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CHAPTER II LITERATURE REVIEW

2.4 The PHP as an Object of Study

2.4.8 PHPs as Sources of Information

El cuidado de la salud incluye todas las medidas necesarias para evitar el deterioro de la misma, o en caso de que suceda, tratarla adecuadamente. Dentro de estas medidas se incluye: el acto médico, las conductas de las familias, el medio ambiente, la calidad del ambiente, la inserción laboral, los ingresos, la educación, etc., siendo fundamental la existencia de un sistema de atención con énfasis en las medidas preventivas.

La medida del grado de atención de la salud está en relación no sólo con los resultados que se obtienen (morbilidad y mortalidad), sino también con el riesgo de la población que se asiste. Un indicador utilizado para analizar la calidad de la atención de la salud en los niños menores de un año

31 Además de la Ciudad se trabajó en las provincias de Tucumán, Corrientes y Córdoba. La

existencia del subregistro se estableció mediante el pareo de la causa registrada en el certificado de defunción y los datos de la historia clínica de la fallecida.

es el índice obtenido al relacionar la mortalidad infantil, elegida como resultado, con la incidencia del bajo peso al nacer, seleccionada como riesgo de la población32 (MSAS, 1994). Para los niños de 1 a 4 años se utiliza un índice diferente, ya que el bajo peso deja de ser un factor de tan alto riesgo como sucede durante el primer año de vida. En este caso el índice relaciona las muertes no evitables (tumores, anomalías congénitas y cardiovasculares) con las evitables (infecciosas, violencias y respiratorias). Ambas relaciones muestran que cuanto mayor es el índice peor sería la atención de la salud.

En la Ciudad, en ambos grupos de edad se observa33, si bien con algunas fluctuaciones, una reducción del índice (Gráfico 7.7) que muestra una mejora en la atención desde mediados de los noventa, aunque registra un deterioro en el último bienio. Se destaca que durante todo el período fue peor la calidad de la atención de los menores de un año. Las explicaciones a esta situación se encuentran en las conductas de las mujeres en el control efectivo de sus embarazos. La ausencia de controles o la reducida cantidad de los mismos se vincula con el bajo peso al nacer, los nacimientos prematuros y la mortalidad infantil, indicadores incorporados en el índice elaborado.

Por otro lado, se investigaron las conductas de las familias ante la prevención y el cuidado de la salud de los niños y las estrategias de las mujeres en relación con la atención del embarazo y el parto. Como ya se señalara, se trabajó con las Encuestas de Condiciones de Vida del SIEMPRO de los años 1997 y 200134. Lamentablemente35, los altos coeficientes de variación que presentan para la Ciudad las poblaciones que son objeto de análisis (madres de niños menores de 3 años y niños menores de 5 años) sólo permitieron obtener muy pocas evidencias, aunque relevantes, en la caracterización de la salud-enfermedad-atención de las mujeres embarazadas y de la primera infancia.

Es posible inferir que la crisis económica, que empujó a la mujer hacia el mercado laboral para aportar ingresos a los deteriorados

32 Este indicador fue utilizado por el Programa Nacional de Estadísticas de Salud para

evaluar el grado de atención sanitaria según grupo de edad.

33 Cuadro 7.16 del Anexo B.

34 Que se tomaron como representativos de las conductas relacionadas con la atención de la

salud de las décadas de 1990 y del año 2000.

presupuestos familiares, modificó las prácticas cotidianas en el cuidado de los niños. Probablemente tuvo menor tiempo para compartir con sus hijos y para llevarlos a los controles periódicos y/o menores ingresos para transportarlos hasta el hospital o consultorio médico. También incidirían en la calidad del cuidado el stress y el cansancio, y la menor chance de lactancia.

Gráfico 7.7

Evaluación de la atención de la salud de la primera infancia. Ciudad de Buenos Aires, 1990-2002.

0,0 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 año ín dic e - 1 año 1-4

Fuente: elaboración sobre la base del Cuadro 7.15 del Anexo B.

El análisis comienza con los controles prenatales que, como ya se señalara, son una acción básica de promoción y prevención de la salud y su eficacia está determinada por la oportunidad del primer control, la frecuencia de controles y la calidad de la atención. Entre 1997 y 2001, en la cantidad de controles durante el embarazo y el post-parto, se observan disminuciones importantes; en la oportunidad del primer control esta reducción es más leve.

Para igual período (1997-2001) con respecto al cuidado de la niñez se observa menor permanencia de los niños con alguno de sus padres la mayor parte del día (- 19 por ciento) y también menor cobertura exclusiva de obra social (-16 por ciento), que se relacionaría con el aumento de la precariedad laboral y de la tasa de actividad de las mujeres, ya señalado en el capítulo 5. Pero las disminuciones más importantes y relacionadas directamente con la salud de los niños se registraron en el número de

consultas de control de su salud (- 48 por ciento) y en la chance de amamantamiento hasta 6 meses inclusive (-23 por ciento).

Cuadro 7.7

Indicadores de las conductas de las familias. Ciudad de Buenos Aires, 1997 y 2001.

Indicador 1997 2001

Primer control hasta 3º mes de embarazo 98,8 95,2

5 o más controles durante el embarzo 96,4 89,4

Control del embarazo en establecimiento no público 73,2 74,6 *

Atención del parto en establecimiento no público 74,2 77,6

Realización de control post-parto 96,0 92,0

Amamantamiento hasta 6 meses inclusive 73,3 56,1 *

Cobertura de salud sólo de obra social en niños de 0-4 años 60,1 50,5 *

Permanencia con alguno de los padres la mayor parte del día 88,5 71,7

Consulta sin estar enfermo el niño en los últimos 12 meses 98,9 98,1

Más de 6 controles sin estar enfermo el niño en los últimos 12 meses 78,4 45,4 *

Nota: * Coeficientes de variabilidad mayores al 10 por ciento. Ver Punto 3 de Anexo A. Fuente: elaboración sobre las bases de encuestas de condiciones de vida.

Es conocido el impacto de la lactancia materna prolongada36 en la salud infantil. La leche humana tiene un valor incomparable en el desarrollo y maduración del sistema nervioso central, en la protección inmunológica y en la prevención a corto, mediano y largo plazo de diferentes patologías en el niño. Según una encuesta realizada en la Ciudad en 1997, a madres residentes37, la lactancia materna exclusiva fue del 23,1 por ciento y la lactancia materna completa del 33,4 por ciento (Ageitos, 1998). Existían notorias diferencias según el grupo etario (Cuadro 7.8) y las altas participaciones de lactancia exclusiva se registraban entre los menores de tres meses, si bien no cumplían con la meta de lactancia (que el 60 por ciento de los niños sea amamantado hasta el sexto mes en forma exclusiva).

Más recientemente, en el 2002, la Encuesta Anual de Hogares (EAH) de la Ciudad mostró que menos de la quinta parte de los niños menores de dos años consumió leche materna exclusiva (15,5 por ciento), mientras que la mitad complementó este tipo de alimentación con el uso de

36 Según la norma aceptada en el país la lactancia materna debe ser exclusiva durante los

primeros seis meses y lactancia con alimentación complementaria oportuna y adecuada a partir del sexto mes y hasta los dos años (Ageitos, 1998).

la mamadera38. Con respecto a los menores de un año, algo menos de la tercera parte sólo consumieron leche materna, otro tercio la combinaron con el uso de la mamadera y fue levemente superior la proporción de quienes sólo utilizaron la mamadera (37,7 por ciento). De los niños entre uno y dos años, más de la mitad (63,9 por ciento) utilizaron mamadera únicamente, el 7,8 por ciento lactancia materna exclusiva y el 8,4 por ciento empleó la mamadera como complemento de la leche materna. En el caso de los bebés de hasta 6 meses, la lactancia materna exclusiva fue del 38,6 por ciento. Comparando este valor con el del año 1997 parece haberse incrementado en la Ciudad la lactancia materna exclusiva y ello podría ser resultado de las campañas públicas de promoción de la lactancia más que por deterioro socioeconómico.

Cuadro 7.8

Lactancia materna según grupo etario. Ciudad de Buenos Aires, 1997.

Lactancia - de 28 días 60-89 días 120-149 días 180-209 días

Exclusiva (E) 79,7 54,8 23,1 3,9

Predominante (P) 1,3 9,5 10,3 5,9

Completa (E+P) 81,0 64,3 33,4 9,8

Parcial * 15,2 23,8 41,0 51,0

Destetado 3,8 11,9 25,6 39,2

Nota: * pecho más otra leche o papilla. Fuente: Ageitos, 1998.

Otra de las conductas preventivas analizadas relacionada con la salud de la niñez, es la vacunación sistemática de los niños, ya que les garantiza menor morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas. Es una prioridad de la política pública que se alcancen los mayores niveles de cobertura en relación a la aplicación efectiva de las distintas vacunas. Para verificar esos niveles se usó la información provista por la EAH 2002. En ella se solicitó a las madres que mostraran el carnet de cada uno de sus hijos para confirmar la respuesta a la pregunta sobre calendario de vacunación. Cabe destacar que la exhibición del carnet de vacunación se dio sólo en el

38 Para los bebés menores de 7 meses se indagó sobre la ingesta de otro líquido usando

recordatorio de las últimas 24 hs. que permite obtener un dato más confiable de lactancia materna exclusiva.

29,3 por ciento de los casos, por lo cual los valores obtenidos deben tomarse con recaudos, debido a los altos coeficientes de variación. Entre los niños cuyas madres mostraron el carnet39, la totalidad de los menores de un año tiene la cobertura completa de vacunación BCG y antihepatitis B. En los niños de uno a dos años se mantiene en 100 por ciento la BCG pero se reduce a 81 por ciento la antihepatitis B y a 85 por ciento la aplicación de la Sabin y la Cuádruple. Para los dos años de edad, la BCG mantiene el 100 por ciento de cobertura, así como la triple viral (99,3 por ciento), sin embargo es más baja la cobertura de antihepatitis B (46,6 por ciento).

Los altos niveles de cobertura de la antihepatitis B, en los menores de dos años, tiene su explicación en que la edad de estos niños coincide con el momento en que se determinó su administración obligatoria y fue aplicada gratuitamente40. Por su parte, la baja cobertura en los niños de dos

años responde a que esta vacuna es de alto costo y que en los comienzos de la obligatoriedad de su aplicación no haya estado garantizada la gratuidad en el ámbito público. Asimismo, llama la atención que el nivel de cobertura completa de la vacuna Sabin alcance sólo al 70 por ciento de los menores de dos años. A pesar de la gratuidad de las vacunas administradas en el sistema público, factores sociales y económicos, así como la falta de información adecuada, resultarían limitantes en cuanto al logro de niveles de cobertura adecuados41, lo que demostraría fallas en el funcionamiento de los servicios.

Es sabido que la información surgida sólo de la declaración de los respondentes no resulta de alta confiabilidad, ya que se basa en recuerdos sobre datos puntuales como el tipo de vacuna aplicada y la cantidad de dosis de cada una de ellas. Si además, se brinda información sobre varios hijos, las posibilidades de error son aún mayores. Igualmente se consideró oportuno el análisis comparativo de ambas situaciones en relación a la cobertura de los niños hasta los 4 años. La inclusión de la información validada sólo por el testimonio del entrevistado, marca diferencias aunque

39 Constituyen el 30 por ciento para los menores de 1 año y el 34 por ciento de los de 1 a 2

años.

40 Si bien la aplicación efectiva en la ciudad comenzó en el 2001 fue obligatoria y gratuita

para los niños nacidos a partir de noviembre de 2000.

41 El número de dosis recomendadas es variable: BCG una dosis al nacimiento; Sabin y

Cuádruple (difteria, tétanos, pertussis, haemophilus influenza b) cuatro dosis; Hepatitits B tres dosis; Triple viral (sarampión, rubéola, parotiditis) dos dosis y Hepatitis A una dosis al año.

no de significación, con excepción de la vacuna triple bacteriana, donde existe una sobreestimación de su aplicación.

Cuadro 7.9

Cobertura de inmunizaciones (en %) según vacunas aplicadas en los menores de cinco años. Ciudad de Buenos Aires, 2002.

Vacuna aplicada Mostraron carnet de vacunación No mostraron carnet de vacunación BCG 99,4 92,5 Sabin 93,8 89,3 Triple bacteriana 36,6 71,1 Hepatitis B 66,2 65,3 Cuádruple 83,8 76,4 Triple viral 71,1 73,5 Otras 41,2 18,3

Fuente: elaboración sobre la base de plan de tabulados.

En síntesis, puede afirmarse que prácticas como el amamantamiento, valiosas por la incidencia en la evitabilidad de enfermedades infectocontagiosas, al igual que en otras partes del país, no están aún afianzadas entre las madres de la Ciudad. Por otra parte, los niveles de cobertura de las inmunizaciones son altos en los casos de aquellas vacunas aplicadas durante el período de internación o exigidas para la documentación del recién nacido, pero luego aparecen resultados dispares en sus niveles de cobertura, tanto entre quienes exhibieron o no el carnet, al momento de ser encuestados.