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PLANNING PHASE ONE OF THE STUDY: TAKING STEPS TO PROMOTE PRACTICE

Hemos visto lo maravilloso que resulta el invento del satélite ¿por qué no lo utilizamos también para la telefonía móvil? Telefónica debe de tener casi 10.000 antenas para cubrir toda España. Una cifra algo superior a la que tienen Vodafone y Amena. Es decir, que para cubrir un país como España cada operador ha de tener del orden de las 8.000 o más antenas.

¿Porqué no poner una en un satélite y cubrir toda España? Porque el satélite está a 36.000 km y la energía que se recibe es muy pequeña, se necesita una antena parabólica, algo impracticable para su uso.

Con la tecnología actual, necesitaríamos tener satélites en órbita baja (hasta 1.000 km) y enfocando su energía sobre pequeñas parcelas de terreno, del tamaño de media España, para poder establecer comunicaciones de teléfono móvil vía satélite. Como hemos visto, entonces necesitamos un gran numero de satélites para tener cobertura continuamente, para que siempre tengamos uno a la vista.

En el primer estudio que se hizo, se estimó que con 11 satélites en una órbita (estas órbitas no están en el Ecuador, normalmente van de polo norte a polo sur, dando una órbita polar), siempre se podía tener un satélite funcionando encima de la mitad norte de España. Con una ventaja, el satélite que todavía no ha llegado puede estar dando servicio a Marruecos o al sur de España y el satélite que ya ha pasado, puede estar dando servicio a Inglaterra o a Islandia o al mar y cuando da la vuelta a Nueva Zelanda, es decir, que

estos 11 satélites dan servicio a una buena franja de la Tierra, a todo lo que hay en el mismo meridiano que España. Para que los italianos puedan también hablar por teléfono móvil, se ponen otros 11 satélites sobre Italia, que dará servicio a Suiza, Alemania, etc.

Del cálculo que se hizo resultó que poniendo 7 de esas órbitas de 11 satélites cada uno se podría cubrir todo el mundo. Así se concibió el proyecto Iridium, aunque luego se vio que con 66 satélites (11 menos de los inicialmente previstos era suficiente y en aras a ahorrar en el proyecto, finalmente, fue el número que se adoptó.

2.10.3 Bandas de frecuencias

Los nombres más comunes para ciertas bandas frecuenciales datan de antes de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el IEEE (Institute of Electrical and Electronic Engineers), se esfuerza por imponer una convención de nombres estándares fáciles de usar, lo cierto es que la mayoría de las personas del sector se refieren a los segmentos del espectro de radio por una clasificación de bandas basadas en letras que son a menudo imprecisas.

En la Segunda Guerra Mundial, los desarrolladores de radares de los Estados Unidos y Gran Bretaña nombraron partes del espectro con letras, tales como la banda L, banda C, banda Ku o banda Ka. Las letras fueron escogidas de forma aleatoria, para que el enemigo no pudiera saber sobre lo que estaban hablando. Durante los siguientes años hubo grandes discrepancias sobre los nombres y sus inconsistencias.

Los organismos FCC (Federal Communication Commission) e UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) se encargan de gestionar el espectro. Las bandas de frecuencia utilizadas comúnmente en las comunicaciones por satélite comerciales son la banda C y la banda Ku.

La banda C se refiere al margen 5,9 – 6,4 GHz para el canal ascendente y 3,7 – 4,2 para el descendente. La banda C proporciona transmisiones de más baja potencia que la Ku pero de más cobertura geográfica, con un plato de la antena receptora más grande, del orden de 3 metros, aunque también con un mayor margen de error de apuntamiento.

La banda Ku utiliza el margen 14 – 14,5 GHz para al canal ascendente y 11,7 – 12,2 GHz para el descendente. Esta banda proporciona más potencia que la C y, en consecuencia, el plato de la antena receptora puede ser más pequeño, del orden de 1,22 metros de diámetro, pero la cobertura es menor.

La elección entre una u otra banda viene dada en función del análisis del propósito final de la transmisión y del tipo de mercado al que se desea llegar. En este sentido, la banda C está más orientada a los usuarios de los servicios residenciales, para llegar a antenas domésticas. Esta banda es vulnerable a las interferencias terrestres, especialmente en áreas urbanas.

Bandas Rango de frecuencias

Servicio Principales usos

VHF 30 – 300 MHz FIJO Telemetría

UHF 300 – 1.000 MHz MÓVIL Navegación, militar

L 1 – 2 GHz MÓVIL Emisión de audio,

Radiolocalización

S 2 – 4 MÓVIL Navegación

C 4 – 8 FIJO Voz, Datos,

Imágenes, TV

X 8 – 12 FIJO Militar

Ku 12 – 18 FIJO Voz, Datos,

Imágenes

K 18 – 27 FIJO TV, Comunicación

intersatélite

Ka 27 – 40 FIJO TV, Comunicación

intersatélite

Figura 2.18. Bandas de frecuencias para las comunicaciones por satélite.

Existe actualmente una banda de frecuencias emergente en el sector civil que proviene del ámbito militar. Se trata de la banda Ka, que opera entre 27 y 31 GHz, con la que se espera paliar la creciente saturación de las bandas C y Ku. Cabe citar, finalmente, en este contexto de las bandas de frecuencia la banda EHF (Extremely High Frequency), en el margen 20-100 GHz dedicada al sector de defensa aunque susceptible de uso civil.

Cuando las zonas donde se va a recibir las señales están controladas por una determinada entidad, como es el caso de una red corporativa, se utiliza normalmente la banda Ku; debido a su elevada potencia puede utilizar antenas más pequeñas, más baratas y más fáciles de instalar, lo que hace que esta banda sea especialmente utilizada en el sector empresarial. Además, a la banda Ku no le afectan las interferencias terrestres, pero sí las condiciones meteorológicas (lluvia, niebla, etc.), que producen distorsiones y ruido en la transmisión. Esto se puede solucionar mediante la utilización de antenas más grandes o aumentando la potencia de emisión, pero ello resulta en un precio más elevado.