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challenges of sustainable land use and management

Chapter 5 Land shareholding cooperatives for scaled development: an economic f

2. Policy developments for land commercialization

Al momento de preguntar por la valoración de la formación recibida, un elemento central pa- ra señalar es que las opiniones fueron diversas dependiendo del momento de ingreso a la ca- rrera y el correspondiente plan de estudios. Hubo coincidencias transversales, similares a los resultados arrojados en el trabajo de Camou (2012), al señalar un reconocimiento a la solidez de la formación teórica general, caracterizándola como de una mirada integradora y crítica. Las diferencias se identifican en que aquellos que cursaron el viejo plan de estudios, que señalaron un desorden en el bloque metodológico (se iniciaba con la materia estadística), la falta de di- versidad en las materias optativas y talleres de investigación que poco se orientaban a pensar en una formación de un sociólogo/a que no se dedicase a la investigación o la docencia. En este sentido, se destacaron los cambios introducidos en el nuevo Plan, la existencia de la mate- ria sociología de las organizaciones y la cantidad de talleres y optativas (posibilitadas como se mencionó anteriormente por la ampliación de la planta docente). Sin embargo, se señala que la cantidad de optativas no se tradujo en una variedad que abarque un abanico más exhaustivo de posibilidades de inserción, siendo menor la oferta para los/as estudiantes que les interesa formarse para trabajar en el Estado.

Otros temas pendientes que se mencionaron fueron la necesidad de fortalecer la mirada la- tinoamericana y del pensamiento nacional, es decir, la idea de pensar una sociología argentina o latinoamericana y, tambén, mayor articulación entre teoría y la práctica.

Lo que debería sumarse es la incorporación de los conceptos bien cruzados con la práctica, si se habla de pobreza bueno, cruzarlo con la experiencia, contextua- lizar en la calle los conceptos y que haya materias más prácticas o los talleres de mucha variedad de temas, no sé cómo estará ahora la facultad porque perdí contacto pero por lo menos cuando yo cursé todos los talleres eran muy pareci- dos. Estaría bueno ver un poco más la diversidad de lo que tiene que ver con lo rural y lo latinoamericano, la perspectiva de género en las organizaciones, po- dría haber talleres de metodología aplicada (Entrevista N° 8).

Intentaría articular un poco más las cuestiones más conceptuales con las cuestiones más técnicas. Reconfiguraría esa relación a lo largo de la carrera, haría que las cuestiones técnicas aparezcan más avanzada la carrera, para entender cómo se relacionan los conceptos con la técnica y esos conceptos con la gente, porque en definitiva la técnica es lo que te va a hacer llegar a esa gente (Entrevista N° 12).

Respecto de los conocimientos y competencias brindadas durante la formación que sirvie- ron en la inserción estatal se mencionaron en primer lugar los conocimientos metodológicos y en segundo término, la capacidad de análisis integral, también algunas habilidades relaciona- das al desarrollo de la tarea laboral respecto de la escritura.

En el ítem sobre las competencias y saberes sobre los que se solicitó identificar debilidades en la formación respecto a las tareas que se ejercen en las organizaciones laborales, es desta- cable que si bien las actividades responden a una variedad amplia de funciones y sectores diversos en los que se ejerce la profesión, se mencionaron núcleos comunes: la práctica meto- dológica (cualitativa y cuantitativa), es decir la utilización y análisis de las distintas técnicas y la producción de información; la orientación a la práctica de la gestión en el Estado, la articulación con actores y la convivencia de distintas lógicas; habilidades para trabajar en permanentes conflictos; la inserción del trabajo en terreno, en problemáticas concretas y en territorio y el no contar con herramientas de tipo de intervención (no de investigación), de trabajo con las perso- nas destinatarias de las políticas. Estas reflexiones se relacionaron luego con la cuestión de los aprendizajes de la propia práctica laboral: 

(Pregunta por los aprendizajes del trabajo en el Estado) Es a organizarte, a lu- char con los obstáculos que se te van dando, sobre todo a trabajar con gente, para mi ese es el mayor aprendizaje, con personas que no vienen de tu mismo palo, que te enriquece, eso te permite el Estado. El contacto con el beneficiario del programa, con el técnico que trabaja en territorio (Entrevista N° 8).

Los aprendizajes de mi trabajo en el Estado fueron muchos, principalmente que el Estado funciona como cualquier otra organización. El contacto con la gente, directo. En el mismo lugar donde se toman decisiones se atiende al público. Eso no se da en ningún lado (…) Es fundamental saber cuáles son las necesidades

para una buena implementación. Me parece que entender eso es lo más enri- quecedor, pero también es parte de una desilusión ver que es a lo que menos se le presta atención (Entrevista N° 12).

Una cuestión que también sobresale del trabajo estatal como aprendizaje es referida a las diferentes temporalidades entre la práctica de la sociología académica y la que requiere la in- serción laboral en la administración estatal, en cuanto a la inmediatez de las soluciones que implica y al trabajo bajo presión, en relación a la resolución de problemáticas que impactan en la población. Asimismo, se destaca la necesidad de integrar equipos interdisciplinarios (todos los/as entrevistados/as mencionaron trabajar junto a compañeros/as de otras profesiones);

Y te diría que el aprendizaje principal se refiere a los tiempos y a las formas de trabajo, la academia o lo que enseñan en la facultad está muy ligada con la ri- gurosidad teórica, metodológica, cosa que hay que tratar de respetarla lo más posible, pero hay que aprender a flexibilizar eso, sino es una fuente constante de conflicto y trabajar con otros equipos de trabajo, con otros compañeros (En- trevista N° 5).

El trabajo realmente interdisciplinario lo tenés acá, porque una cosa es hacer una investigación, no lo estoy desmereciendo, pero una cosa es hacer una in- vestigación interdisciplinaria, otra cosa es tener que implementar una política, pensar una política, diseñar o evaluar una política cuando hay gente de otras profesiones que piensa tan distinto que vos. Nutrirte o pensar en términos inter- disciplinarios, lo aprendí acá (Entrevista N° 6).

Aprender o entender la burocracia como circuito administrativo pero también cuáles eran los pasos para llevar a cabo algo. Después en la función pública: cómo trabajar bajo presión, cómo trabajar intentando dar respuestas a deman- das concretas, cómo pensar en políticas públicas a largo plazo, cómo trabajar hasta representando al Estado en otros lugares y poder llevar una idea para po- der compartirla y que esa idea se pueda propagar o no (Entrevista N° 13).  

Estas cuestiones que surgieron en las entrevistas están en línea con planteos de Robirosa, Cardarelli y Lapalma (1990) acerca de la tensión de los/as profesionales que en su formación20

cuentan con el tiempo necesario para resolver consignas, procesar respuestas, combinando y elaborando conocimientos más o menos precisos y seguros, enmarcados en la lógica de sus modelos teóricos. Asimismo, los autores invitan a romper con los “saberes cristalizados”, pen- sados para ser ejercidos en la abstracción de una oficina. En este sentido en las entrevistas surgieron varias referencias a la valorización de saberes aprendidos en la inserción laboral y en

el trabajo con otros a partir del intercambio, diálogo y constitución de una relación horizontal, como los horizontes interdisciplinarios que plantea Carballeda (2011) y de asumir un rol flexible, de trabajo en red, conformando un conocimiento colectivo con otros actores, como esboza Núñez (2007).

Para cerrar el análisis, realizamos una última reflexión que surgió de forma reiterada en las entrevistas, y que recoge los planteos iniciales de las prácticas legitimadas de hacer sociología o escenarios valorados de inserción profesional, y que invitan a pensar cuál es el perfil de so- ciólogo/a que se forma durante la carrera:

 

Un conocimiento más empírico acertado, global con visión en su conjunto de las incumbencias de sociólogo como profesional en el Estado al final de la ca- rrera o próximo a ella hubiese sido muy valorado. Y digo esto porque uno sale del egreso con la pregunta existencial ¿y ahora qué hago con esto? Y una respuesta automática bastante difusa de qué es lo que se puede hacer con el título, pero ninguna certeza. Por supuesto, parte de esto tiene que ver con el bajo reconocimiento de las incumbencias profesionales del sociólogo en ámbi- tos de estatales (…) Comenzar a reconocer el problema de la inserción del sociólogo en la sociedad, para transformar esta última y reflexionar sobre las posibilidades de nuestra práctica profesional, puertas afuera de nuestra casa de estudios (Entrevista N° 1).

Me parece que no es tanto de contenido de formación, como de posibilidades dentro de lo que se piensa que alguien se siente a decir este es el programa so- ciología, estamos pensando en este tipo de sociólogo, eso me parece que ha- bría que discutir (…) El planteo de la formación, de cuál es el sociólogo que se forma, el sociólogo de la Universidad de La Plata en este momento, me parece de debería ser discutido, como un objetivo estratégico (Entrevista N° 6).

Uno también es producto del perfil de estudiante que forma la facultad, que in- cluso corre por fuera de la formación de la facultad. Me parece que hay un en- torno, una cultura propia de la organización de la Facultad, desde el punto de vista del estudiantado que hace que se conforme una imagen que impacta en la perspectiva sobre la carrera. Pero en capital me encontré con otra cosa, con gente que me decía que el sociólogo podría hacer un montón de cosas. Está bueno salir del ámbito de La Plata, que te enfrenta con otras perspectivas (En- trevista N° 12).

Reflexiones finales

A lo largo de este capítulo se desarrolló en primer lugar la identificación de las distintas perspectivas teóricas y metodológicas para el análisis de las organizaciones estatales. Poste-

riormente, se analizó rol de los/as sociólogos/as en sus inserciones en áreas gubernamentales, a partir de las valoraciones que realizaban de la carrera y de su trabajo en el Estado.

Del eje inicial se problematizó el funcionamiento de la burocracia como limitante de las ini- ciativas personales y como obstáculo del desarrollo de las propias organizaciones estatales para el cumplimiento de los objetivos. En este sentido, en relación a las prácticas de los soció- logos/as entrevistados/as, se la identificó más bien como un condicionante, y su conocimiento como parte del aprendizaje de las propias trayectorias laborales.

Por otra parte, en el trabajo de campo realizado hemos relevado inserciones de los/as so- ciólogos/as en distintos momentos de la política pública, dando cuenta de esta posibilidad que se reconoce en el plan de estudios de la carrera de intervenir sobre la realidad social. De esta manera, en la etapa de diseño de la política, el asesoramiento especializado es cada vez más importante, y observamos que algunos graduados/as se insertan cumpliendo este rol. La etapa de la implementación y su inserción territorial fue una tarea fundamental para otros/as entrevis- tados/as y, asimismo, la generación de información que retroalimenta la evaluación de políticas. En estas inserciones se valoriza la formación metodológica recibida en la carrera, pero es aquí donde se demanda una mayor implicancia de trabajo de campo en territorio y en una orienta- ción de metodología más aplicada.

Recuperando una perspectiva más microsocial, otro de los aprendizajes fundamentales que se reconoce en estas inserciones laborales, es el contacto con la población, con problemá- ticas reales, el trabajo interdisciplinario y el reconocimiento de otros saberes.

En cuanto a las valoraciones del trabajo estatal es interesante remarcar la concepción arraigada de este ámbito laboral como mecanismo para la transformación social y del empleo público como servicio civil, señalando un compromiso con la tarea, como intermediarios en la implementación de derechos. Este reconocimiento no obstante, no limita el pensar la existencia de condicionantes contextuales e ideológicos en la gestión estatal que complejizan el horizonte del ejercicio profesional. Finalmente, se reconoce especialmente la capacidad de análisis crítico e integral que brinda la carrera, así como los conocimientos metodológicos. Sin embargo, se percibe como pertinente impulsar un debate donde se reflexione sobre la formación y perfil del/la sociólogo/a y sus posibles inserciones laborales con una perspectiva más amplia que la de los últimos años, a partir de la cual se rejerarquicen los contenidos relacionados al trabajo en organizaciones estatales y en sus políticas públicas como espacios igualmente legítimos en donde desarrollar la profesión.

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