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2. Methods

2.2. Laboratory based procedures

2.2.12. Plasmid constructs

Sr. Derk Gesink (Países Bajos)

La papa o patata es el cuarto cultivo más importante del mundo después del maíz, el arroz y el trigo. La cantidad de agua necesaria para la producción de papa es dos veces menor que la utilizada para la pasta y tres veces menor que la utilizada para el arroz. La papa es una rica fuente de hidratos de carbono de alto valor nutritivo.

El cultivo de nuevas variedades de la papa comenzó en el siglo XIX, cuando una infección de virus en los tubérculos ocasionó una notable disminución de la producción. Se descubrió que las plantas cultivadas a partir de semillas genuinas no transmitían el virus y permanecían inmunes a él durante los primeros años, con lo que se obtenían rendimientos mucho mayores. Algunos agricultores vete- ranos, maestros de escuela y filántropos como el Sr. Burbank comenzaron a crear variedades de papa utilizando esas semillas. Estas personas recibieron el nombre de obtentores aficionados y fueron quienes crearon las primeras variedades. Por ejemplo, la famosa variedad Bintje, denominada así a partir del nombre de un alumno de la clase del profesor Klaas de Vries, y la variedad Russet Burbank, creada por el Sr. John Burbank. Los avances genéticos hechos posibles por estos pioneros no pasaron desapercibidos para los gobiernos de los Países Bajos y de los Estados Unidos de América, quienes reconocieron el potencial de mejoramiento de los cultivos en beneficio de las personas y sentaron las bases de la protección de las variedades vegetales. Después de la Segunda Guerra Mundial, Eu- ropa estaba en ruinas y alimentar a la población se convirtió en una cuestión prioritaria. El gobierno holandés comenzó a invertir en programas de fitomejoramiento y en investigaciones fundamentales sobre diversos cultivos, entre ellos la papa. De esa manera se creó un sistema muy util mediante el que la universidad y diversas instituciones proporcionaban semillas y plántulas a los obtentores aficionados. Estos últimos realizaban las selecciones y las empresas de papa holandesas ponían a prueba los mejores clones en todo el mundo. Ese sistema reunía los mejores elementos: la inves- tigación, los conocimientos prácticos y la introducción en el mercado, y en mi opinión constituye la base del éxito actual de la papa en Europa y el norte de África. En la década de 1990 ese sistema se convirtió en víctima de su propio éxito, ya que se producían alimentos en abundancia, dando como resultado la disminución de los precios y la idea de que la agricultura ya no era importante. Se tenía la opinión de que era mejor utilizar la tierra para mejorar el medio ambiente. En ese sentido, se paralizaron los programas de fitomejoramiento existentes en dichas instituciones o pasaron a manos de empresas productoras de papa.

Actualmente la situación es completamente distinta. Nos hallamos en medio de una crisis alimentaria y en 2025 tendremos que alimentar a mil millones de personas más. El desarrollo de nuevas varie- dades lleva unos 12 años, por lo que las variedades que se comiencen a desarrollar ahora estarán a punto en un mundo habitado por 8.000 millones de personas.

Se han producido novedades muy interesantes en la puesta a punto de nuevas variedades. Desde hace algunos años tenemos acceso a métodos de fitomejoramiento molecular que hacen más eficaz la obtención de nuevas variedades. En la fase de plántulas ya se puede determinar si un clon es resistente a las enfermedades, con lo que no solamente se ahorra tiempo, sino también un montón de trabajo al desechar los clones no resistentes para centrarse únicamente en los demás. Otro avance tiene que ver con la biometría, la ciencia y tecnología que permite evaluar y analizar datos biológicos. La combinación de datos de campo y datos de DNA de los clones ofrece una información mucho más adecuada para la puesta a punto de nuevas variedades. Desarrollar esas técnicas exige una considerable cantidad de dinero e investigación. Esas inversiones tienen que financiarse por medio de las regalías de las variedades actuales y futuras.

Gracias a la puesta a punto de nuevas variedades de papa se han logrado variedades más resistentes, que necesitan menos insumos y producen rendimientos más elevados. A título comparativo, tomemos

el caso de los teléfonos celulares: todos sirven para hacer llamadas, pero los de última generación funcionan mucho mejor y permiten hacer muchas más cosas.

Resulta evidente la importancia que tiene para la agricultura la protección de las variedades vegetales. Sin embargo, para los agricultores/obtentores todo comienza con unos niveles adecuados de precios de los alimentos que producen. Si los agricultores obtienen beneficios, invertirán en la mejora de variedades. Esa demanda de variedades mejoradas alentará a los obtentores a efectuar mayores inversiones en sus programas de fitomejoramiento, dando lugar a mejores variedades. Se trata de un principio básico de economía.

La papa necesita de la protección de las variedades vegetales. Los cultivadores pueden reproducir la papa de manera relativamente fácil. En el pasado, tras dos años de multiplicación, se deterioraba la calidad y el rendimiento y los cultivadores tenían que comprar nuevas semillas. En la actualidad, gracias a las técnicas in vitro los agricultores pueden comenzar cultivando material libre de enfermedades y producir semillas por cuenta propia. Esta posibilidad abre nuevos mercados, que normalmente se hallarían demasiado lejos para la exportación de semillas de papa o que no autorizan la importación de ese tipo de semillas. Es el caso de la Argentina, país al que no se pueden exportar semillas de papa porque impone unas exigencias fitosanitarias muy estrictas. En cambio, se ha podido enviar a dicho país una pequeña cantidad de material in vitro. Actualmente, las semillas de papa se producen localmente, y la Argentina paga regalías por utilizar esas variedades. Esto no habría sido posible sin la protección de las variedades vegetales, puesto que de otro modo el obtentor no habría estado preparado para enviar material in vitro a la Argentina. Ese país posee ahora mismo una variedad más eficaz (en un 15%) que las variedades antiguas, y el obtentor recibe sus regalías y obtiene un mayor rendimiento de la inversión.

Resulta ingenuo pensar que todo el mundo pagará regalías por utilizar variedades protegidas. La nueva generación de Internet está acostumbrada a obtener gratuitamente películas, libros electró- nicos y música. ¿Por qué tendría que pagar por utilizar variedades protegidas? Igualmente, la guerra de patentes que tiene lugar actualmente constituye un mal ejemplo para esa generación. Está claro que la propiedad intelectual está evolucionando. Las compañías discográficas exigían unos precios demasiado elevados por sus CD y tardaron demasiado en cambiar su modelo de negocios. La gue- rra de patentes que acabamos de mencionar pone de manifiesto las imperfecciones del sistema de patentes. En lugar de utilizar dicho sistema en favor de la innovación, se utiliza como mecanismo de protección del mercado. Steve Wozniak, cofundador de Apple, dice lo siguiente en relación con el veredicto de la causa que enfrentó a Apple y Samsung: “No estoy de acuerdo con ese veredicto. Unos detalles muy pequeños no me parecen realmente innovadores. Me gustaría que todos estuvieran de acuerdo en intercambiar sus patentes de manera que todo el mundo pueda utilizar tecnologías compartidas del modo que le parezca más adecuado.”

El sistema de protección de variedades vegetales de la UPOV no es un simple sistema que favorezca a las empresas de fitomejoramiento del mundo occidental. Cualquiera puede crear una empresa de fitomejoramiento sin temor a las patentes. Se pueden cruzar las antiguas variedades locales con las variedades occidentales más recientes para obtener las variedades más satisfactorias adaptadas a las necesidades locales. Lo único que hace falta es disponer de algunas herramientas básicas y de conocimientos elementales de fitomejoramiento.

Si prestamos atención a las declaraciones del cofundador de Apple, llegamos a la conclusión de que sería mejor que el sistema de patentes se pareciera un poco más al sistema de protección de las variedades vegetales. El objetivo es crear las variedades más adecuadas utilizando las variedades de los demás.