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2. METHODS

2.2 Phase II – Feasibility Study

Objetivos

• Tomar conciencia de nuestros modos particulares de comu- nicación y cómo puede verse afectada o facilitada nuestra interacción con otros.

• Observar cuán atentos y/o auténticamente interesados esta- mos en el diálogo o en el encuentro.

• Comprobar cómo nuestras maneras de comunicar/nos abren o cierran posibilidades de interacción.

Participantes

Para trabajar en parejas o en grupos.

Si el grupo fuese grande –no importa el número de integrantes– se trabajará en pequeños grupos de hasta cuatro participantes.

Preparación

Dice el coach:

–Las que siguen son varias ejercitaciones que se van sucedien- do y encadenándose. Después de cada ejercicio les pediré que se comuniquen según determinadas reglas o con algunas restriccio- nes. También los invitaré a que registren cómo se sienten, qué vivencian o de qué se dan cuenta, cómo se perciben desde el ha- blar y también desde el escuchar, percibir cómo se facilita o dificul- ta la interacción y hasta que punto se conectan. Yo, como facilita- dor, los iré guiando.

Disposición

Consigna

a. “Los invito a conversar durante cinco minutos. Háganlo res- petando vuestro modo coloquial habitual hablando de lo que quieran. Cualquier tema es importante para tomar conciencia de cómo hablan y cómo se sienten mientras se comunican. Al cabo de cinco minutos (les puede parecer una eternidad) interrumpan, quedándose en silencio para reflexionar: ¿de que habló cada uno?, ¿cómo habló?, ¿se miraron o se evita- ron?, ¿sienten que se comunicaron o solo dijeron cosas? Compartan sus reflexiones con el compañero o el grupo. Como el ejercicio continúa, pueden tomar alguna nota que les sirva de recordatorio”.

b. “A continuación, continuarán conectando, pero únicamente a través de afirmaciones impersonales (el, las, lo), no estan-

do permitidas las oraciones en forma de pregunta. Por ejem- plo, ‘el día está hermoso’, ‘las paredes son de ladrillo’, etc. Reflexionen, escriban y compartan la experiencia con su com- pañero de trabajo: ¿cómo fue comunicarse de esta forma?, ¿cómo se sintieron al hablar y escuchar estas frases?” c. “Comuníquense ahora solo usando oraciones que comiencen

con la segunda persona del singular (tú, vos). Son frases re- feridas a la persona con la que están compartiendo la expe- riencia. No usar interrogantes. Por ejemplo, ‘tú tienes cabello oscuro’, ‘tú eras la persona que yo menos conocía’.

Reflexionen, escriban y comenten cómo les resulta este estilo de comunicarse.”

d. “Conversen ahora solamente con declaraciones en prime-

ra persona del plural (nosotros). Por ejemplo, ‘nosotros te- nemos la misma edad’.

Reflexionen, registren y compartan sus vivencias; háganlo también en relación con las experiencias precedentes.” e. “Conversen utilizando solo oraciones o afirmaciones que

comiencen con la primera persona del singular (yo o mi).

qué decirte’. Reflexionen, escriban, compartan y compa- ren con los ejercicios anteriores.”

f. Finalmente, “conversen usando solamente declaraciones/afir-

maciones de primera a segunda persona del singular (yo-tú).

Es decir que empiezan con “yo”, “mi”, o “me”, e involucran al otro. Por ejemplo, ‘me gusta el color de tus ojos’; ‘me siento muy cómodo compartiendo la experiencia contigo’.”

“Ahora conversen y, al recordar lo experimentado en cada tipo de conversación que tuvieron, compartan aprendiza- jes de lo vivenciado.”

La experiencia intenta demostrar que en general nos cuesta hablar desde el yo, en primera persona del singular.

Muchas veces ponemos la cuestión afuera de nosotros mismos y suena distinto decir “el día está hermoso” en vez de “me gusta este día”. En este caso hablo más de mí mismo que del día. O en el caso de decir “estás bonita” en vez de “me gustas”.

Cuando hablamos desde el yo nos revelamos más y nos com- prometemos más. Hago una clara declaración personal acerca de mis pensamientos, sensaciones, emociones, etc.

Al expresarnos en primera persona asumimos responsabilidad de nuestras opiniones, agrados o desagrados, posiciones, peticio- nes, etc. Hablando desde el yo asumimos responsabilidad en la rela- ción con el otro.

El modo de comunicar afecta las relaciones. Tomar conciencia de esto nos posibilitará diálogos más directos y honestos.

10. ¿Q

UIÉN ERES

?

Participantes

Este ejercicio es para realizar en parejas.

Puede llevarse a cabo en sesiones bipersonales donde el coach hará de auxiliar facilitador, o en grupos, donde se trabajará de a dos.

Preparación

Sentarse frente a frente, observándose. En silencio. Un participante es A; el otro es B.

A pregunta: ¿Quién eres? B responde.

A pregunta nuevamente: ¿Quién eres? (como queriendo saber más o esperando una respuesta que vaya más allá de lo formal como el nombre o el sexo).

B responde.

A pregunta otra vez y esto se repite nueve veces.

El sentido de la repetición es que ésta es una forma de profundi- zar cada vez más, abriendo las defensas o las respuestas mecánicas como si fuesen las capas de la cebolla.

Tanto uno como otro descubrirán aspectos impensados de la propia identidad.

Si el trabajo fuera en parejas de participantes, a continuación se invierten los roles repitiendo la dinámica.

Al finalizar harán un breve diálogo acerca de cómo se sienten con lo descubierto y qué significó esta experiencia para sí mismos y al compartirla con el otro.

Una mujer estaba agonizando. De pronto tuvo la sensación de que era llevada al cielo y presentada ante el Tribunal.

–¿Quién eres? –dijo una Voz.

–Soy la mujer del alcalde –respondió ella.

–Te he preguntado quién eres, no con quién estás casada. –Soy la madre de cuatro hijos.

–Te he preguntado quién eres, no cuántos hijos tienes. –Soy una maestra de escuela.

–Te he preguntado quién eres, no cuál es tu profesión.

Y así sucesivamente. Respondiera lo que respondiera, no parecía dar una respuesta satisfactoria a la pregunta ¿quién eres? –Soy una cristiana.

–No he preguntado cuál es tu religión, sino ¿quién eres? No consiguió pasar el examen y fue enviada nuevamente a la tierra. Cuando se recuperó de su enfermedad, tomó la determi- nación de averiguar quién era. Y todo fue diferente.

Tu obligación es ser. No ser un personaje, ni ser esto

o lo de más allá, sino simplemente ser.

Anthony de Mello, La oración de la rana.

11. Y

O TE DOY

Participantes

Este ejercicio es para realizar en parejas.

Puede llevarse a cabo en sesiones bipersonales donde el coach hará de auxiliar facilitador, o en grupos, donde se trabajará de a dos.

Desarrollo

Sentarse frente a frente, observándose. En silencio. Sentados, mirada con mirada.

Un participante es A; el otro es B. A pregunta: ¿Quién eres?

B responde: Yo te doy… (agrega aquí algo que le daría a su interlocutor; puede ser un objeto, o la expresión de una forma de su

ser que lo particularice, tanto aspectos que le agraden como aque- llos que no. Por ejemplo: un libro, mi colección de CDs de jazz, mi risa, mi desconfianza, mi temor, mi nobleza, etc.).

Se repite tres o cuatro veces la pregunta y se espera la respuesta. Luego, invierten los roles y, al finalizar, dialogarán acerca del significado de la experiencia.

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