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La protección de diversas zonas del territorio tiene como finalidad asegurar la continuidad natural de los ecosistemas, preservándolos de actividades urbanísticas e industriales destructivas y evitar el uso abusivo de sus recursos. Dentro de los recursos no renovables de un país, el patrimonio geológico ocupa un lugar relevante, pues proporciona un conocimiento fundamental para conocer la historia de la Tierra y la vida que en ella se desarrolla. Al mismo tiempo, su estudio e interpretación pone de manifiesto otros recursos potencialmente utilizables que, utilizados de forma racional y ordenada, puedan resultar beneficiosos para la humanidad. Es por ello necesario, no sólo preservar el medio natural y, en este caso, el patrimonio geológico, sino también estudiarlo en detalle, para así difundir el conocimiento que encierra y crear conciencia de su conservación.

Atendiendo a estas consideraciones, se puede definir un Lugar de Interés Geológico (L.I.G.) como un recurso natural no renovable, donde se reconocen características de especial importancia para interpretar y evaluar los procesos geológicos que han actuado en un área.

En este sentido, se ha considerado conveniente la realización de un inventario de lugares de interés geológico dignos de medidas de protección y aprovechamiento con fines divulgativos, educativos y/o turísticos. El contenido, posible utilización y su nivel de significado definen pues un L.I.G. que puede corresponder a un punto, un itinerario o un área.

7.1 Relación de los L.I.G.

En la Hoja de Constanza, debido a sus dificultades orográficas y a la propia geología de la misma, sólo se han seleccionado dos itinerarios que se describirán a continuación.

7.2 Descripción de los lugares

• Nº1. “Corte geológico desde la Ciudad de Constanza a Valle Nuevo”. Este corte N- S permite realizar una serie de buenas observaciones en la Fm. Tireo siguiendo la carretera de Constanza a S. José de Ocoa.

− Desde la terraza del Hotel Altocerro se puede observar una amplia panorámica del Valle de Constanza y tener una visión de conjunto del itinerario a seguir. − Afloramientos de calizas de la Fm. Tireo, en un pequeño cerro testigo en el

inicio de la subida a La Japonesa. Estos afloramientos ya fueron citados por Bowin (1966) y Lewis et al (1991) y además, el primer autor dató fauna Cenom- Turón que permiten asignarlos al Tireo inferior.

− Después de la Colonia Japonesa, y nada más pasar un collado que da vista al Valle de Río Grande, se observan varios niveles de terrazas. Unos metros más adelante, en un pequeño escarbadero hay una serie de niveles sedimentarios lutíticos, de color marrón oscuro, intercalados entre las rocas volcanoclásticas de la Fm. Tireo. La cartografía de estos niveles ha permitido definir una estructura anticlinal.

− En la trinchera de la carretera, junto a la localidad de El Convento se observan unos niveles de “cherts”, de espesores centimétricos, con colores amarillentos, que ya fueron citados por Lewis et al (1991) como “chert” de El Convento. Desde este punto puede observarse como una colada reciente (del Volcanismo Cuaternario) rellenó el Valle a modo “intracanyon”, posteriormente ha vuelto a ser erosionada. Así, en el cauce del barranco hay un buen afloramiento de la misma, pudiendo comprobarse que se trata de un basalto flogopítico con disyunción columnar.

− Continuando el corte de esta carretera, en el entorno del punto (320.700- 2085.450), aflora una potente colada de riolitas perteneciente a la parte superior de la formación Tireo. Es una roca de matriz rosácea con abundantes fenocristales de cuarzo y feldespato, visibles a simple vista. El contacto de esta colada sobre las tobas de la Fm. Tireo es muy nítido y se sigue muy bien a lo largo de esta carretera.

− El Cerro Castillito (320.125-2084.500) es un domo de similar composición a la de estas coladas, y presenta una brecha de borde, constituida por fragmentos y bloques monomícticos y angulosos de riolitas.

− Siguiendo esta carretera hacia el sur, próximo al límite con la Hoja de Sabana Quéliz (321.000-2083.450). Aparecen sobre las coladas riolíticas (mencionadas), primero unos niveles de “chert” casi incartografiables, y después una serie de calizas del techo de la Fm. Tireo (datadas como

Maastrichtiano). Unos metros más arriba esta unidad mesozoica es cubierta por las coladas basálticas de los volcanes cuaternarios de Valle Nuevo, que cubren estas laderas y cuya observación se realiza mejor en la Hoja limítrofe (Ver L.I.G. en la Hoja de Sabana Quéliz).

• Nº2. Niveles de calizas con fauna de gasterópodos en el área de cabecera de Río Blanco

Este punto tiene muy mala accesibilidad, ya que con coche sólo se puede llegar hasta un almacén a unos 300-400 m del muro de la Presa de Río Blanco. Desde este punto se puede seguir hacia Las Casas de Los Botados por una senda transitable con caballerías. Desde las últimas casas, al pie del deslizamiento de Monte Llano (“Casa Jesusito”)se continua a pie hacia la zona de cabecera de Río Blanco. Este corte del arroyo es muy interesante, pues permite observar en primer lugar, tobas volcánicas de color rojizo con lapilli acreccionario en las proximidades de la confluencia de Río Blanco con la Bojuquera. A unos metros, aguas arriba, se observa el frente de cabalgamiento. Continuando el corte, afloran en el lado occidental del barranco unas masas de rocas rojo-negruzcas del tipo “jaspes con manganeso” similares a los observados en la Hoja de Gajo de Monte en Los Guayuyos.

En el fondo del barranco (a cota 1070 m) se observa la serie sedimentaria estratificada, constituida por lutitas y margas pizarrosas con niveles de calizas con fauna de gasterópodos, son moldes del tamaño de un “gorro andaluz” (“rondeño”). A techo se intercalan niveles de tobas gris-verdosas y calizas tableadas negras de espesores individuales de 15-20 cm. Sobre esta serie sedimentaria aparecen los niveles, citados, de jaspes de Manganeso.