El empleo y las horas trabajadas son las variables que permitirán calcular las dos medidas de productividad, pero más allá de aquello, estos recursos son los que darán la pauta de analizar si los países se están aprovechando de ellos para ser eficientes y crecer en sus economías. Es por eso, que hay que tomar en cuenta la definición de estas variables para su propia interpretación.
Según la fuente de información (The Conference Board), el nivel de empleo es la sumatoria de personas empleadas en cada país, y a su vez, la tasa de empleo radica en el porcentaje de empleados con respecto a la población. Por su parte, el total de horas trabajadas es la sumatoria de horas trabajadas en un año en el país, pero vale recalcar que a partir de esta variable se determina otra, llamada horas medias trabajadas, la cual representa el valor medio de horas por trabajador.
Antes de analizar la evolución del nivel de empleo en las regiones y posteriormente, en cada país, se calcula la tasa de empleo de cada región para poder conocer la estructura laboral del año 2014 (Tabla 15). Entre las cuatro regiones, Japón es quien tiene mayor tasa de empleo con el 51% de personas con trabajo. Llama la atención que, tanto América Latina como EE.UU., tengan una misma tasa de empleo del 47%, para dejar al último, a la UE-15 con el 45% de empleados.
Dentro de esta estadística no se tiene desagregada la información del mercado laboral, por lo que, no se considera qué tipo de empleo o subempleo tienen las economías, sino más, bien toman en cuenta a todas las personas que tengan trabajo. Se denota esto, debido a que, en América Latina, el subempleo es parte de la clasificación del empleo y éste, es quien concentra mayor participación dentro del mismo. Razón por la cual, puede explicar el nivel de empleo alto que tiene Latinoamérica para el año 2014 en comparación con el de EE.UU. y UE-15.
Tabla 15: Nivel de empleo por regiones, año 2014.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Al igual que en el crecimiento del PIB, el comportamiento del crecimiento del empleo entre EE.UU. y la UE-15, y a su vez, con Japón, mantienen similar tendencia, aunque es menor la relación de esta variable. El coeficiente de correlación de Pearson para la relación entre el crecimiento del empleo entre EE.UU. y la UE-15 es de 0,66, mientras que entre EE.UU. y Japón es de 0,58. Cabe indicar, que, aunque estas tres regiones han caído en el año 2009 con tasas de -3,7% (EE.UU.), -1,7% (UE- 15) y -1,5% (Japón), todas muestran la recuperación del nivel de empleo a valores positivos para el año 2014. En el Gráfico 6 se muestra la evolución del crecimiento del empleo de las regiones.
Gráfico 6: Evolución del Crecimiento del Empleo de UE-15 y Japón vs. EE.UU.
Con respecto a la relación que tiene el crecimiento del empleo entre América Latina y la UE-15 y EE.UU. se puede observar que ésta, es menos significativa que en la relación que existía en el PIB. El coeficiente de correlación de Pearson entre el crecimiento del empleo de Latinoamérica y EE.UU. es de 0,19 y con respecto a la UE-15 es de 0,20: por lo que, esta relación indica que a pesar de ser positiva no es significativa. Lo que sí, el principal resultado de la evolución del crecimiento del empleo para América Latina es que durante todo el periodo no tiene tasas de variación anual negativa, ni en el año 2009 donde para esta región tuvo una tasa de 0,4%, cuando EE.UU. tuvo de - 3,7%, Japón de 1,5% y la UE-15 de -1,7%.
Por otra parte (Gráfico 7), la evolución del empleo muestra una tendencia similar a la del PIB, puesto que para América Latina, la tendencia de los últimos tres años de análisis presenta un decrecimiento de la tasa del empleo, cuando en EE.UU. Japón y la UE-15 ocurre lo contrario.
Gráfico 7: Evolución del Crecimiento del Empleo de EE.UU., UE-15 vs. América Latina.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Sin embargo, las tasas de crecimiento medias del empleo en América Latina en todo el periodo y como es de esperarse, en cada subperiodos son positivas y mayores a las que presentan EE.UU., la UE-15 y Japón (Tabla 16).
Para Latinoamérica, la tasa de variación media anual del nivel de empleo en el periodo 1995 – 2014 es de 2,1%, siendo la región con mayor crecimiento de esta variable. Japón, por el contrario, es el único que durante todo el periodo decrece en -0,1%. EE.UU. y la UE-15 presentan la misma tasa media de crecimiento anual de 0,8%. El resultado que marca la diferencia es la caída, en promedio, de las tasas de variación anual de EE.UU. (-0,9%) y Japón (-0,5) en el periodo 2007 – 2010. Asimismo, aunque no es negativa, pero el crecimiento de la UE-15 cae de tener 1,2%, en promedio en el periodo 1995 – 2006, a tener 0,1% en el periodo 2007 – 2010 (diferencia de -1,1 puntos porcentuales).
Parece que la UE-15 no se recupera en sus niveles de empleo, puesto que mantiene el mismo crecimiento de 0,1%, tanto en el periodo 2007 – 2010 como en el periodo 2011 – 2014. Por el contrario, sucede en EE.UU., que luego de los años de crisis, este país recupera el crecimiento del empleo antes de la crisis, para el periodo 2011 – 2014.
Tabla 16: Tasas medias de variación anual del Empleo.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Los economistas mencionan que los niveles de empleo con el nivel del PIB tienen una vinculación directa, es decir, que según se produce más, crece el empleo, pero está claro que, al momento de realizar un análisis comparativo entre países de una región, cada uno de ellos tiene distintas políticas dentro de su mercado laboral, por lo que, se esperaría que las participaciones del empleo de los países de cada región, se mantengan en el mismo orden en las participaciones del PIB. Sin embargo, eso solo se cumple en los países de la UE-15 y no en América Latina. En la Tabla 17 se puede encontrar la participación del empleo de cada país con respecto al total de la región.
Efectivamente, se mantiene la concentración del empleo entre los primeros cincos países de ambas regiones, puesto que en América Latina agrupan el 87% del total de empleo de la región, mientras que en la UE-15 el 79%. Lo que llama la atención, es como varían las participaciones de los países en América Latina en cuanto al PIB y al empleo. Se mantiene la ubicación de Brasil y México como los países con mayores participaciones, tanto en el PIB como en el empleo, pero la variación existe en los países de Argentina Colombia y Venezuela.
En la participación del PIB, luego de Brasil y México, al 2014 son así: Argentina con el 9%, Colombia con el 8% y Venezuela con el 6%; ahora con el empleo, el orden cambia y con participaciones considerables: Colombia con el 10%, Argentina con el 7% y aparece Perú con el 6% por sobre Venezuela que tiene el 5% del total de empleo de la región. Esto indica que, existen países que producen más con menos empleo y esto, se podrá constatar al momento de analizar los resultados de productividad.
Tabla 17: Participación de países dentro del Total Empleo regional.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Al igual que con la participación del PIB al 2014, es importante no solo revisar la situación de este año, sino evaluar históricamente como ha sido la evolución del empleo de los países de cada región. De la misma manera, se presenta en los Gráficos 8 y 9, el crecimiento del nivel de empleo, tanto de América Latina como de la UE-15, con la misma agrupación de cinco países por gráfico.
En Latinoamérica, el crecimiento del empleo que ha tenido hasta antes del 2007, es muy similar al crecimiento del PIB, en el sentido de no tener un patrón igual entre los países, sino una aleatoriedad marcada cada año. Es relevante mencionar, que, de los primeros cinco países de esta región, solo Colombia con el 2,2% al 2014, supera la tasa media de crecimiento del periodo 2011 – 2014 (1,7%). Lo preocupante es que presenta una tendencia decreciente en todos los países en el periodo antes mencionado y se evidencia en el crecimiento al último año de Perú y Argentina que tienen tasas del -0,1% y -0,9%, respectivamente.
Con respecto a los siguientes cinco países, la situación en los últimos años presenta una cierta regularidad en el crecimiento del empleo, puesto que ninguno de ellos tiene tasas de variación negativas en el periodo 2011 – 2014 (con excepción de Uruguay en el 2012).
Es así, que dos países (Chile con el 1,6% y Uruguay con el 0,6%) estén por debajo de la media de la región, todos los países están creciendo en el nivel del empleo. Quien tienen la mayor tasa de variación al 2014 es Venezuela con el 3,1%, seguido de Bolivia con el 2,3% y finalmente, Ecuador con el 2,0%.
Gráfico 8: Evolución del Crecimiento del Empleo de América Latina.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Con respecto a la UE-15, se tiene los tres grupos de cinco países. En el primer grupo de países, la recuperación del empleo se nota claramente en el periodo 2011 – 2014, puesto que al año 2014, ningún país está por debajo del crecimiento medio europeo y la tendencia muestra ser positiva para todos los países de este grupo. Quien más ha crecido al 2014 es el Reino Unido con el 2,3%, seguido por España, Alemania y Francia con el 1,3%, 0,9% y 0,3%, respectivamente. Solamente Italia comparte el 0,1% de crecimiento con el de la media de la UE-15.
Tanto en el segundo como en el tercer grupo, lo preocupante en esa región, hablando en términos de empleo, es que países como Portugal y Grecia, por más que muestren una recuperación, al año 2014
Se ha podido constatar, no solo la tendencia del crecimiento del empleo en ambas regiones, sino también, el crecimiento medio durante todo el periodo y la participación de empleo que tiene cada país sobre el total del empleo de la región.
Gráfico 9: Evolución del Crecimiento del Empleo de la UE-15.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Pero, como se había mencionado antes, la otra variable que permitirá calcular los niveles de productividad, son las horas medias trabajadas. Esta variable es un indicador que refleja al total de horas trabajadas anuales por trabajador. En ese sentido, en todas las regiones se observa que la tendencia es decreciente en esta variable (Gráfico 10).
Además, América Latina es quien tiene el mayor número de horas medias trabajadas, puesto que al año 2014 asciende a 1.855 horas por trabajador, dejando en segundo lugar a EE.UU. con 1.763, seguido por Japón con 1.735 horas y finalmente, a la UE-15 con 1.625 horas. Lo que indicaría, que, en esta región, los trabajadores trabajan más horas anualmente, en promedio, en comparación con el resto de regiones, pero como se analizó antes, este es un resultado importante, puesto que el trabajar más horas, no necesariamente repercute en conseguir mayor producción y es la situación que se acaba de mostrar para Latinoamérica.
Justamente, esta idea se cambia de dirección, al momento de analizar la UE-15, porque al ser la región con menor horas medias trabajadas, en comparación con el resto, es el segundo en tener el mayor PIB.
Gráfico 10: Horas medias trabajadas por regiones.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Analizando individualmente a los países dentro de cada región, en el Gráfico 11 se muestra en el lado izquierdo a los países encima de la media de América Latina, y en la derecha, los que están por debajo de la media de esta región. Al 2014, solo tres países como México, Ecuador y Chile, con valores de horas medias de 2.137, 2.086 y 2.015, respectivamente, son los que superan la media de la región. Por el contrario, el resto de países están por debajo de la media de América Latina (1.855 horas). Lo que sí, se puede observar es que la tendencia de estos países es decreciente durante todo el periodo de análisis.
Gráfico 11: Horas Medias trabajadas de América Latina.
En lo que respecto a la UE-15, se tiene la misma clasificación en las imágenes del Gráfico 12. Cabe recordar que la media de la UE-15 es de 1.625 horas, por lo que, el resultado que más llama la atención es el de Grecia, donde el valor para el año 2014 es de 2.042 horas y es el país con más horas en promedio trabajadas por trabajador, mientras que Alemania con 1.371 horas, es el país con menos horas medias de la región. Este resultado es el mismo que se tiene para América Latina y el resto de regiones, puesto que Alemania siendo el país con menor horas es quien tiene mayor producción y, por el contrario, es la situación de Grecia. A nivel general, en algunos países europeos se nota la tendencia a decrecer en esta variable, pero en otros se mantiene el nivel de horas medias trabajadas a lo largo de las últimas dos décadas como es el caso de los países nórdicos.
Gráfico 12: Horas Medias trabajadas de la UE-15.
Fuente: Elaboración propia, a partir de The Conference Board – Total Economy Database.
Una vez analizado el comportamiento del PIB, del empleo y de las horas medias trabajadas, tanto en su evolución como en su estructura, se debe definir y evaluar los niveles de productividad de las regiones y de los países, ya que los problemas estructurales de América Latina podrán explicar las diferencias que existen con los países desarrollados.
Desde el punto de vista contable, el Banco Interamericano de Desarrollo [BID] (2001) señala que el crecimiento y desarrollo económico es el resultado de la acumulación de factores productivos y la eficiencia en su uso (productividad) para diferenciarse de sus competidores (competitividad). Donde la mano de obra (medida por horas trabajadas o número de trabajadores) y el capital (medido regularmente como maquinaria física) son los insumos tradicionales en la función de producción. Sin embargo, la transformación de esos insumos con tecnología, innovación, entre otros, permite que el producto se realice con la menor cantidad de insumos o con mayor valor agregado, es lo que se denomina incrementar la productividad.
Dentro de la literatura económica moderna, el principal objetivo es estudiar el crecimiento de la productividad con el fin de, por un lado, de analizar la eficiencia del uso de los factores productivos y por otro lado, de investigar si la innovación, el desarrollo tecnológico y otros factores inciden en el crecimiento de la productividad y en el crecimiento económico (Boggio, 2011).
En ese sentido, a raíz del comportamiento de los países desarrollados se puede definir que la productividad tiene una relación directa con el ciclo económico del país y viceversa. Además, de que los países con mayor crecimiento de productividad son aquellos que más desarrollan el cambio tecnológico en sus funciones de producción y aprovechan eficientemente la mano de obra y el capital físico (Timmer et al., 2011 y Van Ark,1996). Europa, por ejemplo, se caracteriza que el crecimiento de su productividad se debe a la tercerización de la economía, la estabilidad monetaria y por las nuevas instituciones, sin embargo, la caída de su crecimiento se debe por el rápido crecimiento del capital y la desaceleración del nivel de empleo. Por su parte, EE.UU. tiene como razones del crecimiento de su productividad, a la inversión y el desarrollo de tecnologías de información y comunicación (Timmer et al., 2011).
Con respecto a Latinoamérica, varios autores afirman que el crecimiento de las exportaciones y la apertura comercial como tal, aportan al crecimiento de la productividad, pero también, las medidas destinadas a actividades de comercio exterior. El manejo del tipo de cambio y la reducción de costos laborales son medidas que toman los gobiernos de esta región para incrementar la competitividad internacional, y, por ende, la productividad (Faúndez, 2011; Echavarría, Arbeláez y Rosales, 2006; Arteta, 2000 y CEPAL, 1993). Sin embargo, como se verá más adelante en los resultados, América Latina tiene niveles de productividad muy lejanos a los que presentan las economías desarrolladas.
Efectivamente, esta situación se debe a la complejidad de la estructura económica de Latinoamérica. Por un lado, una de las principales razones es el alto nivel de informalidad tanto en las actividades económicas como en temas laborales y además, de contar con una gran concentración de microempresas dedicadas a la agriculutura o al comercio. América Latina también se caracteriza por ser una región con niveles muy bajos de cualificación de la mano de obra, lo cual se transmite a ser una de las regiones con mayor número de horas trabajadas. Adicional a esto, no hay como olvidar que la inestabilidad política, la debilidad de las monedas, la existencia de condiciones laborales que están fuera del cumplimiento de la ley y los altos niveles de corrupción son factores que impiden el crecimiento de la productividad de la región (Céspedes, et al., 2014; Aravena y Fuentes, 2013 y Pagés, 2010).
Queda en evidencia que la productividad es un tema vital para investigar en los países de América Latina, no solo por la influencia que tiene en el comportamiento económico de la región, sino que la directriz a donde apuntan los países desarrollados para resolver los problemas estructurales internos y mejorar sus procesos productivos, sino que también, por los efectos que tiene la productividad en las estrategias de competitividad internacional de los países y en los niveles de informalidad. Por lo que, a continuación, en el siguiente capítulo, se mostrará, desde los aspectos teóricos, la definición de productividad, la manera de medirlo y los principales factores que influyen en su comportamiento; para que luego, se describa y compare el comportamiento de los niveles de productividad entre los países de América Latina con los referentes de los países desarrollados.