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Parametric Models

In document UNU MERIT Working Paper Series (Page 58-82)

6 Empirical Analysis

27 See table 10 in appendix D

6.3 Parametric Models

De acuerdo con la literatura de la financierización, la inversión de las corporaciones no financieras en países desarrollados se vio afectada negativamente por los cambios experimentados en la relación entre el sector financiero y las CNF desde la década del ´80. Las principales repercusiones de esta nueva relación pueden resumirse en un aumento en la distribución de las ganancias hacia el sector financiero (acreedores y accionistas), bajo la forma de intereses, dividendos y recompra de acciones, y una mayor participación de las CNF en actividades financieras, adquiriendo activos financieros y elevando la proporción de ingresos financieros en el total de los ingresos, o adquiriendo firmas de intermediación financiera.

1.a. La maximización del valor del accionista

Las modificaciones en las políticas de gestión de las CNF introducidas a principios de los ´80 a causa de las presiones ejercidas por los principales accionistas, suelen ser mencionadas como el primer canal a través del cual el desarrollo del sector financiero afectó la inversión corporativa. Este cambio condujo a los gerentes a abandonar las políticas de `retener y reinvertir´ los fondos generados, imperante en la gestión de las grandes empresas industriales durante el período de crecimiento de posguerra, y adoptar un criterio de maximización del valor para el accionista (`shareholder value´) mediante la política de `racionalizar y distribuir´ (Lazonik y O´Sullivan, 2000). Así, los fondos internos se destinaron a aplicaciones que elevaban en el corto plazo el valor de mercado de las firmas, en detrimento de otras que permitían su crecimiento de largo plazo. Como se mostró en el Capítulo 2, Crotty (2002) señala que tal cambio en la política gerencial de las CNF se había originado durante la oleada de diversificación de los años ´60, durante la cual se inauguró una concepción de las CNF que las consideraba carteras de activos en las que las firmas controladas eran adquiridas de acuerdo con el rendimiento de corto plazo que ofrecieran. Según Lazonik y O´Sullivan (op. cit.) el mayor impulso cobrado por la estrategia gerencial del `shareholder value´ desde 1980 se debió a dos grandes causas: por un lado, la decreciente rentabilidad con que las mayores empresas manufactureras de Estados Unidos se enfrentaban dados el excesivo crecimiento y diversificación ocurridos durante los años ´60 y ´70, por la agudización de la competencia en las principales ramas de actividad producida por la aparición de competidores internacionales, en particular de origen japonés y alemán. Por otro, la

necesidad de desarrollar un mercado de control corporativo que disciplinara a los gerentes cuyas compañías experimentaban un desempeño deficiente.

La implementación efectiva de esta estrategia de gobierno corporativo durante la década de 1980 se vio favorecida por la consolidación en el mercado financiero de los denominados inversores institucionales: fondos mutuos, fondos de pensiones y compañías de seguros de vida que, por su mayor tamaño relativo, se encontraban en condiciones de ejercer una sustancial influencia sobre los mercados de acciones. Una serie de cambios regulatorios12 permitieron que estos invirtieran una porción ampliada de sus portafolios en acciones y bonos de baja calidad, y desempeñaran un rol central en el desarrollo del mercado de control corporativo durante los años ´80.

En efecto, el mercado de control corporativo produjo una oleada de compras hostiles financiadas por inversores institucionales en los años ´80 (Holmstrom y Kaplan, 2001). Una vez agotada la oleada de compras hostiles con la crisis del mercado bursátil en 1987, las gerencias profundizaron su orientación hacia la maximización del valor de los accionistas gracias a la gradual implementación de stock options como mecanismos de pago (Lazonik y O´Sullivan, op. cit., Holmstrom y Kaplan, op. cit., Crotty, op.cit.). Según Crotty (op. cit.) este nuevo paradigma gerencial afectó negativamente la realización de proyectos de inversión y de I&D con largos períodos de maduración al acortar los plazos de planeamiento y estimular las desinversiones en aquellas unidades de negocios menos rentables en el corto plazo. Por su parte, Stockhammer (2004) plantea que la mayor influencia de los accionistas en la gestión de las CNF en el período posterior a 1980, condujo a una menor inversión y crecimiento corporativos como consecuencia de la relación negativa que éstos entablarían con la rentabilidad de corto plazo.

Algunos autores subrayan que dicha avidez por la rentabilidad de corto plazo condujo al incremento de las operaciones financieras realizadas por las CNF, siendo este el principal responsable de su menor inversión real. La suba de las operaciones financieras realizadas por las CNF es registrada mediante múltiples indicadores. De un modo similar al adoptado en el apartado II.2, Crotty (2005) muestra el aumento en el ratio de activos financieros a activos fijos en Estados Unidos desde un 40% en 1980 hasta

12 Como la Employee Retirement Income Security Act reformada en 1978, o la Grant-St. Germain Act de 1982,

superar el 100% en 200013. Krippner (2005), por su parte, advierte que la proporción entre ingresos financieros (derivados de intereses, dividendos y ganancias de capital, lo que en el apartado III hemos llamado `Ingresos de la propiedad´) y el flujo de fondos experimentó un aumento secular desde fines de los años ´70.

Como principal causa del inicio de esta sustitución de inversiones reales por financieras, la literatura de la financierización señala al cambio en el diferencial de rentabilidad entre ambos negocios. A la menor rentabilidad operativa experimentada por las CNF a principios de la década del ´70, se sumó el mayor rendimiento de las inversiones financieras, que respondía al aumento en las tasas de interés reales que ocurrieron a fines de los ´70 como consecuencia de la política monetaria restrictiva y la desregulación de las tasas de interés pasivas de los bancos comerciales.

Si bien ciertos estudios encuentran una correlación negativa entre el incremento de los ingresos financieros y la caída de la inversión14 e interpretan esto como un indicador del efecto negativo que los primeros ejercen sobre la segunda, la validez de estos resultados es dudosa. En efecto, (1) la relación negativa sólo se mantiene entre las firmas más grandes, mientras que para las más pequeñas se observa una relación positiva (Orhangazi, 2008), (2) incluso entre las firmas más grandes, que la dirección de causalidad entre cambios en los ingresos financieros e inversión sea la que estos estudios postulan es una de las interpretaciones posibles, pero los resultados empíricos no permiten descartar una causalidad inversa. En todo caso, como veremos enseguida, es posible identificar varios factores adicionales que deterioraron el atractivo de las actividades operativas, perturbando a la formación de capital en el período considerado en forma independiente de esta relación entre inversiones financieras y reales.

1.b. El crecimiento en los pagos hacia el sector financiero

Otro segmento de la literatura sobre financierización señala al incremento en los pagos realizados por las CNF en concepto de intereses, dividendos y recompra de acciones, como la principal causa de la menor inversión. A comienzos de la década del ´80 se produjo un salto repentino en el monto total de pagos al sector financiero que, según algunos autores (Stockhammer, 2004, Aglietta y Breton, 2001, Dumenil y Levy, 2004), obedeció al cambio en la estrategia gerencial predominante recién presentada, así como a las mayores tasas de interés que rigieron desde 1979.

13 Un incremento similar es indicado por Orhangazi (2008).

Dumenil y Levy (2004) sugieren que la contracción de los fondos invertibles que tuvo lugar a causa del incremento en tales pagos ocasionó el debilitamiento de la inversión percibido entre las CNF en el período. Por su parte, Orhangazi (op. cit.) muestra evidencias econométricas que indican que los mayores pagos realizados al sistema financiero limitaron la inversión real no sólo a causa de la reducción de los fondos invertibles, sino también a través del acortamiento de los horizontes de planeamiento, así como de la mayor incertidumbre acerca de la cantidad y el costo del financiamiento externo que finalmente estaría disponible para la inversión.

Las explicaciones que atribuyen la menor inversión corporativa a la reducción de los fondos invertibles encuentran dificultades frente a la evolución efectiva de la tasa de interés, la distribución de dividendos y el exceso de ahorro durante el período posterior a 1980. A saber,

(1) si bien las tasas de interés sufrieron un abrupto incremento a fines de la década del ´70, desde 1982 se inició una tendencia a la caída de las mismas que perdura hasta la actualidad, ubicándose en la década de 2000 por debajo de los niveles que mostraban en la década del ´60. Así, últimamente se ha afirmado que el efecto negativo del monto total pagado en concepto de intereses sobre la acumulación de capital perduró sólo hasta el año 2000 (Dumenil y Levy, 2011, ILSS, 2011);

(2) por otro lado, aún cuando en el agregado los dividendos distribuidos por las CNF mostraron una tendencia a crecer durante el período posterior a 1980, como se mostró en el apartado III.2, este incremento convivió con una gradual desaparición de la distribución de dividendos a nivel firma;

(3) finalmente, la tendencia alcista del AB documentada en el apartado II indica que, contra lo que sugiere esta hipótesis, los fondos internos disponibles no se contrajeron sino que se ampliaron. Más aún, la aparición de exceso de ahorro en el sector CNF de estos países muestra la generación de un sobrante de fondos aun luego de descontar el pago de intereses y la distribución de dividendos, sugiriendo que la debilidad de la formación de capital no obedece, al menos para el agregado del sector, a una menor disponibilidad de fondos invertibles internos.

Así, diversos argumentos conducen a desestimar la hipótesis según la cuál la inversión de las CNF se vio comprometida por la contracción de los fondos invertibles internos en el período post-1980.

Sin embargo, pese a que este argumento no puede ser aplicado al agregado, cuando la inversión es analizada a nivel firma surge una diversidad de casos individuales. Mientras las firmas más grandes concentran las ganancias y la distribución de dividendos, las más pequeñas pueden experimentar una falta de financiamiento. En efecto, los estudios de las finanzas corporativas documentan múltiples indicios del efecto negativo de las dificultades para acceder al financiamiento externo sobre la inversión entre firmas pequeñas o racionadas por otros motivos. Incluso, el resumen realizado en el Capítulo 2 deja constancia de estas consecuencias del racionamiento y, más puntualmente, del rol ejercido por la acumulación de liquidez para amortiguar los perjuicios de éste sobre la inversión corporativa en las firmas más pequeñas. Más aún, las dificultades para acceder al crédito deben haberse agudizado como consecuencia de la sucesión de crisis financieras y los correspondientes colapsos de la oferta de fondos externos. De modo que es esperable que aquellos efectos negativos de las restricciones financieras sobre la inversión de las firmas más pequeñas y racionadas se hayan agudizado.

En suma, el deterioro agregado de la inversión no puede atribuirse a la falta de fondos invertibles, aunque esta sí puede ser una razón de su decaimiento entre las firmas más pequeñas.

2. La internacionalización de la producción y las cadenas globales de

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