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Perspectives on the overall implementation and functioning of Priority

4 Implementation of provision 1: overall functioning of delivery and delivery

4.2 Perspectives on the overall implementation and functioning of Priority

de persecuciones automovilísticas. Fue un trabajo enteramente experimental debido a que en ese momento no con- ocía muchos artistas que estuviesen trabajando de la misma forma.

En un principio estuve interesado en trabajar imágenes violentas de nuestro contexto, usar imágenes que provinier- an de noticieros y otros programas por el estilo: un trabajo dedicado a la ap- ropiación y a la manipulación de imá- genes de archivo con algún contenido violento explicito. Sin embargo el tipo de manipulación violenta y un cierto tipo de edición extrema que desde un principio tenía planeado para este tra- bajo, podía ser algo redundante por una parte, y por el otro que cada vez me sentía más seducido y maravillado por las imágenes tiernas y bellas que aparecen a diario en la pantalla. Mien- tras más me enfrentaba a este tipo de imágenes de bienestar más violencia encontraba en ellas, y por supuesto, más me sedujeron y produjeron asco, que últimamente se ha convertido en placer delicioso.

Esto me fue llevando al hábito de sen- tarme varias horas al día (más de mi

promedio normal) dedicadas exclusi- vamente a ver televisión. Unas cinco a seis horas dedicadas a hacer zapping. Viendo las mismas propagandas una y otra vez, saltando entre los mismos canales en un ciclo eternamente abur- rido. Fue un proceso largo y a veces tedioso de ocio puro, con unos peque- ños momentos de sorpresas inespera- das. Mi intención era entender la forma de la programación diaria televisiva, percatarme del tipo de programas que se transmiten a ciertas horas y el pú- blico al cual está dirigido. Ser consci- ente de cómo está construida y como ayuda a reforzar la estructura de la vida cotidiana en términos como los de la vida laboral, la educación, y el trabajo domestico.

Escogí las telenovelas por sus altas dosis de sentimentalidad y sus situa- ciones melodramáticas, determinadas por las actuaciones exageradas. Tam- bién me interesé por la estética que se maneja en este tipo de programas: Los personajes: todos bellos, recién peina- dos, recién maquillados en un estado de asepsia total. Lo mismo sucede con los espacios que habitan. Inclusive

los lugares más sórdidos y peligrosos se nos presentan bajo una puesta en escena irreal debido a una falta de in- terés a la hora de construir estos espa- cios, es decir no tiene gran importancia y no es un problema, como también en muchas ocasiones un limitado presu- puesto destinado a esta parte de la producción.

Este tipo de imágenes muy parecidas a las imágenes publicitarias siempre nos están mostrando un estilo de vida. Una forma de relacionarse con el mun- do a partir del espectáculo dominado por las apariencias siempre falsas. Son imágenes que siempre están promo- cionando algo, sin no es un producto

son un grupo de valores especíicos.

Así es toda la televisión, siempre está vendiendo: un catalogo comercial de la vida en imágenes en movimiento. Decidí entonces grabar y encuadrar la pantalla del televisor primeros planos de esos momentos bellos y hermosos de la tv: parejas besándose, niños fe- lices, familias perfectas, hogares lujo- sos. La edición se basa en la repetición de instantes pequeños, de pequeños gestos. Al ser repetidos en altas veloci-

dades crea un ambiente violento. Me gusta la idea de grabar la pantalla del televisor no solo por sus resultados es- téticos, en los que se puede ver que ya la imagen grabada no es la misma del original, debido a que se evidencia

la pantalla y su relejo creando unas

texturas particulares. El resultado es como el proceso de una fotocopia. La misma imagen televisiva fue grabada en varias ocasiones de la pantalla. Es decir la imagen fue grabada por prim- era vez, después en el computador se editó y otra vez la imagen ya manip ula- da se proyecta en la pantalla del televi- sor donde otra vez se vuelve a grabar y se repite ese proceso varias veces.

De la imagen original al resultado inal

de la manipulación ya no hay mucho en común. Como una fotocopia de la fotocopia de la fotocopia.

También la idea de grabar la pantalla del televisor me interesa por su caráct- er testimonial en el sentido de que es- tuve en frente de la pantalla viendo los programas. No se dejaron grabando y manipulados después. Fui un televi- dente más que documentó su experi- encia de no hacer nada sentado frente

a la pantalla.

De todas formas quise que el trabajo tuviera una estructura básica, que tu- viese la clásica narración de una tele- novela. Donde básicamente hay paz y

después se presenta el conlicto que

por lo general es externo, amenaza la

paz preexistente. Después el conlicto

se resuelve y todo vuelve a la normali- dad o incluso mejor: un matrimonio feliz en la playa con el enemigo derrotado.

Fotograma felices para siempre

Muchas imágenes de diferentes tele- novelas de los canales colombianos fueron grabadas. Encontré, para mi descontento, que todas las imágenes y situaciones son en esencia lo mismo.

Esperaba encontrar ciertas diferencias en cuanto a las formas narrativas usa- das y en también la forma como se presenta esa narrativa, es decir todo lo visual. En las telenovelas, sobre todo aquellas con un contenido más melo- dramático y no tanto las producciones recientes cargadas de un humor par- ticular (que son iguales entre sí), en- contré los momentos que necesitaba.

Fotograma felices para siempre

La decisión de hacer este trabajo como un video monocanal tiene que ver con el hecho que tuviese el mismo formato que un programa de televisor. Solo una imagen en movimiento acom- pañado de sonido. Siempre tuve claro que ese sería el problema principal.

No quiero que este trabajo dependa

de un espacio especíico. El trabajo

consiste exclusivamente en la apropi- ación y manipulación de las imágenes, es el nuevo montaje creado a partir de la edición y los ambientes televisi- vos construidos que le da un sentido a este trabajo en su totalidad. Lo que me

gustaría, es poder, masiicar el trabajo,

subirlo a internet donde todo el mundo pueda tener acceso a él. Entregar co- pias a aquellos que estén interesados y a los que no les importa, como tam- bién tener la posibilidad de mandarlo a concursar como video arte o video ex- perimental. Tener como preocupación fundamental el montaje de este trabajo en un espacio determinado puede limi- tar las posibles formas de ser visto en diferentes lugares.

Con el pasar de los meses se fue con- struyendo un archivo de pequeños mo- mentos de imágenes con un potencial explotable para este trabajo. El trabajo de edición consistió en enfrentar esas imágenes unas con otras esperando resultados positivos. La gran cantidad de imágenes felices que grabé es bien numerosa, sin embargo la variedad no

es mucha; encontré que tanto para las telenovelas y las propagandas se utili- zan los mismos encuadres y los mis- mos temas. La novedad se basa en una diferencia casi imperceptible de lo mismo.

Por otro lado, el sonido tiene un trata- miento diferente en muchas partes. Así como con la imagen el sonido original es manipulado y cortado en peque- ñas partes también es procesado con diferentes efectos. Muchas veces el sonido que se escucha no pertenece a su fuente original. Existe un trabajo de composición de sonidos en diferen- tes programas, como también se bus- ca generar contrastes entre la imagen mostrada y un sonido que proviene de un programa diferente o de otra fuente. De esta manera existe una gran satura- ción en los canales de audio. Ruido que se mezcla con aplausos y con música. Se generan tensiones y se crean ambi- entes nuevos.

La estructura del proyecto está deter- minada no tanto en los personajes sino en la edición. Está determinada por las diferentes fases del consumo como in- dividuo: la ilusión, el acto de consumir,

y posterior insatisfacción. El acto de

consumir como el conlicto dentro de

una narrativa clásica del melodrama todo bajo la “accidentalidad” del zap-

ping, el conlicto en términos de edición

se caracteriza basándose en la estruc- tura tradicional del melodrama. Donde existe paz la edición no es tan fuerte

y el conlicto lo determina la fragmen- tación y constante repetición de las imágenes.

El contraste, no solo proviene del en- frentamiento de las imágenes en el tiempo sino también aparece en el mismo momento en que aparece la imagen. Así fue la forma de construir este trabajo. Creando saturación de imágenes felices buscando crear am- bientes más que situaciones.

Vivencialmente este proceso de búsqueda de imágenes referentes a los

simulacros y icciones tuvo varios mo- mentos claves. Por un lado, este pro- ceso se inscribe necesariamente en las lógicas relacionadas con la repetición y lo reiterativo de la televisión. Esto me

obligó a modiicar mi forma de observar

las imágenes ofrecidas en la pantalla, de alguna manera rompí con la pasivi-

dad cotidiana. De ser un consumidor netamente pasivo pasé un recolec- tor: proceso que fue sorprendente por el nivel de tedio que generó: besos, despechos, gestos, cuerpos, felicidad, éxito entre otros, todos presentados bajo la misma lógica formal y técnica. Al revisar el archivo creado a partir de la información pude concluir que la gran mayoría de las imágenes podrían ser todas del mismo programa televi- sivo: a pesar de la diversidad en horari- os y formatos, las mismos planos, los

mismos escenarios de signiicado se

repiten y se reproducen: las mismas frases, gestos, etc. Ver televisión de esta manera generó en mi un profundo asco. Nada como apagar el cerebro, desconectarme del mundo real y entrar

en la icción y el simulacro: pasar horas

abrazando la fantasía y el mundo ¿sin – sentido?. Imaginándome cómo podría yo vivir feliz para siempre.

Lo Camp. Lo excesivo. Lo ¿absurdo? La estética predominante de la con- temporaneidad y la vida urbana. Ex- plosiones de imágenes se inscriben constantemente en la cotidianidad. Y

en este sentido, la televisión es la iel

depositaria y reproductora de este de

este tipo de valores. Proyectos signii- cativos inscritos en sensibilidades col- ectivamente compartidas: imágenes de lo exitoso, de lo deseable, de lo soñado, de lo bueno, de lo tierno. La televisión nos brinda la posibilidad de

“creer” en este tipo de ofertas signii- cativas: en la medida en que perma- nentemente vemos y presenciamos construcciones simbólicas asociadas a las bondades de la vida (podemos has- ta presenciar “milagros” en vivo y en directo), silenciosamente penetran en nuestra existencia y por qué no, deter- minan la manera como individual y col- ectivamente nos aferramos al mundo. Así mismo, la televisión muestra aquel- las cosas que deben ser evitadas, in- deseables e incluso repugnantes: des-

de violencia extrema, guerras, muertes hasta cuerpos indeseados; lo malo y lo inaceptable. ¿Hasta qué punto, la tele- visión es hoy un factor clave a la hora de representarnos nuestra propia exis- tencia, la de los demás y nuestras rela- ciones?

La sociedad contemporánea tiene un fuerte componente visual. Tan poder- osa es esta cualidad que impacta e invade toda nuestra intimidad: cuer- pos deseados, bellezas pretendidas, modos de vida exquisitos. Nuestros referentes para la construcción de nuestro propio “ser”, nuestra identidad (¿quién soy?) están relacionados estre- chamente con este tipo de construc- ciones visuales abonando el terreno

para “usarlas” simbólica y signiicati- vamente. Y he ahí la primera cuestión: son imágenes construidas deliberada- mente las que se alzan en el horizonte como nuestros ejes para la compara-

ción: ¿quién soy si no soy Brat Pitt?

¿quién soy si no soy Luis Eduardo Mo- toa? ¿Mi vida transcurrirá con los mis- mos avatares de los de Danielita? ¿Es su felicidad, la mía? Situación comple- ja: la construcción de fetiches deposi-

Felizmente enajenado

tarios de este sistema de producción de estereotipos e ideales estéticos, tan variables e inconstantes, son los refer- entes para ubicarnos en el mundo. Si cambian según los caprichos del mer- cado, ¿es nuestra identidad igual de movediza? ¿son nuestras proyeccio- nes igual de volátiles? He ahí el poder

magníico del simulacro y de la icción:

en sus cortas vidas nos determinan, nos hacen visualizar futuros improba- bles. Nos inscribimos en fantasías, re- alidad fantástica valga la redundancia. Es entonces el juego del extrañamien- to de nosotros frente al mundo. Gran ironía, sin duda alguna: preferimos ver al “otro” en tv, ver la “sociedad en gen- eral”, sus dramas y bondades, vicios y

virtudes iccionalmente que experimen- tarla en carne y hueso. Sentimos más cercanías con el protagonista de nove- la que con los vecinos. Paradojas que rayan con la desesperanza: creemos que la próxima creación de los medios de comunicación nos salvará del tedio y el aburrimiento de tener que interac- tuar con el otro y por qué no, de enfren- tarnos con nuestra propia realidad. Así que tengo la esperanza que los medios

sigan llevándome por el camino que a todos lleva: así evito el drama de en- contrarme conmigo mismo. Vía de es- cape: saludo a la alienación.