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José Raúl Capablanca nació en La Habana el 19 de noviembre de 1888. Aprendió a jugar a la edad de cuatro años. Cuando tenía once era ya campeón de Cuba. Durante varios años abandonó el ajedrez para dedicarse a sus estudios, que completó en la Universidad de Harvard. En 1909, a los veintiún años, siendo un desconocido, se consagró como maestro de categoría internacional, produciendo la sorpresa de todo el mundo al ganar un match a Marshall por 8 a 1 y 15 tablas. En rápida sucesión acumuló muchas victorias. Para mencionar únicamente los grandes torneos internacionales, diremos que ganó primeros premios en San Sebastián, 1911; Londres, 1922, y Nueva York, 1927 ; segundos premios en San Petersburgo, 1914 ; Nueva York, 1924. Unicamente en Moscú, 1925, tuvo que conformarse con el tercer premio. En match derrotó no solamente a Marshall, sino también a Kostich (La Habana, 1919) por 5 a 0 y ninguna partida tablas, y a Lasker (La Habana, 1921) por 4 a 0 y 10 tablas. Este último match le dio el título de campeón del mundo, que perdió frente a Alekhine en Buenos Aires, 1927.

Lo que más sorprende, incluso en un estudio superficial del método de juego de Capablanca, es su gran seguridad, su casi ausencia de descuidos y de falsas interpretaciones de posición. Es indudablemente la consecuencia de haber aprendido a jugar siendo un niño de cuatro años. En cierto sentido, el ajedrez es su lengua nativa. Para él la deducción de posiciones simples era muy fácil, mientras que los jugadores que han aprendido el ajedrez más laboriosamente, más tarde en la vida, tienen que estudiar las situaciones. Comparándolo con Rubinstein, quien junto con Capablanca fue considerado el más calificado rival de Lasker en el período anterior a la primera guerra mundial, los expertos piensan en una más alta calidad de Rubinstein a causa de la mayor profundidad de su estilo, pero en general, la opinión de los aficionados es favorable a Capablanca en el conjunto.

Rubinstein aprendió el ajedrez cuando tenía dieciocho años y nunca dominó totalmente las dificultades del medio juego, de tal manera que una y otra vez ha cometido sorprendentes descuidos, algunas veces en sus partidas mejor concebidas. Es como un orador que hablara una

lengua extraña, aprendida de mayor, de tal manera que, a pesar de sus profundas ideas, no siempre encuentra la palabra más apropiada. Por el contrario, Capablanca, cuando juega al ajedrez habla su lengua nativa y concibe sus pensamientos en términos exactos. A esto se debe también que juege las más difíciles partidas de torneo con relativa rapidez, agotando raramente todo el tiempo permitido para la reflexión. Nunca se encontró agobiado por el reloj.

Las reglas de la técnica significan para el ajedrez lo que las de la gramática para el idioma. Pero en nuestra lengua nativa es innecesaria la gramática, que es reemplazada por nuestra práctica del lenguaje, rica experiencia almacenada en nuestra subconciencia. Y Capablanca posee la máxima facilidad para el ajedrez.

Exactamente por esta superioridad de su mente ha triunfado al señalar errores y exageraciones de muchas de las viejas reglas. Pondremos ejemplos de esto.

La siguiente partida nos brinda la oportunidad de discutir el Ruy López en la forma más usada actualmente. PARTIDA NÚM. 53 RUY LOPEZ Nueva York, 1927 Blancas: Capablanca Negras: Vidmar 1.e4 e5 2.¤f3 ¤c6 3.¥b5 a6

Esta es prácticamente la única defensa de Ruy López usada hoy día, porque alivia la presión blanca y el avance de los peones del lado de dama y ofrece la esperanza de obtener una contraofensiva, aunque sea a costa de ciertas desventajas. Por otra parte, 3...¤f6, deja al primer jugador la iniciativa, y otras defensas, tales como 3...¤d4, o 3...f5, son evidentemente incorrectas.

No ha sido descubierta todavía, ni probablemente lo será, una defensa del Ruy

López que sea satisfactoria en todos sus aspectos. Esta apertura es raramente usada en los torneos modernos debido al hecho de que, hoy día, la jugada 1.e4 es difícilmente contestada por e5. La hipótesis que el autor estableció en su primer libro Ideas Modernas en Ajedrez, especialmente que la réplica 1...e5 es un error que se puede demostrar con un fuerte ataque contra e5 negro, come se hace en el Ruy López, es admitida actualmente en la práctica por los maestros.

4.¥a4 ¤f6

La alternativa principal 5...¤xe4 6.d4 b5 7.¥b3 d5, ha sido con frecuencia desechada a causa de los numerosos puntos débiles que crea a la negras, pero como ofrece al segundo jugador mayor espacio de acción para sus piezas que otras defensas, es usada con frecuencia por los jugadores combinativos.

Por analogía con posiciones similares, se podría pensar que 6.£e2 es más fuerte aquí. Actualmente la jugada de la torre es preferida en la práctica.

Como en la presente partida se jugará más adelante 11...0−0 12.h3, queremos destacar la diferencia con la más precisa continuación sugerida en nuestro comentario.

10.d4 £c7 12.h3 ¤c6

Lo más destacado de la posición es el estado de flujo en el centro, el cual es evidentemente favorable a las blancas, puesto que el segundo jugador no puede ponerle fin, sino con desventaja para él. En tales posiciones las negras deben obligar a su oponente a declarar sus intenciones en el centro −d5 y dxe5−, ya que no puede emprender nada debido a que el centro no está estabilizado. 13...¤d8 5.0−0 ¥e7 6.¦e1 6...b5 7.¥b3 d6 8.c3 ¤a5

En otros tiempos se consideraba necesaria esta jugada aquí, para permitir c5 y hacer posible de esta forma una contraofensiva en el centro y flanco de dama. Se argumentaba que después de d4 de las blancas el ¤ dama negro estaba reducido a la defensa del peón e5 y que además las blancas amenazarían aislar los peones negros de a6 y b5 con d5 y continuando el ataque con a4. Aunque este argumento es estratégicamente correcto, no tiene efectividad en esta posición, como fue reconocido durante el torneo de Nueva York de 1924. Es decir, las negras pueden jugar primero 8...0−0 sin temor, porque un inmediato 9.d4 daría al segundo jugador una magnífica partida después de la réplica ¥g4!

Después de 8...0−0, la mejor réplica de las blancas, por ello sería preparar d4 con 9.h3, teniendo que jugar ahora las negras ¤a5 por las razones ya mencionadas.

9.¥c2 c5 11.¤bd2 0−0

Las negras quieren provocar esta estabilización con la jugada del texto ¤c6. Muchos jugadores, con el mismo propósito, prefieren ¥d7 y ¦fc8, porque el ¤ negro en a5 puede prestar buenos servicios amenazando, por ejemplo, ir a c4, en caso de que las blancas continúen su desarrollo con ¤f1 y ¥e3.

13.d5

En su match con Tarrasch (1908), Lasker ensayó en dos partidas mantener el equilibrio en el centro sacrificando un peón con 13.¤f1, pero investigaciones posteriores han demostrado que el sacrificio no es absolutamente correcto.

14.a4

Normalmente, en esta variante de la apertura, las blancas emprenden un ataque de peones en el lado del rey, donde la fuerza de su superioridad en el centro le ofrece mayores posibilidades de movilización que a las restringidas piezas negras, Por su parte, las negras tratan de penetrar en el flanco de dama, rompiendo con sus peones y abriendo filas de tal forma que pueden confinar las piezas blancas y alejarlas así del ataque al rey negro. Por estas razones podía parecer ineficaz la jugada a4, porque aunque las blancas no intentan atacar en el flanco de rey, desean mantener la posición y además tratan de mantener cerrado el flanco de dama, para evitar un contraataque por aquí.

Un examen más detenido nos mostrará que la jugada a4 responde al deseo de mantener cerrado el lado de dama tanto como sea posible, alcanzando así una posición satisfactoria. Porque las blancas no pueden mantener completamente

cerrado el lado de dama contra la maniobra negra a5,b4. Con a4, y eventualmente con axb5, las blancas abren 1a columna a, es cierto, pero ello evita la apertura de otras. La columna a es la menos valiosa para los planes de ataque o cambio de las negras, porque es la más alejada del centro. Para evitar el cambio, las blancas deliberadamente se la ceden a las torres negras y se limitan a cubrir algunos puntos de entrada. De esta forma, apreciando en su verdadero sentido la jugada a4, se puede comprender que no es una jugada de ataque. Las perspectivas de ataque de las blancas están en el flanco de rey. La jugada a4 es un movimiento preventivo contra un posible contraataque negro que podría llegar a ser muy fuerte.

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