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clásicos periódicos hay otros medios que se catalogan dentro del mismo apartado de “prensa escrita”. Porque esta primera acepción de “impreso periódico” dio paso, con el adve- nimiento de la sociedad de masas, a otros formatos de carácter igual- mente social que ampliaron y hasta modificaron, el campo de lo que se conocía como periodismo. Hacemos así alusión a las revistas de todo tipo, a los semanarios, a los suplementos dominicales, etc. Tantas variantes hacen que sea difícil referirse a la prensa como algo uniforme y homogéneo.

Mucho más difícil es pensar en la posibilidad de encontrar rasgos comunes en esta amplia tipología de soportes de comunicación. No obstante, pueden destacarse algu- nos muy generales que nos dan la idea de que nos movemos en un territorio enorme pero con ciertas bases compartidas: el prestigio social (lo que se escribe es serio y creíble por el hecho de estar escrito...); escasa presión temporal (se pueden leer en cualquier mo- mento de la jornada porque la actualidad de que se habla llega hasta “ayer”); carácter objetivo e impersonal (se intenta dar la infor-

“La prensa no sólo está

constituida por los diarios

que ofrecen

noticias y actualidad”

mación desprovista -en lo posible- de evaluación); especialización de los profesionales, cada vez más puntual...

Para cerrar estas notas iniciales sobre la prensa, querríamos hacer una reflexión sobre su valor sim- bólico: Si la televisión es el prin- cipal medio de comunicación de acuerdo con sus índices de au- diencia, la prensa sigue siendo la referencia cuando se piensa en la información de actualidad y en lo que, en un exceso de pasión, lla- maríamos “índices de incidencia”, es decir, del impacto que producen y de la fortaleza y consistencia de sus efectos sobre las personas que los leen. Quizás su importancia varíe por el tipo de consumo al que se somete a ambos medios, y el valor social que se les asigna de forma inconsciente.

Mientras a la televisión se le re- conoce sobre todo su aspecto lúdico, a la prensa se le sigue considerando como deudora de la tradición periodística más pura; aquella que tenía como principales objetivos éticos a la verdad, la ac- tualidad, la trascendencia y la inde- pendencia. Porque, aunque ya es habitual reconocer el fuerte peso de la televisión en el campo de la comunicación social, la prensa sigue siendo, todavía, el principal medio que se cita como referencia seria por la mayoría de la gente a la hora de hablar de la influencia sobre la opinión pública.

¿Cómo se puede clasificar

tanta variedad de “prensa”?

Las dos principales referencias para obtener datos sobre los medios de comunicación son la Encuesta Ge- neral de Medios (EGM) y la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD). La EGM, como su nombre indica, es una encuesta sobre hábitos de consumo de medios de comuni- cación que se realiza periódicamente a una cantidad representativa de individuos. La OJD es el organismo oficial que supervisa la difusión -que no la tirada, que suele ser mucho mayor- de la mayoría de los medios impresos en España. No todas las publicaciones que se acogen a sus criterios pueden considerarse como “prensa escrita” tal como la entiende la gente, pero los principales medios periodísticos que conocemos sí es- tán controlados por este organismo.

Esta clasificación de medios im- presos está compuesta de nueve categorías que abarcan todas las

OBJETIVOS ÉTICOS DE LA PRENSA VERDAD

ACTUALIDAD TRANSCENDENCIA

INDEPENDENCIA

CATEGORÍAS DE MEDIOS IMPRESOS (SEGÚN OJD)

DIARIOS (de información general, de información deportiva, de información económica, etc.)

REVISTAS PUBLICACIONES TÉCNICAS SUPLEMENTOS PUBLICACIONES GRATUITAS NO PROFESIONALES GUÍAS Y DIRECTORIOS GUÍAS TELEFÓNICAS POR CLASIFICAR PUBLICACIONES DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA Fuente: www.ojd.es

posibilidades de publicaciones pe- riódicas con presencia activa en España.

Siguiendo este modelo y sin pre- tender realizar aquí una catalo- gación exhaustiva ni demasiado pormenorizada de los medios de comunicación impresos, habría que considerar al menos dos grandes grupos, los periódicos y las revistas. Cada uno de los cuales hemos cla- sificado a grandes rasgos según se indica en los cuadros correspon- dientes porque es la forma que nos parece más cercana a los criterios que circulan entre el público de hoy día.

¿Qué diferencias existen entre los periódicos y las revistas? Desde el punto de vista técnico, su formato y estructura, las secciones que los componen, la calidad del papel, la forma en que se leen y, no se sabe si como antecedente o como con- secuencia de todo lo anterior, los contenidos que los nutren, que si en los periódicos se centran en la ac- tualidad, en las revistas se subordi- nan a temáticas muy variadas. Otra diferencia importante es la periodi- cidad. Mientras que el periódico es una compañía informativa cotidiana, es decir, de cada mañana, que de ahí le viene el nombre genérico de “diario”, la revista no tiene una pe- riodicidad uniforme. Desde revis- tas semanales hasta algunas que son semestrales o incluso anuales, podemos encontrar toda una gama en la aparición de cada número.

Desde el punto de vista social, los separa un espacio amplísimo de costumbres, de comportamientos, de intereses de toda clase... y, mucho de todo eso, afectado por las diferentes actitudes y criterios de elección que, frente a ambos el diario y la revista, tienen las personas que los compran, los leen y, en oca- siones los coleccionan. Finalmente hay que tener en cuenta una impor- tante diferencia de base: el periódi- co y la revista tiene cada uno su pú- blico, muy específico y determinado.

Los periodicos o “diarios”

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