Chapter 2 Literature Review
2.5 Relationship between Human Body Postures and Pattern Ease
2.6.5 Patterns Design without Considering Regions
Arquitectura Moderna en Chile se publicó en 1989, el presente Estado del Conocimiento se inicia con una breve referencia a dos obras publicadas en 1955 y 1969, las cuales, aunque centradas en la explicación del fenómeno a nivel regional, realizaron menciones a la Arquitectura Moderna en Chile. Es posible que los enfoques utilizados por estos primeros autores hayan permanecido en estudios más recientes.
El enfoque de Hitchcock.
Síntesis entre preexistencias culturales y geográficas e influencias
estilísticas.
Una de las primeras miradas críticas al desarrollo de la Arquitectura Moderna
en Chile, se habría producido precisamente en el marco de la exposición y posterior publicación organizada por el Museo de Arte Moderno de New York a
mediados de los años cincuenta.
Los objetivos de “Latin American Architecture since 1945” 50 eran de naturaleza diversa. El más evidente, presentar una selección de las mejores obras construidas en 11 países de América Latina durante la década 1945-1955. Sin embargo, otras intenciones parecían estar latentes en el texto de Hitchcock. La caracterización que hizo de Latinoamérica desde su producción arquitectónica, fue la de una región que culturalmente había sido históricamente dependiente de centros culturales externos a ella misma: Primero Madrid y Lisboa –durante el largo período de dominación española y portuguesa- y más tarde, desde los primeros años de las jóvenes repúblicas, de Francia en general y de París en
particular.
Hecha esta precisión en el texto, la actitud de Hitchcock se tornó ambigua. Por momentos intentó mostrar de qué manera los Estados Unidos se habían convertido en un nuevo centro de referencia cultural para la región51. En otros pasajes defendió la idea de la madurez e independencia cultural de Latinoamérica52.
Si por una parte la arquitectura moderna latinoamericana tendría un
acento latino-europeo –Candela, Bonet, Bianco, Delpini, Cetto o Linder- o decididamente francés –Le Corbusier-; y por otra, entre 1910 y 1930 la influencia de ciudades como Chicago y New York se podía percibir en los centros de muchas capitales donde nuevos edificios en altura se levantaron en medio de calles estrechas, también parecía evidente que la fuerte presencia de la Iglesia Católica, la permanencia de las tradiciones culturales ibéricas, la disponibilidad y carencia de materiales de construcción y las condiciones climáticas predominantes, parecían asegurar su autonomía del resto del fenómeno de la Arquitectura Moderna.
50 Hitchcock, H. R., “ Hitchcock, H. R., “Latin American Architecture since 1945” The Museum of Modern Art, New
York, 1955.
51 “ “A very considerable proportion of the best Latin American architects, therefore, particularly
those under forty, owe al least the final stages of their professional education to the architectural
schools of the United States”. Hitchcock, H. R., Op. Cit., p. 20.
52 “ “The Iberian cultural background, the available –or more precisely the unavailable- building materials, the predominant climatic conditions, all help to explain why Latin American architecture will never be a provincial offshoot of that of the United States in the way it once was almost that of France”. HITCHCOCK, H. R. Op. Cit. Pg. 20-21.
Como se sabe, en el texto Hitchcock realizó una fugaz referencia del fenómeno de la Arquitectura Moderna en Chile –fugaz si se la compara con el espacio que le dedicó a otras experiencias del subcontinente, como ocurrió con el caso de México, Brasil, Colombia e incluso Perú-. Destacó sus escuelas de arquitectura –en particular la de la Universidad Católica- e individualizó a Sergio Larraín García-Moreno como la figura que a nivel local se había convertido en el referente a seguir para los arquitectos más jóvenes53.
Larraín fue señalado además -junto a otras figuras de la Arquitectura Moderna de América Latina, como el mexicano José Villagrán, el brasileño Lucio Costa y el venezolano Carlos Villanueva-, como el responsable de romper con la Academia y con el gusto por el Beaux Arts54.
Las obras chilenas seleccionada por Hitchcock para el catálogo de la exposición y el libro fueron dos piezas de arquitectura doméstica: La “Casa para Juan Costabal”, ubicada en la calle O’Brien en Santiago, obra del arquitecto Jorge
Costabal55 (IMG_14) , y la “Casa para la señora Marta H. de Duhart” ubicada en la Avenida Vaticano, obra del arquitecto Emilio Duhart56 (IMG_15)
Como la entiende Hitchcock, la Arquitectura Moderna latinoamericana –y por extensión, la Arquitectura Moderna de Chile- sería el resultado de la articulación sincrética de múltiples variables: 1. Pre-existencias culturales y geográficas, 2. Influencias estilísticas provenientes fundamentalmente de la Europa latina y 3. Influencias recientes provenientes de Norteamérica.
53 “ “Chile and Uruguay have relatively less new architecture than Peru but standards of design are higher. As has been said, both countries have excellent architectural schools and now that a change in public taste seems to be talking place, the younger architects should be able to carry on from where older architects like Larraín and Vilamajó left off. Certain Chilean houses and the newest apartment blocks along beaches in Montevideo compare favorably with the best Latin American work elsewhere”. Hitchcock, H. R., Op. Cit., p. 49.
54 Op. Cit., p. 17. Op. Cit., p. 17. 55 Op. Cit. p., 166-167. 56 Op. Cit., p., 188-189.
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Jorge Costabal. Casa para Juan Costabal. O’Brien, Vitacura. Santiago, Chile. 1945- 1955.
Hitchcock estaba interesado en promover una arquitectura moderna de origen americano. Fuente: Hitchcock ,Henry Rusell, “Latin American Architecture Since 1945”. The Museum of Modern Art. 1955.
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Emilio Duhart. Casa para la Sra. Marta H. de Duhart. Vaticano , Las Condes, Santiago, Chile. 1948.
Fuente: Hitchcock ,Henry Rusell, “Latin American Architecture Since 1945”. The Museum of Modern Art. 1955.
Bullrich y el “paradigma del estilo”.
Casi quince años más tarde de la publicación del texto de Hitchcock, en 1969 se publicó “Arquitectura latinoamericana. 1930/1970” del argentino Francisco Bullrich, un nuevo texto que intentó una interpretación del fenómeno de la Arquitectura Moderna en la región.
En el apartado que dedicó al caso de Chile, Bullrich afirmó que el origen de la arquitectura moderna en este país habría que buscarlo en el temprano trabajo de Lucyan Kulczewsky, quien entre 1925 y 1930, habría desarrollado una obra que Bullrich definió como “Art Nouveau centroeuropeo”57. Sin embargo, señaló a Sergio Larraín García-Moreno y Jorge Arteaga, como los responsables de introducir en el medio local “(…) el vocabulario arquitectónico que se había venido desarrollando en la Europa de la primera postguerra (…)”, señalando como prueba irrefutable de ello, el caso del “Edificio Oberpaur” en Santiago que los arquitectos proyectaron entre 1928 y 1929.(IMG_16)
Estas dos referencias dejaban en claro que la conceptualización de la Arquitectura Moderna que tenía Bullrich era totalmente formal. Al menos en el caso de Chile, su aparición se propuso en el vacío y aséptico espacio de la disciplina, sin ningún tipo de relación con la cultura, la geografía u otros fenómenos de modernización económica, política o social.
Bullrich acudió a la búsqueda de semejanzas formales e iconográficas para soportar su hipótesis de las influencias estilísticas. Por ejemplo, a propósito del trabajo de Emilio Duhart en el “Edificio de Naciones Unidas” afirmó: “Discípulo de Gropius, trabajó con Le Corbusier en 1952 en los proyectos para la India,
influencias que se traslucen más que en las formas finales, en el espíritu que las anima, razón por la cual, lejos de tratarse de una mera imitación, el edificio
de Vitacura constituye una verdadera creación”58. Puede verse como aquí el asunto de las influencias, aunque enunciado, apareció soslayado por la idea de la “síntesis propia”. Pero al final del texto Bullrich fue concluyente al afirmar que “(…) la figura de Le Corbusier ha sido con mucho la más incluyente en
Chile”59. (IMG_17)
57 Bullrich, Francisco. “Arquitectura latinoamericana 1930/1970”. P. 67. 58 Op. Cit., p. 67.
59 Op. Cit., p. 72.
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Luciano Kulczewsky. Casa privada. Estados Unidos, Santiago, Chile. 1925-1930.
Se puede apreciar el uso de distintos
materiales y elementos en la fachada que le dan al edificio un estilo que Bullrich definió como “Art Nouveau centroeuropeo”. Fuente: Bullrich, Francisco. “Arquitectura latinoamericana 1930 - 1970“. Editorial Gustavo Gili.
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Emilio Duhart . Cepal, Edificio de las Naciones Unidas. Vitacura, Santiago, Chile. 1960-66. En la imagen inferior se aprecia la planta general, donde se puede identificar el vacío pregnante que organiza el edificio.
A la derecha una imagen de noche, donde se muestra el uso de la iluminación artificial como un elemento de proyecto que realza la tensión de la obra que pareciera fundirse con
el horizonte.
Fuente: Bullrich, Francisco. “Arquitectura latinoamericana 1930 - 1970“. Editorial Gustavo Gili.
El catálogo de obras propuesto por Bullrich lo completaron la “Escuela Naval de Valparaíso” de Sergio Larraín García-Moreno y equipo, el “Edificio de
Naciones Unidas” en Santiago, de Emilio Duhart, la “Unidad Vecinal Portales”
y la “Universidad Técnica del Estado” ambas en Santiago, de la oficina Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro; las “Torres de Tajamar” en Santiago, de BVCH + Bolton, Larraín y Prieto y la “Capilla Benedictina” en Santiago, de los hermanos Martín y Gabril Guarda, toda ellas obras que calzan con la imagen canónica de la Arquitectura Moderna y que confirman que la de Bullrich era una conceptualización de la Arquitectura Moderna sobre la base de lo que Goldhagen ha llamado “paradigma del estilo”.(IMG-_18)
Recientes contribuciones al Estado del Conocimiento 1970-2009. Durante los años setenta se publicaron algunos textos cuya contribución fundamental al Estado del Conocimiento de las investigaciones sobre la Arquitectura Moderna en Chile fue haber relevado una fuente documental valiosa. Es el caso de trabajos como “50 años de arquitectura metálica en Chile 1863-1913” de Monserrat Palmer, publicado en 1970 (IMG_19), o “Juan Martínez Gutiérrez” de Pablo Miranda y Pablo Undurraga, publicado en 1977. (IMG_20) En ambos casos se está ante trabajos monográficos, cuyos fines e intereses estaban centrados en la construcción de una base documental, y por lo tanto no enuncian un marco interpretativo.
Como se sabe, la primera construcción panorámica del fenómeno de la Arquitectura Moderna en Chile se publicó en 1989. Me refiero al trabajo de Humberto Eliash y Manuel Moreno titulado “Arquitectura y Modernidad en Chile. 1925-1965. Una realidad múltiple”.
A partir de la publicación de este libro, durante los años noventa se produjo un notorio incremento de las publicaciones que se interesaban en examinar fragmentos de la Arquitectura Moderna en Chile, las cuales en su mayoría lo tomaron como marco general de referencia60.
60 Habría que mencionar que el libro de Elisah y Moreno estaba teñido por una conceptualización de la modernidad en el marco de la tensión introducida por la aparición del término postmodernidad.
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Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro . Unidad Vecinal Portales.Estación Central, Santiago,
Chile. 1961-1963.
Dos imágenes de la UVP. A la izquierda se pueden apreciar módulos de lleno y vacío
usados para construir la fachada . A la derecha
la tensión horizontal de los bloques que generan continuidad en perspectiva. Fuente: Bullrich, Francisco. “Arquitectura latinoamericana 1930 - 1970“. Editorial Gustavo Gili.
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Viaducto del Malleco. 1891.
La grandiosa estructura metálica que compone esta obra, da cuenta del auge en el uso del acero a fines del siglo XIX.
Fuente: Palmer, Monserrat. “50 años de arquitectura metálica en Chile. 1863- 1913“. Instituto de Historia de la Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad de Chile, Santiago, 1970.
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Juan Martínez. Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Santiago, Chile. 1938. Este edificio de fuerte impronta moderna, destaca el uso del hormigón armado, material considerado de vanguardia durante los años
cuarenta.
Fuente: Miranda, Pablo y Undurraga, Pablo. “Juan Martínez Gutiérrez”.1977.
En 1990, por ejemplo, se publicó “Sergio Larraín GM. La vanguardia como propósito” de Cristián Boza y otros. En 1994 se publicó “Emilio Duhart. Arquitecto”, de Alberto Montealegre. En 1996 se publicó “Jorge Aguirre Silva. Un arquitecto del Movimiento Moderno en Chile” de Alfredo Jünemann y también “Mario Pérez de Arce. La permanencia de la Arquitectura Moderna en Chile”, de León Rodríguez. En 1997 se publicó “Iglesias de la modernidad en Chile. Precedentes europeos y americanos” de Fernando Pérez, Pedro Bannen, Hernán Riesco y Pilar Urrejola.
Entre fines de los noventa y comienzos del dos mil, el interés por la Arquitectura Moderna pareció decaer para resurgir hacia mediados de la primera década del dos mil. En 2006 se publicó “Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro” de
Fernando Pérez, “Arquitectura y Construcción. Chile 1945-1950. Una revista de Arquitectura Moderna” de Hugo Mondragón y Andrés Téllez. En 2007 se publicó “La arquitectura de Chile independiente” de Osvaldo Cáceres. En 2009 se publicó “Vivienda Multifamiliar en Santiago. 1930-1970”, con textos de varios autores compilado por Andrés Téllez, “Residencias Modernas. Habitar colectivo en el centro de Santiago, 1930-1970” de Andrés Téllez y Cristóbal Molina y el artículo “Arquitectura, cultura y práctica profesional en Chile. 1930-1980” de Fernando Pérez, publicado en el libro “Portales del Laberinto. Arquitectura y Ciudad en Chile. 1977-2009”.
En 2005, 2007 y 2009 se han publicado las actas de los tres Seminarios Nacionales que han sido organizados por el grupo DoCoMoMo-Chile, las cuales recogen importantes contribuciones al Estado del conocimiento de las investigaciones en Arquitectura Moderna en Chile. A todos estos documentos habría que sumar un importante conjunto de tesis de magíster y doctorado no publicadas, que han abordado episodios significativos de la Arquitectura
Moderna en Chile61.
En mayor o menor medida, todos estos documentos han realizado valiosos aportes y contribuciones al Estado de Conocimiento. El examen crítico que se realiza a continuación a algunos de ellos, tiene por objetivo construir un mapa, una cartografía de los diferentes enfoques que han dominado la investigación
en Arquitectura Moderna en Chile, a partir de lo cual se pueda situar con
relativa precisión el grado de originalidad que plantea el enfoque utilizado en esta tesis. En tal sentido, las críticas que se realizan no tienen como propósito la descalificación, pues como se ha señalado, todos ellos han sido contribuciones
al campo de estudio.
El “paradigma del estilo”, la obsesión por “lo propio” y las relaciones entre modernización y modernismo.
En un texto que se desarrolla a lo largo de siete capítulos precedidos por una presentación y una introducción62, el relato de Eliash, H., y Moreno, M.,
oscila entre conceptualizar la arquitectura moderna como una consecuencia
61 Una revisión detallada y en extenso de las tesis de magíster y doctorado que han abordado alguno de los episodios de la Arquitectura Moderna en Chile es una tarea aún por realizar. Sin embargo, para los efectos de la construcción del Estado del Conocimiento de las investigaciones en Arquitectura Mo-
derna en Chile, en esta tesis se ha considerado en hecho que en la mayoría de esos trabajos, se utilizan los mismos marcos interpretativos que son descritos en el presente balance.
62 Los capítulos son, 1 Los escenarios de cambio, 2 De la modernidad importada a la apropiación de la modernidad,3 Arquitecturas paralelas, una realidad sumergida, 4 La arquitectura estatal, una experiencia sin evaluar, 5 Los mecanismos reguladores en la Arquitectura Moderna, 6 Frutos de la Modernidad, 7 Consideraciones finales y Anexos.
de los procesos de modernización social, política, cultural y/o técnica, o conceptualizarla como una pura transformación en la apariencia formal de los edificios.
En relación con el primer enfoque los autores afirmaron lo siguiente: “Queremos entender por arquitectura moderna aquella que va surgiendo desde los procesos de modernización, en cuanto dicen relación con el desarrollo cultural y social, con los avances tecnológicos y principalmente con nuestra propia historia de la arquitectura”63, mientras que al definir el Edificio Oberpaur como el primer ejemplo de Arquitectura Moderna en el país debido a que “(…) este edificio emplea por primera vez en Chile la ventana corrida, la planta
libre y las escaleras mecánicas”64, hacían descansar gran parte del peso de la
conceptualización en los aspectos formales y técnicos del edificio.
Por otra parte, a través de afirmaciones como “(…) esto (refiriéndose a los viajes de algunos personajes) trajo rápidamente en las maletas y revistas de los viajeros el proceso de modernización y la modernidad como fenómeno cultural y artístico (…)”65, se construyó la idea de que la Arquitectura Moderna en Chile era un fenómeno importado.
La idea de la importación obligó a los autores a tener que establecer dos períodos diferenciados al interior del fenómeno de la Arquitectura Moderna en Chile. Un primer período articulado entre 1925 y 1945, que correspondería a lo
que llamaron fase de aproximación o gestación, caracterizado por una práctica altamente imitativa e importada66(IMG_21). Un segundo período, articulado
entre 1945 y 1965, que correspondería al de la modernidad apropiada y se diferenciaría del primero por presentar una práctica reflexiva y propia. (IMG_22) La distinción entre un período y otro se estableció en términos estrictamente
estilísticos. Así, lo que caracterizaría a las obras del primer período sería un modernismo superficial producto del progresivo alejamiento del “(…)
eclecticismo para acercarse al racionalismo y al funcionalismo (…)”67, que se habría caracterizado por la incorporación automática e irreflexiva de “(…)
63 Op. Cit., p. 15
64 Edificio Oberpaur de Larraín y Arteaga (1929-1930). Op. Cit., p. 33.
65 Op. Cit., p. 30. Y también de los mismos autores: “(…) Pero más que inventariar estos vehículos de importación de una cierta modernidad (libros, revistas, viajes, etc.), que como hemos señalado entraba más por las imágenes que por los conceptos, nos interesa analizar las consecuencias que este proceso tenía en las obras mismas. Op. Cit., p. 48.
66 “Podemos definir este período (primera modernidad) como de gestación de una arquitectura
moderna en nuestro país, ya que las obras producidas, en general, no asimilan los principios moder- nistas coherentemente. La combinación de tipos espaciales y planimétricos clásicos con imágenes y tecnología moderna produce en general una arquitectura aparentemente racional y moderna, pero con estructura clásica. Esto contribuye a crear una situación de imitación pasiva e incompleta de un movimiento cuyas ideas y espíritu no son del todo comprendido y diferenciado de los característicos estilos y gustos (…) En: Eliash, H., y Moreno, M., “Arquitectura y modernidad en Chile. 1925-1965. Una realidad múltiple”.Ediciones ARQ., Santiago, 1989. p. 30. También: “Estas primeras obras (Edi-
ficio de Ferrocarriles, Banco Estado, etc.) incorporan ciertas innovaciones en el lenguaje arquitectó- nico, aunque no todavía en su planeamiento urbano ni en sus métodos constructivos, lo que ocurrirá en la década siguiente”. Eliash, H., Moreno, M. Op. Cit. p. 36. O, “(…) la principal característica de esta fase es que se trataba de una transposición de imágenes más que de conceptos (…) Eliash, H., Moreno, M. Op. Cit. p. 66. También: “Las generaciones posteriores, si bien nunca dejaron completa- mente las referencias puramente iconográficas, fueron limando las contradicciones entre imagen y
contenido o entre estructura y morfología. Se fue configurando así un segundo momento de influen- cia en que a la transcripción de imágenes, sigue una reelaboración de tipos arquitectónicos, urbanos y constructivos”. Op. Cit., p. 66.
67 Op. Cit., p. 34.
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V.Fedorov y D.Jayme. Primera Modernidad. Casa Dussaillant. Santiago . 1938.
Fuente: Humberto Eliash y Manuel Moreno “Arquitectura y Modernidad en Chile . 1925- 1965. Una realidad múltiple”. Ediciones Universidad Católica de Chile.
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Emilio Duhart. Segunda Modernidad. Casa calle Pocuro, Providencia, Santiago, Chile. 1944.
Fuente: Humberto Eliash y Manuel Moreno “Arquitectura y Modernidad en Chile . 1925- 1965. Una realidad múltiple”. Ediciones Universidad Católica de Chile.
ciertas innovaciones en el lenguaje arquitectónico (techos planos, ventanas alargadas y ojo de buey, barandas metálicas tipo buque, pilotis aislados), aunque no todavía en su planeamiento urbano ni en sus métodos constructivos, lo que ocurrirá en la década siguiente (…)”68.
De esta manera se establecía una separación entre el modernismo superficial, importado, imitativo de la década de los años treinta, y un modernismo profundo, propio y reflexivo que habría emergido a mediados de la década de
los años cuarenta.
Lúcidamente los autores declararon que, en el relato histórico, las relaciones de causa y efecto entre la aparición de fenómenos de modernización social,