Este enfoque, desarrollado en la década de los ochentas por antropólogos y sociólogos, le da peso al análisis de procesos construidos culturalmente, basados en las cosmovisiones que inluyen en la manera en que la sociedad percibe determinados fenómenos y actúa ante ellos [Ferrari, 2011]. Este modelo comenzó a cubrir aquellos huecos que el paradigma psicométrico no contemplaba, tales como los niveles de percepción del riesgo de grupos sociales y étnicos, donde los factores cognitivos no respondían al equiparar contextos diferentes.
El paradigma aborda la manera en cómo los individuos están incrustados en una estructura y
que su contexto social determinará sus valores, actitudes y puntos de vista. Los predictores
más importantes sobre lo que la gente puede o no temer , no son los procesos cognitivos, sino las opiniones compartidas (llamadas bases culturales de las percepciones individuales) [Rippl, 2002:14].
La teoría cultural propone que los individuos seleccionan sus temores con base en su forma de vida; es decir, en relación con la cultura a la que pertenecen. A partir de aquí, Douglas y Wildavsky [1982], proponen cuatro prototipos culturales jerárquicos:
1. Fatalistas. Sentido débil y regulado. Muestran indiferencia ante los riesgos y descartan cambio alguno.
2. Individualistas. Partidarios del análisis del riesgo técnico y su valoración racional 3. Igualitarios. Cuestionan toda autoridad, pues temen que las decisiones se sometan a
intereses de poder, dejando a un lado la igualdad social.
4. Jerárquicos. Asumen a las instituciones como reguladoras de su ambiente.
Este modelo permite un análisis de las diferentes reacciones frente al miedo. Posteriormente, Douglas [1985] mencionó que no existe un consenso para evaluar las amenazas globales, dadas las concepciones contextuales que cada grupo social tiene de la naturaleza y del tipo de amenazas.
El modelo de la teoría cultural considera las creencias y valores, así como la manera en que las personas se relacionan, iniriendo en sus formas de vida y en sus interacciones; es así que es considerado un modelo puramente cualitativo y subjetivo. Tansey y O’Riordan [1999] consideran al modelo cultural para explicar la acción social desde el comportamiento individual, pues algunos estudios han demostrado que la gente tiende a dar atribuciones diferentes a un mismo riesgo, esto a causa de la ambigüedad del fenómeno.
Por lo anterior, el estudio del riesgo implica cuestiones predominantemente socio-culturales, donde los factores que conforman la vulnerabilidad provienen de las dinámicas sociales que construyen las condiciones susceptibles al daño. Esto considerando que la sociedad
está constituida por un entramado de conocimientos, creencias, ideologías, costumbres y hábitos; culturalmente está regida por lo que Mary Douglas llama modo de vida [Oltedal et
al., 2004].
3.3.2.1 Estudios de percepción del riesgo con el modelo cultural
El modelo cultural es utilizado en investigaciones cualitativas, donde se requiere hacer descripción puntual de las consideraciones de riesgo. Además, incluye elementos que no pueden obtenerse por métodos cuantitativos, como los del tipo cultural. Generalmente, los estudios de percepción del riesgo con el modelo cultural se usan en disciplinas sociales.
Percepción del riesgo y la reducción de la vulnerabilidad
Cid et al., [2012] llevaron a cabo un estudio para evaluar la percepción en términos de capacidades de autoprotección y autogestión a partir de la amenaza de tsunami en la costa de la ciudad La Serena, Chile. Los métodos de recolección de datos fueron cuantitativos, por medio de encuestas que contemplaron datos sobre caracterización socioeconómica, así como preguntas semi-cerradas y abiertas sobre datos que contemplaron la preparación, autoprotección, nivel de conciencia, conocimiento o cultura del riesgo, modiicación de la percepción ante eventos y la gestión institucional. Posteriormente, los resultados se sometieron a un análisis multicriterio, basado en el modelo cultural, en un panel de expertos, quienes ponderaron y clasiicaron las respuestas en alguna de las categorías propuestas por Mary Douglas (individualista, igualitaria, fatalista y jerárquico).
Aunque el estudio no expone las categorías clasiicadas del modelo cultural, los resultados expuestos mencionan que no existe conciencia sobre la necesidad de autoprotección, aunque las condiciones de vulnerabilidad se reconoce que están relacionadas con aspectos sociales, más que con la amenaza. Se destaca que la población no asume que el gobierno local sea el responsable de la gestión del riesgo y las percepciones del riesgo varían de acuerdo al estrato socioeconómico y educativo.
Percepción del riesgo y conductas de los adolescentes
Por otra parte, el modelo cultural fue usado para analizar los riesgos a los que están expuestos los adolescentes en España. Frías [2006], en su tesis doctoral, se plantea precisar la prevalencia de diferentes conductas de riesgo en los adolescentes y su impacto en la salud, así como identiicar creencias y valores culturales en relación con las conductas de riesgo.
La investigación se recarga en datos estadísticos sobre el consumo de drogas, alcohol, tabaco y otras prácticas de riesgo. Aunado a esto, y con base en la discusión teórica sobre riesgo, cultura y las conductas riesgosas, se plantea la metodología cualitativa para comprender la realidad sociocultural de los adolescentes por medio de entrevistas a profundidad, aplicadas a 12 adolescentes de entre 14-19 años. De los resultados se identiican las conductas o factores de riesgo y se clasiican descriptivamente en las categorías propuestas por Mary Douglas (jerárquico, individualista, igualitario y fatalista), siendo éstas: consumo de tabaco, de alcohol, cannabis, otras drogas, prácticas sexuales y accidentes de tráico.
Los resultados muestran que una variedad creencias entre los jóvenes entrevistados, lo que impidió establecer un patrón. Sin embargo, se obtienen algunas conclusiones como: el conocimiento de los riesgos no implicaba conductas no riesgosas; las actitudes prevalecieron dispersas, entre el total rechazo de ciertas conductas, como la aceptación; la percepción del riesgo está condicionada de acuerdo al contexto en que se genera, ya sea motivando a las conductas riesgosas o hacia el rechazo; existen conductas que están inluidas por creencias y valores extendidos (justiicantes); los informantes expresan control sobre la situación del riesgo.
Así, el estudio clasiica estas aportaciones culturales en las categorías del modelo cultural, indicando que los jerárquicos siguen pautas de consumo de acuerdo a normas culturales del entorno, los individualistas se rige por decisiones propias de su formación individual, los igualitarios se encuentran condicionados por presiones grupales, mientras que los fatalistas encuentran los comportamientos de riesgo como un refugio o generador de seguridad. Ambos casos presentados recurren al modelo cultural para ampliar el análisis descriptivo de hallazgos que modelos cuantitativos no alcanzaron a cubrir. El primer caso fue necesario
consensuar los resultados cuantitativos con expertos y obtener una base descriptiva con el modelo cultural. El segundo caso, a partir de datos ya publicados, se investigó la parte cultural de las prácticas de riesgo en los adolescentes.