica no ha reco nocido una aporía fundam ental, esto es, las condiciones de su propia im posibili dad? La teoría social crítica analiza una sociedad existente desde el punto de vista de la posible tran sform ación de su estructura básica, e interprera las necesidades y
con flictos que surgen, a la luz de esta transform ación anticipatoria. Si aquello que
la crítica debe rechazar es exactam ente el continuo de la historia, entonces la visión de la sociedad em ancipada a la que articula se vuelve un m isterio p rivilegia do que no puede ser relacionado con la autocom prensión in m an en te de las nece sidades y con flictos que surgen del interior del continuo del proceso histórico. La teoría crítica debe o bien revisar la tesis de la unidim ensionalidad, o bien cuestio nar su propia posibilidad. Esto fue reconocido por Claus Offe en ¡9 6 8 : la teoría critica “debe o bien lim itar el argum ento respecto de la m anipulación q u e lo abarca todo, y a d m itir la presencia de fallas estructurales dentro del sistem a de racionalidad represiva, o bien renunciar a la pretensión de ser capaz de explicar sus propias condiciones de posibilidad".72
Esta crítica no sólo se aplica al análisis de M arcuse, sino también al paradigm a teórico definido como “crítica de la razón instrum ental" en general. Si supone mos que la racionalización social ha elim inado las crisis y las tendencias co nflicti vas dentro de la estructura social, y que la racionalización cultural ha destruido el tipo de personalidad autónom a, entonces la teoría crítica ya no se m ueve dentro del horizonte de la transformación futura, sino que debe retirarse a una postura retrospectiva de esperanza pasada y recuerdo. La teoría crítica se vuelve un m onó logo retrospectivo del pensador crítico sobre la totalidad de este proceso histórico, ya que m ira el presente histórico no a través de la perspectiva de la posible trans formación futura, sino desde el punto de vista del pasado.
Se puede interpretar este resultado de dos formas. La prim era es afirm ar q u e la crítica social se vuelve mero com entario crítico, en el sentido ridiculizado por
71 IM tI., pp. H 6 - M 7 .
72 C h u s O ftc, “Techník und Em dím ens/onaürit: E inc Versión d e r T cc h n o k r itic th cic" , en : Jtifgcn H aberm as (cornp.), A ntw ortni u u f H erb cn M ú rem e, Francfort, 19 78 , p. 8 7.
M arx en su obra tem prana, y que la crítica de la teoría social debe justificar sus com prom isos normativos explícitos. La segunda es sostener que la teoría crítica no se vuelve
m ero
com entario critico, ya que sigue apelando a normas y valores q ue son inm anentes a la aucocomprcnsión de las sociedades dcl capitalism o tar dío, pero que el contenido de las normas a las que se apela ha sido transformado. Según la prim era interpretación, la^ rítica se vuelve mero com entario critico por las siguientes razones: si las posibilidades de crisis y conflictos han sido elim inadas en las sociedades dcl capitalism o tardío; si esta estructura social ha destruido las norm as m ismas de la racionalidad, libertad c igualdad a las que podría apelar im plícitam ente la crítica de la econom ía política; si, adem ás, los propios lím ites entre historia y naturaleza, cultura y naturaleza no hum ana, se han vuelto irreconocibles, ¿dónde se encuentran entonces los criterios norm ati vos a los que la teoría crítica p odría apelar,y
cómo han de justificarse? El teórico crítico debe o bien hablar en nom bre de una visión utópica dcl futuro a la que sólo el tiene acceso o desem peñar el papel de la m em oria y la conciencia en una sociedad que haelim in a d o su
propio pasado. N’i esta visión utópica ni el recuer do retrospectivo están basados en normas o valores derivados de la autocom - prensión de esta cultura y estructura social. El punto de vista dcl crítico tras ciende el presente y yuxtapone a lo existente aquello quedebería
ser, o lo quepod ría
haber sido si el pasado no hubiese sido traicionado. La propia críticaes
entonces un modo de investigación explícita de criterios. El com entario de M arx sobre los meros com entarios críticos puede aplicarse ahora a la posición de la Escuela de Francfort m isma:
La reflexión dcl sujeto crítico, quien crce haber preservado para sí mismo una vida verdaderamente libre y el futuro histórico en forma de una exhortación, permane ce demasiado consciente de su propia virtud frente a todas las circunstancias; Marx, quien ya había reconocido que este privilegio les correspondía a los herma nos Baucr, por consiguiente hablaba con ironía de la "sagrada familia".75 C ontra esta interpretación, que rcducc la postura de la Escuela de Francfort a la de la "sagrada fam ilia”, puede argum entarse que si bien la crítica de la econom ía p o lítica y a no sirve de paradigm a a la Escuela de Francfort, todavía h ay norm as y valores inm anentes a las culturas de las sociedades dcl capitalism o tardío que tienen un contenido em ancipatorio. Sin em bargo, estas norm as y valores ya no son provistos por teorías racionalistas de leyes naturales, cuya incorporación en las instituciones de la sociedad liberal capitalista M arx aún podía dar por sen ta
73 R ud igcr B ubnct, “W u ist k riiis ch e T h coric?", en: H crm en eu tíli u n d Idcologíek rítik , Francfort, 197 1 , p. 179.
do. La crírica y a no puede apelar a las norm as de la esfera pública burguesa, del m ercado liberal y el Estado liberal, que ejercen el gobierno de la ley. C on la transform ación de la dom inación p olítica en adm inistración racional, el co nte nido racional y em ancipatorio de la tradición de la ley natural ha sido vaciado. Las norm as em ancipatorias ya no son inm anentes en las estructuras públicas e institucionales. En cam bio, deben ser buscadas en la promesa utópica no red i m ida de la cu ltu ra, el arte y la filosofía (A dorno), o en las estructuras profundas de la subjetividad hum ana que se rebelan contra los sacrificios dem andados por una sociedad opresiva (M arcuse).
A dorno, q u e insiste
en
el potencial utópico no redim ido del E spíritu abso luto, podía, por lo tanto, com enzarDialectic/i negativa
con la siguien te oración: "La filosofía, que algun avez
pareció haber sido superada, perm anece viva, ya que el m om ento de su actualización no ha sido aprovechado”.7'* Ya q u e tanto la prom esa de la filosofía de estar en arm o nía con una realidad racional (H egel) com o la de ser un arm a m aterial de las masas que se encuentran a punto de realizar la razón (M arx) han fallado, debe dedicarse a una severa auto crítica. Esta au to crítica de la filosofía debe reactivar la ilusión a la que la filosofía le debe su existencia continuada: a saber, la ilusión de que la filosofía p odría rea lizarse. Esta ilusión debe ser dcsm itificada, ya que delata la arrogancia del p en sam iento conceptual que considera su otro, aquello que no es pensam iento, como un mero vehículo para la realización del pensam iento. La realidad no es el recipiente en el que el pensam iento se vacía a sí m ism o, aun qu e es este esfuer zo hacia la unidad entre pensam iento y realidad el que da a la filosofía su razón de ser. Esta aporía no debe ser abandonada, sino practicada co n tin u am en te y revivida m ediante la dialéctica negativa. El propio Adorno d en om in a a esta crítica de “disonancia". Es la disonancia entre pensam iento y realidad, concep to y objeto, identidad y no identidad, lo que debe ser revelado.75 La tarca del crítico es ilu m in ar esas grietas en la totalidad, esas fisuras en ¡a red social, esos m om entos de no arm onía y discrepancia, m ediante los cuales lo no verdadero del pensam iento es revelado, y se hacen visibles destellos de otra vida. A sí, en un ensayo sobre las posibilidades de conflicto social en sociedades del c a p italis mo tardío, A dorno puede proponer la idea, por lo dem ás sorprendente, de que las posibilidades de conflicto de la sociedad no deben buscarse en las protestas y luchas colectivas y organizadas, sino en gestos cotidianos como la risa: “Toda risa colectiva ha resultado de una m entalidad de chivo expiatorio, un térm ino74 T. A dorno, N cgative Dialcktik, ob. cit. p. 15.
75 T. A dorno, ’ S p itk a p itilism u s oder lndustricgcscH schift", en: S oz iola gu ch c S chrifscti, ob. cit., vol. 1, p. 3 69 .
m edio entre el placer de lib erar la propia agresión
y
los m ecanism os de control de la censura, que no p erm iten esto”.76 C uando se exige u n a definición socio lógica estricta de conflictos sociales, se bloquea el acceso a ese cipo de experien cias, q u e son inasibles pero “cuyos m atices contienen asim ism o huellas de vio lencia y cifras de em ancipación posible”.77A través de este m étodo de disonancia em ancipatoria, Adorno se convierte en un etnólogo de la civilización avanzada, buscando revelar aquellos m om en tos de resistencia y sufrim iento im plícitos en los q u e se pone de m anifiesto el potencial hum ano para desafiar el m undo adm in istrado . No resulta claro cómo estas "cifras" de em ancipación posible a las que apela A dorno pueden justificar el punto de vista norm ativo de la teoría crítica. La acusación d e q u e la crítica de la razón instrum ental artic u la el discurso privilegiado de u n a “sagrada fam ilia” q u ed a sin respuesta. La transición de la crítica de la econom ía política a la crítica de la razón instrum ental no sólo altera el contenido criticado, sino tam bién la lógica m ism a de la crítica social y de la crítica de las ideologías.
Traducción d e Pablo Preve
’ <i T. Adorno, "Ammcrkungcn ztim sozialcn Konflikt heute", en: S o éo lo giich eS ch rijtcn , ob. cit., ral. 1, p. 193.