DISCUSSION
PHARMACOGNOSTICAL STUDIES
Álvarez (2001) hace referencia a la evaluación como una actividad de carácter crítico sobre el proceso de aprendizaje desde el docente y el alumno, pues ésta hace parte de las actividades proyectadas en todo proceso de aprendizaje y el docente debe
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procurar por la mejora de su práctica educativa a expensas de los resultados emitidos por la evaluación, después de una reflexión juiciosa sobre su actividad y debe procurarse las herramientas necesarias para ser agente facilitador del proceso en el alumno a partir de las deducciones expuestas en este proceso evaluativo.
Este tipo de evaluación tiene funciones relacionadas con la formación del estudiante y la tarea de informar a diferentes sectores o actores del proceso sobre su manera de desarrollarse y sus resultados a través de un juicio crítico, por lo tanto, uno de los papeles de ella es la comunicación, llevada a cabo en primera instancia profesor alumno, luego como alumno-alumno, profesor- entes administrativos, padres de familia; todo esto a partir de unas necesidades manifiestas del estudiante como eje central de las situaciones de enseñanza aprendizaje e inmerso en el acto educativo.
La evaluación formativa busca así el perfeccionamiento del proceso didáctico, pues se lleva a cabo en forma paralela y a su vez permite que se hagan modificaciones del mismo de acuerdo a los resultado obtenidos y utilizando como base de comparación objetivos de aprendizaje especificados desde el comienzo del proceso, permitiendo la revisión del proceso y su reforzamiento.
Apoyado este concepto por De Vicenzi y De Angelis(2008) en su artículo sobre la evaluación de los alumnos donde mencionan que la evaluación formativa tiene un papel esencial dentro del proceso de aprendizaje y es mostrar la coherencia con los objetivos de aprendizaje propuestos, los contenidos del programa, la metodología con la cual se desarrolla este programa y a su vez mostrar cierta coherencia con su propia forma de llevarse a cabo, por consiguiente permite retroalimentar la acción educativa y mejorar la calidad de la enseñanza y del propio aprendizaje.
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Por otro lado, Rosales(2003) considera que a evaluación formativa permite el cambio metodológico y su adaptación a través del tiempo dentro de su característica de continuidad en el proceso enseñanza aprendizaje de acuerdo a la tipología de los estudiantes (personalidad, grado de madurez, aptitud motivacional, características de la etapa evolutiva en que se encuentre, habilidades, capacidades), dando así respuesta a sus necesidades, expectativas, saberes e intereses al reconocer que cada individuo es
diferente y por lo tanto la experiencia de aprendizaje también lo es.
Entonces se considera que la intención de la evaluación formativa no es simplemente observar el resultado del aprendizaje sino analizarlo para mejorar el rendimiento, la consecución de objetivos con fines prácticos, mantener la relación objetivos y ejecución de los mismos, facilitando el aprendizaje de los alumnos y no solo midiendo lo aprendido.
Martínez (2009) menciona que la evaluación contribuye a la mejora del proceso de aprendizaje en todo su trayecto, sirviendo a los propósitos formativos de la misma, ayudando a los docentes y estudiantes a tomar las mejores decisiones en relación con las diversas situaciones de enseñanza aprendizaje, por lo tanto no solo el docente utiliza los resultados de la evaluación sino el alumno buscando en definitiva el alcance de los logros exigidos u objetivos de aprendizaje acordes a la planeación de cada uno de los cursos tomados por el mismo.
La evaluación debe estar al servicio de los intereses formativos de los estudiantes a través de la retroalimentación, del trabajo en pro de convertirla en otro medio de aprendizaje y viendo al estudiante como un ser que requiere superar dificultades y obstáculos para brindarle su apoyo de forma racional y certera.
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Finalmente acorde a los planteamientos de Chadwick y Rivera(1997) la
evaluación formativa, tiene como objetivo principal formar al estudiante como sujeto activo, esencial, pero a su vez retroalimenta el proceso educativo, al profesor, los recursos utilizados y al mismo programa, los interrelaciona con el único fin de que el alumno tenga las mejores posibilidades de éxito, afirmando entonces que la evaluación formativa tiene consecuencias en el alumno, el profesor y el proceso enseñanza
aprendizaje.
2.3.2.1. Características.
La evaluación formativa tiene una serie de características, entre ellas se tienen: 9 Continua o secuencial: se lleva a cabo a través de todo el proceso educativo, dándole según Rosales (2003) un carácter acumulativo, progresista pues se hace un seguimiento constante al estudiante basado en un análisis sistemático, el cual muestra cómo va avanzando en su proceso de aprendizaje y el docente guía, da indicaciones, motiva, retroalimenta para que se ejecute de la mejor forma.
9 Procesual: ofrece datos cualitativos o cuantitativos de forma permanente, secuencial y sistemática sobre la labor del estudiante en las diversas situaciones de aprendizaje, permitiendo por ende la mejora progresiva de sus actividades.
9 De Vicenzi y De Angelis (2008) la proponen como integradora, pues no hace parte de una sola fase del proceso educativo, sino que forma parte de un todo y además incorpora diferentes instancias del acto educativo.
9 Permite emitir juicios de valor: comenta Casanova(2002) que en la evaluación formativa se dispone de información continua y de significancia para
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reflexionar sobre el quehacer del estudiante y hacer una adecuada toma de decisiones en el transcurso del proceso de enseñanza aprendizaje y sólo no al final del mismo.
9 Retroalimentadora: según Barriga y Hernández (2002) permite al
estudiante y docente hacer correcciones a tiempo en el proceso de enseñanza aprendizaje según la información arrojada por la misma evaluación. Dichas correcciones se basan en una reflexión continua de ambos protagonistas del acto educativo, con visión
retrospectiva y prospectiva.
Según esta característica la retroalimentación debe darse de forma inmediata y específica a través de comentarios escritos en los ejercicios, trabajos, pruebas, la autoevaluación, coevaluación y la observación sistemática, entre otras.
9 Flexible: se relaciona con la característica anterior ya que permite
modificar el proceso enseñanza aprendizaje para obtener la mejora o ajustes del mismo, atendiendo las diferencias personales, de acuerdo a De Vicenzi y De Angelis (2008) permite mejorar la situación evaluada conforma las características del alumno.
9 Facilitadora del proceso de enseñanza: Barriga y Hernández (2002) aluden a su carácter interpretativo con base en criterios predefinidos en las intenciones educativas u objetivos de aprendizaje, sin embargo sus resultados no se pueden
generalizar, pues la evaluación responde a las experiencias vividas en forma específica por cada alumno.
9 Reflexiva: según Rosales (2003) la evaluación permite tomar una postura crítica frente a los resultados obtenidos a través del análisis y determinación de los factores causales de dicho resultado positivo o negativo frente al actuar del estudiante
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buscando así los medios necesarios, soluciones para lograr el perfeccionamiento del proceso didáctico.
9 Debe ser planificada y congruente con la programación de enseñanza según De Vicenzi y De Angelis (2008) y de acuerdo al desarrollo de las sesiones de clase, permitiendo la realización de revisiones y ajustes constantes conforme a las
particularidades del estudiante, del profesor y de todos aquellos aspectos previsibles o no previsibles que se van dando en el transcurso del acto educativo.
9 Participativa en la construcción de aprendizajes y democrática, argumenta Álvarez (2001) lo que conlleva al empoderamiento de los actores principales alumno docente en el desarrollo de todo el proceso educativo, ellos son sujetos inmersos en la toma de decisiones alrededor de la actividad que se lleva a cabo y los afecta
directamente.
9 Debe tener objetividad, pues Chadwick y Rivera (1997) proponen que debe realizar en función de uno objetivos previamente descritos, para obtener evidencia visible del logro del aprendizaje, convirtiéndose en agente motivador y de superación, dejando de lado la subjetividad docente.
Esta característica busca que los criterios, objetivos de evaluación sean explícitos, claros y anticipados, a su vez compartidos e interpretados y puestos en común con los estudiantes bajo el ámbito de la situación de enseñanza aprendizaje.
9 Ayuda a la retención y transferencia de conocimiento, pues Chadwick y Rivera (1997) afirman que el estudiante en conjunción con el profesor aprende a reconocer aquellos aprendizajes más importantes, que tienen mejor aplicación y que contribuyen a ampliar o reconstruir otro.
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Por lo tanto tiene un carácter predominante de tipo cualitativo, donde la
negociación e interpretación de la misma es la esencia de este tipo de evaluación, pues de esta manera se pone al servicio de los intereses formativos del alumno con la asesoría del docente.