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PMF Model setup and performance evaluation

CHAPTER 3 METHODOLOGY

3.8 PMF Model setup and performance evaluation

"Oh, maravilloso nuevo mundo!! Oh, maravilloso nuevo mundo que alberga tales criaturas!"91 (Shakespeare, 1999) [Trad. del autor]

El primer factor que enrarece el análisis del contexto social cultural de comienzos del siglo XX, dice relación con las difíciles nociones de Modernidad, modernismo y modernización, los cuales en ocasiones aparecen como sinónimos, siendo que cada una de ellas es una voz polisémica y eventualmente de contenido proselitista y político, y por todo ello, utilizadas de modo descontextualizado y aun antojadizo. No en vano, so pretexto de modernización (aplicación de modernismo) se construye y se destruye; y en lo que las Artes y la cultura respectan, se instala como paradigma estético, sin pérdida ni retroceso, durante todo el siglo XX.

Y más allá de la Artes, estas palabras encierran conceptos que concurren permanentemente al análisis humanístico contemporáneo. No hay arte o ciencia cuyo estudio no evoque o apele como eje temporal y/o espacial a la Modernidad. Como si la

91En el acto V de la Tempestad de Shakespeare, Miranda (hija de Próspero y denominada "maravilla")

dice: “O, wonder! How many goodly creatures are there here! How beauteous mankind is! O brave new

world, That has such people isn't!”. Estas líneas dieron origen al título con que Aldous Huxley denomina

“Un mundo feliz” (1932), obra inaugural de la“antiutopía”, visión política, social y filosófica, que como "1984" (1949) de George Orwell, o "Fahrenheit 451" (1953) de Ray Bradbury nos hablan de una sociedad plena de felicidad que no es. Mundos futuros que se han refinado racional y materialmente a tal punto, que olvidan la esencia y fin de la existencia humana. Son mundos futuros, modernos y donde se ejerce una ideología hegemónica y controladora, donde siquiera la rebelión es deseable. Las antiutopías (o distopías) son sumamente reveladoras y expresivas del corolario de civilización y cultura que alcanzamos en el siglo XX, donde la Modernidad encuentra un punto de inflexión que no sabe dónde retornar, qué retomar o qué nuevo inventar.

vida y todas sus consecuencias materiales e inmateriales, nacieran o resucitaran en el modernismo del cambio de siglo.

Modernidad como cualidad -lo modernista-, como justificación y, en fin, como proceso en desarrollo. La Modernidad es sustantiva, adjetiva y aun calificativa.

Tengo la intención de argumentar que la estética modernista y sus correlatos sociales deben ser entendidos como una transformación fundamental de este proyecto (modernista) que no solo incluye la profundización y el debilitamiento de la racionalidad de la Ilustración, sino también la transformación y el renovado desarrollo de la racionalidad instrumental. El modernismo aparece así como un patrón tridimensional. (Lash, 2000, pág. 150)

La modernidad sirve para definir un periodo de la historia de la Humanidad, pero muy alejado de las cronologías y sincronías historiográficas, también sirve para dilatar respuestas y para evadir responsabilidades emanadas de la historia que narra el siglo XX, porque modernidad devino modernismo cuando, desasida de la teoría y la filosofía pre marxista, rebasa los cauces e inunda la cultura.

El modernismo y la modernidad están interconectados. La modernidad es el término aplicado a un periodo de tiempo, que se remonta desde finales de la Edad Media y se diferencia por particulares

fundamentos filosóficos. El modernismo, que llegó a ser dominante durante el siglo XX, consiste en la evaluación crítica de las limitaciones de las filosofías de la época de la modernidad. (Grbich, 2004, pág. 3)

Por otra parte, la modernización es una forma verbal que describe un gesto de modernidad, una acción concreta, pero no sustantivamente definida, como los documentos que se subscriben pero cuyo contenido puede no ser verdadero. Dicho de este modo, la modernización de la República de Chile iniciada en los años 20, pudo haber comenzado un proceso importante de cambios materiales (modernización), pero no haber alcanzado la Modernidad en definitiva.

En primer lugar, la modernización es un proceso de cambio social fundamental, y en segundo lugar, este proceso termina con la emergencia de un tipo enteramente nuevo de sociedad... Lerner… define modernización como "el proceso de cambio social en el que sociedades menos desarrolladas adquieren características comunes a las de las sociedades más desarrolladas”. Estas características son las siguientes: Crecimiento económico autosustentable, participación política en la cosa pública, difusión de los códigos seculares nacionales de la cultura, incremento de la movilidad social y la transformación de la personalidad, que Lerner describe como un

aumento de la empatía. (Schelkle, 2000, pág. 33) [Trad. del autor]

En nuestro territorio, no podemos juzgar la natural impropiedad del lenguaje, el cual se ha ido puliendo con el pasar de los años. Es de reconocer que ni siquiera los actores principales de los procesos aunaron terminologías en la construcción de sus discursos intelectuales. De hecho, y como ejemplo de confusión repetida, aún dudamos acerca de la existencia de un posmodernismo, del cual ya se habla profusa y ambiciosamente. Es que quizás, como en el tránsito de tradición a Modernidad, como en el de Modernidad a posmodernidad, cronistas e investigadores se sirven de las palabras para construir discursos autoimpuestos, como los que exige el afán cartesiano de ordenar y catalogar. O para dilatar respuestas y para evadir responsabilidades, frente a dilemas sin dilucidar. O simplemente para justificar hechos, cuya ocurrencia, a la luz de lo conocido, es difícil de explicar o describir.92

Habitualmente vemos que desde distintos territorios de las ciencias sociales se habla de una Modernidad con dos acepciones fundamentales. La primera, bien acogida desde la Historia general, la Antropología y la Sociología, es la que dice relación con el descubrimiento de América en 1492, expandiendo el horizonte y la comprensión de todo lo conocido, y por tanto creando dos grandes historias, la del mundo antiguo, y la del mundo moderno que según fundamentáramos en otra parte de este trabajo, se unen y articulan en el Renacimiento.

En segundo lugar, está el Modernismo como proceso cultural que se desarrolla entre la primera y segunda revolución industrial, y que en el campo de la literatura, las

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“Nos gustan las listas porque no queremos morir" Umberto Eco: La lista es el origen de la cultura. Es

parte de la historia del arte y la literatura. ¿Qué es lo que quiere la cultura? Quiere hacer que la infinidad sea comprensible. También quiere crear orden— no siempre, pero con frecuencia. ¿Y cómo uno, como ser humano, se enfrenta a la infinidad? ¿Cómo intenta uno comprender lo incomprensible? A través de listas, catálogos, a través de colecciones en museos y mediante enciclopedias y diccionarios. (Eco, 2009)

Artes visuales, la arquitectura y la música, se caracteriza por un cambio de los paradigmas estéticos que la sustentan, y que hacia el cambio de siglo XX pondrá en crisis los materiales, los dispositivos y los fines perseguidos por la creación artística. Nos referimos a la Vanguardia (“Avant-Garde”).

Como la Modernidad está situada en el tiempo podemos seccionarla en etapas históricas de gestación y desarrollo en su interior. La primera etapa, en la que surgieron algunas características y rasgos que evolucionarán hacia una Modernidad más concreta, se da aproximadamente entre 1400 y 1650 d. C. En este periodo se consolida un proyecto cultural ya establecido por la cronología occidental: el Renacimiento, o como se suele indicar recientemente, los Renacimientos. (Treviño, 2000, pág. 9).

Asimismo, Treviño cita la ilustración francesa como otro momento de modernidad, y quizás su diseminación global podría reconocerse en los movimientos independentistas que encuentran su lejana causa en la reflexión ilustrada, pero aun ese pensamiento se circunscribe más puramente en el terreno de lo político y lo filosófico, no así como sucede en el Renacimiento y la Modernidad del siglo XX, donde las Artes son protagonistas, alternas y subalternas de la historia.93

93 A contrario sensu, el clasicismo y el neoclasicismo (1700-1800), que reeditan los valores clásico- humanísticos, se limitan al plano artístico y europeo, por tanto tampoco contienen ese carácter total y global que en este punto nos interesa.

Como veremos más adelante, la evolución de las ideas y su proyección física en el mundo material, es un fenómeno cuyo inicio se identifica muy bien en el Renacimiento pero que no se agota en el siglo XVI, sino que más bien inaugura una nueva comprensión del desarrollo cultural humano occidental, y aún del medio Oriente según Treviño. Es un camino espiral de evolución sucesiva, permanente y diacrónica, que se versiona y revisita en distintos ámbitos y territorios del conocimiento humano. Así, de modo conciliador, la Modernidad, como giro cultural – y aún estético -, es un evento recurrente a lo largo de la historia de la humanidad, particularmente a partir del siglo XV.

La vanguardia, como eco artístico de la Modernidad, fue en todo su ancho rebelión al lenguaje y el contenido estético cultural de las Artes. No fue en todo caso una revelación, dado que la Vanguardia implica el abandono de los códigos, escinde los espacios, descolocando y dislocando el discurso, ubicándolo en el exterior, en la lejanía de la contestación. Es una reacción.

Vanguardia es un dejo de Modernidad, un giro en el desarrollo diacrónico iniciado en el humanista renacer post medieval. Se trata de un proceso que describe, sucesivamente, rescate, cese y reedición del espíritu y concepto clásico, tanto de las formas, como de los materiales y su “aestesia”. Y como veremos en otro momento de este trabajo, el modernismo es un nuevo retorno a los paradigmas estéticos clásicos greco-romanos.

Retorno (Renacimiento), Construcción (Barroco), orden (Clasicismo), desorden (Romanticismo) y retorno (Modernismo). Sobre esta suerte de manierismo ideológico nos explayaremos en capítulos posteriores.

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