CHAPTER 2: LITERATURE REVIEW
2.4 Performance Management Systems in the Higher Education Sector
Fuente: elaboración propia con base en mapa de ERU (2014), proyectos y planes parciales de renovación urbana
6.1.1. Proyectos de espacio público
Estos proyectos efectivamente han generado un cambio en el uso y las formas de relacionamiento del espacio, y allí el sector público es el impulsor de este tipo de intervenciones en el centro. Los resultados tienen varias connotaciones; los grandes proyectos se desarrollaron en medio de resistencia y conflictos sociales, algunos de los cuales aún perduran.
Los propósitos de generar espacio público, como el Parque Tercer Milenio, el Eje Ambiental y la Plaza de la Mariposa, partían de contextos de un profundo deterioro físico, social y ambiental en un entorno de gran inseguridad, congestión y pérdida de control por parte de las autoridades. Estas transformaciones muestran cómo en intervenciones que individualmente pueden tener sentido los esquemas utilizados pueden ser desacertados si no se tiene en cuenta la organización social, el papel de los actores involucrados y su participación en procesos de apropiación. Lo mismo sucede si no se integran estos proyectos al entorno en el que se encuentran y van acompañados de procesos paralelos de acciones que permitan que no sean aislados y que su impacto produzca los efectos deseados.
6.1.1.1. Parque Tercer Milenio
Este escenario es un ejemplo de ello. Iniciado como uno de los proyectos emblemáticos de la Alcaldía de Peñalosa, ha sido una de las pocas actuaciones de renovación urbana en la ciudad llevada a cabo directamente por el gobierno. Con anterioridad se habían puesto en práctica otras intervenciones, proyectos pequeños desarrollados por la iniciativa privada con un éxito desigual, pero puede afirmarse que la ciudad poseía escasa experiencia y tal vez muy precisa como la del complejo habitacional de Nueva Santa Fe.
El impacto de este espacio ha levantado grandes polémicas entre los ciudadanos, que tenían una gran expectativa ante su desarrollo y que esperaban que contribuyera a revitalizar una zona de altísima violencia e inseguridad. Su tamaño hace pensar que los beneficios directos contribuirían a mejorar todo el Centro Tradicional y sus alrededores.
El parque, que es solo una parte de la OEC, nace como proyecto en 1998 como componente de la política de recuperación del centro de Bogotá, que deseaba dotar a la capital de un lugar urbano con carácter cívico, metropolitano, integrador y simbólico. El objetivo fue promover la renovación urbana y social del sector más deteriorado de la ciudad conocido como El Cartucho, así como sus alrededores. El monto de la inversión fue de 79 millones de dólares50, y el proyecto, que duró seis años, finalizó en el 2004. La iniciativa se encaminaba a rehabilitar el lugar, crear una gran área verde y promover y urbanizar las áreas colindantes, mediante la introducción de nuevos usos y la consolidación de los ya existentes, así como mejorando las condiciones de vida de sus habitantes51.
Como resultado de la iniciativa, el fuerte componente social de este magaproyecto lo hizo más complejo y polémico. Los ciudadanos, por otra parte, no encontraron una respuesta a la concreción de otros proyectos publicitados alrededor del parque, quedando aislado y perdiendo progresivamente el objetivo urbano original. Más grave aún, como resultado del aplazamiento de procesos que requerían mayor intervención estatal, la dinámica social creó impacto en sus zonas aledañas y se crearon otros tugurios como el denominado Bronx y Cinco Huecos, que, como afirma (Mayorca, 2012), se perfilan como los nuevos cartuchos de este siglo, además del problema que se ha extendido también a La Favorita y Los Mártires.
En definitiva, en términos urbanísticos, el parque sería el centro de una pieza central de la transformación del sector, articulando San Victorino y San Bernardo. Desde ese punto de vista fue una gran intervención con potencial de convertirse en el espacio público más importante del Centro Tradicional, junto con la Plaza de Bolívar. Simultáneamente, empezarían los procesos de renovación de estos dos sectores, lo cual traería un cambio sustancial a la zona, impulsando además las intervenciones requeridas en el costado norte de la carrera 10, y de esa manera promoverían los procesos de ese borde, vecindario de las entidades de los gobiernos nacional y distrital. A pesar de lo
50 Se desarrolló en tres fases principales: el levantamiento del censo de población de la zona, la demolición de los
predios y la cconstrucción-aadaptación.
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En consecuencia, su puesta en práctica requería formular alternativas viables que pudieran mejorar la situación de los diferentes grupos de residentes, no solo enfocadas a facilitar su realojo en otros lugares, sino también su capacitación en oficios que les permitieran un cambio y mejoramiento de sus condiciones de vida. Todo ello con una estrategia de seguridad y convivencia. A través de la Oficina de Renovación Urbana y del IDU, se logró la compra del 80% de los 640 predios que se requerían para el desarrollo del proyecto de renovación.
anterior, como se evidencia, estos proyectos no son hoy en día una realidad: la renovación de Santa Inés, los proyectos de vivienda de San Bernardo, el centro comercial de cielos abiertos de San Victorino y las intervenciones institucionales del borde oriental aún no se han realizado, lo que ha agravado la situación del desuso del parque y de su entorno.
6.1.1.2. Plaza de la Mariposa
Ubicada en el importante sector de San Victorino, en la avenida Jiménez, la Plaza de la Mariposa fue un proyecto de recuperación de espacio público que pretendía generar, además de un punto de encuentro, el tránsito en una de las zonas comerciales más importante del centro y de la ciudad; sería, entonces, el lugar de conexión con alternativas de transporte público masivo. El proyecto fue ampliamente reconocido por el cambio sustancial de actividades que allí se desarrollaban, así como por la generación de espacio público en una zona de un alto nivel de deterioro. Su ejecución dio inicio a la creencia de cambios sustanciales en este sector.
La construcción de la Plaza durante la administración de Peñalosa52, e inaugurada a mediados del 2000, implicó la reorganización de una manzana de la galería Antonio Nariño, uno de los puntos de encuentro histórico de la ciudad, la reubicación de alrededor de 700 vendedores estacionarios y la construcción de elementos simbólicos como la Mariposa, obra del maestro Edgar Negret.
Si bien la obra fue terminada y entregada, convirtiéndose así en uno de los íconos de recuperación del espacio público de la ciudad, el éxito de esta dependía, en parte, de la ejecución de intervenciones urbanísticas en el resto del sector de San Victorino, del cuidado de las obras, la regulación del uso del espacio público por parte de vendedores ambulantes y la implementación de planes de regularización y manejo que redujeran el tránsito de vehículos privados y la peatonalización de la vía oriental de la plaza.
Como resultado de varias acciones que no se han desarrollado de la manera y en los tiempos presupuestados —entre ellas, el mantenimiento físico adecuado—, se ha
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