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Chapter 2 Background

2.7 Phase identification

La golondrina común Hirundo rustica LINNAEUS 1758 es un ave muy asociada al hábitat rural y periurbano. Es fácil de reconocer, con dorso negro azulado de reflejos metálicos, partes inferiores blancas crema, frente y garganta rojas y cola larga ahorqui-

llada. Su vuelo es rápido y ágil; con trayectoria irregular y zigzagueante a ras de suelo o a pocas decenas de metros de altura. Utiliza como posaderos los hilos telegráficos, cercas de alambre y más raramente ramas secas para descansar o arreglarse el plumaje. Sus presas son insectos voladores de diferentes grupos, aunque su base alimenticia la constituyen los dípteros. En días fríos, nublados o lluviosos la caza se desarrolla en las capas inferiores ya que los insectos se acercan al suelo o se protegen bajo las copas de los árboles. Con buen tiempo, caza a más altura, pero nunca llega a coincidir con vencejos.

Cría en el norte de África, casi toda Europa y gran parte de Asia. Su migración está muy condicionada por la temperatura y la disponibilidad de insectos en el aire. La mayoría de autores, admiten que Hirundo rustica llega a las distintas localidades cuando se alcanzan temperaturas medias diarias de 9 °C. No obstante a comienzo de temporada las isofenas quedan algo retrasadas respecto a las isotermas, mientras que al final las rebasan, aunque se sigue manteniendo el paralelismo (según el mapa para Europa de Southern, 1938, adaptado por Bernis). La golondrina es un ave muy condicionada por el clima y el tempe-

ro. Algunos años se acusa una notable disminución de efectivos poblacionales que puede estar relacionada con largos periodos de sequía en las áreas de invernada. También los fuertes vientos que soportan al atravesar el Sahara occidental y las tardías olas de frío en abril o mayo pueden causar estragos en sus poblaciones.

Según los mapas de isofenas medias obtenidos a partir de los datos fenológicos de AEMET las golondrinas comienzan a llegar al valle del Guadalquivir a mediados de febre-

ro. A primeros de marzo lo hacen a zonas costeras o bajas del sur de Pontevedra y a zonas de la costa mediterránea andaluza. Durante la segunda mitad de marzo se generalizan por la franja litoral gallega y toda la mediterránea, el valle del Ebro, Extremadura y ambas mesetas. Durante abril llegan a las Béticas, Gredos oriental-Guadarrama, serranías orensa-

nas, gran parte de Asturias y Pirineo catalán. Las llegadas más tardías suelen ser a primeros de mayo en la Serranía de Cuenca y parameras de Molina de Aragón. Por Gibraltar penetran en dirección nordeste hacia Europa encontrando las barreras de las sierras andaluzas, sis-

tema Ibérico y Pirineos; por otra parte, otro flujo sigue las costas portuguesas para después de atravesar Galicia y Asturias dirigirse a Bretaña e islas británicas. En los valles del Gua-

diana, Tajo y Duero llegan de oeste a este. La primera puesta varía según regiones y se produce entre principios de abril y finales de mayo, (4 o 5 huevos, raramente 6 o 7). Hacía los 14 o 15 días nacen los pollos que permanecen en el nido durante 22 o 23 días. Tras la independencia de los jóvenes en zonas mediterráneas tiene lugar una segunda puesta de menor número de huevos y en años muy favorables, una tercera. En estos casos, los pollos de la primera nidada, permanecen junto a sus padres y pueden colaborar en la cría de las otras nidadas.

Las aves europeas se desplazan fundamentalmente por las provincias mediterráneas ibéricas y cruzan el estrecho de Gibraltar entre finales de agosto y septiembre, mientras que las españolas vuelan por el interior peninsular y cruzan a África en la primera quincena de agosto. La migración prenupcial se realiza de enero (o antes) a abril, con el máximo en marzo.

La partida tiene lugar a mediados o finales de agosto en Pirineos, zonas bajas del País Vasco, serranías de Cuenca y Albarracín, sierras orensanas, lucenses, leonesas y del occi-

dente asturiano. Durante septiembre se van de ambas mesetas y normalmente a finales parten de la baja Extremadura y valle del Guadalquivir. En estos momentos se vuelven más gregarias y sociables, observándose grupos de aves posadas que anuncian la partida. Estos bandos se hacen muy notorios al anochecer, concentrándose frecuentemente en dormideros tradicionales desde los que emiten continuamente un agradable pero ruidoso gorjeo. El viaje se realiza en bandos poco densos que vuelan a poca altura, con las aves dispersas que con vuelo recto ocupan un frente amplio.

El flujo de migrantes atraviesa todo el continente europeo en dirección sur. El Medite-

rráneo es cruzado casi por doquier aunque las mayores concentraciones se producen en las costas de las penínsulas ibérica e itálica. El área de invernada ocupa la totalidad de África al sur del Sahara. Es sorprendente como un ave con un peso menor de 20 gramos puede realizar viajes de hasta 15 000 km desde las llanuras siberianas al África austral, atrave-

sando gran variedad de paisajes y climas. Algunas pasan el invierno en zonas abrigadas del sur de la península ibérica donde pueden ser sedentarias.

Las golondrinas comunes muestran una tendencia al adelanto de sus fechas de llegada además, cada vez son más las que pasan el invierno en zonas litorales del sureste peninsu-

lar y en puntos del valle del Guadalquivir.

Llegada de la golondrina en la primavera de 2018

Se produce la llegada cuando los individuos se quedan en la localidad aunque pueden haberse visto anteriormente individuos aislados o pequeños grupos de paso, estos se suelen observar aproximadamente de unos diez a veinte días antes. El mapa de isofenas de llegada de la golondrina común que ilustra este artículo se ha elaborado en base a las observaciones de los colaboradores de la red fenológica de AEMET y los datos de la Sociedad Española de Ornitología, a través de la web: Aves y Clima de SEO/Bird-Life (primeros individuos, primeros grupos y primera vez que se observan durante tres días seguidos).

La golondrina común tiende a hacerse sedentaria en zonas próximas a humedales y regadíos de Andalucía, Extremadura y del litoral levantino, sobre todo en el sur de Sevi-

lla-Huelva y en el oeste de Cádiz.

Las primeras observaciones de golondrina común en general para el conjunto de la Península se produjeron en fechas normales en el sur y retrasadas en el resto del territo-

rio (respecto a los últimos años) con un máximo de observaciones entre mediados de marzo y primeros de abril. Los primeros individuos se observaron en el litoral de Huel-

va en la segunda semana de enero, a finales de la segunda decena se habían observado en gran parte del valle del Guadalquivir, el litoral mediterráneo andaluz y Badajoz, a primeros de marzo en muchas localidades de la meseta sur y de casi todo el litoral me-

diterráneo, y a primeros de abril en gran parte de la meseta norte y algunos puntos de la cornisa cantábrica. La llegada con asentamiento en las distintas localidades y comarcas también se produjo el fechas normales en el sur peninsular y algo retrasadas en el resto. Tanto las primeras observaciones como las llegadas fueron condicionadas por el frío y la precipitación de febrero, marzo y abril que dificultaban el avance del frente de llegadas hacia el norte.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bernis, F. (1947). Emigración e invernada de Phylloscopus en España. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 45: 595-615.

Southern, H. N. (1938). The spring migration of the Willow Warbler over Europe. British Birds, 32: 202-206. . 20/IV 1/V 1/IV 10/IV 20/III 10/III 1/III 20/II 10/II 1/II 10-II 10-II 20-II 20-II 20-II 20-II 20-II 20-II 1-III 1-III 10-III 10-III 10-III 10-III 20-III 20-III 20-III 20-III 1-V 1-V 10-IV 1-IV 1-IV 10-IV 20-IV 20-IV

Mapa de isofenas de llegada de la golondrina común en la primavera fenológica de 2018.

OBSERVACIÓN FENOLÓGICA DEL CASTAÑO