C. DATA CLEANING AND CODING
3. Performance and Occupation Data
Aquí abajo tiene una lista con los nombres de las Benzodiazepinas más comunes, tanto el nombre comercial, o la marca, como el nombre químico, ya que los médicos a veces usan ambos en las consultas. El nombre químico será el que se use en la caja de pastillas o en el bote. Existen otros sedantes disponibles aparte de la familia de medicamentos de la Benzodiazepina.
Nombre de la medicina Nombre Comercial Diazepán
Valium, Ducene, Antenex Oxazepán
Serepax, Murelax, Alepam Nitrazepán
Mogadon, Alodorm Temazepán
Euphynos, Normison, Temaze Lorazepán Ativan Flunitrazepán Rohypnol, Hypnodorm Bromazepán Lexotan, Lexatin Clonazepán Rivotril
Gorra pensante Las Benzodiazepinas son adictivas y pueden
producir un montón de efectos secundarios muy graves y síntomas del síndrome de abstinencia (¡incluso mientras las está tomando!). Cuando las Benzodiazepinas fueron introducidas por primera vez hace unos treinta años, el mundo médico respiró con alivio ante el hecho de que por fin hubiera disponible una medicina sedante que se decía que no era adictiva ni tenía efectos secundarios.
Han pasado treinta años y ya sabemos un poquito más. Estas medicinas sí que tienen efectos secundarios y están entre las más
adictivas, tanto físicamente como psicológicamente. El efecto de estas drogas en un grupo masivo de gente en todo el mundo ha sido devastador. Personas confiadas han tomado las dosis prescritas y han sufrido enfermedades extremas a largo plazo debido a la dependencia y al síndrome de abstinencia. Algunas personas las han estado tomando durante veinte años o más.
Las benzodiazepinas llegan a prescribirse no sólo para afecciones psicológicas, sino también para enfermedades físicas, para relajar la tensión muscular por ejemplo. Algunas personas con las que he hablado, a las que se les han recetado benzodiazepinas para relajar los músculos después de algún accidente, se han vuelto ansiosos y los doctores les han hecho creer que la culpa es de algún problema psicológico adicional.
Hasta que llegue el día en el que todos los médicos sean conscientes de los problemas que estas drogas pueden causar, a la gente se le seguirá prescribiendo una y otra vez durante mucho tiempo. Los médicos están empezando a darse cuenta de que hay un problema y han empezado a modificar la prescripción de las benzodiazepinas. En la década de los 70 un documental de Esther Rantzen, una periodista de investigación británica, abrió los ojos de la gente ante los peligros del mal uso de la benzodiazepina. Según dicen, poco después de que se emitiera el reportaje, a todos los médicos del Reino Unido se les dio una “guía” estricta sobre cómo usar las medicinas correctamente, para las dolencias adecuadas, en las dosis adecuadas.
Las benzodiazepinas funcionan bloqueando los receptores nerviosos del cerebro, eliminando las sensaciones desagradables que se experimentan durante la ansiedad. El problema empieza cuando el cuerpo se acostumbra a la dosis y requiere más medicación para tener un efecto terapéutico. Cuando el cuerpo se da cuenta de la necesidad de una dosis más alta de la medicación empieza automáticamente el síndrome de abstinencia, creando síntomas del síndrome de abstinencia incluso cuando todavía se está administrando la medicina. El paciente cree que lo que pasa es simplemente que su ansiedad está empeorando y el doctor incrementa la dosis para controlarlo. Esto surte efecto a corto plazo y el proceso vuelve a empezar de nuevo hasta que se llega a una dependencia total y se requiere una dosis más que terapéutica. El paciente se vuelve incapaz de afrontar sin la medicación su ansiedad agravada y se siente mal mientras la toma, debido a un empeoramiento de los síntomas del síndrome de abstinencia. Cuando después el paciente se da cuenta de la situación en la que se encuentra e intenta abandonar la medicación, el bloqueo creado por la benzodiazepina entre los nervios y el cerebro, que debería estar deteniendo la ansiedad, se retira causando una explosión de sensaciones y síntomas que invaden el cuerpo. Es como menear una
botella de champán y hacer saltar el tapón. El paciente siente que su cuerpo está fuera de control, una oleada repentina de sensaciones corporales extremas produce una sobrecarga sensorial llamada “ansiedad de rebote”. No es peligroso, pero es terriblemente desagradable, especialmente si el paciente no es consciente de lo que le está pasando.
Gorra pensante ¡Esto es un hecho! ¡Investigaciones científicas muy
bien documentadas han demostrado que este es el caso! Vea las investigaciones de la Prof. Heather Ashton en su página web: www.benzo.org.uk/profash.htm
Si se está planteando empezar un programa de retirada de la medicación pero no cree que sea dependiente de la medicación, es totalmente recomendable que reduzca su dosis lentamente, por si acaso. Es poco común pero se han dado casos de ataques cuando se ha dejado la medicación bruscamente. Para evitar esto, simplemente siga el programa gradual de retirada de la medicación que tiene en el capítulo acerca del tema.
Tenga en cuenta que un programa de retirada gradual y sensato le ayudará a prevenir esta ansiedad de rebote extrema y los síntomas del síndrome de abstinencia. Vea el capítulo acerca de los programas de retirada.