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Externas, internas o exteriorizadas, según el lugar por el que fluya la sangre. Arteriales, venosas o capilares, según el vaso sanguíneo que se rompa.

Si es una hemorragia arterial externa, hay que aplicar sobre la herida una gasa o compresa estéril, presionando directamente con la mano la herida, trasladando al accidentado a un hospital.

Como caso extremo existe otro método que se denomina torniquete, para cohibir una hemorragia, pero si se hace de forma inadecuada, puede producir lesiones irreversibles de tipo vásculo - nervioso, por lo que sólo puede ser ejecutado, por personal especializado.

En caso de aplicarlo, se utilizará un material elástico y ancho, colocándolo por encima de la herida. teniendo especial cuidado, en vigilar que el miembro no se quede amoratado ni frío.

No aflojar el torniquete una vez aplicado, si no es por personal cualificado, ni taparlo con ropas. En lugar visible se le colocará al herido un cartel que indique la hora en la que se practico el torniquete, y la palabra urgente, trasladándolo al hospital.

Si el herido ha sufrido un golpe o traumatismo o se halla en estado de shock, ( pálido, frío, pulso débil, incoherente, etc. ) podemos sospechar que se trata de una hemorragia interna.

En este caso, acostaremos al herido boca arriba con la cabeza ladeada y los pies en alto, cubriéndolo con una manta y trasladándolo a un hospital.

11.8.1 HEMORRAGIAS EXTERIORIZADAS.

Hemorragias por el oído, no le moveremos bruscamente la cabeza, y cubriremos el oído con gasas estériles, sin taponar, trasladándolo al hospital. La posición mas adecuada será la de defensa o ventral situando el oído que sangra en la parte de abajo.

Hemorragias por la nariz: Mantendremos al herido con la cabeza normal, o ligeramente inclinada hacia delante, comprimiendo con un dedo la fosa sangrante y taponando con una gasa, trasladar al hospital. Hemorragias por la boca: Las hemorragias por la boca procedentes del pulmón se reconocen porque la sangre surge al exterior con o tras golpes de tos mezcladas con espumas y burbujas y es de color rojo vivo, el herido no suele perder el conocimiento.

Actuaremos colocando al herido en posición semisentada y conservaremos la materia expulsada para su observación.

Si son del aparato digestivo la sangre es expulsada al exterior por vómitos y suele ir mezclada con restos alimenticios, el color será rojo oscuro y el herido se suele marear e incluso perder el conocimiento.

Las medidas a tomar serán, mantener al herido en reposo absoluto, acostado en posición de seguridad. Conservaremos igualmente los productos del vómito.

También se puede dar el caso de hemorragias de las encías o por perdida de alguna pieza dental. En las hemorragias urinarias, mantendremos al herido en reposo absoluto y se trasladará urgente a un hospital.

11.9 FRACTURAS.

La fractura es la rotura de un hueso y pueden ser cerradas o abiertas, según el hueso esté en contacto sin el exterior o no.

Como norma general actuaremos impidiendo que el accidentado realice cualquier tipo de movimiento, no intentaremos reducir la fractura e inmovilizaremos el miembro o zona afectada con tablas, tablillas, cartones duros, etc.

11.10 REANIMACIÓN.

Si la víctima inconsciente no respira hay que iniciar inmediatamente la respiración artificial.

El estado de la respiración de la víctima se puede comprobar, colocando la mejilla encima de la boca y la nariz. Si su pecho o abdomen se mueven o si colocando un espejo o cristal sobre la nariz y la boca se empaña este, es que la víctima respira.

Cuando el herido no respira o su respiración es débil o irregular es preciso, recurrir a las técnicas de reanimación.

El método a emplear será el boca a boca, por ser el más eficaz, para emplear este: Primero, colocar a la víctima, echada boca

arriba. Segundo, dejar libre las vías respiratorias, sacando si es necesario de la boca, con los dedos los cuerpos extraños que puedan obstruirlas.

Tercero, inclinar la cabeza hacia atrás, colocando una mano debajo de la nuca y la palma de la otra sobre la frente. Una vez colocadas así las manos, arquear el cuello para abrir las vías respiratorias.

Cuarto, inspirar aire profundamente y pinzando la nariz del herido soplar el aire dentro de la boca y pulmones del accidentado vigilando su pecho y si éste se levanta, es síntoma de que el aire llega a los pulmones.

Quinto, retirar la boca para permitir la expiración de la víctima vigilando que su pecho se deprima, repetir el ciclo entre 15 y 18 veces por minuto, continuando hasta que la víctima respire

espontáneamente o llegue la ayuda solicitada.

11.10.1 REANIMACIÓN CARDIACA.

Para comprobar si al herido le late el corazón, le tomaremos el pulso. Se palpa con las yemas de los dedos índice y medio, nunca el pulgar, la arteria radial en la muñeca, o aplicando el oído sobre el pecho, para oír los latidos de su corazón.

Los signos del paro cardiaco son:

La desaparición del pulso, teniendo en cuenta que el número de latidos del corazón por minuto es aproximadamente de 70 a 80 en la persona adulta, y un poco mas elevada en el niño.

La dilatación de pupilas, la coloración lívida o blanquecina de la piel.

Ante estos síntomas se practicará urgentemente un masaje cardiaco externo, de la forma siguiente: Tumbar a la víctima boca arriba sobre suelo duro, apoyando las dos manos ( una encima de la otra ) sobre el esternón.

Ejercer presión firme con los brazos extendidos hasta que el tórax se hunda unos 4 centímetros comprimiendo y soltando.

Repetir la presión a un ritmo de 60 a 80 veces por minuto, hasta notar que el corazón late, o llegue el auxilio sanitario.

11.10.2 MÉTODO COMBINADO O RESUCITACIÓN.

Cuando el herido presenta paro cardiaco y respiratorio conjuntamente, se procederá a efectuar el método combinado, consistente en masaje cardiaco y respiración artificial.

Tanto si es una sola persona como 2 las que deban prestar auxilio, simultanearan la respiración boca a boca con el masaje cardiaco, al ritmo de 2 insuflaciones en la boca por 15 masajes cardíacos.

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