5.3 Proposals For Special Safeguard Measures
5.3.3 The Path that African Countries should take in Financial
Preparación:
Se necesita una baraja de 32 cartas. la misma se las cuatro Jotas: Tréboles, Diamantes y Corazones. En algún lugar conveniente [como el bolsillo derecho de la Otras cuatro Jotas en el mismo orden, preparadas de modo que tengan cada una, en lugar del de los dorsos, la cara de un Ocho de su mismo palo.
Charla:
por favor, una carta de la
baraja.
Procedimiento: A un espectador:
Dividimos baraja en dos partes
y usted, tenga la amabili- dad de elegir uno ¿e los dos tes: Este o este.
¿Este?
Tome, por favor, carta de este paquete, pero no vea ni deje que nadie la vea, déjela
te sobre la mesa.
Coloque, por favor, otra carta encima.
Como las cosas buenas son
de Tréboles. Se hace de nuevo el Salto llevando tres Jotas restantes otra vez a la posi- ción superior.
Se hace lo dicho y se colocan ambos paquetes, uno al del otro sobre la mesa. A un segundo
Indicando primero el paquete que tiene tas tres Jotas encima y luego el otro. Se pone énfasis pronun- ciar el segundo "este", ya que así ese paquete será a menudo el elegi- do, lo cual es lo mas conveniente. En tal caso, el desliza el paquete elegido hacia el espectador y coge el otro para sí mismo con la mano derecha.
Si el espectador elige, por el con- trario, el paquete de las Jotas, se coge ese paquete, se empalman las Jotas y se entrega el paquete al espectador con la mano izquierda, mientras la mano derecha deposita las tres Jotas sobre el otro
Entonces al segundo espectador:
Hecho. Durante la elección de esta carta y de las dos siguientes, el mago empalma las tres Jotas de su paquete. El resto de las cartas se dejan a un hacia la izquierda.
pre tres, coloque entonces una tercera carta encima.
Devuélvame, por favor, las cartas restantes.
Hecho.
El artista acepta las cartas en la mano izquierda, las coloca sobre las que están en la mesa a la iz- quierda y recoge tres cartas elegidas (sacadas del paquete) de la mesa, introduciendo los dedos bajo los lados izquierdos de las mismas. Apenas cartas puedan ser asidas por el los otros dedos se dejando las caras en posición diagonal la mano. El pulgar empuja entonces los bordes izquierdos de las cartas un poco hacia arriba, haciéndolas en tomo al meñique hasta que las cartas queden completa- mente dentro de la mano. Una vez alcanzada esta posición, las cartas son sujetas firmemente entre el índice y el meñique, los cuales se encorvan un poco para El mayor y el anular sobresalen, sin sujetar la carta, por el extremo exterior. La esquina interior quierda se oculta bajo la base del pulgar. Se alza entonces la mano a la altura del pecho, con el dorso de la misma hacia el cuerpo y los dedos hacia arriba.
¿Ven De todos los misteriosos poderes que la naturale- za a sembrado en el ser el
más es el del pensa-
miento. Los pensamientos bendi- cen. La mitad de una bendición es ya felicidad. Entonces con tan sólo medio pensar, ya es uno
Concéntrese, por favor, en la palabra "igual".
En lo haga, estas tres cartas
tienen que coincidir con las que se eligieron anteriormente. Tienen que ser iguales.
Los dorsos de las cartas quedan hacia los espectadores y debe evi- tarse exponer las caras.
Una vez que la mano alcanza la posición de la figura:
Al segundo espectador:
Con estas palabras, se baja la mano izquierda cerrando los dedos y empalmando así las tres cartas. (Cuidado: No separar los dedos). En ese mismo instante se acerca la mano derecha (con las tres Jotas como si fuese a coger las tres cartas, pero en realidad lo que es que el pulgar e índi- ce izquierdo cogen las cartas em- de la mano derecha, intercambiando así las cartas invisi- blemente. En la mano izquierda hay ahora seis cartas: Tres madas y tres en las puntas de los dedos.
Haciendo un gesto con la mano
hacia patética-
mente:
Refiriéndose a las cartas sujeta la mano izquierda.
que
Si el caballero hubiese elegido un As, por ejemplo, usted
tendría que haber colocado aquí tres Ases (1).
Si hubiese elegido un Nueve usted tendría que haber colocado tres" Nueves.
Diga, por favor, caballero, en voz alta, qué carta eligió.
Entonces usted tiene que haber colocado aquí tres Jotas. Le pido que lo compruebe.
Refiriéndose al caballero 2: Con estas palabras, la mano dere- cha coge las Tres Jotas y las deja cara abajo sobre la mesa, mientras cartas empalmadas de la mano izquierda se deshace de las cartas empalmadas (lo mejor es introdu- cirlas tranquilamente en el bolsillo del
1:
Responde: La Jota de Tréboles. Al caballero N° 2:
El caballero N° 2 vuelve las cartas. Mientras tanto el artista empalma en la mano derecha las cuatro trucadas del lugar en el que estaban convenientemente dispuestas, de modo que la Jota de Corazones esté orientada hacia la palma. Una vez que los espectado- res hayan las Jotas, el artista las ordena con la mano izquierda: Se coloca primero la Jota de Tréboles cara arriba sobre la mesa y sobre ella la de Picas, la de Diamantes y finalmente la de Corazones, todas cara arriba. La mano izquierda coge la baraja de modo que las caras queden hacia arriba. La mano derecha coge simultáneamente las cuatro Jotas que están en la depositando
Ahora dejo las Jotas cara arriba sobre la mesa.
sobre ellas las cuatro cartas empal- madas y coloca todas estas cartas sobre la baraja en la izquier- da. Queda ahora a la vista la cara de la Jota de Corazones trucada.
El artista coge de la baraja las cuatro Jotas de doble y las coloca una a sobre la mesa.
Tréboles
Le pido por favor que elija una de las Jotas.
¿Tréboles? cubro estas con tres cartas indiferentes.
La baraja se sujeta hacia la mesa para evitar exponer el Ocho del fondo. Las tres primeras Jotas colocarse sin mayor pero al coger la cuarta Jota de la baraja, se gira simultáneamente la mano izquierda hacia el cuerpo para no exponer las Jotas de Corazones normales.
A un espectador:
Elige una, la de Tréboles por ejemplo.
El artista extiende la baraja, de modo que sólo él pueda ver las caras, y lleva el Tres de Tréboles
Por aquello de igualdad de derechos cubriré también las otras Jotas con cartas indiferentes.
¿No eligió usted la Jota de Cora- zones?
Jota de Tréboles?
(de acuerdo a la elección) a la posi- ción superior. Se recogen las Jotas y se colocan, sin más, al fondo de la baraja. Se bajan manos para que los espectadores puedan ver las caras de las cartas y se buscan tres cartas numéricas no sean Se colocan tas cartas junto a la Jota de Tréboles de la mesa y luego se coloca esta última sobre otras tres (todas cara arriba). Al buscar las cartas hay que tener cuidado de no acercarse demasiado al final de la baraja para no exponer las cuatro Jotas Continuando:
Se procede con las tres Jotas como se hizo con la primera, se buscan abiertamente las cartas numéricas (que no sean Ochos) y se colocan tres de ellas sobre la Jota correspondiente. Una vez hecho esto se vuelve la baraja de nuevo cara abajo en la mano iz- quierda, al mismo tiempo obtenien- do una separación con el meñique entre las Jotas, que están ahora
y el resto de baraja. Entonces se coge, con la mano derecha, una de las Jotas no elegi- das junto con las cartas indiferentes correspondientes, por ejemplo la Jota de Corazones, y se dice:
Responde: ¡No! La Jota de Tré- boles.
A mí me dado igual que eligiese esta Jota, o esta, o esta otra,
pero como usted eligió la Jota de Tréboles, le pediré que cubra la Jota de Tréboles
y las otras tres cartas,
poniendo su mano encima. Ahora, Jotas que bajo su mano se colocarán en el orden que yo quiera.
Aquí tenemos la Jota de Picas y
Corazones en su sitio, siempre cara arriba. Se coge la Jota de Tréboles con sus tres cartas indiferentes, entre el pulgar y el por la esquina interior izquierda y se hace un Enfile, cambiando esas cartas, haberlas enseñado, por las cuatro Jotas normales que están sobre la baraja (cuidando de mante- ner las cuatro cartas cuadradas para no exponer el Ocho fondo). Mientras se llevan a cabo estas acciones se dice:
Con estas palabras se utilizan las Jotas que han llegada a la mano derecha mediante el Enfi- le, para señalar las Jotas de la mesa
se van nombrando.
Se enseña el pequeño paquete de las cuatro Jotas exponiendo la cara de la Jota de Tréboles (sin drar las cartas).
Se gira la mano de modo que la Jota de Tréboles quede hacia abajo
y, se abren las
cuatro cartas en abanico, mostran- do cuatro dorsos. Se cierra enton- ces el abanico (sin girarlo) y se dejan las cuatro cartas (Jotas) cara abajo sobre mesa.
otras tres cartas.
La primera carta una de
La también
Con estas palabras el artista coge la Jota de Picas con tres cartas que sobre ella, introduciendo el pulgar derecho bajo esquina interior del pequeño paquete y levanta las cartas a la
altura del en
abanico misma mano para enseñarlas. E) abanico se sujeta junto al cuerpo para evitar que
algún sentado a un vea los por detrás del abani- co. Una vez enseñadas las caitas, el artista baja la mano, cuadra cartas en la mesa y las coge en la posición que muestra la figura.
Seguidamente levanta la mano mientras empuja carta inferior entre el y tas puntas de los otros dedos (ver figura) y
carta empujada (cara a La mesa con palabras:
empuja la
carta siguiente (la nueva carta infe- rior) y lanza también cara arriba a la mesa, mientras dice:
Ahora se empuja, no la tercera carta sino la Jota, con las puntas del índice, mayor y anular. Al lanzar carta se baja la mano, cerca de la y se lanza más bien, se pone la carta de modo que quede la cara del Ocho
La tercera, otra indiferente.
Ahora viene la Jota de Picas.
hacia y la de la Jota hacia abajo, mientras se dice:
La mano derecha se separa del (hacia derecha) de modo que los espectadores puedan ver sólo el dorso de la carta, mientras se dice:
Con estas palabras el mayor dere- cho golpea la cara inferior de la
produciendo un y
se deja caer la carta sobre las otras tres. Las cartas trucadas se van echando hacia un lado (sin que esto se note), de modo que al final que- den las tres juntas para poderlas recoger y disponer de ellas.
Debe procurarse, al lanzar cartas, que las normales queden más o menos juntas en un montón y que las trucadas queden mente separadas, aunque no de manera evidente, hacia el lado del artista.
la Jota de Diamantes y tres cartas indiferentes. La
indiferente, la segunda indiferente, la tercera indiferente y
ahora viene la Jota de Diamantes. ¡Vamos!
Se coge el segundo paquete con la Jota de Diamantes, se enseña, se lanza, etc., exactamente como con la Jota de cuidando de no exponer los reversos de las cartas trucadas.
Y aquí finalmente Jota de Corazones y tres cartas indiferen- tes. La carta
la carta
tercera carta indiferente y ahora viene la Jota de Diamantes. ¡Vamos!
Ahora le ruego que compruebe: Tienen que estar las
bajo su mano, ¡Y en el mismo orden!
Entonces se coge el tercer paque- te, se enseña, se etc., exac- tamente como con la Jota de Picas y la de Diamantes. ¡Cuidado con los
Aprovechando la sorpresa del espectador al encontrar las cuatro Jotas bajo su se transfieren cuatro cartas superiores de la baraja al fondo de la misma me- un Salto, tras el cual queda- la Jota de Tréboles trucada en el fondo de la Se coloca la baraja sobre las tres cartas trucadas que están a un lado (la baraja cara abajo), se recogen las otras cartas, se cuadran y se colocan encima de la baraja. Se empalman las cuatro cartas trucadas del fondo de la baraja, ge de ellas conve-
y se da a examinar baraja.
1) De a lo dicho la charla, decir
que ha colocado o convertido en pero que la charla por Lo ocurre en la
Los Cuatro
Preparación;
Se una baraja de 32 cartas. Los cuatro Reyes se encuentran en la misma de la siguiente manera: Como carta superior de la baraja el Rey de seguido del Rey de Diamantes y del Rey de El Rey de Tréboles es ta carta por abajo. Las seis caitas sobre último y las bajo él deben ser números. Las dos cartas sobre este Rey y las dos bajo él deben ser rojas. algún lugar conveniente debe haber cuatro cartas de doble que por una cara los cuatro Reyes y por la otra los cuatro de los palos respectivos, en este orden: Diamantes, Picas y Tréboles. Cuando estas cartas sean empalmadas debe quedar el Rey de Corazones hacia la palma de la mano.
Charla:
Le ruego, señora mía, que piense una carta.
¿Por qué he de a tantas damas? la amabili- dad de decirme el palo de la carta que
¿Tréboles? Entonces le pido que piense misma carta en Corazo-
Diamantes y
Procedimiento:
El artista la baraja a la altura del pecho mientras se dirige a una dama:
Se pasan solamente unas 8 ó 10 cartas de derecha a izquierda, empezando por las inferiores. Como el Rey de Tréboles se desta- ca de las cartas que le rodean, esta será seguramente la carta pensada. el artista se vuelve [por un instante] hacia otra dama como si también fuese a pedirle que mire una carta, pero aparenta cambiar de idea, diciendo:
Ahora me voy a permitir mostrar- les un excelente juego de cartas.
No vayan a pensar que soy pre- tencioso por decir esto, pero el hacer juegos de cartas realmente buenos ya no tiene absolutamente ningún mérito. ¿Por qué? Porque los malos están ya agota- dos.
Este juego se basa en lo siguien- te: Las damas lo pueden todo. Bueno, cuando quieren. Entonces le pido, señora para compla- cer a presentes, que nos haga un juego realmente bueno; y si no le importa, permítame dirigir yo los acontecimientos.
Mezcle, por favor, la baraja y deje que corte. Muy bien. Ahora por favor divida baraja en dos paquetes y quédese con uno de ellos.
Coloque, por favor, las tres cartas de su paquete cara abajo sobre la mesa [en un mon-
Con estas palabras el artista empal- ma los tres Reyes de encima de la baraja y le entrega la misma a dama.
Se empuja un paquete hacia la dama, depositando sobre él las cartas
Mientras la dama coloca las cartas, el artista inspecciona mente el otro paquete para ver si en él se encuentra el Rey de Trébo- les y, si es así, lo coloca encima y deja el paquete sobre la mesa, a derecha. De lo contrario, coge el paquete de la dama después de que las tres cartas hayan sido
El resto de las las dejamos el bolsillo del caballero. Como la dama ha cuatro cartas, déme usted rápidamente una más del bolsillo, luego me devuelve
demás.
Entonces, señora mía, usted misma ha mezclado,
ron, dividió la baraja en dos paquetes y eligió uno de ellos, colocó tres cartas indiferentes sobre la mesa y una cuarta la sacó el señor de su bolsillo. Yo me lavé las manos [N.T. en el original en alemán se incluye la expresión
italiana y no
tuve nada que ver con ello. Pero ahora repase mentalmente las cartas que pensó mientras yo
das, busca el Rey de Tréboles y lo coloca encima. El hecho de que se las cartas no extrañará a nadie, puesto que se desconoce la finalidad. Se recompone la baraja, dejando el Rey de Tréboles como carta superior, y se introduce en un bolsillo de la chaqueta de un caba- con los dorsos hacia afuera, de modo que el Rey sea la carta más alejada de su cuerpo, asegu- rando así su posterior elección.
Al caballero en cuestión:
Se pone énfasis decir "rápida- mente" para que e] caballero no se entretenga buscando. Una vez ex- traída la carta del el artista la recibe y la coloca sobre las tres que están en la mesa; ahora están allí los cuatro Reyes. Se deja la baraja cara arriba sobre la mesa y se continua:
toco estas cuatro cartas.
¿Qué cartas usted?
Aquí están sus cuatro cartas pensadas.
Pero para demostrar la extraordi- influencia que tiene usted sobre las cartas, vamos a utilizar otra vez sus
es decir, los cuatro Reyes.
Se tocan las cartas con la mano izquierda mientras la mano derecha empalma las cartas
que fueron colocadas en un lugar conveniente para este fin.
Respuesta: Los cuatro Reyes. El artista vuelve las cuatro cartas de la mesa (con la mano izquierda) y las extiende, enseñándolas.
El Rey de Corazones queda ahora en la cara del paquete de cuatro que deben mantenerse en el orden en que están. A la dama:
Con estas palabras, la mano cha deposita las cuatro cartas truca- das sobre los cuatro Reyes de la mesa y, en misma reco- ge las ocho cartas, que seguida- mente coloca sobre la baraja que fue cogida cara entretanto, por la mano izquierda.
La baraja se sujeta en la mano izquierda con toda tranquilidad, ya que se sigue viendo el mismo Rey en la cara de la baraja y no se observa ningún cambio.
El artista coloca los cuatro Reyes sobre la dispues- tos en un cuadrado.
Al colocar el Rey de Tréboles es de vital importancia girar la mano izquierda, con la hacia el cuerpo para evitar exponer los Reyes normales.
Elija mentalmente uno de los Re- yes. ¿Ya? ¿Cuál, por favor?
¿El de Picas? Muy bien. Enton- ces tres caitas
bajo este Rey.
Y por de la igualdad de derechos colocamos también tres cartas bajo cada Rey.
A la dama:
La dama elige, por el de Picas. Apenas haya escuchado la respuesta, el artista transfiere el Rey correspondiente a cara de la baraja [sin dejar ver las caras] y luego coloca los cuatro Reyes debajo. A la dama:
El artista extiende la baraja ante los espectadores, extrae tres cartas de y las coloca bajo Rey de Picas, de acuerdo a la elección. Entre estas cartas de número no debe haber
Se colocan tres cartas bajo cada Rey. El artista vuelve la baraja cara abajo en la mano izquierda, cuenta secretamente cuatro cartas de arriba (los Reyes normales) y
Pues mire usted, poder elegir entre cuatro Reyes es una situación para dama. Bajo su mano, en ese pequeño espacio, tendrá lugar la reunión de estos cuatro Reyes. ¿Cuál ha elegido usted?
Este es el Rey que usted eligió y