3.5 Data Features and Statistics
4.2.4 Performance Metrics
Varios son los agentes capaces de producir infecciones en el personal de salud mediante accidentes biológicos, así lo afirmaron (Finol Muñoz, Ortega Marín, Domínguez Fernández, Rivero Colina, & Querol Fernández, 2014) que describieron al VIH, virus de la hepatitis B y C, virus del ébola, virus del dengue, virus herpes 1 y 2, virus de la varicela, Treponema pallidum, Corynebacterium, Rickettsia sp, Leptospira sp, micobacterias incluyendo la tuberculosis, Mycoplasma, Plasmodium, Toxoplasma, Cryptococcus y Blastomyces, Influenza, como microorganismos capaces de trasmitirse por exposición percutánea.
Sin embargo, según (Yélamos, Guzmán Vera, Martínez Vidal, Álvarez Castillo, & Sagües Cifuentes, 2012) los agentes más frecuentemente involucrados en infecciones al personal de salud son el virus de hepatitis B (VHB), virus de la hepatitis C (VHC) y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
2.3.1.1. Virus de la hepatitis B (VHB)
El VHB, se inactiva mediante calor seco a 170°C durante más de una hora, autoclave 121°C por 20 minutos, hipoclorito de sodio al 0,5% y glutaraldehído al 2%. (Negroni, 2009).
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Según la OMS (2014) se trasmite de la madre al niño (transmisión perinatal), transmisión sexual y exposición directa a sangre teniendo especial mención el uso de agujas contaminadas entre consumidores de drogas. Una vez producida la exposición, el período de incubación es de 75 días pero puede oscilar entre 30 y 180 días.
Casi todos los afectados por el VHB están libres de síntomas durante la fase de infección aguda, sin embargo, algunas personas desarrollan un cuadro agudo con síntomas que duran varias semanas e incluyen coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema, náusea, vómitos y dolor abdominal. Más del 90% de los adultos sanos infectados se recuperarán y se librarán del virus en un plazo de seis meses. (OMS, 2014). En cerca del 6% de los casos, el VHB puede provocar graves daños en el hígado como cirrosis y fibrosis, lo que significa que el virus puede permanecer en el cuerpo pasados seis meses. (Franciscus & Highleyman, 2008).
Para el diagnóstico se deben realizar pruebas de sangre que detecten antígenos y anticuerpos contra el virus y mediante las cuales podemos distinguir infecciones agudas y crónicas. (Franciscus & Highleyman, 2008)
- Antígenos de superficie de la hepatitis B (HBsAg): Puede detectarse en el suero durante el período de infección aguda con el virus, indica que una persona es infecciosa. La persistencia del HBsAg por más de seis meses indican una infección crónica.
- Anticuerpos de superficie contra la hepatitis B (anti-HBs): Su presencia se interpreta como recuperación e inmunidad frente a la infección con VHB. Los anti-HBs también aparecen cuando se está vacunado contra la hepatitis B.
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- Pruebas de Carga Viral: Las pruebas de carga viral miden la cantidad de ADN del VHB que circula por la sangre. Una carga viral detectable indica que el VHB se está multiplicando activamente y también son útiles para indicar si el tratamiento está siendo eficaz.
El tratamiento contra la hepatitis B aguda se centra en mantener el equilibrio nutricional, que incluye la reposición de los líquidos perdidos por vómitos y diarreas. Para la hepatitis B crónica se pueden prescribir medicamentos antivirales e inyecciones de interferón lo cual puede retardar la progresión de la cirrosis, reducir la incidencia del carcinoma hepatocelular y mejorar la supervivencia a largo plazo. (OMS, 2014).
2.3.1.2. Virus de la hepatitis C (VHC)
El virus de la hepatitis C (VHC) produce una infección aguda la cual es asintomática en un 80% de los pacientes, mientras que, el restante porcentaje presentan síntomas como: fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), aproximadamente el 15-45% de las personas infectadas eliminan el virus espontáneamente en un plazo de seis meses, sin necesidad de tratamiento alguno (OMS, 2014). La infección
crónica se produce en un 60 a 85% de los pacientes, cuando se mantiene la infección más allá
de ese periodo de tiempo, lo cual puede llevar a la evolución de la infección hacia una cirrosis hepática en el 20% de los casos. (Guarner & Enríquez, 2008)
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El VHC se transmite por vía sanguínea, siendo las causas de infección más comunes las prácticas de inyección poco seguras, la esterilización inapropiada de equipo médico y el uso de sangre y productos sanguíneos sin analizar, vía sexual y perinatal. (OMS, 2014)
Según la (OMS, 2014) el diagnóstico precoz de la hepatitis C es poco frecuente ya que la infección aguda con el VHC es generalmente asintomática. Se diagnostica en dos etapas: un examen serológico para la detección de anticuerpos anti-VHC lo cual revela que la persona está infectada con el virus, posteriormente se debe realizar una prueba de ARB del VHC para confirmar la infección crónica. Dado que entre el 15 y el 45% de las personas infectadas con el VHC eliminan espontáneamente la infección, aunque ya no estén infectadas, los análisis serológicos de esas personas revelarán la presencia de anticuerpos anti-VHC.
La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, ya que la respuesta inmunitaria puede eliminar la infección espontáneamente. El tratamiento habitual es una combinación de terapia antivírica con interferón y ribavirina, eficaz contra todos los genotipos de VHC. (OMS, 2014)
2.3.1.3. Virus de la inmunodeficiencia humana VIH
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), actúa alterando la función de las células inmunitarias, especialmente los linfocitos CD4, debilitando los sistemas de vigilancia y defensa contra infecciones y algunos tipos de cáncer. La transmisión del VIH puede hacerse mediante sangre, leche materna, semen o secreciones vaginales (OMS, 2013). Por lo tanto, las vías de transmisión del virus son: sexual, parenteral y perinatal. (Negroni, 2009)
19 Tabla N. 1.
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Para el diagnóstico de la infección por VIH, inicialmente se realiza la técnica de ELISA con el suero del paciente, en el que se busca anticuerpos específicos contra el virus. Si esta prueba es reactiva, debemos confirmar el diagnóstico mediante la prueba Western blot en la cual se enfrentan, antígenos virales con anticuerpos contra el virus presentes en el suero del paciente. (Negroni, 2009). El tratamiento para la infección con el VIH, consiste en una politerapia con tres o más antirretrovíricos con lo cual, se controla la replicación del virus dentro del organismo (OMS, 2013).