CROCKETT WELL
2. Center Street well and 24” transmission main (above 6 th East well) out of service 3 6 th East and Crockett wells out of service.
6.3 Pipe Replacement Analysis and Prioritization
de cimera al escudo de
Inglaterra, cuya cabeza
se siente quebrada en las
tres Ynvasiones que aquí
ha practicado esa nación:
1ª por el almirante Rober-
to Blake, en 30 de abril
de 1657,… 2ª por el almi-
rante Juan Gennings, en
6 de noviembre de 1706,
… y 3ª por el contralmi-
rante Horacio Nelson el
25 de julio de este año de
1797… Negras: porque lo
han sido las empresas que
la cubren de otros tantos
borrones. La atravesada
con la espada denota el
gran destrozo que, para
escarmiento suyo, expe-
rimentó últimamente por
mar y tierra.
cos mercantes a los que da- ban protección dos navíos de guerra. A su frente iban don Diego de Egues, capitán ge- neral de la flota, y el almiran- te don José Centeno.
Hacía meses que se ha- bía declarado la guerra entre España (cuyo monarca era Felipe IV) e Inglaterra (don- de daba sus últimos coleta- zos la República de Oliverio Cromwell). Para éste, el apo- derarse del cargamento de plata que transportaba la flota española era un objetivo fun- damental, pues conseguirlo implicaba, no solo el debilita- miento de España, sino tam- bién el apuntalamiento de la, en aquellos momentos, frágil economía inglesa.
Cromwell confió al almiran- te Robert Blake, que personi- ficaba la punta de lanza de su agresiva política exterior, una flota de 30 navíos de guerra y 5 naves auxiliares, confiando en que, con sus 1.120 caño- nes, no tendría muchas difi- cultades para impedir que el tesoro llegase a España. Blake se dispuso a ello bloquean- do con su poderosa fuerza el puerto de Cádiz.
Mientras tanto, el 22 de fe- brero de 1657, Egues llegaba a Tenerife, donde el capitán general, don Alonso de Dávi- la, le informó de la presencia en aguas canarias de varios corsarios ingleses. Confiando en sus medios, Egues decidió seguir el viaje, lo que hizo tras reavituallarse de agua y víve- res. Pero cuando llevaba un par de jornadas de navega- ción, Dávila recibió informes relativos a la amenaza que suponía la flota de Blake, por lo que, sin pérdida de tiem-
Historia
Dos cañones y tres cabezas de león
Escudo actual del RACA 93
po, envió un barco ligero para alertar a Egues. El lento an- dar de los mercantes y una providencial avería en uno de los navíos de guerra facilita- ron que el aviso llegase opor- tunamente a su destinatario. Egues decidió regresar a Tenerife, fondeando en la rada santacrucera el 2 de marzo. Y siguiendo el consejo del ca- pitán general Dávila, puso a buen resguardo, en el interior de la isla, la plata y cuantos objetos valiosos transporta- ban los mercantes.
Por su parte, Blake tras re- cibir de un barco inglés, que se había cruzado con la flo- ta semanas antes, la noticia de que posiblemente aquella estaría en Tenerife, decidió pone rumbo a Canarias.
La isla de Tenerife estaba defendida entonces por siete regimientos de Milicias (unos 10.000 hombres, todos los útiles de entre 16 y 60 años). Por lo que se refiere a la Plaza de Santa Cruz, ésta contaba con tres castillos y una serie de reductos y baterías inter- calados entre aquellos. Esas defensas montaban un total de 85 cañones, de entre los que destacaba, por su apa- ratosa presencia, el llamado Hércules, una pieza de bronce que ha sido meticulosamente estudiada y descrita desde los puntos de vistas histórico y técnico por nuestro compa- ñero de Arma, el Coronel don Juan Tous Meliá3 , por lo que
(3) TOUS MELIÁ, J. El Hércules. El cañón más precioso del mundo. Tenerife 2004. Puede leerse en el siguiente enlace:
https://books.google.es/books?id=1jqyrm nY8vYC&printsec=frontcover&dq=%22El+ H%C3%A9rcules.+El+ca%C3%B1%C3%B 3n+m%C3%A1s+precioso&source=bl&ots =7yxA5PyHsM&sig=De0syCzti8mtk8C3YK
Sí. Fueron especialmente
los cañones los que con-
siguieron la 1ª cabeza de
león para Santa Cruz de
Tenerife.
tan sólo señalaré que el gi- gantesco cañón era de los “de a 36”, equivalente a unos 175 mm de calibre, con un peso del tubo de unos 3.500 kilo- gramos; que se adquirió por el Cabildo tinerfeño en 1566 en Malinas (Flandes) y que en 1567 ya estaba de servicio en Santa Cruz de Tenerife, ser- vicio que desempeñó duran- te más de 300 años. Hoy se puede admirar en el Museo Histórico Militar de Canarias (Establecimiento de Almeyda, Santa Cruz de Tenerife).
Amanecía el 30 de abril de 1657 cuando la flota inglesa se encontraba tan solo a 6 ó 7 millas del puerto santa- crucero. En los preparativos defensivos se había come- tido un grave error táctico, pues se habían arrimado lo
Historia
106
de
ARTILLERíA
, nº 174/1 - Junio de 2018MEMORIAL
máximo posible al litoral de la Plaza los nueve mercantes y otros cinco barcos que se encontraban en la rada y ello impedía a algunas baterías hacer fuego contra los barcos enemigos.
Sobre las 8 de la mañana empezó un furioso cañoneo inglés contra los dos navíos, mientras intentaban abordar los mercantes para hacerse con el tesoro. Comprobado que éste no se encontraba a bordo, fueron los inermes y desartillados barcos el prin- cipal objetivo para los ingle- ses, que lograron hundirlos a casi todos, así como a los dos de guerra. Pero esa ventaja momentánea decidió el com- bate en su contra.
Sin ningún obstáculo que lo impidiera, todas las piezas de la defensa pudieron hacer fuego libremente contra los buques enemigos. Los britá- nicos, conocedores de que el tesoro estaba en tierra y so- metidos a un intenso fuego desde la costa, tuvieron que pensar que era descabellado intentar un desembarco, por lo que intentaron salir lo an- tes posible de la rada. Pero ello les llevó varias horas porque el viento contrario les impedía maniobrar con agili- dad, y ese tiempo fue precioso para las baterías españolas, que ocasionaron numerosos e importantes daños al ene- migo. Baste leer el informe que el capitán Stayner (co- mandante del Speaker, un poderoso navío que encabe- zaba una de las dos divisio- nes navales inglesas) dirigió al Almirantazgo:
“No podíamos impedir su hundimiento (del Speaker),