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APPENDIX 1 Patient Information sheet
En este apartado es necesario establecer las características del contexto de la sociedad peruana a lo largo del período 1930-1960, pero sobre todo el desarrollo de la década del 30, ya que marcaron la vida y acción del Partido Comunista del Perú. Contexto sociopolítico y desarrollo de la organización van de la mano, en un quehacer histórico fuertemente impregnado por la estructura económica del país.
Para la historiografía senderista comienza una nueva etapa, la del “revisionismo”. ¿Por qué se lo denomina como revisionista? De acuerdo al sociólogo Pablo Martínez Sameck18 se lo caracteriza así a aquel grupo que reniega de los principios tradicionales del marxismo y cuya revisión se realiza en base a una lógica oportunista. De igual modo, tanto las fuentes senderistas contactadas como las publicaciones académicas (Gorriti 2009, 1985; Manrique 2007; Guadalupe 1988) coinciden en afirmar que comienza un período de sumisión a la Tercera Internacional o Komintern, junto con una gran persecución y
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Entrevista realizada el 27 de mayo de 2014 al Prof. Pablo Edgardo Martinez Sameck, sociólogo e investigador del Instituto de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y Jefe de Cátedra de Sociología Reflexiva de esa Casa de Estudios.
represión hacia los cuadros comunistas, por parte de los gobiernos militares que se sucedieron en el poder.
Julio Cotler (1980: 17) se hace eco de los postulados de Mariátegui, al afirmar que la penetración del capitalismo en el Perú produjo un proceso de relativo dislocamiento en unas regiones, porque a la vez que significaba la eliminación de comunidades campesinas, terratenientes, pequeños propietarios, artesanos y comerciantes, condicionaba una parcial proletarización y movilidad de la mano de obra, mientras que en otras regiones se reforzaba y recomponía un nuevo proceso de enfeudamiento campesino. Fue esta reestructuración la que provocó el inicio de la movilización política popular en las postrimerías de la segunda década. A lo largo de la historia del Perú, la respuesta de las elites dominantes y el Estado han sabido y podido ofrecer a las exigencias populares son desprecio y represión, generando violencia social. De ahí que el carácter oligárquico, exclusivo, viniera a ser la definición más característica del Estado peruano.
Al interior del Partido Socialista del Perú, con la muerte de Mariátegui en 1930, dejó trunco el desarrollo del movimiento y la conducción quedó en manos del secretario general, Eudocio Ravines, quien se sometió completamente a las doctrinas y directrices de la III Internacional, abandonando el pensamiento de Mariátegui. Por lo que en 1930, se da fin a los años fundacionales para dar paso a una etapa que se denomina como “período de Ravines” (Guadalupe, 1988:102; Anderle 1978), claramente por la supremacía de éste en la conducción del Partido.
Cabe preguntar el porqué de ese cambio de giro y sumisión completa a las directrices de la III Internacional. La respuesta la podemos encontrar en el propio carácter de la Internacional Comunista, por lo que es necesario considerar su influencia en la vida del PCP. Coincidimos con César Guadalupe (1988) en asegurar que la Tercera Internacional se concebía a sí misma como una organización mundial, como el disciplinado estado mayor del proletariado internacional y, por lo mismo, el lugar de las secciones nacionales era un lugar subordinado en una estructura jerarquizada, que debía regirse por los principios leninistas de organización19.
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Las condiciones de admisión a la Internacional Comunista se refiere a las 21 condiciones de admisión, que fueran redactadas por el propio Lenin en 1920, en Pasado y Presente (1973) L 1, para el II Congreso Internacional Comunista.
A tal efecto, concordamos con la posición de Guadalupe (1988: 102) al afirmar que tras la muerte de Mariátegui, el PCP comienza un período de opacamiento en la que es desplazado por el Partido Aprista y en la que va de desviación en desviación: primero desviaciones de izquierda coincidentes con el llamado tercer período del Komintern; y luego desviaciones de derecha.
La Internacional, desde el VI Congreso celebrado en Moscú entre julio y septiembre de 1928, consideraba que el desarrollo capitalista de la postguerra se encontraba en un tercer período, tipificado en el informe de Nikolai Bujarin como "de construcción capitalista que se expresa mediante un progreso cuantitativo y cualitativo que supera el estado anterior a la guerra" (Bujarin, 1978 T.2: 9), sin embargo, este proceso va acompañado "del crecimiento de las fuerzas opuestas al capitalismo y del desarrollo extremadamente intenso de las contradicciones del capitalismo" (Bujarin, 1978 T.2:11). Esta caracterización se tradujo en una línea política de clase contra clase lo que significó establecer un choque frontal con la socialdemocracia, en especial con sus sectores "de izquierda", y contribuyó al aislamiento de los partidos comunistas con respecto a su relación con otros movimientos de pensamiento de izquierda.
La implementación en octubre de 1930 de la táctica de clase contra clase significó el poner la meta final, traducida como república soviética, en el orden del día y desarrollar una política sectaria que contribuyó decididamente al aislamiento político del PCP, lo que se tradujo en un impulso hacia el interior del Partido de acciones insurreccionales, con un fuerte enfrentamiento con el APRA, que en ese mismo período estaba en una fase embrionaria e intentaba organizarse a escala nacional, por considerar que representaba al imperialismo inglés en el Perú.
Lo que significó que en los años 30 la labor del Partido Comunista no pudo desarrollarse a pleno en el ámbito de lucha obrera, aunque tenía óptimas condiciones para fomentar su actividad de revuelta social, de la mano del movimiento obrero, por la concepción de lucha de clase contra clase, que justamente truncó cualquier cooperación o alianza con grupos antioligárquicos de izquierda e imposibilitó aunar estrategias y tácticas comunes para profundizar la insurgencia popular.
El enfrentamiento con los grupos de izquierda estaba asentado en una errada observación de la Internacional Comunista, desarrollado en el X Pleno del Comité Ejecutivo Internacional en julio de 1929, en considerar que los partidos de la socialdemocracia eran la “mano izquierda” de la burguesía –mientras que la derecha eran los grupos fascistas- por tal, la socialdemocracia encarnada en el partido aprista en el Perú eran vistos como un ala del fascismo.
De esta manera, el Partido Comunista tenía dos frentes de lucha, por un lado la pelea con los instrumentos represivos del Estado peruano y los regímenes dictatoriales, pero por el otro, con la amenaza de los partidos políticos de izquierda radicales, que confesaban adhesión al socialismo.
A lo largo de la década del 30, murieron por la represión varios militantes y dirigentes comunistas, siendo considerados como los primeros mártires del Partido. En este contexto, desde el PCP se considera una primera reorganización general, lo que pone de manifiesto que la represión del gobierno de Augusto Leguía (1919-1930) los ha golpeado seriamente. Tomemos en cuenta que ésta se desplegaba con mucha fuerza a nivel nacional.
A fines de 1936, el PCP realizó un cambio en su estrategia para hacerse eco del viraje internacional del Partido. En ese sentido, se puede apreciar cómo desde la toma del poder de Ravines, todos los cambios llevados a cabo por el Komintern tienen su correlato en el ámbito partidario doméstico, reforzando la postura de total sumisión a las directrices de la III Internacional. De acuerdo a Angell (1997:6), para la Internacional las agrupaciones comunistas de América Latina tenían que actuar como unidades disciplinadas del movimiento internacional y, por ende, no podía haber ningún conflicto real entre el movimiento local y el Komintern. Aunque los cambios rápidos de la política internacional bajo Iósif Stalin produjeron tensiones y dudas entre las organizaciones políticas locales, éstas pasaron a un segundo plano cuando el avance del fascismo y, sobre todo, el estallido de la guerra civil española dieron al movimiento comunista el papel de defensor de la causa de la democracia además del socialismo.
De esta manera, a fines de 1933 y principios de 1934, se produjo el cambio para la lucha por “el frente único desde abajo” o el llamado Tercer Período de la Internacional Comunista, concerniente a las desviaciones del Partido con la izquierda. En un marco en
donde era percibido la lucha antifascista y la defensa de las libertades democráticas como lo prioritario en la acción revolucionaria.
Este cambio de tesis se debió, en el orden internacional, al ascenso de Adolf Hitler al poder y las conclusiones alcanzadas en el Congreso Antifascista de Paris, desarrollado en junio de 1933, y en el XIII Pleno Comité Ejecutivo Internacional Comunista en noviembre del mismo año.
El frente único, entendido por el mismo secretario general de la Internacional Comunista, Giorgi Dimitrov20, significó la unidad de acción de todos los obreros, ya sean comunistas, anarquistas, socialdemócratas, independientes, e incluso aquellos trabajadores sin partido, contra el fascismo: “Con los líderes, si lo quieren así, sin los líderes si permanecen indiferentes y a un lado, y en desafío de los líderes y en contra de los líderes si sabotean el frente unido de los trabajadores” (Dimitrov, 1954).
Mientras tanto en el Perú, el PCP, comandado con Ravines, se plegó al cambio de estrategia internacional y adoptó una postura conciliadora con los cuadros apristas de base, no así con la dirección del APRA, poniendo en práctica la táctica del frente único desde abajo, con un fuerte activismo desde todas sus células marxistas, buscando alianzas con las bases apristas y sorteando el rechazo de la cúpula aprista para unir fuerzas contra la dictadura de Oscar Benavides (1933-1939).
En 1935 el PCP comienza a realizar un nuevo viraje estratégico hacia una postura más moderada, centrada en la búsqueda de libertades democráticas. La táctica de frente único desde abajo va permeabilizándose hacia una táctica de frente único a todo nivel, que los apristas rechazan, hasta terminar en una táctica de frente popular que se va a desarrollar desde la mitad de ese año hasta fines de 1942.
20 Para entender la ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra la avanzada del nazismo ver el Informe de Georgi Dimitrov ante el VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista, el 2 de agosto de 1935: “¡Camaradas! Millones de obreros y trabajadores de los
países capitalistas se preguntan: ¿Cómo puede impedirse que el fascismo llegue al poder y cómo derrocarlo, allí donde ya ha triunfado? La Internacional Comunista contesta: lo primero, que hay que hacer, es crear el frente único, establecer la unidad de los obreros en cada empresa, en cada barrio, en cada región, en cada país, en el mundo entero. La unidad de acción del proletariado en el plano nacional e internacional, he aquí el arma poderosa que capacita a la clase obrera no sólo para una defensa, sino también para una contraofensiva victoriosa contra el fascismo, contra el enemigo de clase” en Dimitrov, Giorgi. (1954) “Obras
Asimismo, alrededor de fines de 1938 y principios de 1939, el PCP realizó una radicalización doctrinal bajo una lógica de derechización partidaria, podemos observar que en este período el PCP se focaliza en las acciones antifascistas y en la defensa democrática, haciéndose eco de las recomendaciones del Komintern, continuando el alineamiento casi sistemático con las posturas soviéticas desde la muerte de Mariátegui, pero al mismo tiempo relega las tareas antiimperialistas, sobre todo deja de lado la crítica a Estados Unidos, por entender que es el representante de la democracia, que ahora hay que defender. Esto nos refresca la mención al inicio del apartado en cuanto a que el Partido Comunista en el Perú vivió dos tipos de “desviación”, la primera de izquierda esbozada al principio del apartado, pues bien, en esta etapa se produce la desviación de derecha21, porque consideramos que se desechan ciertos elementos marxistas tradicionales, justamente como el concepto de democracia, que históricamente es entendido como una falacia, al ser vista como el resultante del carácter de clase.
En el contexto de la presidencia de Manuel Prado Ugarteche (1939-1945), se producen los primeros Congresos Nacionales del PCP, el primero en septiembre de 1942 y el segundo en marzo de 1946, a pesar de ello, fue una etapa del Partido en el cual tenía nula influencia en la vida política peruana, separado profundamente de su intención inicial de ser una agrupación política revolucionaria de masas, con escasa influencia en la sociedad reteniendo sólo los sectores sindicales y universitarios. En ese marco, se produce también el fin del período de Ravines dentro del PCP.
Una de las razones principales que explicarían este rol secundario y la poca incidencia del Partido en la sociedad peruana se deben a la disolución del Komintern en 1943, huérfanos de guías, siendo las secciones locales ahora unidades independientes22,
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Stalin en el Discurso en Pleno del Comité de Moscú en octubre de 1928 planteó que las desviaciones de derecha conducen al desarrollo de las condiciones necesarias para el mantenimiento del capitalismo, por tal le otorgan concesiones que desembocan justamente en el fortalecimiento del régimen capitalista.
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En una charla entre Iósif Stalin y Georgi Dimitrov (Secretario General de la Internacional Comunista entre 1934 y 1943) sobre la renuncia de las relaciones formales de los partidos comunistas –especialmente el norteamericano- con la Internacional Comunista, a fin de evitar las prohibiciones de pertenecer a la vida
política de los respectivos países por ser afiliados a un partido internacional, Stalin aseguró que: “En casa de Dimitrov, en el Komintern, los partidos se retiran [alusión al partido americano]. No es malo. Al contrario, se debería hacer de los partidos comunistas, partidos totalmente independientes en lugar de secciones de la I.C. Deben convertirse en partidos comunistas nacionales con diferentes nombres: partido obrero, partido marxista, etc. El nombre no es importante. Lo que es importante es que arraiguen entre su pueblo y se concentren en sus propias tareas específicas. Deben tener un programa comunista, deben apoyarse en un
junto con la feroz represión de los simpatizantes marxistas por parte del gobierno del General Manuel Apolinario Odría (1948-1956). Sin embargo, también tenemos que aclarar que es después de la mitad de la década del 40 cuando se produce una reenfilamiento de anteriores cuadros de izquierda y el ingreso de nuevos al PCP, producto del desplazamiento del Apra hacia posiciones de centro, que el Partido Comunista no pudo o no quiso absorber.
Cuando Odría dejó el poder en 1956, la escisión chino-soviética comenzó a tener lugar, dando espacio para el futuro surgimiento de la fracción prochina dentro del PCP.
Es también en 1956 cuando comienza a producirse el quiebre entre prochinos y pro soviéticos a nivel mundial. En ese año se realizó el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en el que Nikita Jruschev, en su carácter de Primer Secretario, lideró la desestalinización del Partido, al denunciar las “purgas” cometidas bajo el régimen de Stalin, instaurando una nueva estrategia mundial a través de la pacificación del socialismo, política representada en la táctica de coexistencia pacífica entre los sistemas de la estructura internacional, es decir, una alianza de no agresión entre el capitalismo y el socialismo. El giro de 180° propuesto por Jruschev se topó con la negativa del Partido Comunista Chino, fue Mao Zedong, el líder de la República Popular China, quien denunció a la URSS por traición al marxismo y a la revolución, debido al alejamiento de las políticas de apoyo a la lucha armada en los países aliados del Tercer Mundo.
Estos últimos años del período conocido por la historiografía senderista como la toma del poder del PCP por parte del revisionismo se encuentran casi en tinieblas, sabemos que desde 1956 hasta 1961 se va a producir una profundización del quiebre doctrinal entre las visiones prochinas y prosoviéticas en la arena internacional, que repercute fuertemente dentro del Partido peruano.
Los datos de las actividades que se llevaron a cabo en ese período de tiempo escasean, sin embargo, es en 1959 cuando pudimos rastrear el seminario de cinco meses que China organizó para comunistas latinoamericanos. La razón oficial del seminario fue
análisis marxista, no mirar siempre hacia Moscú sino resolver independientemente, en cada país respectivo, las tareas concretas pendientes... Ya que la situación y las tareas son completamente diferentes en los distintos países... Si los partidos comunistas se refuerzan de esta manera, entonces podrán reconstruir su organización internacional”. Sobre la discusión de Dimitrov y la cuestión del Komintern ver Gossweiler,
Kurt (2002) “Dimitrov sobre la Disolución del Komintern”. Editions Démocrite, Les Dossiers du BIP, núm.
enseñar las lecciones de la Revolución China, pero en realidad, fue más bien un intento de cooptar adherentes entre la disputa de ese país con la URSS. De acuerdo a Matthew Rothwell, no es claro cuántos comunistas peruanos asistieron, pero sí está registrada la presencia de los tres líderes principales, Carlos de la Riva, Jorge del Prado y José Sotomayor. Posteriormente, será Prado el encargado de liderar la fracción prosoviética y expulsado del Partido cuando sea tomada por el maoísmo en 1964.
Oficialmente, los delegados chinos afirmaban que la revolución liderada por Mao no podía ser copiada automáticamente en otros países, el fin del seminario sería extraer lecciones generales para Latinoamérica. Pero tal como queda expresado en el libro de viaje de Carlos de la Riva, donde plasma la experiencia del seminario chino, titulado “Donde nace la aurora”, nos da una idea de cómo las lecciones sobre la experiencia china influenciaron en el PCP de los años 60, de la mano de los maoístas peruanos.
Las rispideces entre las facciones aliadas a las posturas chinas y soviéticas habían coexistido dentro del Partido durante años, había sido dificultosa la interacción, pero en la mayoría de los casos quedaban sepultadas dentro de la aparente homogeneidad que se mostraba al exterior. La disputa interna partidaria se convirtió en pública, cuando miembros prosoviéticos del PCP habían intentado impedir, sin éxito, la publicación prochina de “donde nace la aurora” en 1961. Abierto el combate interno a la arena de la política pública peruana y cercados por el aprismo que retenía el apoyo de las masas populares, faltos de representación en la sociedad, no quedaba sino la lucha abierta entre el oso moscovita y el tigre asiático por las migajas de un Partido diezmado desde todos los flancos.