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Performance Limits of Spatially Distributed MIMO Systems

2.5 Introducing Spatial Constraints into MIMO Systems

2.5.3 Performance Limits of Spatially Distributed MIMO Systems

Aún hoy día, en las aldeas perdidas de la Unión Soviética es cosa frecuente encontrar campesinos que satisfacen necesidades rudimentarias únicamente con los medios de su propia economía: su pan lo hacen con el trigo o el centeno que ellos mismos han sembrado; su vestimenta la confeccionan con las gruesas telas que sus familias tejen durante las largas veladas de invierno, con el lino que ellos mismos cultivaron. Si hay que construir una choza su propio caballo le traerá al campesino la madera que él mismo habrá cortado y ésta será la materia prima de los muros; con su paja hará el techo; sólo necesitará que le proporcionen, desde afuera, los clavos y algunos otros artículos menos importantes.

En las lejanas tierras del norte donde viven los samoyedas y otros pueblos primitivos, la economía es aún mássencilla. Las manadas de renos que andan errando por aquellas tierras desérticas y las focas que los hombres van a cazar en el mar constituyen toda la base de la economía: el reno y la

foca le proporcionan al Samoyeda la carne y la grasa para su alimento; la piel del reno le proporciona la materia para su vestimenta y su tienda.

Muy distinto es el espectáculo de la gran ciudad moderna.

En ella no se puede encontrar ni un solo hombre que satisfaga por sí mismo todas sus necesidades, sin tener que acudir a la ayuda ajena; ni un solo hombre que se construya la casa con materiales que él mismo haya fabricado, que confeccione su ropa y produzca sus alimentos.

Centenares de millares de hombres pueblan las grandes metrópolis y cada uno de ellos tiene sus ocupaciones: miles de obreros metalúrgicos se pasan toda la vida en el torno o en el banco de trabajo, al lado de las máquinas, muchos de ellos nunca fueron al campo y no saben ni como arar la tierra ni como segar. Ocurre lo mismo con millares otros trabajadores: sastres, albañiles,

carpinteros, panaderos, choferes.

¿Cómo puede cada uno, trabajando en su estrecha especialidad, no morirse de hambre o de frío? Lo que ocurre es que viven en una estrecha dependencia; trabajan los unos para los otros: la tejedora sólo puede pasarse la vida en el telar, porque el panadero amasa el pan y porque el albañil construye. Es evidente que el panadero no hace el pan solamente para él, también lo hace para la tejedora, y el albañil construye viviendas para millares de hombres ocupados en otros trabajos. Si este lazo no existiera, la vida sería imposible en la sociedad moderna.

Recordemos lo que hemos visto en Rusia durante la guerra civil. Cuando un gran número de empresas industriales dejaron de trabajar y la superficie de las tierras cultivadas disminuyó en el campo; cuando los ferrocarriles casi dejaron de funcionar, y la relación entre las diferentes economías se debilitó, resultó imposible que el obrero se quedara constantemente en su banco de trabajo; el hierro que trabajaba el metalúrgico y el carbón que extraía el minero no podían

alimentarlos. ¡Cuántos obreros abandonaron entonces su industria por esta única razón y se fueron hacia el campo!; ¡cuántos obreros empezaron a cultivar papas o trigo en las afueras de la ciudad! Y cuando llegó el invierno, ¡cuántos obreros y empleados se fueron a cortar leña a los bosques para calentarse!

En resumen, la vida obligaba a los hombres a salir de los marcos estrechos de la división del trabajo y a volver al estilo de vida del campesinado, que, en aldeas lejanas, satisface todas sus necesidades por sus propios medios.

En conclusión, la división del trabajo sólo resulta posible en la sociedad moderna, porque los productores aislados, ocupados en distintas ramas del trabajo, entran en contacto unos con otros y ofrecen a los trabajadores de las demás especialidades los productos de su propio trabajo.

Cuanto más desarrollada es la sociedad, más profunda es la división del trabajo, y cuanto más importante es la relación entre las economías aisladas, más estrecha es la interdependencia de éstas. En la época actual13, la división del trabajo existe no sólo entre la ciudad esencialmente industrial y el campo que produce los víveres y las materias primas, sino también entre los países. Rusia es esencialmente un país agrícola, Alemania (y aún más Inglaterra) es un país industrial. Se comprende perfectamente que Rusia necesite de Alemania y de Inglaterra que la surten de máquinas y

productos industrializados. Se comprende que Alemania necesite el trigo ruso. La interdependencia de estos países se manifestó sobre todo durante la guerra, cuando Alemania estuvo condenada al hambre y varios productos industrializados faltaron en Rusia.

13. Los autores se refieren a 1929 (N. del E.)

Pero ¿cómo se realiza en la sociedad moderna la relación entre estas distintas economías?

Hemos visto que será bastante fácil organizar esta relación dentro de la futura sociedad comunista. A decir verdad, no se encontrarán empresas aisladas, independientes unas de otras, perteneciendo a particulares. La sociedad comunista será un todo dirigido por un centro único. Este núcleo dirigente organizará la producción y la repartición por ejemplo, destinará parte del pan hecho por los

panaderos a las necesidades de los metalúrgicos que fabrican las máquinas y viceversa; mandará hacer a los constructores las herramientas y la maquinaria que necesitan las panaderías

mecanizadas.

¿Es posible semejante relación entre distintas empresas dentro de la sociedad capitalista? Por cierto que no. Pues, como ya lo hemos señalado, la s empresas pertenecen a diferentes propietarios

privados y cada uno de ellos, al organizar su empresa, piensa en sus propios intereses y no en los de la sociedad. Dentro de los límites de su empresa el capitalista es soberano, dispone de sus bienes a su antojo: pone la empresa en marcha o la cierra, produce una mercancía u otra.

Pensándolo mejor y considerando lo que hemos dicho anteriormente, resulta que el poder

“ilimitado” del capitalista es, en realidad, muy limitado. Necesita de las demás empresas y de los demás capitalistas, aunque no fuera más que para recibir los productos de consumo para él y sus obreros y procurarse las máquinas y las materias primas necesarias a su fábrica. Y todos los demás capitalistas en las empresas donde se fabrican estos productos, son también propietarios que quizás necesitan de nuestro capitalista, pero, sea lo que sea, todos consideran, antes que nada, sus intereses particulares, sus intereses de propietarios.

La relación entre estas economías distintas, que necesitan una de la otra, pero entre las cuales cada una constituye un elemento autónomo de propiedad, sólo se puede efectuar de una manera: a través del intercambio de los productos en el mercado.

En la economía en la cual predomina el intercambio, cada productor en particular fabrica bienes, no con el propósito de satisfacer sus propias necesidades, sino con el de lanzarlos al mercado y de cambiarlos por otros productos que necesita.

En este caso, los productos se llaman mercancías y la economía basada en su producción se caracteriza por el intercambio.

La economía capitalista es una de las formas de la economía basada en el intercambio. Aquí sólo retendremos que la idea del régimen caracterizado por el intercambio es más amplia que la noción de “capitalismo”. Un régimen basado en el intercambio, pero que no sea capitalista, es posible como lo veremos más tarde; se puede en cierto sentido, relacionar con esta categoría la economía

soviética. La economía mercantil simple, que en ningún caso se debe confundir con la capita lista, aunque ambos sistemas está n basados en el intercambio, se relaciona también con esta economía. En la economía mercantil simple, el productor de la mercancía es dueño y vendedor de ella; en la economía capitalista, el productor de la mercancía no es dueño de ella, pertenece al capitalista que posee fábricas equipadas con máquinas y tiene los medios de producción. Esta es la razón por la cual el capitalista obliga al obrero, privado tanto de los medios de producción como de los medios de consumo, a trabajar para él.

Ya hemos visto que el objetivo principal de nuestro trabajo es el estudio de las leyes que rigen la economía capitalista. Pero esta tarea nos resultará mucho más fácil si empezamos por la economía mercantil simple y no por la capitalista. Sólo después de estudiar las leyes más sencillas de la economía mercantil simple podremos comprender las leyes más complejas de la economía capitalista.

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