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4. LABOUR MIGRATION TO SURPLUS OR SHORTAGE

5.2 Perspectives of migration and integration

ta propia, y este

se expresa tanto en la J�1lta

certeza como en la certeza. Para

estar ab

solut:amente seguro de que "se nace otra vez" es una st•­

ñal de que se está perdido.) Lo que Kierkegaard y Wit¡­

genstein tienen en común es la idea de que entender

como e� debido las palabras de una persona religiosa

(tanto

Sl

se habla de entender su "significado" como

si

no) es inseparable de entender una forma ele vida re!L

giosa, y esto no es una cuestión ele "teoría semántica··

sino ele entender a un ser humanoz6.

LA PERSONA RELIGIOSA "UTILIZA UNA IMAGEN"

De todos modos, el propio Wittgenstein afirma que

la persona religiosa "utiliza una imagen". ¿No es esto

u?� forma de decir que el lenguaje religioso es no cog­

nlttvo� pe hecho, Smythies parece compartir esta preo­

cupacwn, ya que hacia el final del tercer curso objeta

que "esto no es todo lo que hace -asociar un uso a una

imagen". Wittgenstein se limita a responder: "tonterías",

lo que no. resulta muy alentador; pero luego explica que

cuando cl�ce que el hombre religioso utiliza una imagen,

no se reflere con ello a nada que la persona religiosa

misma no diría:

_ 26 He de agradecer lo mucho que me han se1vido para entender as1 a K1erkegaard el ensayo de Cavell citado en la nota anterior y el estudiO de James Conant "Kierkegaard, Wittgenstein and Nonsense" Pursuits of Reason: Essays Presented to Stanley Cauell, ed. T. Cohen'

�·

Cuyer_r H. Putnam, Lubbock, Tex, Texas Tech University Press, 1922: I�n este ultuno se comparan las dificultades exegéticas que presenta el Tractatus de Wittgenstein con las que nos ha planteado a nosotros el Afsluttende uuidenskabelig fjterskrift ... de Kierkegaard. Por supues­ to, no doy por sentado que Cavell o Conant estén necesariamente de acuerdo con los planteamientos expuestos aquí.

216

"Esto n o todo lo uso a una imagen. "

"Tonterías. " Quiero decir: etc. va hablar de en relación con ojo de Dios?

"Podía haber dicho también tal o cual cosa" � -esta [observación] queda prefigurada por la palabra " acti­ tud" . No podía haber dicho también otra cosa.

Si digo que utilizó una imagen, no pretendo decir nada que ella misma no diría. Pretendo decir que trae estas conclusiones.

¿No es tan importante como cualquier otra cosa qué imagen utiliza?

En el caso de determinadas imágenes, decimos que podrían ser sustituidas también por otra ---por ejemplo, en determinadas circunstancias podríamos hacer una proyección de una elipse en vez de otra.

[La persona podría decir]: "Habría estado dispuesto a utilizar otra imagen, habría tenido el mismo efecto .. . "

Toda la importancia podría estar en la imagen .. . Cuando digo que está utilizando una imagen, me estoy limitando a hacer una observación gramatical: [Lo que digo] sólo puede ser verificado por las conse·­ cuencias que la persona extraiga o no.

Si Smythies no está de acuerdo, yo no presto aten- ción a este desacuerdo.

Lo único que yo quería describir eran las conven­ ciones [sic} que quería derivar. Si quería decir algo más no habría estado más que dando una muestra de arro­ gancia filosófica27.

"Lo único que yo quería describir eran las convencio­

nes [consecuencias] que él quería extraer. Si quería decir

algo más no habría estado más que dando una muestra

de arrogancia filosófica. " He aquí una ele las observacio­

nes más impresionantes jamás hechas por un gran filó­

sofo en un debate. Wittgenstein está afirmando con esto

que decir que la persona religiosa está utilizando una

27 Wittgenstein, Lectures, págs. 71-72.

no es más

cho observar: que personas ima­

gcnes y que extraen ciertas consecuencias de ellas, pero no las rmsmas que extraemos nosotros cuando utiliza­ mos imágenes similares en otros contextos. Si hablarnos d�? los ojos

e un amigo nuestro, normalmente está pre­ vrsto que drgamos que tiene cejas, pero cuando ha­ b

arnos de que el ojo de Dios nos observa, no está pre­ vrsto que hablemos de la ceja de Dios. Pero lo irnpresio­ nar:te .de todo esto no es lo que Wittgenstein dice, sino el hrnrte que pone a su observación. Las imágenes son importantes en la vida. Toda la importancia de una for­ ma de vida podría estar en las imágenes que esa forma de vida utiliza. En sus propias notas, algunas de las cua­ les se han vuelto a publicar en la colección Vermischte Bemerkun

15.

en, Wittge�stein dice que "es verdad que po­ demos eqUiparar una tmagen que esté firmemente arrai­ gada en nosotros a una superstición, pero es igualmente ::erdad que al final siempre tenemos que llegar a una base firme, ya sea una imagen u otra cosa, para que una ima­ gen que esté en la raíz de todo nuestro pensamiento sea respetada y no tratada como una superstición"zs.

De paso, quisiéramos seüalar que estas observacio­ nes parecen contradecir totalmente la idea de que Witt­ genstein era contrario a las imágenes como tales. Cuan­ do ataca a los filósofos por estar sometidos a una ima­ gen,. s�ele interpretarse en el sentido de que se opone a las tmagenes, de que considera que éstas son malas. Pero en s':s �ursos29 de los aflos 30 defiende repetidas veces las rmagenes de dos maneras distintas: diciendo que son una buena forma de explicar el significado de las palabras (hay un claro ejemplo de ello en el primer

28 Wittge�stein, Culture and Value, Chicago, University of Chicago Pre

s, 19,80, pag. 83: [Trad. esp.: Observaciones, Madrid, Siglo XXl, 1981.]

9 Vease, por ejemplo, la lecture 25 de Lectures on the Philosophy of Mathemathzcs, de Wittgenstem, ed. Cora Diamond Chicago Uni-

versity of Chicago Press, 1989. ' '

Es por tanto, que si

tos filósofos por estar sometidos ocurre no es que las

ciertas die debería

carecen ele significativo, ya que no pertenecen a la clase de imágenes que pueden estar en la raíz de todo el pensamiento de la persona3o.

Volviendo al asunto del lenguaje religioso, cabría to· davía sugerir, aunque él no lo diga, porque no "decir nada que [la persona religiosa] no diría", que Witt genstein ha dicho, al menos por implicación, que el len·· guaje religioso es no cognitivo, y cabría sugerir que era esto lo que Smythies advirtió y que era a esto a lo que Wittgenstein no quiso prestar atención. Tal

plantea una serie de cuestiones que examinaremos en el capítulo siguiente.

30 James Conant me ha sugerido que se debería considerar tam­ bién la metáfora del "sometimiento" que implica la frase "estar someti­ dos a una imagen". Su propuesta es que las imágenes filosóficas quizá sirvan más para limitar que para liberar.

CAPímw vm

Hemos estado examinando la idea de que

tein pensaba que el lenguaje religioso es no cognitivo (aun cuando él no lo dijera de manera explícita). Pero, ¿qué supone decir "no cognitivo" cuando se sugiere que el lenguaje religioso es no cognitivo? La manera realista tradicional de dar expresión a la sugerencia de que el lenguaje religioso es no congnitivo consistiría en decir que los términos descriptivos ordinarios, tales como "mi hermano", "América" y "el Arco de Triunfo", se refieren todos a algo, mientras que las palabras utilizadas en los contextos religiosos que Wittgenstein examina, no. ¿No está insinuando Wittgenstein que cuando se habla del Ojo de Dios o del Juicio Final no se está haciendo más que utilizar una imagen, es decir, no se está haciendo referencia a nada?

Pues, por extraño que parezca, Wittgenstein inte­ !Turnpe su tercer curso para hablar del fenómeno de que un pensamiento sea acerca de "mi hermano de América" (y habla también de "referirse a"; es decir, habla tanto del pensamiento que es "acerca de" su hermano de América como de palabras que "se refieren a" o "desig­ nan"). Ahora bien, no hay nada en estas notas que indi-

por un sobre creencia para examinar tal asunto. notas de este curso ocupan ocho del volumen edita-

do por casi tres de ellas están

al examen de la Hay en blanco

indicando su comienzo y su final, así que es evidente que los editores lo consideraron como una de digresión.

Además, el mismo texto parece indicar que se trata de una digresión. Lo que precede a é:sta es una cues­ tión acerca de dos frases: "dejar de existir" y "ser un espíritu descarnado" . Wittgenstein declara: '"Cuando digo esto, pienso en mí mismo teniendo cierta serie de experiencias'. ¿A qué se parece pensar en esto?" Vuelve a esta cuestión después de lo que hemos dado en lla­ mar la digresión sobre la referencia. Pero en ésta no aparece ningún ejemplo más del lenguaje religioso ni del espiritismo (que Wittgenstein compara con la re­ ligión). El único ejemplo utilizado es el del pensamien­ to sobre el "hermano de América". Sin embargo, resul­ ta muy poco probable que la digresión fuera casuaL Alude precisamente al temor que, como ya dijimos, podría ocultarse tras la observación de Smythies, el temor a que Wittgenstein esté al fin dando indicios de que hay una diferencia fundamental entre el lenguaje religioso y el lenguaje no religioso, a saber, que el pri­ mero no se refiere a (no es "acerca de") nada. Lo preo­ cupante es que en el lenguaje ordinario tenemos imá­ genes (y, por supuesto, palabras) y usos de imágenes y palabras, y algo que está más allá de las imagenes y las palabras, mientras que en el lenguaje religioso te­ nemos sólo imágenes y palabras y usos de imágenes y palabras.

Nosotros queremos sugerir que cuando Wittgenstein dijo: "tonterías", en respuesta al comentario de Smyt­ hies, para añadir inmediatamente que lo único que se proponía hacer era una observación "gramatical", su impaciencia inicial se explica por el hecho de que él 222

los años

� re��

ña hoy cuando son tantos los análisis de "teorías causales de la referencia" existentes. Le llama la aten� ción el hecho de que pueda pensar en su hermano de América aun cuando en ese momento no se esté produ-­ ciendo ninguna interacción causal entre él y su her­ mano. En realidad, da por sentado que ni siquiera pen­ samos en la referencia como en una relación causal. Nuestro impulso natural consiste en pensar que la inten­ cionalidad de nuestras palabras es algo que viene dado por la experiencia del pensamiento mismo. "Si se nos pregunta: '¿Cómo sabes que es un pensamiento de tal o cual?', el pensamiento que se nos viene inmediatamente

a la cabeza es el de una sombra, una imagen. No pensa�

mos en una relación causal. Lo que mejor expresa el tipo de relación en que pensamos es "sombra", "ima­ gen", etc." 1 . Y Wittgenstein continúa hablando de una manera que les resulta muy familiar a los lectores de Jnvestigations acerca ele cómo tendernos simultánea� mente a concebir los pensamientos como imágenes mentales y a atribuirles capacidades que ima ­ gen real tendría.

La palabra "imagen" es aún mejor --en muchos ca­ sos, es, incluso en el sentido más ordinario, una ima� gen. Se podrían traducir en una imagen mis mismas palabrasz.

1 Wittgenstein, Lectures a-nd Conversations on Aesthetics, Psy­ chology, and Religious Belief, Berkeley, University of California Press, 1966, pág. 66.

2 Una vez más se advierte que Wittgenstein no es hostil a todas las imágenes como tales, sino a la idea ele relacionar las palabras con imá­ genes.

Pero lo es esto;

¿Cómo que es mi hermano de ¿Quién

dice que es él ·· -a menos que aquí se trate de parecido ordinario?

¿Cuál es la relación entre estas palabras, o cualquier otra cosa por las que puedan ser sustituidas, y mi her-­ mano ele América?

La primera idea [que tienes] es que estás contem­ plando tu propio pensamiento, y estás absolutamente seguro de que es un pensamiento de tal y cual manera. Estás contemplando un fenómeno mental y te dices: "es evidente que esto es un pensamiento de mi herma­ no que está en América" . Parece una superimagen. Pa­ rece, con el pensamiento, que no hay duda alguna. En el caso de una imagen, depende todavía del método de proyección mientras que aquí parece que te deshaces de la relación de proyección y estás absolutamente seguro de que esto es un pensamiento de eso3.

Wittgenstein no está pensando, por supuesto, en teo­ rías causales del estilo de Fodor, ni tampoco en la clase de teorías causales que, a veces, se nos atribuyen (erró­ neamente) a Saul Kripke y a mí4. Lo que hace es, a nues­ tro entender, una observación de carácter fenomenoló­ gico: si una persona está en España pensando en su her­ mano de América, entonces no se concibe a sí misma como teniendo una especie de interacción causal oculta con su hermano. Que la referencia no es una interac­ ción causal en curso es, por supuesto, verdadero en toda teoría de la referencia. Por otro lado, aunque Witt­ genstein no esté pensando en esto, está relacionado

3 Wittgenstein, Lectures, pág. 67.

4 De paso he de aclarar aquí que Kripke y yo hemos negado rotundamente que lo que estamos proponiendo sea una teoría de la referencia en el sentido de Fodor, es decir, una definición de la refe­ rencia en términos causales. Lo que Kripke y yo hemos defendido es la idea de que ciertas clases de palabras pueden referirse a algo sólo si hay una relación causal entre ellas y ciertas cosas o géneros de cosas. Pero nunca hemos tratado de reducirla referencia a la causalidad.

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nado causalmcnte" con América do nunca allí), en el sentido de haber

bra "América" de personas que la adquirieron de otras personas, las cuales la adquirieron a su vez de otras per� sonas .. . que estuvieron en América. Este razonamiento es, por supuesto, de todos conocido hoy día.

Vamos a especular un poco acerca de lo que Witt� genstein podría haber dicho en relación con esto, por­ que nos ayudará a comprender lo que está diciendo en las breves observaciones sobre la referencia transcritas en estas notas y, más extensamente, en las InvestigaciO·· nes Filosóficas. Pero antes revisaremos algunas ideas acerca de la referencia con las que (y, de hecho, Kant) estaba muy familiarizado, pero que han sido rele-­ gadas a un segundo plano, si no completamente olvida-· das, en los análisis actuales de las teorías causales de la referencia.

Con tal fin, vamos a hacer caso omiso del hecho de que la teoría de Fodor tiene graves fallos. Imaginemos que es perfecta (que sus contrafácticos son verdaderos y que proporcionan una condición necesaria y suficiente para que una palabra se refiera a un género de cosas) o, si no, que otro pensador ha conseguido elaborar una definición válida de la referencia en términos de "lazo causal" . ¿Qué quedaría por decir acerca de la referencia?

Pues bien, lo primero que hay que advertir es que, aunque un término como "teoría causal de la referencia" pueda indicar lo contrario, nadie piensa en realidad que todos los casos de "referirse a" son casos de lazo causal. Es evidente que podemos referirnos a cosas con las que no hemos interactuado causalmente. Podemos referir­ nos a cosas futuras, como, por ejemplo, el primer niño que nacerá después del año 3000. Podemos referirnos a cosas que estén completamente fuera de nuestro "cono 225

fuera de nues­ a la más cercana de

en etc. Un teórico

que ha tenido esto en cuenta de manera

en varias publicaciones es Richard Boyd6, quien se ha propuesto superar la distinción que establece Hussell entre conocimiento directo y conocimiento descriptivo, modificándola de la siguiente manera: en vez de hablar de dos tipos de conocimiento, deberíamos hablar de dos clases de referencia, por relación causal y por des-· cripción. La idea es que podemos referirnos a cosas con las que no tenernos ningún lazo causal porque podemos hacer descripciones de ellas utilizando términos que ha­ cen referencia por medio de un lazo causal.

Otro problema, estrechamente relacionado, corno veremos, con el de Boyd, es que la teoría de la cone­ xión causal explica la referencia de palabras individua­ les, pero no la verdad de las oraciones. Aun cuando la palabra gato tome su referencia del hecho de que los gatos causen instancias de "gato"; estera tome su refe­ rencia del hecho de que las esteras causen instancias de "estera", y "sobre" torne su referencia del hecho de que los ejemplos de la relación espacial de una cosa que está sobre otra causen instancias de "sobre", ¿cómo ex­ plica esto el hecho de que la oración "el gato está sobre

5 En la teoría de la relatividad, nuestro cono de luz se compone de todos los acontecimientos desde Jos que una señal (viajando a veloci­ dad subluminal o a la velocidad de la luz) podtía llegar a nosotros ahora (nuestro "pasado absoluto") junto con todos los acontecimien­ tos a los que una señal enviada por nosotros ahora (a velocidad sublu­ minal o a la velocidad de la luz) podría llegar en el futuro (nuestro "futuro absoluto"). Los acontecimientos que están fuera de nuestro cono de luz son tales, que no pueden ser ni causas ni efectos de lo que está ocurriendo ahora, ya que ninguna señal causal puede viajar a más velocidad que la luz.

6 Véase Richard Boye!, "Materialism without Reductionism: What Physicalism Does Not Entail" , en Ned Block, ed. , Readings in Phi­ losophy of Psychology, vol. 1, Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1980.

226

la

situaciones?

La relación entre estos dos

aunque son las están cau-

salrncnte en el sentido de ser el de las cla-

ses de habla Fodor su-

puesto, otros teóricos hablan otras clases de cadenas causales), son de alguna manera los grupos de palabras organizadas por estructuras sintácticas los que tienen valores de verdad. Decir que si las partes de una expre .. sión referencial se refieren a algo, entonces el conjunto de la expresión referencial se referirá a algo, supone ir demasiado deprisa. De hecho, en cierto sentido es falso. Si dijésemos que cuando quiera que la partes de una expresión referencial se refieran a algo en el sentido de estar ligadas causalmente a un rqferente, entonces la expresión referencial en conjunto se referirá a algo en el mismo sentido, es decir, en el sentido de estar ligadas causalmente a un referente, entonces esto es falso. En la frase "el primer niflo nacido después del año 3000", la palabra "niño" está ligada causalmente a un género, es decir, el hablante y su comunidad lingüística han tenido interacciones causales con niños en las que la "propie .. dad de ser un niño" desempeñaba un papel causal rele· vante (cuesta hablar de este modo, ¡pero así es el len· guaje metafísico que utilizan estas personas!), pero la frase "el primer niflo nacido después del año 3000" no está ligada causalmente a su referente de la misma manera es decir no hemos interactuado causalmente con el

rimer rli

ft

o nacido después del año 3000, y la

"propiedad de ser el primer niño nacido después del año 3000" no ha ejercido todavía ninguna influencia causal en nosotros.

Por otro lado, si decimos que "la palabra niño se re­ fiere a algo de una manera, y eso explica por qué la fra­ se entera se refiere a algo de manera distinta ", enton­ ces necesitarnos una teoría de esta manera distinta de