g used to direct human nature to its proper rules and standards.
7 that [people's] moderation and abstinence are founded" (T 490).
Piaget (1987) no se interesó mucho por el papel del lenguaje y de la comunicación en el desarrollo cognitivo. Piaget tendía a ver el pensamiento y el habla como procesos complementarios en el niño. Sus descripciones del desarrollo del lenguaje se centraron en el progreso hacia una expresión del pensamiento claro y lógico, y en cómo los niños pequeños serían inicialmente incapaces de tomar en consideración a la otra persona implicada en la conversación. “Los niños utilizan el lenguaje para formular ideas y evaluarlas […] cuando los niños están en edades muy tempranas (2 y 3 años) a menudo hablan en voz alta solos, para beneficio propio”. Piaget y Vygotsky llamaban a esto habla egocéntrica (Mercer, 1997, p.5). A medida que los niños salen de la infancia, podemos encontrar conversaciones que van dejando de lado el habla egocéntrica, establecen intercambios comunicativos recíprocos y se ponen en el lugar del otro. Mientras para Piaget la efectividad de la comunicación es un criterio para determinar el grado de socialización del niño, la
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preocupación de Vygotsky es más sobre el origen de la herramienta del lenguaje, las maneras como esta se modela por la interacción social y los procesos sociales denominados interpsicológicos.9
Ahora bien, autores postpiagetianos de la escuela ginebrina (Doise, Mugny, Perre Clermont), llamados psicólogos sociocognitivos, han hecho eco de las discusiones que se le han hecho a Piaget y le han dado un papel de mayor importancia a la interacción y al lenguaje en la construcción del conocimiento. Para ellos, el lenguaje se convierte más en la herramienta que favorece la discusión, la negociación y la resolución, siendo indicadores importantes de un progreso cognitivo. Estos autores han desarrollado investigaciones en las que se muestra la superioridad de las parejas de niños sobre los individuos en solitario, en cuanto a la facilitación del progreso cognitivo. Estos trabajos, a pesar de que reconocieron la existencia del conflicto “sin comunicación no puede haber conflicto, desacuerdo, acuerdo, negociación ni resolución” (Mugny & Pérez, 1988), no han estudiado directamente los procesos que articulan las dinámicas individuales y colectivas; su preocupación sigue siendo los procesos de los cambios cognitivos a través de la restructuración cognitiva individual.10 Es decir, reconocen que el origen del conflicto puede ser social, que está ubicado en la confrontación individual, por lo cual la resolución del conflicto la proponen a partir de la relación entre las coordinaciones intra y las inter. Los progresos a nivel de las coordinaciones intraindividuales proceden de la interiorización de las nuevas coordinaciones interindividuales requeridas para resolver el conflicto sociocognitivo (Doise & Mugny, 1981, 1983 citados por Mugny & Pérez, 1988).
Esta relación entre el conflicto en el desarrollo cognitivo y la comunicación encuentra una mayor explicación en los constructos vygotskianos. Para autores de esta tendencia, al igual que los estudiosos del conflicto sociocognitivo, los participantes tienen un estatus cognitivo desigual y han de llegar a un consenso. A diferencia de estos, el logro de ese fin se da a través de un proceso de instrucción, de comunicación. Caracterizan la comunicación
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Wertsch lo explica así. “En contraste con los procesos sociales los procesos interpsicológicos, implican pequeños grupos de individuos implicados en una interacción social determinada y explicable en términos de dinámica de grupos pequeños y práctica comunicativa” (Wertsch, 1998, p.77).
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Para conocer en profundidad investigaciones específicamente en el campo de lo lógico-matemático en el libro sobre la construcción de la inteligencia en la interacción social de Anne-Nelly Perret-Clermont (1988) encontramos un estudio detallado de estas.
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como un continuum de colaboración o cooperación; se puede postular que el conflicto es un extremo de ese continuum. El conflicto puede contrastar con la colaboración puesta en el otro extremo, o también puede entenderse como una forma de colaboración caracterizada por el desacuerdo y la argumentación, como preferimos entenderla aquí. Conceptualizada así, como desacuerdo, puede ser eficaz para el progreso cognitivo, es decir, más que un conflicto intramental que puede ocurrir entre los sujetos al interactuar con el objeto a conocer, hablamos más del conflicto mediado por la comunicación con otros, ya sea el adulto o los pares. Cuanta más comunicación, negociación y resolución tenga lugar, por encima de las diferencias de opinión respecto a la definición de papeles o de la estrategia de la tarea, quizás haya más colaboración. Cuantos más colaboradores sean, mayor será el nivel de éxito en la tarea y mayores serán los progresos y beneficios cognitivos.
La interacción social supone que los participantes se impliquen de manera activa en el intercambio; la contribución de los interactuantes afectará la naturaleza y el resultado de la interacción. En la interacción se comparte información, se trabaja con las ideas de los otros, ocurren discusiones sobre diversas alternativas y visiones, lo cual transforma el conocimiento y estimula el progreso cognitivo; por tanto, la interacción se convierte en necesaria en estos intercambios comunicativos en los que el niño aprende. Mediante el lenguaje se asignan significados, se transmiten sentidos e intencionalidades; el lenguaje se convierte también en evidente y necesario:
(…) el lenguaje se entiende como un sistema de representación que media en el desarrollo cognitivo, es un medio empleado para transmitir comportamientos reguladores. De forma más general la transmisión social de la cultura y de las convenciones culturales a través del lenguaje es esencial para el desarrollo cognitivo (Mercer, 2001, p.33).
Para sintetizar esta parte, se podría decir que existe acuerdo entre los diferentes investigadores en que la teoría de Vygotsky tiene más poder explicativo que la teoría de equilibración en relación con los efectos del lenguaje en la interacción social. Para Vygotsky, la colaboración, que incluye comunicación mutua, el desacuerdo y la negociación, puede maximizar el progreso cognitivo. Por ahora, sabemos que en esos
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estudios el centro de interés se desplaza de la forma del lenguaje al significado, el contenido y los usos; por tanto, a este como comunicación.