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Chapter 8 Conclusion

8.2 Personal Learning

Tomando en cuenta que las pandillas son manifestaciones de culturas juveniles que reflejan un “conjunto heterogéneo de expresiones y prácticas socioculturales juveniles” (Reguillo, 2012:44), éstas se apropian de prácticas, estilos, música y demás manifestaciones de lo juvenil que les da un sentido de pertenencia.

En el caso de las pandillas de la colonia Revolución se sabe, a través de la entrevista realizada a uno de los ex pandilleros, que la formación de las primeras

pandillas fue durante la década de los ochenta.32 La memoria de estos jóvenes

registra que una de las actividades que cohesionaba a la pandilla era el baile por encima de cualquier otra actividad, como lo era también la drogadicción, particularmente el consumo de marihuana; sin embargo, los conflictos se dieron con pandillas de otras colonias, que en aquellos años el número de estas oscilaba entre dos o tres pandillas en la colonia. A la fecha existen más cinco.

                                                                                                                         

32  Fue durante estos años que las pandillas tuvieron un auge en el centro del país, sobre todo en la

Pese al número existente de pandillas, se presentaron dificultades en el trabajo de campo para lograr un contacto de confianza; sin embargo se logró entrevistar a miembros de dos pandillas, de las cuales dos son jóvenes (masculinos) de la pandilla “Los Arcos”, y uno de la pandilla “Los Muros” (masculino). Dichas pandillas no son enemigas; sin embargo, no existen garantías para que en un futuro no se presenten antagonismos.

De acuerdo con algunos relatos sobre las dinámicas de convivencia entre pandillas, durante los últimos años las pandillas han sido enemigas, y otras, tras ser aliadas, de un momento a otro terminan confrontándose. Los jóvenes de la pandilla “Los Arcos” se encuentran en los 17 y 18 años, y de acuerdo con sus relatos, estos asientan que dentro de la pandilla llegan a ser alrededor de 20 integrantes, de los cuales también se incluye a mujeres, aunque en menor proporción respecto de los hombres. Las edades oscilan entre los 11 hasta los 22 años, o un poco más; siendo el caso que, para los más grandes, sólo son unos pocos los integrantes con esas edades, y a uno de ellos se le reconoce como el miembro que lidera a la pandilla.

Para que alguien se integre a la pandilla existe un ritual que se inicia con una invitación directa por algún integrante; y existe un segundo momento en el cual la prueba consiste en soportar durante sesenta segundos los golpes de todos los integrantes. En el caso de las mujeres, se negó que la forma en la cual llegan a ser miembros de la pandilla sea a través de mantener relaciones sexuales con alguno de los integrantes; sin embargo, hubo algunos titubeos al momento de responder acerca de este punto.

Por otra parte, la composición familiar con la que cuentan es similar a la de los demás entrevistados en cuanto a las características de la vivienda, así como el contar con un número similar al promedio de personas que viven por hogar. Ambos cuentan con una jefatura masculina; sin embargo, su relación con los

padres se describe como ajena y de cierta forma bajo un clima de conflicto. Otro de los aspectos mencionados, en lo que respecta a la situación familiar, fue que varios de sus compañeros se encuentran en condiciones similares de confrontación con sus padres. Una de las integrantes comenta que otro de los miembros de la pandilla ha estado recluido en el tutelar de menores por denuncia de los propios padres. Finalmente, otro elemento identificado es que varios de los integrantes han llegado a la pandilla a través de un hermano, y otros a través de un amigo.

Entre algunos de los aspectos relevantes de su trayectoria escolar es que ésta resulta menor en relación de los jóvenes que no están dentro de una pandilla. Uno de ellos sólo cuenta con primaria inconclusa, y el otro con secundaria inconclusa. Entre los motivos mencionados se encuentra la falta de recursos y circunstancias relacionadas con el trabajo familiar. En este tema, ambos entrevistados manifiestan que no les interesa regresar a la escuela para concluir sus estudios; ni tampoco se sienten motivados por su familia para reiniciar su proceso educativo. Otros detalles asentados respecto a la paso por la escuela es el conflicto latente entre alumnos y maestros, que en los dos casos analizados, ameritaron de la expulsión como sanción.

En relación con la escuela y el trabajo, en los casos referidos se identifican situaciones comunes, como las de haber iniciado su trayectoria laboral antes de los 15 años; encontrar trabajo a través de amigos, letreros y, en ocasiones, de algún familiar; y todos sus empleos se encuentran vinculados a oficios de baja calificación: chalán de albañil, ayudante en taller mecánico, electricista, lavador de autos, respecto a lo cual un entrevistado sentencia: “mil usos, menos de prosti”. Bajo estas condiciones del campo laboral, estas ocupaciones se relacionan, como ya se argumentó, a las actividades informales, con salarios que consideran apenas les alcanza para vivir, y con jornadas laborales que rebasan las ocho horas diarias.

Otro de los elementos que caracteriza las prácticas de los jóvenes como integrantes de una pandilla se encuentra el significado y el significante que le dan a sus actividades, cuyos códigos suelen variar, se restringen o autorestringen. Como actividad principal se considera el reunirse en la(s) esquina (s) que, aparte de ser una actividad recurrente, es la que tiene más significado entre sus prácticas. En razón de ello, un joven dice respecto de su colonia: “Nada, la cuido en la noche...”, lo que da un idea del sentido de pertenencia a un espacio que a veces se limita a unas cuantas calles, y a través de esto se refleja la importancia de estar en una esquina y sentir que cuidan algo que les pertenece: el territorio de la pandilla, ya que para estos jóvenes “la calle aparece como el único espacio

accesible, disponible para la conquista […] no sólo es un espacio público más

importante que para otros sectores, sino el más importante como espacio de encuentro y sociabilidad.” (Saraví, 2004:41)

Sin embargo, también comentan que cada día pueden estar menos en las esquinas, debido a que la policía realiza operativos dentro de la colonia y les han prohibido reunirse en tales sitios; siendo así que la pandilla ha tenido enfrentamientos con esta agrupación, que terminan con la aprehensión de algunos de los integrante y llegan a estar encerrados por una noche en lugares como el cuartel de San José, Banderrilla o en La Haciendita. Este tipo de conflictos con los cuerpos policíacos, en lugar de desactivar algún foco de violencia, lo que han provocado es que los enfrentamientos sean recurrentes, y esto lo expresan los entrevistados con un tono sarcástico y con un dejo de orgullo cuando hablan de sus “victorias” ante la policía. También es importante destacar otras de sus actividades dentro de la estructura pandilleril: asistir a partidos de fútbol; a fiestas de quince años; a bailes populares; a bares o “antros”; a discoteques –donde, por cierto, no figuran lugares del centro de la ciudad–; y el reunirse para consumir alguna droga. El consumo de algún enervante dentro de pandilla es uno de los elementos importantes para la integración de la pandilla. Comentan que entre todos se coopera para adquirirla, y entre las drogas que se suelen consumir se mencionan: mariguana, cocaína, piedra, pastas, cemento (que no figura como

droga sintética o natural), y “monear”, que así se dice cuando se drogan con una estopa que contiene thinner; y aunado a ello se encuentra la práctica común de asociar las fiestas con el consumo de alcohol.

Entre las padillas más conocidas dentro de la colonia Revolución se encuentran “Los Muros”, que ha llegado a tener presencia fuera de colonia y ser conocida en Xalapa a través de los medio de información locales, debido a sus

enfrentamientos con la policía y las agresiones a vecinos33. Esta pandilla se formó

hace más de cinco años, siendo de las pandillas más jóvenes de la colonia y que en poco tiempo logró reclutar un número considerable de miembros.

Esta pandilla sumó, unos meses antes de la entrevista, un aproximado de 40 integrantes masculinos y 15 integrantes del sexo femenino. Al momento de la entrevista con el integrante de esta pandilla, éste declaró que el grupo que se congrega a disminuido considerablemente, y se estima que la pandilla reúne un grupo entre 15 hombres y de 8 a 10 mujeres. Esta disminución se atribuye a la vigilancia y acoso de la policía hacia las pandillas; por otra parte, comenta que la presencia de grupos armados en la colonia ha provocado enfrentamientos con algunos miembros de la pandilla y que el temor de una represalia intimida a todos los integrantes a reunirse como acostumbraban.

En el caso de esta pandilla, se afirma que no existe un ritual de iniciación para formar parte de la misma, y que sólo es a través de una invitación como se lograr la aceptación. Entre las actividades que realiza la pandilla cuando se reúne predominan el consumir bebidas embriagantes, drogarse y tener enfrentamientos con otros grupos de pandilleros. Al respecto, el integrante relata: “se arman las campales, nos damos con todo, piedras, madrazos, machetazos, y le entran                                                                                                                          

33En   mucha   de   las   ocasiones   las   agresiones   a   vecinos   no   son   denunciadas;   sin   embargo,   algunos   otros  

entrevistados  mencionan  el  robo  a  transehúntes  y  el  acoso  a  otros  jóvenes  que  no  son  parte  de  la  pandilla.   Entre   las   agresiones   denunciadas   por   su   gravedad   se   encuentra   el   homicidio.   En   2011   se   cometió   el   asesinato  de  dos  jóvenes  con  armas  punzo  cortantes  a  manos  de  integrantes  de  la  pandilla,  los  cuales  fueron   aprehendidos   y   a   la   fecha   se   encuentran   internados   en   el   consejo   tutelar   de   menores.   De   acuerdo   con  

también las viejas”. Las batallas campales son reconocidas incluso por aquellos que, años atrás, fueron integrantes de alguna pandilla. Se hace referencia de las experiencias con una gran emotividad, pues se recrea la sensación de confrontar el “poder” de la pandilla frente a otra, y por ello las riñas se encuentra entre las prácticas más significativas que se deben realizar como parte de la pandilla. El segundo signo de identidad que se debe reconocer como parte fundamental del ser pandillero es compartir, al momento de estar en el grupo, cualquier objeto se vuelve propiedad de todos –cervezas, cigarros, droga, comida– y el compartirlo no está a discusión, porque esto representa un vínculo que confiere sentido de integración colectiva. El entrevistado comenta al respecto, que hay quienes se salen de la pandilla porque no les gusta compartir. También menciona que muchos de los integrantes realizan atracos, sobre todo a mujeres (quitarles el bolso o celulares), y robos a casa-habitación, acción que entre ellos suelen

nombrar como tumbar. Para concluir con esta pandilla, existen varios videos

musicales (rap, hip-hop) cuyas letras hacen referencia a la vida que llevan estos jóvenes, narrando sucesos, vivencias y sentimientos; y al escucharlas e interpretarlas se reafirma el sentido de identidad que sienten al pertenecer a la pandilla.

9. Puntos de encuentro entre jóvenes que pertenecen a una pandilla y la

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