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Al indagar por la concepción de maternidad que había en las entrevistadas y entrevistados, se pudo apreciar que para las mujeres aquí entrevistadas no hacía parte de sus proyectos de vida, por dos razones principalmente. Por un lado, está el caso de Mónica quien plantea que la decisión de no tener hijos y, por ende, de no vivir la maternidad no estuvo relacionada con su discapacidad y se debió principalmente al hecho que en su proyecto de vida priorizaba principalmente el crecimiento personal a través del estudio y el trabajo. Por otro lado, está Isabela, quien plantea que, aunque en algunas ocasiones consideró la idea de tener hijos, tomó la decisión de no hacerlo debido a su condición de discapacidad y al hecho de no gustarle los niños(as). A continuación, se presenta parte de los relatos de Mónica e Isabela en donde se aborda la discusión:

“Para serte sincera, yo nunca, en mi proyecto de vida nunca contemplé la posibilidad de ser mamá, no me interesó nunca, o sea, de pronto me interesó un momentico, pero cortico, jajaja, pero por el hecho de tener la discapacidad no, si no que me parecía como una responsabilidad muy, no, no, no hacía parte de mi proyecto de vida, yo lo que quería

84 era estudiar, trabajar, o sea disfrutar la vida de otra forma, pero no" (Mónica, trabajadora social, funcionaria pública, 55 años).

“(…) quise fue cuando empecé a sentir mucho amor por mi pareja actual, porque uno siente esa estúpida sensación de: ¿Cómo será tener un hijo? Igual yo me operé porque soy consciente de que no es una decisión responsable, que yo no puedo tener hijos porque soy muy delgada, que yo no puedo cargar un bebe porque no puedo cargar a mi gata, no sé si has visto que mi gata es gorda, mi gata pesa lo que pesa un bebé y yo no la puedo cargar, que si no puedo conmigo misma no puedo con un bebé, entonces en esa parte no y a mí no me gustan los niños del todo, a él tampoco y nos llevamos muy bien con eso, no necesitamos" (Isabela, técnica en confección industrial, desempleada, 22 años).

De lo expuesto por Isabela se puede resaltar además que ésta se cuestionó la idea de ser madre justo en el momento en que asume la relación con su pareja actual y que plantea la discusión de no tener hijos en términos de una decisión que implica los deseos de todas las partes de la relación. Por otro lado, Lucía al igual que los dos casos anteriores también expone el deseo de no vivir la maternidad y lleva la discusión al terreno de la discapacidad, planteando que se debe respetar la autonomía de las personas con discapacidad en la toma de decisión y que efectivamente la persona requerirá ciertos apoyos, pero que esos apoyos los requerirían todos sin importar si tiene o no una condición de discapacidad.

(…) necesita apoyo como lo necesitamos todos, pero que es una decisión totalmente autónoma, o sea, si vos quieres elegir ser mujer, también ser mamá o ser papá, pues hágalo, usted lo que necesita es apoyo pa’ sacar eso adelante” (Lucía, trabajadora social, docente universitaria, 42 años).

El segundo elemento por abordar es el relacionado con la sexualidad femenina. Los entrevistados y entrevistadas plantearon que, en contraposición a la sexualidad masculina, la sexualidad femenina va más allá de la genitalidad y está asociada a prácticas sexuales más diversas, que se distancia del falocentrismo que ha caracterizado las forma de entender la sexualidad en occidente; en donde la penetración se torna la práctica sexual por excelencia.

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A continuación, se presenta parte del relato de Lucía en el que discute acerca de las similitudes y diferencias en las prácticas sexuales que ha experimentado con hombres y mujeres.

“Sí hay una diferencia, pero las prácticas también son muy similares, el hecho de que seas lesbiana eso no te exime de la penetración (…) cuando usas juguetes es una relación muy similar a la que tienes con un hombre, pero siempre el contacto con esa otra es diferente, como huele, como se siente, como te toca, siempre es diferente, ¿Sí? Entonces creo que ya está como la gran diferencia, (…) lo que creo es que con las mujeres es más amplia la cantidad de cosas que hacen más, más ricas, sin que eso quiera decir que con los hombres no haya sido rico, sí fue rico, pero creo que más restringido, mucho más egoísta, mucho más del momento y ya" (Lucía, trabajadora social, docente universitaria, 42 años).

En la misma línea de lo planteado por Lucía, está el relato de Mónica, en el cual también contrapone la sexualidad masculina con la sexualidad femenina:

“(…) pienso que la sexualidad masculina se reduce a la genitalidad, al orgasmo y chao, mientras que la sexualidad femenina va más allá, o nos permitimos vivirla de una manera, las personas que nos permitimos vivirla plenamente pienso que la disfrutamos más (…)” (Mónica, trabajadora social, funcionaria publica, 55 años).

En relación con la discusión anterior, está lo relatado por Ricardo acerca de cómo el percibe es vivida la sexualidad por parte de las mujeres. De acuerdo con esto, Ricardo plantea una serie de prácticas sexuales que a su parecer son valoradas por las mujeres en el encuentro sexual y que dicho encuentro debe estar compuesto por un antes, un durante y un después. A su vez, expone cuál debería ser el papel o rol del hombre en el encuentro sexual. A continuación, se presenta parte del relato de Ricardo en el que se expone la situación anterior:

“(…) yo entiendo que una mujer necesita un tipo de ambientación necesaria para hacerla sentir deseada, femenina, etc., etc. y el pos también es muy importante, la gran mayoría de mujeres cuando terminan el acto sin tener en cuenta el número de orgasmos que hayan tenido, eh quedan desprotegidas, entonces ésta es nuestra función como, como

86 hombres, no es voltearnos al otro lado de la cama y acostarnos a dormir, que es la gran queja de la mayoría de mujeres, si no chicolearlas, mimarlas, escucharlas, así aparentemente no sea importante para nosotros, para ellas sí es muy importante. Entonces vos sin querer te estás convirtiendo es una persona que le está suministrando placer sexual a tu pareja en todos los ámbitos, cuando vos entiendes eso y haces esa parte de tu dinámica ya el resto es venidero (…)” (Ricardo, administrador de empresas, funcionario público y deportista paralímpico, 46 años).