3. RESEARCH METHODOLOGY
3.2 PHASE 2: STRATEGIC MANAGEMENT FRAMEWORK
Para llevar la droga de los productores a los consumidores se requiere cierto grado de organización. El modo de operación de los agentes del tráfico de drogas ha ido evolucionando con el tiempo a la par del crecimiento de los mercados y los adelantos tecnológicos. En el pasado, es posible que el tráfico de drogas haya supuesto un enriquecimiento personal para sus principales agentes; sin embargo, en años recientes, las cuantiosas ganancias derivadas del tráfico ilícito de drogas se han utilizado en algunos casos para financiar actividades armadas ilegales.
Ascenso y decadencia de las organizaciones de narcotraficantes
Las tendencias del consumo de drogas ilícitas son sumamente dinámicas y, a su vez, las operaciones de las organizaciones del tráfico ilícito tienden a modificarse en respuesta a esa evolución. En las últimas décadas se han observado importantes cambios en el tráfico ilícito de drogas. La naturaleza de esos cambios depende de las drogas y de los mercados ilícitos de que se trate, aunque una característica constante de muchas organizaciones del narcotráfico es un idioma y/o nacionalidad comunes a sus participantes.
Después de la segunda guerra mundial, el contrabando de heroína a los Estados Unidos, y dentro de este país, estuvo dominado por grupos de la delincuencia organizada italiana. Esos grupos compraban heroína y la transportaban a los Estados Unidos a través de Turquía y Francia. Posteriormente, importantes grupos chinos, conocidos como “tríadas”, transportaron heroína a través del territorio de lo que actualmente es Hong Kong, China, hasta que a mediados del decenio de 1990 comenzó el tráfico de heroína procedente de América Latina a los Estados Unidos, principalmente por grupos colombianos y mexicanos. A raíz de la declinante
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producción de heroína en Colombia en años recientes, una mayor proporción de heroína parece ahora provenir de México.
Hasta principios de los años noventa, el contrabando de cocaína a los Estados Unidos estuvo dominado por dos cárteles de la droga colombianos, el cártel de Medellín y el cártel de Cali. Esas organizaciones controlaban toda la cadena de la oferta. Sin embargo, fueron las últimas de su especie puesto que hacia mediados de esa década habían quedado desmanteladas. Surgió entonces un gran número de cartelitos colombianos más pequeños que modificaron el funcionamiento de la cadena de la oferta vendiendo cocaína a grupos mexicanos, así como a clientes de los nuevos mercados de cocaína que iban apareciendo en Europa. Los grupos mexicanos controlaban el tráfico de México a los Estados Unidos. Los métodos de transporte también han cambiado: mientras que en un principio las remesas de cocaína se enviaban directamente de Colombia a los Estados Unidos por vía aérea, hoy en día son transportadas al corredor centroamericano o mexicano sobre todo por barco o semisubmarino y luego por tierra hasta los Estados Unidos.
Durante los dos últimos decenios, el tráfico de heroína a Europa occidental, realizado por grupos turcos y de diversos países balcánicos, ha utilizado la ruta de los Balcanes. La heroína solía fabricarse en Turquía con opio y morfina procedentes del Afganistán. Sin embargo, en años recientes, la mayor parte de los opiáceos se importa en forma de heroína. Desde fines de los años noventa hasta 2004, los grupos de la delincuencia organizada integrados por traficantes de origen albanés tuvieron un papel predominante en el comercio ilícito, aunque luego su importancia disminuyó, mientras que los grupos delictivos de otros países balcánicos siguen participando en ese tráfico. Recientemente han surgido en varias ciudades de Europa occidental algunos grupos delictivos originarios de la ex República Yugoslava de Macedonia que se encargan de organizar el tráfico ilícito de heroína.
Desde hace muchos años, el tráfico ilícito de cocaína a Europa occidental está organizado por grupos de la delincuencia colombiana. En él participan también varios grupos delictivos de países del Caribe, incluidos Jamaica y la República Dominicana. Desde 2005, diversos grupos delictivos del África occidental, a menudo liderados por nigerianos, están firmemente arraigados en el mercado de cocaína de muchos países de Europa occidental. Algunos grupos nigerianos también han comenzado a exportar cocaína desde el Brasil, especialmente desde Sao Paulo, a puntos de destino en África y Europa. La mayoría de esos grupos no tienen una organización jerárquica sino que operan como unidades independientes en el marco de redes autónomas. Desde hace tiempo, el tráfico ilícito de heroína a la Federación de Rusia está organizado en gran medida por diversos grupos delictivos integrados por miembros de origen tayiko. Estos grupos trafican la heroína desde Tayikistán a otros países del Asia central y a la Federación de Rusia. Aunque los grupos delictivos tayikos están profundamente involucrados en el contrabando de heroína de Tayikistán a la Federación de Rusia, rara vez figuran entre las personas detenidas en otros países del Asia central.
El contrabando de metanfetamina al lucrativo mercado japonés ha estado y sigue estando dominado por la Yakuza, el tradicional sindicato de la delincuencia organizada japonesa. Las fuentes de la metanfetamina han cambiado con el tiempo, pero los traficantes son los mismos. Casi la mitad de todas las personas detenidas por tráfico de metanfetamina en el Japón son miembros de la Yakuza. Tras la segunda guerra mundial, la metanfetamina se producía localmente; luego, en 1951, fue prohibida. La fabricación de metanfetamina se desplazó entonces a zonas vecinas, como la República de Corea y Taiwán (Provincia de China), para después desplazarse una vez más a China continental y Filipinas. Desde hace poco, los grupos de la delincuencia organizada iraní están participando en el comercio ilícito de metanfetamina y las unidades de la Yakuza que operan en Estambul (Turquía) han comenzado a traficar al Japón metanfetamina fabricada ilícitamente en el territorio de la República Islámica del Irán107. Además, algunos grupos nigerianos han comenzado a producir metanfetamina en Nigeria para exportarla al Asia oriental y el Asia sudoriental.
La convergencia de amenazas y su evolución
Como se señaló anteriormente, el tráfico ilícito de drogas tiene una larga asociación con la delincuencia organizada transnacional. Durante décadas una gran proporción de los ingresos de los grupos de la
107 Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Patterns and Trends of Amphetamine-Type Stimulants and Other
delincuencia organizada se ha derivado del tráfico de drogas. Según las estimaciones, el tráfico ilícito de drogas genera entre una quinta y una cuarta parte del total de ingresos derivados de la delincuencia organizada y casi la mitad de los ingresos procedentes de la delincuencia organizada transnacional108.
En contraste, las vinculaciones entre el tráfico ilícito de drogas y las actividades de los grupos armados ilegales y, en algunos casos, de los grupos terroristas, parecen haber surgido posteriormente. Entre algunos conocidos ejemplos, cabe mencionar los vínculos entre los diversos ejércitos rebeldes y la producción y el tráfico ilícito de opio y estimulantes de tipo anfetamínico a y desde el estado Shan de Myanmar, la relación entre el tráfico ilícito de coca y el Sendero Luminoso en el Perú en la década de 1990, la utilización de los ingresos procedentes del comercio ilícito de drogas para financiar las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en ese país durante el decenio de 2000 y la utilización de ingresos emanados del comercio de heroína por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) para financiar actividades armadas ilegales en Turquía. Además, muchas de las milicias causantes de la inestabilidad registrada en Yugoslavia durante los años noventa se valieron del tráfico ilícito de drogas -en particular el de heroína, a través de la ruta de los Balcanes- para financiar su participación en ese conflicto, y en el Afganistán y el Pakistán los talibanes han venido derivando una parte de sus ingresos del comercio de opio y heroína. Según se ha informado, Al-Qaida en el Magreb Islámico ha utilizado las ganancias procedentes del tráfico ilícito de cannabis y cocaína y el Ejército Republicano Irlandés (IRA) también ha estado presuntamente involucrado en el tráfico ilícito de drogas a nivel internacional. En Sri Lanka se presume que los Tigres tamiles, antes de su desmantelamiento en 2009, derivaron una parte de sus ingresos del tráfico ilícito de heroína y en el Líbano se ha acusado asimismo a Hizbullah de participar en el tráfico ilícito de drogas.
Esa lista podría ser mucho más larga. Sin embargo, no todas las acusaciones son necesariamente justificadas y no siempre se dispone de pruebas empíricas para corroborar la existencia y evaluar la importancia de esos vínculos. Cabe señalar asimismo que la probada participación de ciertos miembros en actividades ilícitas relacionadas con las drogas no significa por fuerza que el grupo como tal haya estado implicado en ellas. Con todo, no cabe duda de que existen vinculaciones entre el tráfico ilícito de drogas y las operaciones de las organizaciones delictivas, rebeldes y terroristas en todo el mundo.
Las incalculables amenazas dimanantes del tráfico ilícito de drogas y la delincuencia organizada fueron internacionalmente reconocidas hace más de 20 años en la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988, en la que se observó que el tráfico ilícito permitía a las organizaciones delictivas transnacionales invadir, contaminar y corromper las estructuras de la administración pública, las actividades comerciales y financieras lícitas y la sociedad a todos sus niveles. Los Estados Miembros reflejaron y expusieron más ampliamente esas inquietudes en 1998 y 2009 en la Declaración política aprobada por la Asamblea General en su vigésimo período extraordinario de sesiones y la Declaración política y el Plan de Acción aprobados por la Comisión de Estupefacientes en la serie de sesiones de alto nivel de su 52º período de sesiones en 2009. El Consejo de Seguridad, en varias de sus resoluciones, también ha hecho referencia a los nexos existentes entre el tráfico de drogas, la delincuencia organizada y, en algunos casos, el terrorismo.
Estos nexos han llevado a varios países a intensificar sus esfuerzos de lucha contra el tráfico ilícito de drogas. En algunos casos en que las autoridades han combatido eficazmente la producción y el tráfico de drogas ilícitas, el problema de la insurgencia también se ha visto mitigado. Dos ejemplos de ello son el Sendero Luminoso en el Perú, durante el decenio de 1990, y las FARC en Colombia, en la década de 2000. Las medidas encaminadas a atajar la producción y el tráfico de drogas ilícitas han contribuido a mermar los ingresos de los grupos armados ilegales y también, por tanto, su capacidad de lucha.
El papel de las nuevas tecnologías
En las últimas décadas, una creciente proporción de la población mundial dispone de teléfonos y equipo informático conectado a Internet cada vez más sofisticados. El uso de Internet se ha extendido rápidamente y el número de personas que tiene acceso a ella se ha disparado de 2,6 millones en 1990 a 2.000 millones en 2010. De igual modo, la proporción de la población con acceso a Internet aumentó del 0,05% en 1990
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al 30,5% en 2010 y hasta un 76,5% en los países de altos ingresos que son miembros de la OCDE, los cuales están gravemente afectados por el consumo de drogas109.
Internet ha tenido un impacto enorme en el comercio ilícito de drogas. Para los traficantes, es mucho más fácil ahora entender la fluctuación de los precios en los diversos mercados, obtener precursores y ocultar las ganancias derivadas de las drogas. Los consumidores de drogas ilícitas han comenzado a utilizar la Internet como medio de intercambiar información sobre el uso de diversas drogas ilícitas y las mejores oportunidades de adquirir drogas más potentes a un precio módico. Además, nuevas drogas que aún no están sujetas a fiscalización internacional (como las que se venden con el nombre de “Spice”) se han comercializado con éxito a través de Internet.
Internet también ha abierto nuevas oportunidades para realizar intervenciones de fiscalización de drogas. Es un vector decisivo para la difusión de información sobre los riesgos asociados con el consumo de drogas ilícitas. Por otra parte, Internet proporciona a las autoridades otro medio de vigilar el mercado de las drogas ilícitas, así como la planificación y las operaciones de los delincuentes, y les facilita asimismo la posibilidad de establecer una estrecha coordinación transfronteriza. No obstante, es evidente que los traficantes de drogas se han vuelto más precavidos -y sofisticados- en lo que respecta a su utilización de Internet. Como disponen de abundante efectivo, tienen los medios necesarios para contratar a los mejores expertos informáticos a fin de velar por que sus comunicaciones estén cifradas, sus lugares de operación no sean ubicables y sus archivos sean destruidos en caso de incautación de sus computadoras. El ritmo frenético al que avanza el desarrollo tecnológico y la rapidez con que los delincuentes adaptan la tecnología disponible a sus necesidades presentan desafíos contundentes para los órganos reguladores de la mayoría de los países. Además, debido a la falta de una reglamentación internacional de Internet resulta difícil poner coto a las actividades de los delincuentes que operan a nivel internacional.
Otro avance tecnológico importante de los últimos años es la rápida propagación de la telefonía móvil. La proporción de la población mundial que ha contratado un servicio de telefonía móvil aumentó de un 0,2% en 1990 a un 78,6% en 2010. Esto representó un crecimiento medio del 36% anual durante el período 1990-2010. Mientras que en los países desarrollados el número de contratos de telefonía móvil a menudo supera la cifra total de población, hasta los países menos adelantados muestran tasas de penetración de la telefonía móvil (33,5 teléfonos móviles por cada 100 habitantes). Por ejemplo, en el Afganistán la tasa correspondiente alcanza 37,8110.
El teléfono móvil, especialmente su servicio de mensajes de texto (SMS) y las tarjetas anónimas de prepago con módulo de identidad del titular (tarjetas SIM) han revolucionado el comercio de drogas ilícitas en todos los niveles. Los mensajes de texto son difíciles de controlar y rastrear por las autoridades; por otra parte, el uso generalizado de las tarjetas SIM, anónimas y económicas, hacen aun más laboriosa esa tarea. Además, el teléfono móvil puede servir a los traficantes como registro de clientes, ya que para algunos traficantes de drogas su activo más preciado son los números guardados en la memoria del teléfono.
El rápido crecimiento del comercio internacional también ha facilitado el tráfico ilícito de drogas, pues el gran volumen de mercaderías lícitas que se transporta a través de todo el mundo dificulta la detección de las remesas de drogas ilícitas por las autoridades. Durante el período 1990-2010, las exportaciones mundiales de mercaderías aumentaron en un 440% en valores nominales111. Teniendo en cuenta la inflación, ello equivale a un aumento anual del 5% en términos de volumen. Gran parte de las mercaderías comercializadas se transporta en contenedores. La capacidad anual total de los envíos por contenedor asciende a unos 1.100 millones de toneladas; la producción mundial de drogas ilícitas ascendería a menos del 0,005% de esa cifra (aunque no todas las drogas se transportan por contenedor). Por tanto, la probabilidad de detectar las remesas de drogas ilícitas mediante controles aleatorios de los contenedores es sumamente reducida.
109 Banco Mundial, “Internet users”, World Development Indicators, base de datos en línea sobre los indicadores del desarrollo
mundial. Disponible en http://data.worldbank.org/indicator/IT.NET.USER.P2 (consultada en enero de 2012).
110 Banco Mundial, “Mobile cellular subscriptions”, World Development Indicators, base de datos en línea sobre los indicadores del
desarrollo mundial. Disponible en http://data.worldbank.org/indicator/IT.CEL.SETS.P2 (consultada en enero de 2012).
111 Organización Mundial del Comercio, “International trade and tariff data”, base de datos estadísticos. Disponible en
Otro acontecimiento importante de las últimas décadas ha sido el aumento del tráfico aéreo. El número de
salidas de aviones se incrementó en más de un 80% entre 1990 y 2009, o un 3,2% anual112. Junto con el
descenso de las tarifas aéreas, estos aumentos han servido de aliciente a los grupos de traficantes de drogas para sacar provecho del mayor volumen del tráfico aéreo, ya sea empleando a un gran número de personas en calidad de “mulas” (personas que ocultan drogas ilícitas en el interior de su cuerpo para pasarlas a través de una frontera) o escondiendo las drogas dentro de paquetes para su envío como carga aérea o por correo. Durante el período 1990-2010, el número total de pasajeros de las líneas aéreas aumentó a razón de un 4% anual y el incremento anual de la cantidad de carga transportada fue del 4,6%.
112 Banco Mundial, “Air transport, registered carrier departures worldwide”, World Development Indicators, base de datos en línea
sobre los indicadores del desarrollo mundial, disponible en http://data.worldbank.org/indicator/IS.AIR.DPRT/countries (consultada en enero de 2012).
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