4.2.1 Alternativas para mejorar el impacto del MDPRC con miras a la igualdad y equidad de género.
El rol del docente es vital en el proceso de implementación de la propuesta, en tanto que debe
cumplir con unas características que permitan la vivencia de los principios dialógicos del modelo. En el mismo sentido, debe haber una preparación, acercamiento y entendimiento de los temas de género, orientados hacia unas relaciones equitativas y de igualdad en la escuela, que permita una mirada más comprensiva y reflexiva de los problemas sociales que afectan a los niños y niñas en materia de desigualdades sociales. Esta formación debe ser constante, acompañada y puesta en práctica a través de propuestas pedagógicas que permitan fortalecer el modelo. Del mismo modo la capacidad investigadora del docente en el aula le va permitir tener un mapeo completo de lo que sucede en el grupo. Por ello llevar esta propuesta a cabo exige por parte del docente la reflexió n pedagógica que pueda realizar de las prácticas educativas alrededor de la implementación. Con la investigación se pueden generar nuevas formas de llevar a cabo la actuación, atendiendo a la
diversidad de los grupos y de las situaciones de conflicto que se presentan. No se puede pretender que los mismos instrumentos y herramientas funcionen en diferentes grupos, por ello, el Modelo deja la puerta abierta para buscar las estrategias adecuadas para operacionalizar la actuación. El rol de las familias, es de mucho valor en el proceso de implementación de la propuesta, esta participación se debe contemplar más allá de la comisión de convivencia, a partir de la integrac ió n en actividades con sus hijos, como por ejemplo las tertulias dialógicas, la formación en espacios como escuelas para padres y madres con temas de género, teniendo en cuenta que los niños y niñas reflejan en la escuela los modelos sobre ser hombre y mujer que se fomentan consciente e inconscientemente en el hogar, además de actitudes y formas de socialización muchas veces basadas en tratos violentos. Asimismo, en el tema de educación para la sexualidad (Greco, 2009), encontramos que la gran mayoría de las familias están alejadas de las situaciones, las curiosidades y cambios que sus hijos e hijas viven en la escuela en materia de este tema. Esto pude pensarse a partir de las resistencias y miedos que produce hablar de sexualidad, género, sexo, etc.
El proceso preventivo (Valls, 2010)con miras a la concientización, identificación y prevención en temas de género (Duque, Prevención de la Violencia de Género, 2012) son vitales en este proceso de implementación. Estos surgen a partir de los conflictos generados en el grupo y cuentan con una diversidad de propuestas para llevarlos a cabo según la metodología que el/la docente considere para el grupo según sus edades y formas de trabajo. Este proceso debe ser permanente y debe permear todos los entes de la institución. Una propuesta posible es integrarlo en el trabajo con las áreas, como parte de la propuesta educativa de la escuela al ser una comunidad de aprendizaje, en los proyectos transversales, como por ejemplo el de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía, Seguridad Escolar, Convivencia y Valores, PRAES, Cátedra de Paz, Escuela para Padres y Madres.
Otro de los aspectos claves con miras al mejoramiento de la implementación de la propuesta surgió por parte de los y las estudiantes del grado quinto, donde planteaban una forma de dialogar sobre los conflictos a través de la asamblea en el tiempo preciso en el que suceden, debido a que, al dejar pasar el tiempo para el encuentro, los conflictos continúan afectando las relaciones entre los implicados. En esa medida, es importante revisar con los grupos las herramientas de ejecución de la propuesta y contemplar la posibilidad de crear una estrategia que permita dar salida a las situaciones en un tiempo pertinente para el proceso. Del mismo modo, son necesarios los mecanismos de regulación para la extensión de la palabra durante las asambleas, con el fin de
atender todas las situaciones que se presenten. Aquí resulta efectivo el desarrollo de las otras actuaciones educativas donde se busca el afianzamiento de competencias como el pensamie nto crítico y la argumentación, tal es el caso de las tertulias literarias y los grupos interactivos, donde se promueve el diálogo con el otro a partir de los argumentos; esto ayuda en el proceso de adquisición de competencias que fortalecen el MDPRC al momento de buscar soluciones a los conflictos siendo más claros y precisos.
La evaluación constante de los procesos, más allá de la plantilla de monitoreo de implementación, permite lograr un panorama más amplio de lo que sucede en el grupo, en cuanto a que recoge los sentires de cada uno a partir de su experiencia y de los argumentos para darle validez a su proceso, esto permite estar en constante revisión de las estrategias que se están aplicando y también aporta para realizar cambios adecuados en el camino, teniendo en cuenta que muchas de las estrategias pueden dar diversos resultados dependiendo de los grupos con los que se apliquen.
El proyecto de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía y el Programa de Convivencia Escolar son claves para el fortalecimiento de la prevención de los temas de género en las escuelas, cómo son las violencias, los abusos sexuales, el respeto por las diversidades, la vivencia de las ciudadanías responsables y críticas (Duque, Prevención de la Violencia de Género, 2012), en ese sentido el MDPRC es una herramienta eficaz para realizar el trabajo que piden estos dos proyectos, atendiendo que ambos buscan la consolidación de unas escuelas libres de violencias, con competencias para resolver conflictos, y con miras a aportar en el cierre de brechas de desigualdades sociales.
En el camino de transformación de la escuela en una CDA, el MDPRC debe estar articulado al Manual de Convivencia de la institución, en tanto que como herramienta metodológica contempla unas rutas de atención a los procesos que se construyen de forma colectiva y que se transforma n según las experiencias, sin embargo, no debemos olvidar que nos regulan unas normas que se materializan en la escuela a partir del Sistema Nacional de Convivencia Escolar, por tanto, ambas estrategias deben entrar en diálogo para que vayan en el mismo sentido y que la una no sobrepase a la otra y viceversa, es importante dar claridad a los procesos de la escuela en materia de los conflictos y las posibilidades de resolverlos, así como contemplar las situaciones que no se logren trabajar con el MDPRC y que deban seguir la ruta de atención.
El papel de la literatura (Puppo, 2009) como herramienta para abordar el género es muy importante en el proceso de implementación de la propuesta. La literatura parte como una representación del mundo que tenemos, y en ella vemos reflejadas épocas, costumbres, ideas, que reproducen modelos frente a las formas de ser hombres y mujeres, frente a los roles, imagina r ios y creencias, en ese sentido, la elección de materiales que permitan visibilizar y fortalecer los procesos reflexivos en temas de género, de la transformación de los roles, de la vivencia de ser hombres y mujeres desde la equidad, la igualdad y el respeto. Este tipo de trabajo puede enfocarse desde las tertulias, los grupos interactivos, en los talleres para la prevención de situaciones de conflicto, en los planes lectores, en los proyectos de lectura y escritura.
El apoyo institucional para el proceso de implementación de la propuesta en general es vital para el desarrollo y la permanencia del proceso, en tanto que debe articularse al PEI y en consecuencia a todo lo que se deriva de él, planes de área, aula, proyectos instituciona les. Teniendo en cuenta lo anterior, el recorrido que ha tenido la propuesta en la sede, debe fortalecerse en ese sentido y además debe pensarse en la continuidad del proyecto, en tanto que los estudiant es que dejan la sede en el grado quinto, puedan encontrar en la básica secundaria el fortalecimie nto de su proceso, así podríamos obtener un resultados más completos y complejos frente al desarrollo de la propuesta a lo largo de su vida escolar en la institución.